NUEVOS BARRIOS EN BILBAO
El fenómeno urbano que significó la transformación de Bilbao, en España, conforma un modelo que figura en todos los libros de arquitectura y urbanismo. Su éxito ha sido de alguna manera el gran impulsor de la denominada "arquitectura de marca" como renovadora de espacios urbanos, al tiempo de conformar el modelo por excelencia del "marketing de ciudad".
Lo singular es que este desarrollo, que sin dudas ha tenido su máxima expresión en el museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry en 1998, no se detiene sino que, por el contrario, sigue respetando los lineamientos establecidos hace más de una década.
Un ejemplo de esa voluntad fue la presentación del ya corregido Master Plan del barrio de Zorrotzaurre, obra de la arquitecta iraquí Zaha Hadid, quien conservó el concepto urbano del su plan inicial al que le incorporó sugerencias planteadas durante casi dos años por los distintos agentes implicados en el desarrollo de esta ex-zona industrial de importancia estratégica para Bilbao.
Así, el plan incluyó las modificaciones planteadas por las administraciones, grupos políticos, propietarios, residentes y vecinos, además de las iniciativas anunciadas por diversos grupos empresariales para instalarse en la zona.
El nuevo Master Plan se aprobó por unanimidad y mantiene la tipología de "edificación abierta", donde primarán las visiones transversales al agua, con edificios de altura variable -más altos en los extremos de la isla y más bajos en la parte central- que disminuyen a medida que se acercan a las construcciones residenciales existentes en el frente de la ría. En conjunto se construirán 5.680 viviendas. Hadid incrementó, además, la superficie destinada a espacios libres y zonas verdes, elemento central de Zorrotzaurre, creando, también, 7 kilómetros de paseos de ribera y un parque lineal en la zona central de la isla.
Por otra parte, el proyecto profundiza la filosofía de conservar el pasado y mezclarlo con lo nuevo, para crear un barrio vivo. Para ello mantiene los edificios de viviendas existentes a modo de "casco histórico", mientras que el Ayuntamiento destinará 4,5 millones de euros a su rehabilitación. Igualmente se mantienen los edificios industriales emblemáticos (hasta una decena) como contenedores de nuevos usos, para realojar a empresas compatibles con el uso urbano y como exponentes de la memoria industrial y portuaria del lugar.
Como se ve, una buena muestra de un emprendimiento inmobiliario que conjuga el interés empresarial con los derechos ciudadanos, el respeto por la memoria y el equilibrio social.