Abril 2024
Conmemoración 8M

La mujer en la construcción: Tiempos de cambio

Generalmente, hay muchas actividades que culturalmente asociamos al género masculino y una de ellas es la construcción. Esta exclusividad laboral no solo otorga beneficios a los hombres, sino que también profundiza la brecha entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. Hoy en día es cada vez más común ver mujeres en la construcción, aunque su participación sigue siendo significativamente menor en comparación con la cantidad de hombres activos en este sector.

En todos los ámbitos laborales vivimos un periodo de transición; la participación de las mujeres en las distintas ramas de la industria es cada vez mayor, con la modificación consiguiente de los porcentajes de las nóminas de personal en los directorios de las empresas y en los roles de liderazgo.

No obstante, según el INDEC, existe una brecha promedio de inserción laboral del 21 % entre hombres y mujeres (y no hay información sobre otros géneros). En la misma línea, entre aquellas personas que tienen trabajo remunerado, existe una brecha salarial promedio del 29 %.

El empleo en el sector de la construcción es el que más crecimiento muestra en Argentina, pero la presencia de trabajadoras mujeres sólo llega al 5,4%, y para cambiar esta realidad surgen alianzas entre empresas, organizaciones sociales, organismos nacionales y de Naciones Unidas, donde las mujeres aprenden oficios para construir casas y generar proyectos de vida autónomos.

Dentro de un determinado marco cultural, las creencias compartidas sobre el rol de hombres y mujeres tienen consecuencias importantes. En términos generales, las opiniones sobre ciertos grupos sociales se forman en base a representaciones mentales llamadas “estereotipos”. Estos sirven para formarnos impresiones rápidas sobre las personas, lo que nos permite afrontar la complejidad del mundo de manera más veloz y predecible.

Además de los estereotipos también podemos desarrollar prejuicios —una predisposición negativa e infundada hacia los miembros de otro grupo— bajo la forma de desagrado, incomodidad e, incluso, odio. Los estereotipos y los prejuicios, a su vez, pueden pasar a la acción concreta y llevar a la discriminación, desencadenando comportamientos negativos sin fundamento.

Una vez que se establecen, los estereotipos tienden a perseverar porque son normas sociales avaladas y enquistadas en la cultura compartida. La creencia según la cual los hombres son mejores líderes que las mujeres nos llevan a comportarnos de manera funcional a su tarea. De esta forma, a los hombres les resulta más fácil sobresalir en posiciones de liderazgo, mientras que las mujeres tienen que trabajar arduamente para romper los prejuicios sobre su “falta de habilidades”.

La construcción es uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina, donde las mujeres están presentes sólo en un 6 %, según las cifras más alentadoras. Arquitectas, empresarias y funcionarias explican que esta baja representación rompe mitos y aportan su experiencia para fomentar una mayor inclusión de ellas en un rubro en crecimiento.

Sin lugar a dudas, este crecimiento corresponde a los cambios culturales que se han dado en los últimos años en la sociedad argentina. Estos cambios ayudaron a que las mujeres hayan podido incorporarse a ciertos lugares que décadas atrás era impensado que ingresaran.

Sin embargo, estos cambios muchas veces deben ser acompañados por decisiones estatales que le den un marco y que terminen de impulsar a aquellas personas que se niegan o que le tienen temor al cambio. Es por eso que de la misma manera que sucede en tantos otros espacios laborales, la incorporación del cupo femenino en la construcción ha sido una medida fundamental para el crecimiento de mujeres en el sector.

Pero más allá de esta incorporación mediante cupo, los especialistas coinciden en que es necesario realizar un cambio cultural mucho más profundo, que apunte también a la formación profesional de mujeres en tareas de la construcción. Es que tal vez son muchas las que a la hora de elegir capacitarse dudan en tomar cursos de electricidad o plomería —por nombrar alguno de los oficios del sector— por temor a ser las únicas entre grandes grupos de hombres o por el qué dirán. Es por eso que así como existen programas que impulsan el cupo femenino dentro de las obras, deberían de implementarse otros destinados a la capacitación en tareas constructivas, como puede ser el lanzamiento de centros de formación profesional con perspectivas de género, que sea amigable para las mujeres.

