EDITORIAL
NOTICIAS
NOTAS TECNICAS
SEGURIDAD
CONTACTO
COSTOS
OPINION
Scroll

Google
Agregar a favoritos
La necesidad de contar con un estadiopolideportivo cerrado acorde con la magnitud de la ciudad de Bahía Blanca es una realidad actual. Las gestiones entre la Fundación del basquetbolista Ginobili, la provincia de Buenos Aires y el Municipio de Bahía Blanca posibilitaría su concreción.
En este artículo se analizan las ventajas y desventajas de su posible ubicación, y se sugiere a los responsables del proyecto que tomen en cuenta todos los recaudos necesarios para evitar contravenir elementales reglas de urbanismo.
PRINCIPAL
POLIDEPORTIVO PARA BAHIA BLANCA
Un proyecto cuya ubicación debe analizarse en profundidad
adecuado para los automóviles y colectivos del público asistente. Obras similares en Estados Unidos o Europa muestran que, generalmente, el 20% de la superficie es ocupada por el estadio y el 80% se destina a la playa de estacionamiento y servicios auxiliares.
Un claro ejemplo de lo que no debe hacerse es la ubicación del estadio de fútbol del club Olimpo. Cada suceso deportivo produce allí los siguientes efectos:
1) Estacionamiento en la vía pública;
2) Cierre de calles;
3) Modificación del recorrido del transporte público;
4) Congestionamiento de tránsito;
5) Molestia a los vecinos;
6) Dificultad en el control de la seguridad.
• Debe ubicarse en un lugar de fácil acceso para el público de la ciudad y la región.
El sistema circulatorio de Bahía Blanca tiene un anillo exterior que permite que por él circulen camiones y automóviles sin necesidad de ingresar en la ciudad. El denominado Camino Sesquicentenario, proyectado y construido por la Dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires, forma parte de ese anillo. Se puede llegar a él por las siguientes calles:
- Ruta 33, pasando por el barrio Bosque Alto y girando por la rotonda ubicada en el encuentro de ésta y el Camino Sesquicentenario.
- Avenida Alem.
- Calle Zelarrayán.
- Calle Castelli.
- Calle Don Bosco (existe rotonda).
- Camino de acceso a puertos.
Para quienes llegan desde la zona, se accede a este camino utilizando las rutas nacionales Nº 3 norte y sur (y 22), Nº 35 y Nº 33, y provincial Nº 51, circulando por el anillo exterior.
De manera que el Camino Sesquicentenario se comporta como el lomo de un peine, al que acceden los vecinos de Bahía Blanca por seis calles diferentes, que son los dientes, y por los extremos, los vecinos de la zona.
Además, se trata de terrenos aptos, con suelos aptos para una buena forestación, alejados de los habitantes de las casas a las que se puede molestar con el ruido de eventuales festivales musicales (en este sentido, las playas de estacionamiento perimetrales al estadio imponen un alejamiento obligado de las viviendas).
La seguridad del entorno es más fácil de controlar. No existen limitaciones para la construcción de instalaciones secundarias: restaurantes, estaciones de servicio, paradores, etc.
En un futuro no muy lejano, el Camino Sesquicentenario, que actualmente tiene dos carriles de circulación, podría ampliarse a cuatro y complementarse con calles colectoras frentistas. Esta ampliación es factible técnicamente, debido a que la zona de camino tiene más de 100 metros entre alambrados.
Ubicar el estadio en este corredor permite que el ingreso y egreso de público tenga varios caminos alternativos, lo que se traduciría en una congestión moderada.
 
Apelamos a los actores involucrados para que el afán de lograr la rápida concreción de las obras, ciertamente necesarias para la ciudad, tenga en cuenta todas las opiniones antes de cometer errores irreparables.
La ciudad merece la total atención de sus autoridades en lo referente al desarrollo urbano y lo que esto involucra, planificando con visión de futuro y dejando de lado cualquier interés inmediato.
 
Suscriben esta nota: Ing. Marcelo Musotto, Presidente del Centro de Ingenieros de Bahía Blanca, e Ing. Pablo Massa, Secretario de dicha institución.
 
