EDITORIAL
PSIKE´06
NOTICIAS
NOTAS TECNICAS
SEGURIDAD
CONTACTO
COSTOS
OPINION
Scroll

Google
Agregar a favoritos
Conflictividad laboral en alza
 
Amediados de 2003, los salarios comenzaron a moverse por impulso de los acuerdos entre cámaras empresarias y sindicatos. Desde entonces, cada vez con mayor frecuencia, ha comenzado una carrera que logró significativas mejoras para un gran número de trabajadores -el año pasado el Ministerio de Trabajo homologó 568 acuerdos-, aunque muchos sectores siguen con demandas que, hoy por hoy, duplican lo que las empresas estarían dispuestas a conceder, generando un clima laboral cada vez más conflictivo.
 
Muchos gremios esperarían acomodar sus demandas en función de los acuerdos que logre el combativo sindicato de camioneros, debido a que no todos tienen la misma capacidad de negociación. También influye el hecho que varias actividades se desarrollan con los acuerdos de estabilidad de precios firmados con el gobierno, que son controlados con mayor énfasis durante el período acordado, aunque muchos de ellos vencen en estos meses, poniéndose en duda su continuidad.
 
Si se analizan los reclamos sindicales, vemos que muchos gremios buscan una especie de nivelación con sectores, pretendiendo ganar lo mismo que otros, sin importarles que desepeñan la actividad en condiciones diferentes de trabajo. Otros criterios que se siguen en los reclamos es, por un lado, seguir la evolución del costo de vida y, por otro, llegar a los niveles de ingresos existentes antes de la devaluación, con una suerte de “dolarización implícita” de los salarios. Con respecto a este último criterio, vale recordar que una de las causas de la última crisis fue que la estructura de costos y salarios había colapsado, por lo que volver a ella significaría recrear las condiciones existentes previas a la crisis del 2002. 
 
Para el gobierno, la mayor preocupación radica en que toda esta situación genera una sensibilidad en la opinión pública, con amenazas de no poder respetarse las proyecciones económicas previstas por el oficialismo y desatarse una escalada inflacionaria que resentirá, a su vez, el poder de compra de los trabajadores. Para el sindicatos, las protestas y paros constituyen la única forma de hacerse escuchar y a los empresarios les preocupa el incremento de la conflictividad, lamentando la actitud de algunos gremios que primero acostumbran a golpear y después sentarse a negociar.
 
Resultaría un retroceso para el país que los conflictos salariales no puedan ser resueltos por negociaciones racionales en paritarias, sin recurrir a medidas de fuerza o violencia que tanto malestar ocasionan al resto de la sociedad.
Ing. Ricardo Kloster
director
PRINCIPAL