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RECUPERAR LA CALLE
Hace unas semanas, la municipalidad de Bahía Blanca accedió al pedido de la Corporación del Comercio y la Industria local y cerró por una tarde tres cuadras de calle Alsina, una de las más transitadas por su propuesta comercial. El cierre se reforzó con una apuesta de los comercios de mejorar sus vidrieras, la presentación de números artísticos callejeros, sorteos, ofertas y otras propuestas destinadas a atraer al paseante. El emprendimiento se relaciona con la decisión de muchos comerciantes de financiar la semipeatonalización del área, ensanchando veredas y colocando un renovado equipamiento urbano.
La prueba resultó alentadora y se sumó a muchos que están teniendo lugar en distintas ciudades del mundo, de modo de ensayar y ver de qué manera puede ser ocupado ese espacio público y los múltiples usos que puede permitir, muchos de ellos arrasados con el tiempo, como comer, jugar o hasta ver una película.
En Madrid, por ejemplo, se ha peatonalizado una calle emblemática trasladando a la misma algunas salas expositivas de museos de la ciudad. La ventaja añadida es que cualquiera que pase por ahí puede detenerse ante una mesa de 25 metros de largo con ilustraciones y textos que contienen toda una serie de propuestas audaces y de gran simpleza sobre cómo el ciudadano puede apropiarse (de nuevo) del espacio urbano.
Otro ejemplo significativo ocurrió en 2009 en la mítica plaza Times Square de Nueva York, que se convirtió en un banco de pruebas para ensayar la peatonalización de una parte de su recorrido. Así, los vecinos ocuparon con sillas ese espacio durante meses para evaluar su impacto. De esto también trata esta prueba: rehabilitar la calle y evaluar antes de emprender costosas intervenciones ciudadanas.


:::   N O T I C I A S   &   N O V E D A D E S   :::
EDICIÓN Nº 193 - NOV / DIC 2010
La idea de incorporar al arte en las calles se basa en que en las mismas abundan elementos ajenos al ámbito humano: asfalto, farolas, coches. Ante esta invasión se busca “domesticar la calle”, para que el vecino se sienta como en su casa. Esto no requiere -señalan los estudiosos- demasiadas obras o gastos. Sólo sentido crítico, voluntad y un par de conos durante los fines de semana para cortar el tráfico y ganar ese espacio.