Diciembre 2025

Obras de autor y sus huellas en Bahía Blanca

Más allá de su diseño, muchas obras adquieren un valor excepcional por la firma de sus autores. En Bahía Blanca, cinco nombres clave del siglo XX dejaron una huella imborrable que trasciende las fronteras locales.

Hay obras que se destacan por quién fue su autor. Incluso en casos en que cuesta encontrarles un valor excepcional por su diseño o resolución, al ser proyectos de profesionales de renombre se les otorga un valor adicional, que siempre resulta interesante referir.

Los siguientes ejemplos permiten graficar cinco profesionales que dejaron edificios icónicos en Bahía Blanca y que han trascendido a nivel nacional como parte de la historia de la arquitectura del siglo XX.

El primero del banco Nación

En 1904 el banco de la Nación Argentina habilitó su edificio propio en nuestra ciudad, el primero de estilo en ocupar la llamada manzana Nacional, parte de la manzana fundacional y propiedad del Estado. En la esquina de Estomba y avenida Colón se ubicó esta obra diseñada por el arquitecto Noruego Alejandro Christophersen, uno de los profesionales más destacados de la primera mitad del siglo pasado. Organizado en planta baja, se destaca por su resolución en esquina, cóncava, e inspirado en estilos del pasado.

Christophersen (1866-1946) se graduó en 1855 en la Escuela de Arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas. En 1887 se estableció en Buenos Aires y sus primeras obras fueron para el Ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste y residencias para familias de clase alta.

Figura central de la arquitectura ecléctica en la Argentina, fue fundador de la Escuela de Arquitectura y uno de los refundadores de la Sociedad Central de Arquitectos.

Entre sus trabajos se incluyen el Palacio Anchorena (1909), de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, adquirido por el Estado argentino en 1936 y destinado a la Cancillería con el nombre de Palacio San Martín. También son de su autoría el Café Tortoni, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Iglesia Santa Rosa de Lima y Parroquia Natividad de María.

Racional y de servicio

En 1939 comenzó la construcción de la sede del Automóvil club Argentino en la esquina de Chiclana y Fitz Roy, diseñada por el arquitecto Antonio Vilar (1889-1966), uno de los principales exponentes de la arquitectura moderna en el país y ganador del concurso organizado por esa entidad para alentar el uso de las rutas e impulsar el desarrollo turístico.

Entre sus obras se destacan el Hindú Club (1931) y la sede de Nordiska, en Plaza San Martín (1934), un edificio de fachada lisa y elegante. En 1937 construye su casa en San Isidro, uno de los más importantes ejemplos de la renovación moderna en Sudamérica.

Entre 1938 y 1942 proyecta el Hospital Churruca, en Parque Patricios, una verdadera “máquina para curar”. Para el Automóvil Club Argentino proyecta —y construye— 180 edificios, desde Jujuy a San Carlos de Bariloche, combinando lo moderno con lo regional.

El hombre del torreón

El arquitecto alemán Carlos Nordman diseñó dos obras emblemáticas en Bahía Blanca. Por un lado, en 1910, el edificio de rentas para la viuda de Jacobo Peuser, en la primera cuadra de calle O’Higgins, un palacete de aires franceses, con locales comerciales al frente y más de 60 escritorios. Por otra parte, en Sarmiento y Estomba, proyectó la sede del banco Alemán Trasatlántico, de líneas historicistas, hoy sede del Concejo Deliberante.

Nordman (1858-1918) nació en Hanover, Alemania, y realizó sus estudios en la Escuela Técnica de esa ciudad, egresando en en 1879. En 1883 arribó a la Argentina contratado para dirigir las obras del Palacio Legislativo de La Plata. Desarrolló luego una obra vastísima, que incluye la iglesia de San Benjamín, el Palacio Tornquist en Sierra de la Ventana, el hospital Ramón Santamarina y la Iglesia de Santa Ana en Tandil. También el Teatro Coliseo Argentino (1905), el diario La Razón en Avenida de Mayo (demolido) y las residencias de la familias Dodero, Lezica Alvear, De Bary, Echagüe y Santamarina. Otra obra singular es El Torreón del Monje de Mar del Plata, construido en 1904 para Ernesto Tornquist, con la idea de generar un edificio que transmitiera encanto e intriga.

La casa Helios, el sol contenido

A fines de la década del 30, el arquitecto Wladimiro Acosta (1900-1967) proyectó en la esquina de la avenida Alem y 19 de Mayo la vivienda familiar y estudio del abogado Adriano Pillado. La casa de líneas modernas fue toda una novedad para la ciudad, revestida en mármol travertino, con una gran espacialidad y un sistema de aleros diseñado en respuesta al clima, de modo de sacar el mejor provecho a la eficiencia energética de la casa.

Acosta nació en Odessa, su nombre era Wladimir Konstantinowsky. En 1917 egresó de la Escuela de Bellas Artes de esa ciudad con el título de técnico en construcción y en Italia se recibió de Licenciado en Arquitectura. En 1922 cursa estudios de ingeniería y urbanismo en la Escuela Técnica de Charlotenburg, en Alemania. Se radicó en nuestro país en 1928.

El sistema Helios de su creación es una constante en su obra, basado en un corte aterrazado, con losas viseras para la protección del sol en verano y su máximo aprovechamiento en invierno.

Su pensamiento está volcado en sus libros Vivienda y Ciudad (1936) y Vivienda y Clima (publicado en forma póstuma en 1976).

Publicó ensayos sobre casas mínimas en lotes estrechos y proyectó la City Block. Hay casas de su autoría en Villa Urquiza, Villa del Parque, La Falda y Ramos Mejía, es autor de los edificios de la Colonia Oliveros (1939), Punta del Este (1940) y de vivienda colectiva del Hogar Obrero (1941).

Gastón Mallet y Jacques Dunant, dos academicistas

En 1911, estos arquitectos fueron contratados para proyectar el teatro Municipal de Bahía Blanca. Estaban trabajando entonces en Sierra de la Ventana, en el Gran Hotel de esa localidad.

Mallet (1875-1964) fue uno de los más importantes arquitectos academicistas franceses que trabajó en Argentina. Nació en Mennecy (Francia), se formó en L’École Nationale des Arts Décoratifs y se graduó en L’École des BeauxArts de París. Se radicó en Buenos Aires en 1907 donde se asoció con Jacques Dunant, primero, y con Carlos Flores Pirán, luego. Realizó obras para la alta sociedad en Buenos Aires y Mar del Plata. El Centro Naval de la calle Florida es una de sus obras representativas.

Jacques Dunant (Suiza 1858-Francia 1939) fue un representante del academicismo francés, graduado en la Escuela de Bellas Artes de París.

En la República Argentina, sus obras más importantes fueron la Catedral de San Isidro (1898), la estancia “Huetel”, en Carlos Casares (1905), el Hotel de Sierra de la Ventana, el Instituto Bacteriológico “Carlos Malbrán”, el Teatro Ateneo, la Residencia Ortiz Basualdo en Avenida de Mayo 776, los Palacios San Fernando, Santamarina (en Punta Chica) y Dosé-Armstrong (en Avenida Alvear y pasaje Schiaffino, demolido) y varios chalets de veraneo en Mar del Plata. Y con Mallet proyectó el Centro Naval, en Avenida Córdoba y Florida.


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