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Cómo elegir los pisos cerámicos más adecuados

Tanto por su estética, costo o prestación, la elección de un piso cerámico tiene que ser realizada con la debida atención y consideración. Por este motivo, es necesaria una correcta selección de los materiales que se ofrecen en el mercado, ya que existe una gran variedad, con cualidades diferentes acordes a los distintos tipos de usos requeridos.

En el grupo de los cerámicos existen dos grandes tipos: los cerámicos esmaltados y los porcelanatos.  El primero está hecho a base de arcilla, que puede ser de color blanca o colorada. Esta base se recubre con un esmalte brillante o satinado y, generalmente, se presentan en tamaños pequeños, aunque últimamente se los producen en formatos más grandes. Una cerámica esmaltada es, estructuralmente, una combinación de bizcocho cerámico y vidrio, unidos entre sí por medio de una zona de interfaz formada al fundirse los dos elementos a alta temperatura. Todo revestimiento para pisos está sometido a un mayor o menor desgaste. Esto es producto de varios factores, como la dureza de la superficie (esmalte), el comportamiento elástico y, por sobre todo, las diferentes exigencias (tránsito) a las que se verá sometido el piso. La capa vitrificada puede presentar desgaste superficial por un uso inadecuado para este esmalte; por eso, los cerámicos se clasifican en diferentes tipos de acuerdo a la resistencia del esmalte al deterioro. La diferencia que existe entre los cerámicos monococción y bicocción se encuentra en el proceso de fabricación. En el primer caso, las cerámicas crudas se esmaltan y se realiza una sola cocción, o sea: base más esmalte. Según las materias primas y la temperatura de cocción, se logra mayor o menor porosidad en el bizcocho. En la bicocción primero se cocina el cuerpo y luego se aplica el esmalte, para terminar con una segunda cocción final. 

Por su lado, los porcelanatos se componen de una base de arcilla refinada mezclada con feldespato y cuarzo. La temperatura de cocción es tan elevada que logra una resistencia muy alta, baja porosidad y amplia tolerancia a los impactos. Se diferencian de la cerámica tradicional en que la cocción, a muy alta temperatura, integra en una sola masa todo su espesor, logrando mayor dureza y total homogeneidad. Vienen en terminación brillante, mate y semimate. Las variaciones en cuanto a la estética son muy amplias: tipo mármol, granito, piedra, metal, colores plenos, entre otras tantas. Las superficies pueden ser naturales, satinadas, semipulidas, rústicas y pulidas.

El porcelanato es conocido por representar sinónimo de resistencia, gran durabilidad, debido a su inmunidad al desgaste y el rayado, y practicidad, pues su mantenimiento es mínimo. Poseen, también, una baja absorción de agua, lo que garantiza que no aparecerán hongos. Son de fácil instalación e ideales para espacios donde se requiere un piso de alto tránsito. Se los recomienda cuando se desea crear una atmósfera natural y fresca con sus colores uniformes, que imitan la piedra o el mármol.

Si bien es cierto que existen diversas opciones, antes de escoger los revestimientos para pisos se debe analizar las condiciones a las que estará expuesto: tipo de tránsito, instalación, mantenimiento, estética, colores y dimensiones. Veamos cada uno de estos aspectos.

La calidad en los pisos cerámicos

Existen una serie de factores que influyen a la hora de medir la calidad de los pisos cerámicos. El proceso de elaboración de la cerámica conlleva una particularidad que consiste en que ninguna partida de piezas cerámicas va a ser iguales a las anteriores. Por este motivo se debe considerar ciertos factores que detallamos a continuación:

– Resistencia al desgaste: La dureza se mide en una escala que se llama PEI (Porcelain Enamel Institute), laboratorio creador del método de ensayo que indica un índice de resistencia al desgaste superficial en planchas cerámicas esmaltadas (expuestas en laboratorio a una carga abrasiva a un determinado número de giros, intentando simular el tráfico de personas). La escala PEI va de 1 a 5, donde 1 es la menor dureza y corresponde a placas que no admiten tránsito, y sólo sirven como revestimiento de paredes.
– Aspectos decorativos y estilos: la cerámica continúa siendo, en parte, un material de carácter artesanal, aunque los procesos de fabricación se hayan modernizado. Es más, suele caracterizarse por el amplio abanico de opciones decorativas que ofrece. Siempre se ha trabajado como un arte, por lo que permite configurar composiciones originales, dibujos y combinaciones de colores que embellecen las paredes y suelos del espacio en el que se instalen.

