← Volver al Sumario

Le Corbusier y los ocho murales de Gray


Imagen principal

Esta historia tuvo lugar en el pequeño poblado de Roquebrune-Cap-Martin, pintoresca comuna francesa en la Costa Azul, en el sureste de Francia, lugar elegido por el arquitecto Le Corbusier (LC) para descansar y, con el tiempo, establecerse en una pequeña casilla de veraneo.

Desde ese lugar caminó la mañana del 27 de agosto de 1965 hasta el cercano mar Mediterráneo para cumplir su rutina de nadar, el día en que su corazón se detuvo para siempre.

Por eso el sitio es punto de peregrinación de los admiradores de este maestro de la arquitectura moderna. Pero el poblado tiene algo más para mostrar. A pocos metros de la casilla diseñada por LC se ubica una vivienda emblemática del movimiento moderno, la llamada Villa E-1027, diseñada en 1926 por la diseñadora de muebles Eileen Gray (1878-1976).

Esa vecindad, esa cercanía entre las dos obras, estuvo envuelta de un singular enfrentamiento entre los dos profesionales, que trascendió la arquitectura y que hoy es considerada como una escandalosa y desacertada invasión de LC, que involucró cuestiones de poder, una cuota de celos y una cuestión de género.

La Villa E-1027, belleza moderna

Eileen Gray, al igual que LC, no era arquitecta por formación académica. Diseñadora de muebles, incursionó en la arquitectura al proyectar su propia vivienda en Cap-Martin, a la que bautizó Villa E-1027 y que compartió con su pareja de entonces, el arquitecto Jeab Badovici.

Gray trabajó sola en el proyecto, dando forma a una vivienda moderna, un espacio para “ser vivido plenamente”. Cada detalle, desde los muebles hasta la relación con el mar, buscó crear una experiencia arquitectónica total, conjugando la estética moderna –un volumen puro, de muros blancos, sin ornamentación–, con un interior adaptado a la forma de vida de sus ocupantes.

El nombre E-1027, surgió de combinar la E de Eileen, el 10 por la J de Jean, el 2 por la B de Badovici y el 7 por la G de Gray. La codificación daba cuenta del carácter personal del proyecto.

Gray habitó el lugar con su pareja unos pocos años, hasta su separación. Dejó entonces la casa en manos de Jeab y se olvidó del asunto. Hasta que intervino Le Corbusier.

Le Corbusier, violador de espacios

Le Corbusier tenía 51 años cuando, en 1938, conoció la Villa E-1027. Ya había diseñado las viviendas de Weissenhofsiedlung, La Roche y Savoye, y su fama era mundial. Sin embargo, la villa lo fascinó y lo abrumó, un poco molesto y otro poco celoso al saber que el autor era una mujer.

LC estableció una amistad con Jeab –ya separado– y consiguió que le permitiera ocupar la casa durante un par de veranos. Fue en esa circunstancia que decidió apropiarse del lugar, alterando de manera radical lo existente y atentando contra el diseño original de Gray.

¿Qué hizo Le Corbusier? Intervino las blancas paredes interiores con ocho coloridos murales, a los que volvió protagonistas del lugar. Enterada Gray, poco y nada le importó que hubiese sido LC el autor de las obras y la excusa del arquitecto de haber pretendido hacerle “un regalo”. Ella definió el hecho como un acto de “vandalismo”, una agresión a una obra que le pertenecía, una violación y una intromisión a todas luces incorrecta. Se dio cuenta además que fue un recurso de LC para apropiarse de la obra, tomar protagonismo en algo que no le pertenecía.

Con algunos componentes además llamativos: la temática de los murales rozaba lo erótico y LC llegó a fotografiarse desnudo mientras los pintaba. Todos mensajes sugestivos, que además inducían al público a pensar que la vivienda era de su autoría, algo que nunca se preocupó por aclarar.

Para muchos analistas, la actitud de LC no solo conformó una falta de respeto profesional, sino que se trató de una manifestación de poder y de género, propia del mundo arquitectónico de la época. Gray quedaba así fuera de su obra, su nombre no aparecía en los libros de arquitectura y la fama de la villa pasó a apoyarse en los murales y en la supuesta autoría de Le Corbusier. El mal estaba hecho.

Además, su propia casa

Luego de intervenir la E-1027, LC logró construir una obra propia a pocos metros del lugar, haciendo además otro acto de presencia.

