Tener una piscina en el hogar constituye, sin dudas, un aporte adicional de gran valor para todos sus habitantes. Tanto adultos como niños encuentran en ella la posibilidad de "combatir" el calor en la época estival y sumar un elemento de distracción, recreación y relax. La piscina constituye, además, una valorización de la propiedad, por cuanto en caso de tener que vender o alquilar su vivienda, la presencia de una pileta es siempre un valor agregado al inmueble. Más allá de la decisión de cada usuario de qué materiales, forma y equipamiento dará a su obra, existen algunas consideraciones de carácter general que conviene tener en cuenta al momento de materializar esa construcción y que mencionaremos en este artículo.
Por otra parte, las piletas actuales permiten la incorporación de elementos relacionados con el relax, fundamentales en estos tiempos donde el stress es uno de los principales de-sencadenantes de enfermedades.
Así es común encontrar hoy, por ejemplo, la incorporación de sistemas de hidromasaje, el cual genera masajes corporales mediante corrientes o chorros de agua a presión, con burbujas de aire incorporadas mediante sistema o sopladores con motores electrónicos, o el sauna, casilla de madera que transmite calor seco a altas temperaturas y donde se utiliza también paralelamente con agua fría.
LA IMPORTANCIA DE UNA CORRECTA UBICACIÓN
La decisión inicial de la ubicación de la pileta en el predio, previa a cualquier movimiento de ejecución, resulta clave para su futuro funcionamiento. Es, acaso, la cuestión que más conocimientos y evaluaciones requiere, que excede el hecho técnico propiamente dicho para incorporar cuestiones de observación, funcionalidad y uso que afecta incluso al resto de los componentes de un patio.
Por eso, antes de construir una piscina considere las siguientes cuestiones:
- La ubicación de la piscina tiene que contar con la mayor cantidad de horas expuesta al sol posible.
- Intente situar la piscinas en un lugar fuera del alcance del campo de visión de los vecinos; ésto hará que los usuarios se sientan más cómodos.
- Si hay posibilidades, es conveniente situar la piscina en la parte posterior de la casa.
- Debemos descartar la posibilidad de ubicar árboles con raíces rompedoras. Los árboles alargados suelen tener las raíces profundas y verticales, siendo los más adecuados. Descartar árboles como higueras y sauces, o aquellos que estén soltando hojas constantemente, como los pinos, ya que desprenden una hoja aceitosa que enturbiaría el agua.
- Dejar un espacio suficiente entre la piscina y los equipos de mantenimiento de agua, que estarán alojados en un contenedor estanco, de 1 m2 de superficie, aproximadamente.
CONSIDERACIONES ANTES DE CONSTRUIR
Una vez decidido el lugar donde queremos construir la piscina, es importante estudiar la forma y el tamaño de ésta.
El tamaño de la piscina dependerá principalmente del espacio que tengamos disponible en nuestro patio. Si el espacio no es problema, debemos tener en cuenta que la piscina una vez terminada se apreciara grande o pequeña en función de su ubicación.
El tamaño apropiado de una piscina para una familia de entre 4 y 6 personas es de 4 m x 8 m y 5 m x 10 m. Cuando hablamos del tamaño nos estamos refiriendo a la lámina de agua, debiendo añadirle a ésta el borde perimetral, que suele oscilar entre 40 y 50 centímetros de ancho, como mínimo.
Las piscinas con formas de riñón y curvas tienen una buena estética a partir de los 50 m2. Si es más pequeña sacrificaríamos buena parte del uso en ella. Las piscinas con forma curva incrementan el presupuesto en un 5% sobre el precio de una piscina rectangular de las mismas medidas.
La proporción más adecuada para piscinas rectangulares será que el lado más largo sea igual al doble del lado pequeño. Respecto a la profundidad, unas medidas idóneas pueden ser de 1 m en la zona menos profunda y 1,80 m en la más profunda. Es importante recalcar que el agua deberá estar unos 10 centímetros por debajo de la piedra de coronación de los bordes.
Una vez decidido la ubicación, el tamaño y la forma de la piscina se podrán analizar los materiales para su terminación.
TIPOS DE REVESTIMIENTOS MÁS COMUNES
- La pintura es la opción más económica, aunque tiene el inconveniente de tener que vaciar y repintar la piscina cada año. En el aspecto de la higiene está en desventaja en comparación con las otras clases de revestimientos, por cuanto suele ser hormigón o revoque pintado, con rugosidades e imperfecciones que dificultan la limpieza.
- El revestimiento cerámico es una alternativa interesante, aunque si la pileta tiene un uso muy intenso presenta el riesgo que entraña la rotura de las piezas, pues cuando se rompen suelen quedar cantos afilados y cortantes.
- Los materiales vítreos son los más utilizados. Para la higiene es el revestimiento más apropiado porque dificulta la adhesión de algas y microorganismos y facilita su limpieza. Por su tamaño se adapta a todo tipo de curvas, consiguiendo una estética muy agradable. Se dispone de una alta gama de colores y su mantenimiento es prácticamente inexistente.
Respecto al coronamiento de la piscina, el mismo suele ser de piedra artificial, prefabricada o ejecutada in situ elaborada con áridos de mármol y cemento blanco, resultando una superficie agradable al tacto y antideslizante.
Además es importante que sean elementos atérmicos, los cuales son actualmente provistos por el mercado con todos los accesorios y piezas necesarias para una correcta terminación. También son muy agradables armar decks de madera en todo el perímetro, aunque en este caso debe considerarse la dedicación posterior a las debidas tareas de mantenimiento.
Por último, las casas del ramo podrán asesorar, de acuerdo al tipo de piscina, el equipamiento mecánico mínimo e indispensable que debe utilizarse. Este punto es muy importante, ya que el mantenimiento del agua y la posibilidad de una renovación simple de la misma es clave para tener un uso intenso de la piscina.