Dos características importantes de estos son:
Rectificado: es el proceso para desbastar el lateral de las piezas cerámicas para que pierdan el borde curvo natural que resulta de la cocción. La consecuencia de ésto son cerámicos de corte completamente recto y ángulos perfectos. Por tanto, permite tener juntas más finas y da un aspecto mucho más uniforme a pisos y paredes.
Pulido: este es el último proceso. La superficie de la pieza se somete a un proceso de abrasión que consigue una superficie con mucho brillo. Se pule el esmalte, que es vidrio, y aparece ese brillo que aporta muchísima luminosidad, aunque debe considerarse que este estilo resulta más delicado.

De primera o de segunda: si bien es cierto que los cerámicos de segunda calidad son más económicos, debe tenerse en cuenta que hay defectos que hacen que su precio esté rebajado. Lo que se gana económicamente se pierde en calidad de producto. Las piezas de segunda se clasifican en fábrica a través de un proceso visual.

Los defectos más comunes son: de rotura (cachaduras), de superficie (pequeños pozos o protuberancias), de tono (placas con leve diferencia de tonalidad), de calibre (placas con diferencia de dimensión, por encima de las aceptadas por las normas) y varias más. Hay que considerar que los de segunda no admiten reclamos ni devoluciones, por lo que, a la larga, lo barato puede resultar muy caro

El tráfico y uso del espacio

Se recomienda elegir el material del piso en función de la cantidad y el tipo de tráfico que van a recibir. Los pisos cerámicos o porcelanatos ofrecen la mayor resistencia y elegancia, pero tienden a ser muy fríos. 

El estado de la base

La calidad de cualquier instalación de piso depende del estado de la base. Para obtener mejores resultados el piso debe estar seco, libre de humedad, estable y nivelado. Para instalar un piso de cerámico es necesario tener una base nivelada, sin imperfecciones superficiales o desniveles que impidan una correcta instalación. En el caso de una renovación, es necesario sacar el piso existente, lo que requiere mayor cantidad de tareas y gastos.

Estilos del diseño

Para un mejor resultado general, se recomienda seleccionar un piso que complemente el estilo general de su diseño de interiores. Es mejor invertir en pisos de buena calidad: el piso no es una pared que se puede pintar o revestir continuamente, y se debe convivir con él por muchísimo tiempo.

Es importante considerar algunas pautas a la hora de la elección de nuestros cerámicos:

  • Definir cuestiones particulares, como cantidad de tránsito que soportará el piso, la frecuencia de la limpieza, durabilidad esperada, exposición a la humedad, agua o sol, exposición a abrasiones o impactos, etc.
  • Más que elegir entre pisos rústicos, brillantes o antideslizantes, se recomienda conocer los tipos que existen como de primera y segunda calidad, identificándolos con el precio: a mayor costo también se tiene una mayor calidad, que se mide con la resistencia al desgaste y la erosión.
  • Se pueden elegir diferentes tipos de pisos de acuerdo al lugar en el que sean colocados: cocina, baño, sala, comedor, habitación, etc.
  • Considerar el tránsito a que será sometido, ya que un uso intenso tiende a decolorar la cerámica.
  • Evitar pisos lisos para exteriores, ya que la lluvia o la humedad podrán volverlos resbaladizos y peligrosos.
  • Comprar un 15% de material extra, lo que servirá para cubrir los desechos por cortes y desperdicios. Además, es importante reservar 1,50 m2 para reparaciones. En ocasiones resulta difícil conseguir cerámicas de igual tonalidad.
  • Utilizar pegamentos especiales que aumenten la durabilidad, resistencia y soporte de la unión entre el piso base y la cerámica.
  • La superficie sobre la cual se coloque el cerámico tiene que ser totalmente plana y compuesta por materia apta para recibirlo.

