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Aires renovados en el hogar

La aireación y la ventilación de una casa son muy importantes, ya que renovar el aire de los espacios coopera de forma directa con la salud y confort de las personas que viven en ella. Existen varios métodos para evitar la condensación del aire y la eliminación de olores cuando las condiciones del ambiente no son adecuadas. La cocina y el baño son los lugares elegidos para la colocación de los extractores.

Los extractores de aire son equipos electromecánicos que cumplen una función importante en el hogar y en diversos comercios, ya que permiten que se extraigan los gases y vapores que provocan acumulación de olores en cocinas y baños, principalmente, pero también en bares, restaurantes y otros tipos de comercios.

Calcular el equipo de extracción conveniente para cada ambiente dependerá de la finalidad que se quiera obtener con el mismo. No se requiere el mismo sistema para la cocina que para el baño, ya que ambos espacios tienen necesidades diferentes.

El tamaño de los extractores de aire varía dependiendo del lugar donde se van a instalar, así como de la capacidad necesaria de extracción, habiendo una gran cantidad de modelos, diseños y marcas, pero todos ellos en base a un ventilador que es activado por un motor, con la función de extraer el aire en los interiores hacia el exterior de las habitaciones.?

La cocina: eliminación de olores y humos

Los requerimientos principales que deben cumplir los extractores en las cocina son la eliminación de humos, olores y grasas, y la renovación del aire. Las nuevas campanas extractores representan una adecuada solución para resolver los olores de la cocina. Según las características del espacio, pueden ser instaladas en su versión filtrante (sin salida al exterior) o aspirante (con salida al exterior). Hay también distintos modelos, como los que se fijan a la pared, los de isla y los empotrables, que se embuten dentro de la alacena y que, por lo general, tienen tres medidas estándar: 0,60; 0,90 y 1,20 m. Su material también presenta distintas opciones, ya que las campanas pueden ser de acero inoxidable, pintadas en colores o combinadas con cristal y acero. Todas ellas cuentan con una línea de accesorios para dar el toque final a la decoración de la cocina.

Los motores son un motivo importante a considerar: el grupo aislante de una campana debe contar con dos turbinas y con una cámara de presión donde el aire absorbido se acelera para ser orientado hacia un conducto de salida. Si no hay balance entre el aire que se absorbe y el aire que se desprende de la cocción, indefectiblemente este último permanecerá en el ambiente. Cuando no se está limitado por muebles o paredes, el ancho ideal de la campana no debe exceder los 15 cm del artefacto cocina. Estos equipos son de fácil mantenimiento. Lo más importante es mantener el filtro metálico siempre limpio. Una segunda alternativa dentro de este grupo de extractores son los equipos de pared, que consisten en simples ventiladores similares a los que suelen ubicarse en baños y toilettes. Hay otro grupo de extractores (menos efectivos) que se utiliza cuando  no hay forma de enviar el aire hacia el exterior. Son los que realizan la limpieza del aire mediante filtros de carbón activo y luego lo devuelven purificado al ambiente. Estos filtros deben reemplazarse una o dos veces al año y son ideales para monoambientes donde la cocina dista del exterior.

Consejos a seguir para una buena extracción

En las cocinas que cuentan con una salida al exterior, lo ideal es colocar un extractor que expulse el 100% del aire. El caudal a extraer por hora debe ser 8 veces el que contiene la cocina, siempre dependiendo del uso. Una ecuación sencilla es multiplicar el largo del ambiente por el ancho y la altura, luego restarle un 30% (que es lo que ocupan -en promedio- los muebles y otros elementos), y por último multiplicarlo por 8 para saber los m3 a extraer por hora.

No hay que usar un conducto corrugado ni flexible, ni aplastarlo en la instalación.Es importante que la campana tenga motores blindados de hierro y no de plástico, para evitar que la grasa entre y se adhiera. Es especialmente relevante que tenga varias velocidades y una válvula antiretorno, que impida el regreso de los olores y humos a la cocina una vez apagado el aparato.

Cómo lograr un buen funcionamiento

Es mejor poner en marcha el motor previo a cocinar. para evitar que se sobrecaliente y elimine más fácilmente los olores.

No hay que dejar los fuegos encendidos con la campana apagada. Para su limpieza es recomendable evitar los productos abrasivos y estropajos que puedan rayar la superficie.

Para mantener el sistema limpio, sin olor y en buen funcionamiento, hay que limpiar los filtros. En términos generales, los metálicos requieren una higiene semanal, mientras que los descartables de guata hay que reemplazarlos una vez al mes, o lavarlos a mano con cuidado para que no se deformen.

El baño: reducción de humedad

Un extractor de baño mueve el aire del mismo, lo cual reduce los niveles de humedad después que alguien toma una ducha o un baño. La humedad en un cuarto de baño puede conducir al surgimiento del moho, que puede ser perjudicial para la salud de las personas y, asimismo, dañar las superficies donde crece.

En aquellas áreas en donde no existe la ventilación, el aire caliente generado se dirige hacia las superficies frías, como  son las paredes y vidrios, donde se condensa  y luego se transforma en agua, razones por lo cual se llega a deteriorar rápidamente el papel pintado y la pintura de aquellas superficies donde se llega  a asentar la humedad, dando paso a la producción de hongos y de moho.

Este mecanismo se encarga de sacar ese aire húmedo generado en el interior y que se condensa en las paredes hacia el exterior de la vivienda, haciendo uso de unos conductos instalados en el techo o en las paredes. Estos conductos se instalan de dos formas distintas, ya sea haciendo uso del cielorraso o por medio del techo; sin embargo, la más efectiva es la que realiza  la salida directamente por la pared.