OPINION

VOLVER
Si bien los fondos gubernamentales nunca fueron generosos para la ciudad de Bahía Blanca, fundamentalmente en cuanto a la construcción de  obras destinadas a actividades deportivas o culturales, merece destacarse la actitud de un deportista bahiense, cuya fundación ha presentado un interesante proyecto para llevar a cabo un complejo deportivo cerrado, cómodo y adecuado, acorde con las necesidades de la época.
No obstante, es preciso hacer un llamado de atención
La Av. Alberto P. Cabrera, en su intersección con Av. Fortaleza Protectora Argentina y continuación por calle Sarmiento
para evitar que el lugar de emplazamiento de la obra signifique contravenir elementales reglas de urbanismo.
Se mencionó la intersección de las avenidas Alberto P. Cabrera (Sarmiento) y Fortaleza Protectora Argentina como posible sitio para su construcción. Se trata de un lugar donde confluyen, especialmente los fines de semana, el tránsito vehicular que ingresa y egresa por el acceso norte a la ciudad; el movimiento propio de los concurrentes a la zona de los centros comerciales y el recorrido habitual de las personas que viven en ese sector o más allá de él.
Es notorio el congestionamiento de tránsito que se produce cuando se instalan espectáculos circences, parques de diversiones o exhibición de fuegos artificiales, alterando la normal circulación de vehículos en ese sector. La ubicación de un estadio en esa zona agravaría el problema.
¿Qué sucedería ante una emergencia que obligara a la utilización de vehículos de asistencia (bomberos, ambulancias, etc.) destinados al lugar o a otro más alejado?
El sitio de emplazamiento de un futuro estadio deportivo debería contemplar los siguientes aspectos:
• Debe ubicarse en un lugar donde no se moleste a los vecinos.
El lugar tiene que ser amplio y con una superficie tal que contenga al propio estadio y al estacionamiento adecuado para los automóviles y colectivos del público asistente. Obras similares en Estados Unidos o Europa muestran que, generalmente, el 20% de la superficie es ocupada por el estadio y el 80% se destina a la playa de estacionamiento y servicios auxiliares.
Un claro ejemplo de lo que no debe hacerse es la ubicación del estadio de fútbol del club Olimpo. Cada suceso deportivo produce allí los siguientes efectos:
1) Estacionamiento en la vía pública;
2) Cierre de calles;
3) Modificación del recorrido del transporte público;
4) Congestionamiento de tránsito;
5) Molestia a los vecinos;
6) Dificultad en el control de la seguridad.
• Debe ubicarse en un lugar de fácil acceso para el público de la ciudad y la región.
El sistema circulatorio de Bahía Blanca tiene un anillo exterior que permite que por él circulen camiones y automóviles sin necesidad de ingresar en la ciudad. El denominado Camino Sesquicentenario, proyectado y construido por la Dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires, forma parte de ese anillo. Se puede llegar a él por las siguientes calles:
- Ruta 33, pasando por el barrio Bosque Alto y girando por la rotonda ubicada en el encuentro de ésta y el Camino Sesquicentenario.
- Avenida Alem.
- Calle Zelarrayán.
- Calle Castelli.
- Calle Don Bosco (existe rotonda).
- Camino de acceso a puertos.
Para quienes llegan desde la zona, se accede a este camino utilizando las rutas nacionales Nº 3 norte y sur (y 22), Nº 35 y Nº 33, y provincial Nº 51, circulando por el anillo exterior.
De manera que el Camino Sesquicentenario se comporta como el lomo de un peine, al que acceden los vecinos de Bahía Blanca por seis calles diferentes, que son los dientes, y por los extremos, los vecinos de la zona.
Además, se trata de terrenos aptos, con suelos aptos para una buena forestación, alejados de los habitantes de las casas a las que se puede molestar con el ruido de eventuales festivales musicales (en este sentido, las playas de estacionamiento perimetrales al estadio imponen un alejamiento obligado de las viviendas).
La seguridad del entorno es más fácil de controlar. No existen limitaciones para la construcción de instalaciones secundarias: restaurantes, estaciones de servicio, paradores, etc.
En un futuro no muy lejano, el Camino Sesquicentenario, que actualmente tiene dos carriles de circulación, podría ampliarse a cuatro y complementarse con calles colectoras frentistas. Esta ampliación es factible técnicamente, debido a que la zona de camino tiene más de 100 metros entre alambrados.
Ubicar el estadio en este corredor permite que el ingreso y egreso de público tenga varios caminos alternativos, lo que se traduciría en una congestión moderada.
 
