UNA RED VIAL SEGURA Y SUSTENTABLE
Lamentablemente ya nos hemos acostumbrado a que en cada época estival se repitan noticias de accidentes de tránsito con el saldo penoso de numerosas pérdidas de vidas humanas y familias destrozadas, que ubican a nuestro país entre los primeros en el ránking de siniestrabilidad en rutas. Y como siempre, asistimos a numerosos debates sobre este tema, en los que se discuten ideas y proyectos que año a año se postergan.

Como respuesta apresurada a este flagelo, el gobierno presentó un proyecto de ley de Seguridad Vial, que pone especial énfasis en la educación y el control de los conductores y vehículos, sin hacer mención a nuestra obsoleta infraestructura vial, que es la base por la cual circula el tránsito.

Pasaron más de 75 años desde la creación de la Dirección Nacional de Vialidad -en 1932-, fecha en que se estableció un impuesto de cinco centavos por litro de nafta para iniciar la pavimentación de las rutas argentinas. A través de la implementación de la ley 11.658 se comenzaron a contruir carreteras pavimentadas, con un ancho de 6,70 m, acorde a los vehículos que circulaban entonces. Hoy en día, el 90% de nuestra red vial sigue con esas dimensiones, haciendo que la misma sea obsoleta y con un alto nivel de peligrosidad, siendo ésta la causa fundamental de las muertes que lamentamos a diario por los accidentes de tránsito.    

Por ello resulta importante que seamos conscientes que nuestro país cuenta, desde el año pasado, con la presentación ante el Senado de la Nación del proyecto de ley S-702/07 por doce senadores nacionales, que incluye la transformación de la red troncal de carreteras en una red de autopistas inteligentes. Se busca con esta ley posibilitar la construcción de 12.822 kilómetros de autopistas libres de peaje, con recursos materiales y financieros totalmente privados y nacionales, sin avales ni aportes presupuestarios del Estado.

Para ello bastaría con la aplicación de una tasa de dos centavos por litro de combustible por cada mil kilómetros de autopistas terminadas y habilitadas al uso público. La idea es ésa, que el usuario comience a pagar el impuesto una vez que la obra esté terminada y disponible, siendo esta tasa retributiva por un servicio que ya tendría a su disposición y no antes, con la promesa de una obra a realizar.

Resulta fundamental que entendamos que, por más entrenados y educados que seamos como conductores, cada vez que circulamos por alguna de nuestras rutas angostas, muchas veces con nuestras familias, estamos corriendo un riesgo mortal, teniendo en cuenta que el 66% de las muertes en el tránsito interurbano se producen por choques frontales en las maniobras de sobrepaso.

Esperemos, entonces, que además de la ley de Seguridad Vial propulsada por el ejecutivo, se apruebe también la destinada a la modernización y ampliación de la red vial, para que podamos contar con una red de autopistas bien diseñadas y operadas, libres de peaje, que nos permitan circular por ellas con mayor seguridad.

Ing. Ricardo R. Kloster
DIRECTOR



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