El nuevo Benito Villamarín, arquitectura, ciudad y un salto estructural para el Real Betis
Con inicio de obras previsto para 2026 y finalización estimada en 2028, el proyecto del nuevo estadio español combina diseño contemporáneo, experiencia del hincha y un modelo económico pensado para sostener el crecimiento del club en el largo plazo.
El Estadio Benito Villamarín, perteneciente al Real Betis Balompié y ubicado en Sevilla, es uno de los estadios más emblemáticos de España. Se inauguró el 17 de marzo de 1929 y cuenta con una capacidad de 60.721 espectadores (hasta la remodelación), lo que lo situaba entre los cinco recintos más grandes del país, detrás del Camp Nou, el Estadio Santiago Bernabéu, el Estadio Metropolitano y Mestalla.
Además, fue una de las 17 sedes de la Copa Mundial de la FIFA 1982, en la que albergó dos partidos. A lo largo de su historia, también fue sede de la selección española en 15 oportunidades.
La remodelación del campo de los Verdiblancos marca un punto de inflexión para el club. No se trata sólo de modernizar un recinto deportivo, sino de impulsar una transformación estructural que impacta en la identidad del Betis, en su vínculo con los socios y en su inserción urbana.
En un contexto donde los grandes estadios europeos atraviesan procesos de renovación profunda, la entidad española apuesta por un proyecto que pone al aficionado en el centro, dialoga con la ciudad de Sevilla y se convierte en una pieza clave para el crecimiento económico.
Arquitectura e integración urbana: un nuevo ícono para Sevilla
El diseño del nuevo Benito Villamarín, a cargo del estudio Rafael de la-Hoz Arquitectos, propone un estadio con una presencia urbana renovada y reconocible. La envolvente exterior, ligera y luminosa, reinterpretará los colores verdiblancos con un lenguaje contemporáneo, pensado para dialogar con el entorno y reforzar la relación con la Avenida de la Palmera y el barrio de Heliópolis donde se sitúa.
La intervención no busca aislar al estadio, sino integrarlo al espacio público. El proyecto contempla áreas exteriores transformadas en plazas activas, concebidas como puntos de encuentro para actividades culturales y sociales.
La intención principal de las reformas es que el Villamarín deje de ser un recinto que se activa solo en días de partido y pase a formar parte de la vida cotidiana de la ciudad, para aportar así valor urbano sin generar un impacto negativo en su entorno inmediato.
Un estadio pensado para el hincha y la experiencia de partido
Uno de los pilares del nuevo Villamarín es la mejora profunda de la experiencia del público. El proyecto prevé accesos más cómodos y seguros, diseñados para evitar grandes aglomeraciones y mejorar la fluidez en jornadas de alta concurrencia, como las de competencias internacionales por ejemplo. Las circulaciones verticales se reorganizan con foco en la accesibilidad universal, facilitando el desplazamiento dentro del estadio a baños, sitios de recreación o de gastronomía.
En el interior, las gradas ganan verticalidad para acercar al aficionado al campo y potenciar el ambiente futbolero. La incorporación de una cubierta integral, que unificará visualmente las cuatro tribunas, permitirá mejorar la acústica, proteger del clima y reforzar la sensación de espectáculo. Esta estructura se convertirá en uno de los elementos distintivos del estadio, que aportarán identidad y coherencia.
La nueva casa del Betis que estaría a disposición para 2028 está concebida como un espacio multifuncional, con actividad los 365 días del año. El proyecto incluye zonas de restauración, áreas comerciales y espacios de hospitality rediseñados bajo estándares internacionales, orientados a un público que busca experiencias más completas vinculadas al fútbol y al entretenimiento.
Esta apertura a nuevos usos tiene un objetivo claro: ampliar las fuentes de ingresos del club y reducir la dependencia exclusiva de los resultados deportivos. El estadio se proyecta como sitio de ocio capaz de atraer público más allá de los partidos, fortaleciendo su rol como motor económico tanto para el Betis como para el entorno urbano de la ciudad y comunidad.
Inversión, plazos y el mayor proyecto estratégico del Betis
La transformación del Benito Villamarín demandará una inversión total de 262 millones de euros, cifra que en su totalidad incluye construcción, equipamiento, honorarios, contingencias, gastos financieros e impuestos. Las obras se desarrollarán a lo largo de tres temporadas, con traslado temporal del equipo a La Cartuja, donde ya disputó sus últimos encuentros de La Liga y UEFA Europa League, y el objetivo es que el nuevo estadio esté listo a comienzos de mayo de 2028.
Desde la dirigencia, el proyecto es definido como el pilar central del modelo de crecimiento del club a medio y largo plazo. Parte del financiamiento provendrá de fondos CVC, mientras que el resto se cubrirá con deuda, respaldada por la generación futura de ingresos del propio estadio.
Además, el plan contempla desarrollos anexos vinculados a actividades hoteleras y de servicios, gestionados a través de una sociedad patrimonial, que contribuirán a la sostenibilidad financiera del proyecto.
Con esta transformación, el Real Betis apuesta a un estadio diseñado para el fútbol, integrado a la ciudad y alineado con una visión estratégica que busca consolidar al club entre los protagonistas del escenario europeo.