La importancia de la aislación

Si se trata de obras nuevas que se van a construir sobre terreno natural, es conveniente intercalar entre el suelo y el contrapiso una película impermeable que impida el paso de la humedad y el vapor del agua a la superficie. De esta manera lograremos que el agua no pase y el vapor no condense en las capas superiores, asegurando así la adherencia de algunos tipos de pegamento, evitando eflorescencias y lográndose ambientes secos. Si ésto no fuera posible, se deberá construir un contrapiso y/o carpeta hidrófuga. La dosificación de la carpeta  deberá ser 1:3 (una parte de cemento y tres de arena fina), y se agregará durante la preparación un material hidrófugo de calidad siguiendo las recomendaciones del fabricante. Sin embargo, en todos los casos convendrá que el tiempo de fragüe de la carpeta sea el mayor posible antes de colocar el piso (mínimo 15 días). Debe tenerse cuidado de lograr un perfecto empalme entre la capa hidrófuga y la capa aislante de paredes, con el fin de evitar cualquier tipo de filtración. Comúnmente, los revoques gruesos de las paredes se ejecutan antes que el contrapiso, impidiendo el contacto entre la capa impermeable del muro y la carpeta hidrófuga del piso. Para controlar las contracciones del fragüe deberán ejecutarse juntas en el contrapiso y la carpeta. Si los pisos son colocados al exterior, los paños no deberán exceder los 4 metros de lado, con una superficie máxima de 12 metros cuadrados. Además, deberán disponerse juntas flexibles en el perímetro y en los encuentros con columnas, huecos, etc. (de ancho aproximado de 5 a 7 mm). Si los pisos se colocan en ambientes interiores, los paños pueden ser mayores, de unos 5 metros de lado y una superficie no mayor de 20 metros cuadrados. La profundidad de las juntas en el contrapiso y la carpeta deberán ser  aproximadamente igual al doble de su ancho. Las mismas se rellenarán con un material elástico. Debe tenerse en cuenta que las juntas del contrapiso y la carpeta deberán coincidir con las juntas del piso cerámico.

Vestir nuestros pisos no es tarea sencilla. Para ello, conviene que nos informemos, capacitemos y sigamos fielmente las recomendaciones para cada tipo de cerámico, ubicándolo donde corresponda de acuerdo a sus características.

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Construcción respetuosa del medio ambiente

Al momento de elegir los materiales para la construcción de un edificio, hay que evaluar sus distintas características, tales como si los mismos son reciclables o no, cuál es su valor ecológico y su contenido energético, de manera tal de obtener una obra que sea saludable y cuidadosa del medio ambiente.

Estas características de los materiales constructivos se consideran en base a lo siguiente:

Material reciclado: son aquellos recuperados de la corriente de los residuos sólidos, separados, procesados y reusados en forma de materia prima para fabricar otro producto.

Material ecológico: un material es ecológico cuando no contribuye a la degradación del medio local o global (destrucción de la capa de ozono o el calentamiento global, la lluvia ácida, contaminación del aire, del suelo y de las aguas, la explotación de recursos no renovables) o cuando no es nocivo para personas y animales. 

Material energético: es aquel cuya fabricación supone un ahorro energético o de combustibles fósiles.

Muchos de los materiales que se utilizan actualmente en la construcción son tóxicos, ya que contienen elementos nocivos para la salud humana, como el cemento, el PVC (tóxico en su fabricación y combustión), el cromo, el zinc de las pinturas y los barnices, entre otros. Asimismo, estos tipos de materiales requieren de un alto consumo de combustibles fósiles para su producción, que además de ser cada vez más escasos y costosos, aumentan la contaminación porque en su combustión emiten grandes volúmenes de gases nocivos. Los materiales ecológicos para la construcción?permiten crear edificios saludables y en?armonía con el medio ambiente.