Básicamente podemos distinguir los siguientes tipos de extractores de baño:

Axiales: se colocan en el techo, en una ventana o la pared, y están indicados para instalaciones de conductos reducidos. Los helicoidales, que se instalan en una ventana o muro exterior sin ningún conducto  de evacuación, se integran en este grupo.

Centrífugos: más potentes que los anteriores, están indicados para aquellas instalaciones en la que los conductos de evacuación cubren grandes longitudes hasta la salida, de hasta 50 m.

Atendiendo a su funcionamiento, podemos clasificarlos en:

  • Manuales: requieren activación manual mediante un interruptor.
  • Presenciales: se activan cuando detec-tan presencia por infrarrojos en el espacio que cubren.     
  • De humedad: incluyen sensores que ponen en funcionamiento el extractor en función de la humedad del ambiente.
  • Temporizador: se mantiene activo durante el tiempo necesario  para renovar el aire y se apaga una vez pasado ese tiempo.

En conclusión, podría decirse que hay variadas formas de ventilación del aire, por lo que se aconseja que en esta selección se acuda a un profesional para el asesoramiento o consultar en el propio lugar de compra las utilidades y funcionalidades de cada tipo de sistema. Es muy importante conocer el fin que se busca para dar con la opción correcta.

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Una breve historia del buen aire

El agua, el aire y la limpieza son los principales artículos en mi farmacia. 

(Napoleón Bonaparte)

La calidad del aire ha sido objeto de atención desde los inicios de la civilización. 

Ya la mitología griega le atribuía los males al “miasma”: un mal aire con vida propia enviado por los dioses; y en el siglo XVII Thomas Sydenham y Giovanni María Lancisi retomaban la idea formulando la teoría miasmática según la cual el conjunto de emanaciones fétidas de suelos y aguas impuras eran la causa de enfermedad, lo que parecía explicar por qué las epidemias eran comunes en los barrios sucios y malolientes.

Esta idea era defendida por Florence Nightingale quien, en 1853, durante la guerra de Crimea descubrió que el hospital militar en Scutari, Turquía, estaba construido sobre una cloaca y que los pacientes estaban tomando agua contaminada. Al limpiar los vertederos contaminantes y mejorar la ventilación del hospital logró reducir la cantidad de muertos.

Estas medidas profilácticas, si bien no eran habituales, tampoco eran desconocidas: cuando la peste negra golpeó al viejo mundo, en 1348, Jaume d’Agramunt entregó al Alcalde de Lérida su obra titulada Regiment de preservació a epidímia e pestilència e mortaldats (Métodos de protección contra la epidemia y pestilencia y muertes), un tratado médico con medidas que todavía hoy son vigentes en la lucha epidemiológica. Se sigue combatiendo con las mismas instrucciones que D’Agramont dejó escritas: el confinamiento, la desinfección, la limpieza y ventilación de las calles y de las casas.

Si bien estas teorías han quedado obsoletas a la luz del descubrimiento de los microorganismos, no cabe duda de que en una vivienda sin una adecuada ventilación, proliferan las bacterias, el moho y los ácaros del polvo, causantes de problemas en la salud, como irritación de nariz, garganta y ojos, tos, dolor de cabeza, mucosidad y cansancio. Esto nos ha llevado a mejorar las técnicas de ventilación.

Uno de los primeros antecesores de la ventilación moderna podemos encontrarlo en la antigua zona griega de Laurium, en el 602 aC donde utilizaban una forma rudimentaria de sistemas de conductos para renovación de aire en las minas.

Pero es el siglo XIX cuando surge uno de los mayores cambios en el tema. Fue entonces cuando se empezó a hablar de lo que hoy se conoce como HVAC (del inglés Heating – Ventilating – Air Conditioning). 

En 1902 el ingeniero Willis Haviland Carrier creaba una máquina rudimentaria para el enfriamiento del aire y el control de la humedad, pensada para las fábricas de impresión y fijación de tinta en papel, que en 1914 dio su salto al hogar. Así nacía el primer aire acondicionado.

Más tarde se se harían más populares los patios interiores ideados para propiciar la ventilación cruzada, y los conductos para los edificios de pisos y viviendas de ese entonces, en una búsqueda de evitar el síndrome del edificio enfermo.

En la actualidad se utilizan sistemas de ventilación de doble flujo, es decir sistemas capaces de realizar por sí mismos la extracción del aire hacia el exterior y también la introducción del aire renovado, de manera mecánica. Esta solución monta también una unidad recuperadora de calor que conecta los impulsos de entrada y salida de aire.

Este tipo de sistemas puede ser independiente, en estos casos los ventiladores que harán circular el aire para introducirlo y extraerlo están separados de la unidad recuperadora de calor y requieren de una mayor instalación; o pueden ser compactos, donde están unidos a la unidad de recuperación. Éstos últimos son más sencillos y tienen una menor complejidad.

Con todos los sistemas de ventilación de doble flujo el principal beneficio es la eficiencia energética, evitando en buena medida el uso de sistemas de combustión o de aire acondicionado. Además, gracias a los filtros de aire que el sistema incorpora, se puede disfrutar de un aire más limpio y evitar molestias respiratorias en el hogar.

Hoy en día la inesperada pandemia que tomó al mundo por sorpresa y una “nueva realidad” que comienza a tomar forma en la vida cotidiana, nos obliga a recordar la importancia de la calidad del aire de los espacios que habitamos y revitalizar espacios al aire libre.