Durante sus estadías en Cap-Martin, LC conoció a Thomas Rebatato, propietario de una parcela vecina a la E-1027 y dueño del merendero L’Étoile de Mer. LC le ofreció un trueque: a cambio de un lote vecino al merendero él le haría el diseño de las casas de vacaciones que Rebatato quería construir en el lugar. La propuesta fue aceptada y LC proyectó su propia vivienda, Le Cabanon, una cabaña mínima, de madera, de 3,66 x 3,66 metros y 2,26 metros de altura, con dos pequeños ventanales y un mobiliario que se reducía a una cama, una mesa y un área de guardado. Pintó el suelo de amarillo y el techo de verde y rojo. No tenía cocina y la ducha era una manguera. Con el tiempo agregaría una segunda casilla, para que sirva de estudio.

En 1956, pegado a la cabaña, diseñó las Unidades de Camping para Rebatato, cinco habitaciones prefabricadas sobre pilotes, de ocho metros cuadrados cada una, con una abertura encuadrando el Mediterráneo.

Vista desde el mar, la colina pasó entonces a tener las tres obras, la cabaña de LC, el camping de Rebatato y la E-1027, para todos las tres de la autoría de LC.

Debieron pasar muchos años para que la historia de los murales trascendiera, la figura de Ellien Gray se reconociera y lo ocurrido se ubicara en su verdadero lugar.

Eileen Gray, su casa

La E-1072 mira al Mediterráneo desde una ladera sembrada de pinos. No fue pensada por Gray como un objeto para mirar, sino para habitar. “Uno debe construir para el ser humano, para que pueda redescubrir en la arquitectura el placer de la autorrealización”, escribió.

Definido como un cubo blanco, la villa es propia del movimiento moderno, montada sobre pilotes, con terraza ajardinada y fachada libre, algunos de los puntos propuestos por LC en 1923.

Las ventanas de cielo a piso y abiertas al mar entregan luz natural y amplias vistas, pero también incluyen persianas y lienzos para proteger el interior. La casa se abstuvo de usar la planta libre: las habitaciones son espacios privados. Todos los muebles fueron diseñados por Gray.

Luego de su separación, Gray dejó Cap Martin y diseñó su nueva vivienda, a la que llamó Tempe à Pailla, en Castella, sobre la costa, cerca de Cap Martin. La estética moderna siguió presente, el blanco, los pilotis y las ventanas horizontales. “Una casa no es una máquina para vivir, es la envoltura del hombre, su extensión. Se convierte en humana en el sentido más profundo”, dijo, contrariando en parte las ideas de LC.

Murales, nazis, orgías

La E-1027 no sufrió sólo los murales de Le Corbusier. Durante la segunda guerra mundial fue dañada por los nazis, en 1980 el médico Peter Kägi, su propietario, vendió el mobiliario original y la usó para orgías y oscuras fiestas. En 1990
quedó abandonada.

Camino a ser una ruina, en 1999 fue adquirida por la organización Conservatoire du litoral, que comenzó su recuperación. “Vacía, la E-1027 es una de las 100 casas más importantes del movimiento moderno. Pero en su interior es uno de los cuatro más importantes en el mundo”, señala la entidad al explicar su decisión de volverla al estado original.

El equipo de restauración debatió si mantener los murales de LC. Finalmente decidió que permanecieran tres, los menos intrusivos.

Desde 2021, E-1027 está abierta al público. Cada visitante sabe que la obra es de Gray y que es necesario ignorar los murales para entenderla en su plenitud original.

Final

Gray fue una talentosa diseñadora de muebles para quien la arquitectura fue un pasatiempo. En 1968, cuando cumplió 90 años, Joseph Rykwert publicó un artículo en la revista Domus, en el cual rescató su nombre y la menciona como una gran protagonista de la arquitectura moderna. La nota da cuenta también de la indebida intromisión de LC y el error de adjudicarle la obra.

Ese mismo año, el mobiliario diseñado por Gray comenzó a tener alta cotización en el mercado. En 2009, su silla dragón, diseñada en 1917 con tubos de latón y un asiento en cuero, se vendió en 22 millones de dólares en una subasta de la casa Christie’s.

Con el tiempo, su vida, su obra y su altercado con LC la convirtieron en una figura de interés. En 2015 se estrenó “El precio del deseo”, una película en torno a la villa E-1027. Tiempo después se presentó “Eileen Gray y la casa junto al mar”, que versa sobre “esa joya de la arquitectura que desató una batalla por la expresión creativa de una mujer y el deseo de un hombre por controlarla”.

En 2020 se publicó el libro “Eileen Gray, una casa bajo el sol”, donde se la presenta como una artista avanzada a su tiempo, que dejó piezas de mobiliario icónicas y obras maestras
de la arquitectura.

Eileen falleció el 31 de octubre de 1976, en París, a los 98 años de edad. Para bien y para mal su incidente con LC la ubicó en un plano distinto, mostró un costado oscuro del autor de Ronchamp y permitió conocer a una mujer que no se dejó avasallar por semejante figura, que supo defender su proyecto de muros blancos y que hoy despierta admiración, respeto y cariño.


Galería de imágenes