Frente a estos tipos de materiales, existen alternativas que pueden parecer más caras, pero que a la larga resultan más rentables porque proporcionan un ahorro energético y permiten la construcción de viviendas de mayor calidad, respetuosas con el medio ambiente, renovables, más saludables y más duraderas. Nos referimos a aquellos materiales que son, por un lado, los que la naturaleza proporciona y que se han venido utilizando desde hace miles de años, como la madera, el barro, el corcho o el mármol. A éstos, denominados tradicionales, se les han añadido una serie de materiales nuevos concebidos también para su utilización ecológica, como la termoarcilla, el bioblock, la arlita, la sudorita, el celenit, el heraklith, el caucho E.P.D.M., los geotextiles a base de tejidos de fibra de polipropileno, los cables afumex para instalaciones eléctricas, las pinturas biofa, etc. También podemos encontrar materiales ecológicos elaborados a partir de escombros y de residuos sólidos industriales, que sustituyen el consumo creciente de materias primas escasas o ubicadas en sitios distantes, reduciendo el incremento de costos y resultando, además, más económicos que los tradicionales de construcción.

Además de contar con estos tipos de materiales, las viviendas ecológicas deben ser construidas de manera sostenible en todas las fases, implementando, por ejemplo, sistemas para ahorrar agua y autoabastecerse con energía solar y/o eólica. En este sentido, de poco sirve usar materiales ecológicos si los edificios están mal orientados y necesitan, para calentarse, una gran cantidad de energía, que se produce diariamente emitiendo enormes cantidades de dióxido de carbono. Por su parte, existen también casas modulares prefabricadas, realizadas con materiales ecológicos y con prestaciones para el ahorro de energía. Estas viviendas no afectan al terreno y están pensadas para que al final de su vida útil puedan ser desmontadas y reubicadas. Presentan, como principal inconveniente, el impacto del transporte desde el lugar de fabricación al de implantación.

Síndrome del Edificio Enfermo o del cansancio crónico

Varios materiales de construcción y equipamiento tienen la capacidad de “enfermar” un edificio, alterando la calidad del aire interior. Generan, en sus ocupantes, una patología llamada “síndrome del cansancio crónico”, provocada por una intoxicación de ciertos componentes químicos.

Se trata de un problema no frecuente en viviendas, aunque puede encontrarse en edificios con mala ventilación natural y aire acondicionado, como centros comerciales y oficinas. 

Los principales y más frecuentes contaminantes químicos son: formaldehído, tolueno, xileno, tricloroetileno, percloroetileno, óxidos nítricos, ozono, monóxido y dióxido de carbono, polvo, alcanos, hexanos y otros hidrocarburos.

Una combinación de éstos se pueden encontrar en: alfombras, pisos y mobiliario a base de vinilos (PVC), aislantes termo-acústicos (poliestireno, polipropileno, polietileno, poliuretano, etcétera), pinturas, madera enchapada, cielorrasos, plásticos en general, telas sintéticas, elementos de limpieza, ceras, solventes y aceites, colas para muebles, copiadoras, impresoras y computadoras, entre la multitud de objetos cotidianos.

Por otro lado, los edificios generan contaminación electromagnética y, sin una adecuada puesta a tierra, acumulan electricidad electrostática que provoca una serie de inconvenientes en sus ocupantes.

Otro problema que se presenta es la humedad. Cualquier superficie que esté entre los 15 a 25°C y 65 a 100% HR, es hábitat de contaminantes biológicos como hongos y bacterias, que se concentran en los sistemas de aire acondicionado, muros y techos donde haya condensación, tapizados, alfombras húmedas, maderas, etc.

Debido a que no podemos prescindir de todos estos materiales, es necesario elegir los menos agresivos. Prever una buena ventilación en viviendas, edificios comerciales y administrativos, con el fin de reducir la carga química sin que implique bajar su eficiencia energética, es una forma de evitar estas patologías edilicias.

Composición de los materiales 

Para elegir materiales respetuosos del medio ambiente es importante conocer sus características intrínsecas y las de su fabricación:

Madera: Se deben usar maderas de cultivo. Para evitar su rápida descomposición, las mismas requieren un tratamiento químico. Los menos agresivos se realizan en base a boro, zinc, diclofuanida y permetrín, aunque este último resulta algo irritante. No son recomendados, por su toxicidad, los tratamientos con arsénico, cromo, dieldrín, creosota, lindano y pentaclorofenol (este último ya ha sido prohibido en nuestro país).