Apelamos a los actores involucrados para que el afán de lograr la rápida concreción de las obras, ciertamente necesarias para la ciudad, tenga en cuenta todas las opiniones antes de cometer errores irreparables.
La ciudad merece la total atención de sus autoridades en lo referente al desarrollo urbano y lo que esto involucra, planificando con visión de futuro y dejando de lado cualquier interés inmediato.
¿Qué sucedería ante una emergencia que obligara a la utilización de vehículos de asistencia (bomberos, ambulancias, etc.) destinados al lugar o a otro más alejado?
El sitio de emplazamiento de un futuro estadio deportivo debería contemplar los siguientes aspectos:
• Debe ubicarse en un lugar donde no se moleste a los vecinos.
El lugar tiene que ser amplio y con una superficie tal que contenga al propio estadio y al estacionamiento adecuado para los automóviles y colectivos del público asistente. Obras similares en Estados Unidos o Europa muestran que, generalmente, el 20% de la superficie es ocupada por el estadio y el 80% se destina a la playa de estacionamiento y servicios auxiliares.
Un claro ejemplo de lo que no debe hacerse es la ubicación del estadio de fútbol del club Olimpo. Cada suceso deportivo produce allí los siguientes efectos:
1) Estacionamiento en la vía pública;
2) Cierre de calles;
3) Modificación del recorrido del transporte público;
4) Congestionamiento de tránsito;
5) Molestia a los vecinos;
6) Dificultad en el control de la seguridad.
• Debe ubicarse en un lugar de fácil acceso para el público de la ciudad y la región.
El sistema circulatorio de Bahía Blanca tiene un anillo exterior que permite que por él circulen camiones y automóviles sin necesidad de ingresar en la ciudad. El denominado Camino Sesquicentenario, proyectado y construido por la Dirección de Vialidad de la provincia de Buenos Aires, forma parte de ese anillo. Se puede llegar a él por las siguientes calles:
- Ruta 33, pasando por el barrio Bosque Alto y girando por la rotonda ubicada en el encuentro de ésta y el Camino Sesquicentenario.
- Avenida Alem.
- Calle Zelarrayán.
- Calle Castelli.
- Calle Don Bosco (existe rotonda).
- Camino de acceso a puertos.
Para quienes llegan desde la zona, se accede a este camino utilizando las rutas nacionales Nº 3 norte y sur (y 22), Nº 35 y Nº 33, y provincial Nº 51, circulando por el anillo exterior.
De manera que el Camino Sesquicentenario se comporta como el lomo de un peine, al que acceden los vecinos de Bahía Blanca por seis calles diferentes, que son los dientes, y por los extremos, los vecinos de la zona.
Además, se trata de terrenos aptos, con suelos aptos para una buena forestación, alejados de los habitantes de las casas a las que se puede molestar con el ruido de eventuales festivales musicales (en este sentido, las playas de estacionamiento perimetrales al estadio imponen un alejamiento obligado de las viviendas).
La seguridad del entorno es más fácil de controlar. No existen limitaciones para la construcción de instalaciones secundarias: restaurantes, estaciones de servicio, paradores, etc.
En un futuro no muy lejano, el Camino Sesquicentenario, que actualmente tiene dos carriles de circulación, podría ampliarse a cuatro y complementarse con calles colectoras frentistas. Esta ampliación es factible técnicamente, debido a que la zona de camino tiene más de 100 metros entre alambrados.
Ubicar el estadio en este corredor permite que el ingreso y egreso de público tenga varios caminos alternativos, lo que se traduciría en una congestión moderada.
 
Apelamos a los actores involucrados para que el afán de lograr la rápida concreción de las obras, ciertamente necesarias para la ciudad, tenga en cuenta todas las opiniones antes de cometer errores irreparables.
La ciudad merece la total atención de sus autoridades en lo referente al desarrollo urbano y lo que esto involucra, planificando con visión de futuro y dejando de lado cualquier interés inmediato.
Vista de la «cava» en cercanías de Av. Alberto P. Cabrera y Av. Fortaleza Protectora Argentina.
Las condiciones naturales del lugar hicieron pensar en la posibilidad de implantar allí un
estadio polideportivo techado para Bahía Blanca.