Hoy, a medida que la sociedad se vuelve más consciente de la igualdad de género, muchas empresas están adoptando prácticas más inclusivas y han comenzado a ofrecer oportunidades de empleo para mujeres en todos los niveles. A su vez, las mujeres están cada vez más empoderadas y buscan romper con esos estereotipos de género que tradicionalmente han limitado su presencia en el sector. Y, para reflejar esto, queremos compartir la experiencia de mujeres que supieron hacerse un lugar de renombre dentro de este mundo constructivo y hacer preponderar el talento sobre el género.

Lic. Romina Amparo Braidich - EDMAR

“Mi nombre es Romina , y junto a Edgardo, mi papá, somos dueños de Ed Mar Electricidad. Toda la vida acompañé a mi papá en el negocio, escuchando, jugando a vender, contando mercadería, recorriendo estanterías, viajando con él y entendiendo cómo era el trabajo. Siempre supe que su pasión también era la mía, y mi lugar estaba definitivamente en Ed Mar.

Luego de desarrollarme profesionalmente, decidí involucrarme de lleno en el rubro. Teniendo en cuenta que había mucho por aprender, primero derribé barreras internas armando mis propios cimientos. Esto me llevó a obtener un lugar de respeto, formación e igualdad, que siempre busqué que sea mutuo.

El rubro eléctrico es particularmente masculino desde siempre, y a lo largo de los años me he encontrado con personas arraigadas a creencias que ciertos trabajos o decisiones pasan y se transitan bajo el ala de los hombres. Sin embargo, con el respeto que me merecen y los años de todos mis mentores en el rubro, he demostrado que no hay género para llevar adelante un sueño, proyecto, trabajo o empresa.

Hoy en día, el equipo de Ed Mar es mixto, y nos focalizamos todos como equipo en la adaptabilidad de las tareas, sin que se encasillen en que deben hacerse solo por mujeres u hombres. Todos somos un gran grupo humano, capacitado para afrontar los desafíos que imponga el mercado.

Veo en un futuro cercano que se están derribando barreras, conceptos para la inserción de la mujer en el rubro que desee, siempre que se lo proponga, entendiendo que la base del avance es el conocimiento, aprendizaje y respeto”.

Ing. Silvana Ciucci - FESUMA

“Me recibo en el año ‘87, por aquel entonces éramos pocas mujeres. Tuve la suerte, que mi papá tenía su empresa en el rubro de la construcción, la idea era tener mi propia experiencia, entonces comencé a enviar curriculums. A mis compañeros ingenieros les respondían enseguida y lograban el puesto, pero a mí nunca me contestaban. Así que comencé a dar mis primeros pasos en la empresa de papá. También trabajaba ad honorem asesorando a mis amigos. Durante esa época, por los ‘90, la mentalidad empezaba a estar más abierta y nunca sentí diferencia por mi género en cuanto al trato en relación con mis pares hombres. Éramos compañeros y nos apoyábamos entre todos. Yo había elegido el camino de la construcción porque me gustaba, porque lo había vivido desde chica, mi abuelo también estaba en el rubro, mi papá… en fin la construcción era algo cotidiano en mi vida.

La mujer hace más de un siglo que viene buscando su lugar y de a poco lo va logrando, en nuestro país y en el mundo. En los primeros años de mi profesión, el lugar de la mujer en la construcción, venia un poco aletargado, ya mi generación mostraba a una mujer independiente. Recuerdo que en mis años de estudiante tuve profesores que aceptaban a las mujeres en la ingeniería y otros, nos cuestionaban y opinaban que debíamos estar dedicadas a la docencia.

El futuro lo veo con una mujer empoderada, demostrando ampliamente sus capacidades, a la par del hombre. Actualmente en nuestra empresa trabajamos ocho profesionales de la ingeniería y la arquitectura, de los cuales cuatro son mujeres, y están en la obras dirigiendo a la par de sus compañeros, completamente independientes y con un rendimiento fantástico”.

Los tiempos están cambiando y en nuestro país la visibilización de la mujer en la construcción crece a pasos acelerados. El proceso es muy lento y queda mucho por hacer, pero parece que la semilla de la lucha por la igualdad de oportunidades esta germinando.

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