Agosto 2024

Las emociones como base para construir un hogar

Abordar el diseño de los espacios de la casa a partir de las sensaciones y las emociones es hoy una de las tendencias más evidentes en el esquema residencial. Numerosos arquitectos abogan por una manera de diseñar viviendas donde lo fundamental es contar una historia: la de las personas que van a vivir en ellas (y no la del arquitecto que la diseña).

La arquitectura emocional, como su nombre lo dice, trata de buscar que las personas que son las que le dan vida a los espacios, sean los protagonistas y los primeros en experimentar emociones estando dentro del diseño arquitectónico. Para esto, se tienen que tomar en cuenta muchos factores, los cuales tienen que trabajar en conjunto para que las emociones puedan ser sentidas por el espectador.

Dentro de la arquitectura emocional, uno de los principales espacios para trabajar y para cumplir su objetivo principal es el espacio social. Este es uno de los sitios con más valor dentro de los objetos arquitectónicos, ya que en él, se llevan a cabo experiencias, encuentros, entre otros momentos. En esta corriente, dentro del espacio social, se busca que las personas se sientan parte del lugar, que los haga querer transmitir sus emociones con más gente y sobre todo, que consideren suya esa área.

Principios de la arquitectura emocional

La arquitectura emocional, se rige de varios principios que mencionan que las personas somos capaces de adaptarnos a las circunstancias que tengamos. También, de esto depende la conducta del individuo, ya que muchas veces el estado de ánimo se ve influido por los espacios donde estamos.

Es por eso que la arquitectura emocional no se desentiende del funcionalismo. Al contrario, es fundamental para esta corriente, seguir también los principios para que las personas puedan sentirse de una forma correcta dentro de los espacios.

La arquitectura responde a una necesidad: la de cubrirnos, de estar cómodos, de tener un lugar que nos ayude satisfacer nuestras necesidades y, sobre todo, la necesidad de pertenecer a un lugar donde podamos estar y sentirnos a gusto. Es por eso que la arquitectura emocional puede variar dependiendo del público al que vaya dirigido. Esto depende de las personas, ya que cada uno de nosotros percibe las emociones, situaciones y espacios de una forma distinta.

¿Cuál es la importancia de la arquitectura emocional?

Podemos definir entonces como arquitectura emocional a la corriente que es responsable de que cada uno de los espacios arquitectónicos tenga un por qué. De no ser así, la arquitectura simplemente estaría cumpliendo con la funcionalidad de forma constructiva. Claro que es uno de los objetivos, pero cada uno de los espacios en los que vivimos juega un papel muy importante en nuestras vidas. Es por eso que el diseño emocional señala que, de estos espacios, debemos hacer los mejores lugares para poder vivir de una buena manera.

Sabemos que la arquitectura depende de las personas para poder ser arquitectura. Es por eso que debemos hacer que las personas se sientan tan cómodas y recuerden con emoción cada uno de los momentos que viven dentro de cada uno de los espacios. Con ayuda de varios elementos, las emociones serán más fáciles de transmitir y de emocionar a quien esté en contacto con estos lugares.

¿Por qué se demanda cada vez más una forma de diseñar basada en las emociones? En un momento en el que todo se acelera y deshumaniza, hoy se valoran diseños basados en aspectos que nos anclan a sentimientos fuertes, como los que tienen que ver con la familia, nuestros seres queridos o amistades.

Efectivamente, en los últimos dos o tres años no hemos dejado de oír términos como biofilia y bienestar asociados al diseño de espacios. La relación con lo que nos rodea es una de las grandes tendencias en la decoración del hogar desde la pandemia. Concretamente, lo vemos en el interés por motivos botánicos, por ejemplo. También en el auge del uso de materiales naturales en los revestimientos y de una decoración más maximalista en la que las pequeñas imperfecciones no se entienden ya como algo negativo sino como un aspecto positivo que tiene que ver con dar forma a espacios vividos que cuentan nuestra historia.

Los parámetros de la arquitectura emocional

Este tipo de arquitectura se rige por cuestiones que convierten el diseño en vehículo para narrar la historia de las personas que habitarán el espacio.

  • Conexión espacial y bienestar mental: espacios abiertos, iluminación natural y colores suaves pueden contribuir a crear entornos que fomentan la calma y la concentración. Por otro lado, lugares oscuros y claustrofóbicos pueden generar ansiedad. La arquitectura emocional busca conscientemente construir espacios que nutran la salud mental y emocional.
  • La psicología del color en la arquitectura: los colores no son solo elementos decorativos; tienen una profunda influencia psicológica. Tonos cálidos como el amarillo y el naranja pueden infundir energía y positividad, mientras que los azules y verdes transmiten tranquilidad. La elección del color en la arquitectura emocional no es arbitraria; se selecciona cuidadosamente para evocar respuestas emocionales específicas.
  • Diseño bioclimático: la arquitectura emocional también abraza el diseño bioclimático, que considera el entorno natural para maximizar la eficiencia energética y el confort emocional. Edificios que se integran armoniosamente con su entorno, aprovechando la luz solar y los patrones de viento, no solo son sostenibles, sino que también crean conexiones emocionales más fuertes con la naturaleza.
  • Espacios que facilitan la interacción social: la manera en que diseñamos nuestros espacios influye directamente en cómo nos relacionamos entre nosotros. La arquitectura emocional fomenta la creación de lugares que proporcionan la actividad social. Desde plazas públicas hasta espacios de trabajo colaborativos, se busca construir entornos que promuevan la conexión humana y reduzcan la sensación de aislamiento.
  • Adaptabilidad y flexibilidad: la vida está en constante cambio, y los espacios que habitamos deberían reflejar esa realidad. La arquitectura emocional aboga por la adaptabilidad y flexibilidad en el diseño. Zonas modulares y multifuncionales permiten que los entornos se ajusten a diferentes necesidades y estados de ánimo, brindando a los habitantes un mayor control sobre su entorno.
  • Arquitectura sensorial: no nos movemos solo a través del espacio; lo experimentamos con todos nuestros sentidos. La arquitectura emocional considera la dimensión sensorial en el diseño. Desde la textura de las paredes hasta los sonidos del entorno, se busca crear experiencias ricas y estimulantes que afecten positivamente nuestro estado emocional.

En resumen, nuestra casa debe responder a lo que realmente necesitamos. La emoción y la función han de coexistir. Se trata de buscar el contacto con el aire; con el sol (mediante terrazas y espacios abiertos); diafanidad y calidez (mediante la iluminación y texturas) y, al mismo tiempo, que los recorridos sean eficientes, que la ergonomía esté presente y que las instalaciones sean eficientes y confortables.


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