Vidrio: Si bien es un material de alto contenido energético y contaminante en su elaboración, resulta totalmente reciclable. Dado que posee una resistencia térmica baja en comparación con los cerramientos opacos, hay que multiplicar las capas con cámaras de aire, o diseñar en las fachadas vidriados dobles, o dobles carpinterías, que no sólo mejoran su comportamiento térmico sino también el acústico. El doble vidriado hermético DVH (R= 0,35 m2°C/W) es la mejor opción. Debe tener una protección solar adecuada a cada orientación. Con el doble vidriado es importante que al menos una de sus caras sea de baja emisividad, y que las láminas de vidrio sean de diferente espesor para maximizar su comportamiento termoacústico.

Hormigón: Posee un bajo contenido energético y es químicamente poco agresivo. El mayor impacto ambiental lo causa la extracción de áridos y por eso es conveniente incorporar en el hormigón elaborado parte de hormigón reciclado.

Mampostería: Las soluciones constructivas con mayor nivel ambiental cumplen con el siguiente orden decreciente:?

El tapial y el adobe. Se trata de dos compuestos de tierra con algún aditivo como paja, para estabilizarlo, o pequeñas piedras, para conseguir un resultado más resistente. Se diferencian por la forma de construcción y se recomienda que ambos estén estabilizados con cal o cemento.

  • Ladrillos huecos o macizos a base de arcillas.
  • Bloques de cerámica alivianada.
  • Bloques de hormigón celular liviano.

Metales: Los diversos metales usados en construcción, desde su extracción hasta su puesta en obra, tienen un alto efecto contaminante, dependiendo de cada metal y la tecnología utilizada en su elaboración. El principal problema de contaminación aparece cuando los metales deben ser protegidos para evitar su corrosión, en particular en el caso del acero. Su mayor ventaja es que son casi totalmente reciclables. Inclusive las escorias de altos hornos se utilizan para elaborar cementos especiales.

Acero: Cuanto más durable se lo hace (galvanizado, inoxidable) más energía consume.?

Aluminio: Es el de mayor contenido energético, pero de muy alta durabilidad. En nuestro país no se usa aluminio primario; el comercializado contiene hasta un 30% de material reciclado.

Otros metales: El plomo y el zinc se encuentran casi agotados. El cobre es noble, pero de muy alto contenido energético.

Aislantes térmicos: La norma IRAM 11601 considera como aislante térmico a todo material que tenga una conductividad térmica por debajo de 0,30 W/m.K. Esto incluye a:

  • Lana de vidrio (0,033 a 0,045 W/m.K)
  • Lana mineral (0,038 a 0,042 W/m.K)
  • Perlita (0,088 a 0,018 W/m.K)
  • Poliestireno expandido EPS (0,032 a 0,041 W/m.K)
  • Poliuretano o PUR (0,022 a 0,027 W/m.K)
  • Vermiculita (0,07 a 0,34 W/m.K)

No se encuentran contemplados el polietileno expandido normal, el hormigón celular y otros.

Energía y construcción

Los materiales de construcción, al momento de su puesta en obra, poseen un contenido energético debido a los procesos de extracción de la materia prima, fabricación, transformación, transporte, puesta en obra, mantenimiento y eliminación. Este es un tema en desarrollo, denominado “ciclo de vida” de los materiales. Los datos de la tabla adjunta son valores medios de diversas fuentes, sin especificar la tecnología de los procesos de elaboración. Es necesario aclarar que la fiabilidad del dato depende de la posibilidad de acceder a los valores de energía consumida en la obtención de un kilo de material de construcción.


