RUMBO INCIERTO
En 2007, a pesar de los continuos aumentos en la recaudación, el gobierno destinó mayores fondos a los subsidios que a obras de infraestructura. La necesidad de controlar la inflación y la crisis energética influyeron en forma determinante para que la prioridad de nuestros gobernantes sea tapar baches, a pesar de los déficits de viviendas, redes de agua y cloacas, hospitales, escuelas y rutas colapsadas.
Después de un crudo invierno signado por el faltante del suministro eléctrico en la industria y mientras se difundían cifras alarmantes relacionadas con las reservas de gas que posee nuestro país, se destinó a este sector la mayor cantidad de subsidios. Así, durante el año anterior, el sector energético absorbió el 58% de los mismos, el sector del transporte un 26% del total, el sector agroalimentario un 7,3%, el sector industrial un 3,6% y el sector rural y forestal cierra este listado con un 2%.
Esta forma de manejo de fondos se condice con la falta de instrumentación de políticas ordenadas de largo alcance y con un rumbo errático en la economía, que cerró la anterior administración y continua la actual. En nuestro país se prioriza lo inmediato, buscando satisfacer las necesidades más acuciantes de la sociedad con parches que sólo disimulan los problemas más profundos. Falta un plan estratégico de país, que incluya a todos los sectores políticos y que defina qué camino seguir, qué país queremos, hacia dónde vamos.   
Para contener la inflación, se destinan subsidios a ciertos sectores y el Indec intervenido difunde índices increíbles, en vez de buscar una solución de fondo que permita controlar este flagelo que licúa, mes a mes, el ingreso de los asalariados. Un gran porcentaje del gasto público, que aumentó un 39,8% entre febrero de este año y el mismo mes del año pasado se destinó a subsidiar diferentes sectores para maquillar un desfasaje de precios cada vez más incontenible.
Esta falta de planificación se nota en la forma en que se deciden las obras públicas, muchas veces adjudicadas a empresarios amigos del poder político. Escuchamos anuncios de obras faraónicas, como el tren de alta velocidad que uniría Buenos Aires con Rosario y Córdoba, sin buscar una respuesta a problemas cotidianos y cercanos, solucionando los inconvenientes de la red ferroviaria que aún existe en el país. Se anuncia la creación de una ley de Seguridad Vial, sin debatir en la obsolescencia de nuestra red vial actual. Se apura la implementación de nuevas retenciones a los productos del agro sin estudiar a quiénes afectará su implementación, ni diferenciar entre productores chicos -quienes mantienen vivos los pequeños poblados del interior del país- y aquellos poderosos intereses económicos, que arriendan miles de hectáreas y exportan lo producido.
Deseamos que la actual administración encuentre rápidamente el camino que nos lleve hacia un mayor desarrollo y progreso, con metas claras y compartidas por los diferentes sectores que integran la sociedad, y con una mayor y mejor redistribución de la riqueza que día a día ofrece nuestro país.

Ing. Ricardo R. Kloster
DIRECTOR



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