No existen desde el estado políticas que fomenten la búsqueda y el desarrollo de alternativas para construir viviendas de interés social, que brinden una solución intermedia para las familias que menos tienen y puedan así pasar de sus actuales “casillas de chapa? a un elemento más estable, seguro y duradero, con economía de construcción y posibilidades concretas de ejecución.
Por ello, resulta más que interesante el emprendimiento realizado en la Asociación Civil “Crecer por la Vida”, ubicada en Guardia Vieja 2080 de Bahía Blanca, con el apoyo de varias instituciones y el aporte invalorable de particulares que facilitaron gestión técnica, materiales y mano de obra para lograr la construcción de una vivienda con forma de semiesfera, tipo “iglú”, que sirvió como elemento motivador para analizar la problemática mencionada en el párrafo inicial.
A continuación les mostramos detalles de su construcción y compartimos un resumen de los fundamentos teórico-técnicos desarrollados por los autores del proyecto.
La Organización Panamericana de la Salud, la Red de Vivienda Saludable del Paraguay y la Asociación UNESCO Corrientes han desarrollado, en forma conjunta, bajo la dirección del Arq. Jorge Farías, una serie de investigaciones tendientes a lograr una solución al tema de la vivienda rural, partiendo de la situación actual de este segmento etario, pasando por la relación de la vivienda con la salud, la cultura y lo étnico, y teniendo en cuenta la imposibilidad de acceso al crédito para solucionar este tipo de déficit.
Influyen, también, en esta problemática el desconocimiento oficial de las pautas económicas, sociales y ambientales relacionadas a la vivienda saludable y la lentitud de las instituciones gubernamentales, en todos los niveles, para dar curso favorable a la aprobación de las carpetas de los proyectos de viviendas, expresando una total falta de interés por resolver y aportar soluciones reales para la vivienda social.
Causas de la precariedad de las viviendas
- Bajos salarios de la mayoría de los trabajadores, el desempleo, la pobreza.
- Falta y escaso financiamiento para la vivienda social.
- El desinterés y la marginalidad en general a que están sometidos el trabajador rural, el periférico urbano y el pequeño agricultor familiar.
- Las altas tasas de migración rural-urbana, por la falta de políticas integrales rurales.
- El funcionamiento del mercado legal de tierras.
- Políticas y marcos reguladores ineficaces.
Existe una íntima vinculación entre la falta de viviendas en condiciones dignas y la falta de salud en amplios sectores de la población.
Por caso, la vivienda precaria limita la salud física, mental y social de la familia, y en particular afecta a la población más pobre, siendo los más vulnerables los niños, los ancianos, los discapacitados y los adultos mayores, comprobándose que el hacinamiento afecta la convivencia y la vida familiar, con consecuencias en la salud sexual y en la violencia infrafamiliar.
Según la Organización Panamericana de la Salud, la mortalidad infantil varía y es inversamente proporcional al saneamiento básico existente en las viviendas (agua, residuos, fuego, tratamiento de excretas).
Desde el gobierno, una respuesta limitada e ineficiente
La mayoría de las veces, los diseños de las viviendas de los planes sociales que implementa el gobierno responden a la conveniencia constructiva económica de las empresas constructoras. Las políticas de vivienda de interés social tienen un corte netamente financiero.
Está comprobado que los programas de viviendas relacionados con las instituciones gubernamentales son de alto costo por metro cuadrado global, lentos en la ejecución de las obras y no cubren las necesidades reales de la vivienda social, enfocándose este tema -el de la vivienda- solamente como si fuera un espacio físico.
En el hogar debe tenerse en cuenta el desarrollo de los roles familiares, la equidad del trabajo doméstico entre mujeres y hombres, las necesidades específicas de los grupos etáreos y los géneros, el entorno y la comunidad, entre muchos otros factores. También debe analizarse, en la búsqueda de una solución, la evolución de la composición de los hogares. Otro factor que suele ignorarse, y que tiene mucha importancia, es la participación de los grupos vecinales y comunitarios, respetando sus costumbres y formas de vida.
Vivienda saludable: conceptos claves
Para entender qué es vivienda saludable, debemos saber que:
- Es la casa, o sea el espacio que constituye el refugio físico de la familia.
- Es el hogar, o sea el ambiente social donde convive y se desarrolla la familia.
- Es el entorno, o sea el ambiente físico y psicosocial periférico y exterior de la vivienda.
- Es la comunidad, o sea un grupo de familias identificadas como vecinos en base a necesidades comunes.
Para ello es necesario lograr la tenencia segura de la tierra, un diseño y estructura adecuado, espacios necesarios y suficientes (tanto interiores como exteriores), infraestructura básica (agua, sol, fuego, excretas, residuos), equipamientos seguros y eficientes y un entorno que promueva la comunicación y la colaboración.
Los materiales y las técnicas constructivas deben corresponder y dar respuestas a las condiciones del clima que brinden estabilidad y resistencia frente a los fenómenos naturales tales como lluvias, nieve, vientos y granizos, a terremotos, al frío y al calor. Deben utilizarse, preferentemente, los materiales y las técnicas constructivas de cada región, garantizando y aprovechado el conocimiento humano, logrando economía y expresando el lenguaje visual en las viviendas como un componente más de la cultura.
Formas puras para economizar materiales
En base a los estudios realizados para lograr una adecuada protección contra el clima, una estructura monolítica y economía de ejecución, es que se adopta en esta propuesta de vivienda social la forma de semiesfera, con la utilización de cuatro materiales básicos: ladrillos, cemento, arena y barras de hierro como refuerzos. Así, con la utilización de recursos naturales disponibles en cada lugar, es posible abaratar el costo total de la vivienda y producir, a su vez, un lenguaje visual y estético propio y diferente.
Como cierre de esta nota comentamos que dos unidades habitacionales fueron construidas en la localidad de Juan A. Pradere, partido de Patagones, y su zona rural. Actualmente en Bahía Blanca, luego de la construcción del prototipo en la sede del grupo “Crecer por la vida”, se inició en barrios adyacentes un proceso de construcción de cuatro viviendas tipo semiesfera del tipo familiar, bajo la modalidad de autoconstrucción asistida. Se estima replicar, durante 2009, la experiencia en diferentes barrios de la ciudad, de mediar un aporte económico por parte de la Municipalidad de Bahía Blanca.
No se pretende imponer esta solución como la única para brindar soluciones a una problemática instalada y descuidada, sino abrir la discusión a ideas y poner manos a la obra para que quienes puedan aporten algun elemento que contribuya a morigerar este déficit que, como dijimos inicialmente, muestra un gran desfasaje entre la cuantiosa necesidad de vivienda a resolver y el interés que demuestra el gobierno en resolverlo.n
Agradecemos al Arq. Jorge Farías, miembro de la UNESCO Corrientes, por la información brindada para la elaboración de este artículo. El citado profesional asesoró y capacitó a la primera cuadrilla para la ejecución de la unidad habitacional que mostramos