Contenido Energético de Materiales(*)

Contenido de energía primaria W/kg.
Aluminio comercial (30% reciclado) 44.444
Pinturas y barnices sintéticos (esmaltes, base solvente)27.778
Poliestireno expandido (EPS)27.778
Cobre primario25.000
Polipropileno primario (PP)22.222
PVC primario22.222
Poliuretano (PUR) con agente hinchante tipo HCFC19.444
Acero comercial (20% reciclado)9.722
Arcilla cocida. Sanitarios7.639
Pintura clásica (de base acuosa)5.556
Vidrio plano5.278
Madera, tablero aglomerado con formalehidos3.889
Arcilla cocida, materiales cerámicos vitrificados2.778
Fibrocemento (de fibras sintéticas o madera)2.500
Cemento1.944
Arcilla cocida, ladrillos y tejas1.250
Yeso (tablero)917
Madera de clima templado833
Mampostería de ladrillos huecos822
Mampostería de ladrillos macizos794
Mortero M-160a (1:3) (cemento/ arena)508
Mortero M-20b (1:2:10) (cemento/ cal/ arena)342
Hormigón H-150 (300-620-1240 Kg/m3) (cemento/ arena/ grava)275

* Se recomiendan los materiales de menor contenido energético.

Por otra parte, hay variaciones en el conjunto de los ámbitos de aplicación (local, provincial, nacional o internacional). Estos valores podrán ir cambiando en el transcurso del tiempo, a medida que se implemente un sistema de etiquetado energético que indique el impacto ambiental relativo de cada material de construcción. Se trata de un proceso ya iniciado en varios países.

A la hora de construir una vivienda ecológica se deben tener en cuenta sustituir los cementos tradicionales por otros naturales, y en los elementos de carpintería, el aluminio por maderas o similares, reducir el uso del acero y derivarse a tierra para que se descargue de electricidad, utilizar materias primas lo menos elaboradas posibles y, siempre que se pueda, recurrir al uso de materiales de procedencia local. Se logrará así reducir los costes y conseguir una mayor integración de la construcción con su entorno, siguiendo los criterios de reciclaje-reutilización para diseñar y construir los edificios de manera que se contribuya al desarrollo sostenible.

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Agua que no has de beber…

Sólo el 2,5% del agua del planeta es apto para el consumo, la industria o la agricultura. Ante este dato y la vital dependencia del agua, es necesario saber cómo tratar y reciclar agua, ya que es un bien cada día más escaso. Una de las formas más fáciles y eficaces de reciclaje es recuperar agua de la lluvia.
A continuación ahondaremos en este tema, por considerarlo un tema de suma importancia el cuidado y la utilización consciente y responsable del agua ante una población cada vez más numerosa.

Es importante aclarar que el agua que podemos recuperar de la lluvia no es apta para consumo humano si no se la potabiliza antes, pero sí es perfectamente utilizable para regar, limpiar el hogar y otras tareas que requieran agua.

La recolección del agua de lluvia puede ser de gran utilidad en zonas de precipitaciones copiosas y también en aquellas otras en las que las lluvias se concentran en una temporada concreta, para así aprovecharla en función de las necesidades y las cantidades recogidas.

Las soluciones más sencillas

La recuperación del agua de lluvia mediante la instalación de un recipiente que recoge el agua que cae del techo por las canaletas, con almacenaje automático, sin tener que estar pendiente de nada, excepto de desconectarlo en los meses de invierno para que no se forme hielo o de abrir las válvulas si la tormenta es importante, con el fin de que no rebose, es la opción más practicable.

Una vez instalado, tan sólo hay que esperar que llueva al menos una primera vez y empezar a utilizarlo a través de un pequeño grifo. Se pueden usar recipientes individuales o instalar varios para aumentar su capacidad, e incluso es factible apilar varios en horizontal y conectarlos mediante un sistema de distribución que confluya en
un sólo grifo.

Si buscamos algo más sencillo aún, habrá que colocar bidones sin tapa, del modo tradicional. Si bien será más limitado a la hora de extraer el agua (sin grifo en el que poder conectar una manguera, por ejemplo) y también al intentar llenarlos, pues la lluvia no siempre es tan fuerte como para que el sistema resulte productivo.

Se recomienda colocar una tela mosquitera para cubrirlos para evitar que el agua se llene de insectos y se contamine.

