Las cubiertas de tejas siguen siendo en nuestro país una de las soluciones que más aceptación tienen entre las viviendas unifamiliares. A las tradicionales de cerámicas o chapa (sean coloniales, portuguesas o francesas, entre otras) se suman nuevas alternativas en cuanto a diseño y materiales. Es el caso de unas nuevas tejas de madera.
Originarias de Francia llegan al mercado ofreciendo algunas ventajas: una de ellas es el contar con un alto grado de resistencia a la intemperie y gozar de una garantía de hasta 60 años. Son además ecológicas, porque su fabricación no exige materiales tóxicos que perjudiquen el medio ambiente durante su elaboración.
La clave del producto es el tratamiento que recibe la madera, un nuevo procedimiento que se conoce como sistema de torrefacción (aplicable a otras sustancias como café y yerba) y consiste en tratar el material a través de un proceso de calentamiento.
Gracias a este método, las maderas se logran estabilizar en forma natural y no se deforman con el tiempo.
Con esta innovación se evita el uso del cobre-cromo, un producto compuesto de arsénico que utilizado en la mayoría de los procesos de terminación.
Por otra parte, este tratamiento le confiere a la madera algunas ventajas extras, por caso evitar que los insectos la deterioren y aportarle al producto propiedades fungicidas e hidrófugas.
Como componente adicional, los usuarios tienen la posibilidad de mejorarlas con la aplicación de tratamientos antitermitas e ignífugos.
El producto viene en tonalidades pino y nogal, aunque también se pueden encargar a pedido en algunas otras maderas.
Más allá de lo novedoso del producto, la cubierta con tejas de madera es una de las más ancianas además de resistentes.
Colocadas correctamente y realizadas con especies imputrescibles, protegerán una casa durante varias generaciones sin ningún tipo de mantenimiento.