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EDICIÓN Nº 183 - DICIEMBRE 2009
LA ARQUITECTURA FRENTE A LA CRISIS FINANCIERA
"La arquitectura es una carrera de obstáculos en la que hay que saltar por encima de la normativa, el presupuesto, el cliente y la dura realidad de la obra". De esta manera resumió el arquitecto Norman Foster, uno de los más prestigiosos de las últimas décadas, el singular momento que vive la construcción mundial. Es que la crisis económica y energética, entre otras cuestiones, ha modificado algunos conceptos que se venían manejando en las últimas décadas. "De la impaciencia por dejar huella, muchos proyectistas han pasado a preocuparse porque su huella no moleste", señalan los estudiosos.
Aunque la relación entre edificación y arquitectura sea la misma que la que se da entre la escritura y la literatura, lo cierto es que los edificios, sean buenos o malos, consumen ya un 50% de la energía con la que funciona el mundo. Ése es uno de los puntos con los que se ha topado la crisis.
Por eso son muchos los arquitectos que incorporan el ahorro energético en sus últimos proyectos. Eso ha sido posible, en parte, no a cuestiones arquitectónicas sino a la toma de conciencia de los clientes. El italiano Renzo Piano ha demostrado que se puede hacer gran arquitectura gastando menos energía. Su fundación Paul Klee, a las afueras de Berna, funciona con un 50% menos de energía que un edificio suyo similar, la Menil Collection, levantado en Houston hace 23 años.
En Japón, Toyo Ito hundió la nueva Feria de Fukuoka en un parque erigido sobre una isla ganada a la bahía de Acata, mientras que Tadao Ando cavó literalmente el suelo de la isla de Naoshima para extraer del terreno el Museo Chichu, un centro cubierto de vegetación.
Richard Rogers y Norman Foster, casi dos leyendas de la arquitectura, aseguran que la crisis es la materia prima de la arquitectura, haciendo posible su evolución. Por eso estos líderes de la arquitectura global no quieren hablar de detenerse, elegir o limitar. "Asistimos a una generación en la que se produce un cambio de héroes que hacen pensar que en el futuro arquitectónico habrá espectáculo, pero será más sutil. La madurez de muchos políticos se podrá medir en esa apuesta", señalan.
De triunfar la calidad por encima de la imagen, las ciudades podrían llegar a pesar más por el conjunto de sus construcciones que por sus monumentos aislados, algo que no ha sido moneda corriente hasta ahora.
"Toda crisis es una oportunidad", asegura el dicho.