Cisternas subterráneas o externas

Una opción a analizar es la instalación de cisternas subterráneas. Básicamente se trata de enterrar un tanque que se alimente de agua de lluvia a través de canales u otro sistema de recuperación  de agua, para poder crear un depósito disponible para los usos que necesitemos. Por lo general, las cisternas subterráneas abastecen de agua a las viviendas o a instalaciones industriales, como granjas o fábricas, haciendo llegar el agua mediante bombas que permiten que ésta llegue a cualquier punto, incluyendo un primer o segundo piso o cualquier otra, siempre que el sistema de bombeo lo permita.

La cisterna no tiene por qué ser subterránea, pero normalmente conviene que así sea por cuestiones estéticas y también prácticas.

Otra alternativa es la utilización de cisternas externas flexibles, que permiten su traslado si son de tamaño reducido y, en todo caso, su ubicación resulta más sencilla e incluso pueden esconderse.

Se trata de “bolsas” diseñadas especialmente para este uso, que van llenándose de agua, de un material muy resistente, y que permiten usos tan diversos como la jardinería, el riego de un huerto o para consumo, previo tratamiento en este caso. Siempre que el agua reúna las condiciones higiénicas y sanitarias necesarias para una u otra utilización, el uso lo decidimos nosotros. En el caso de querer ingerirla, sería conveniente realizar análisis previos y, si fuera necesario, llevar a cabo una purificación mediante sistemas ozonizadores o cualquier otro que garantice una adecuada salubridad del agua.

Se trata, en fin, de elegir el sistema que más se adapte a las necesidades que tengamos, al presupuesto que dispongamos y las condiciones climatológicas del lugar en que las ubiquemos. Finalmente, será tan fácil como colocar un contendor debajo de la canaleta, que puede ser desde un barril hasta una cisterna que se alimente de ella, o hacer algo más complejo, como construir una cisterna subterránea, una inversión que será rentable a mediano pero que desde un análisis ambiental lo será desde el primer día.


Cisternas externas de PVC.

Filtros de agua

Hay sistemas de reciclado de agua domésticas que permiten reutilizar el agua del lavabo y de la ducha (aguas grises), para usos que no requieren una alta exigencia en su calidad o potabilidad. La idea es reutilizar este tipo de aguas, que componen el grueso del consumo, para la cisterna del baño, la lavadora, la limpieza doméstica o el riego de jardines.

El sistema Aquacycle ha sido diseñado para viviendas unifamiliares o comunidades de vecinos. Según estudios técnicos realizados en Alemania, esta tecnología permite un 48%. 

Este método limpia el agua de la ducha y del lavabo mediante un sistema biológico-mecánico, sin utilizar productos químicos, obteniendo agua limpia con una calidad constante en cuatro fases, que incluyen el filtrado, bio-cultivos que desmenuzan la suciedad del agua en las cámaras de reciclado principal y previo, y una lámpara UV, que se encarga de esterilizarla. Tras este proceso se obtiene un agua inodora, que puede almacenarse para su uso posterior, cumpliendo las normativas europeas en cuestiones de higiene en aguas de cuarto de baño.

Algunas ideas ingeniosas por el mundo

También la creatividad e ingenio son esenciales a la hora de crear nuestro sistema de recolección. Una opción muy ingeniosa es la denominada Raindrops, la cual consiste en un sistema de botellas que recogen el agua de lluvia de forma individual gracias a su comunicación con una canaleta, permitiendo el uso “in situ” o extrayéndolas de forma independiente. 

El Watree, juego de palabras entre agua (water) y árbol (tree), se parece a un gran paraguas invertido. Con su enorme extensión abarca una importante cantidad de espacio (y funciona así como una gran copa). El Watree puede llegar a ser muy beneficioso cuando se trata de ahorrar agua. Fue creado por el australiano Chris Buerckner -este país posee un bajo nivel de precipitaciones- y puede colocarse en cualquier lugar del jardín, en parques de juegos infantiles o patios. Además de proteger de la lluvia y brindar sombra, el Watree recoge las gotas de lluvia y las transfiere a los tanques de almacenamiento, que pueden estar situados en lugares diferentes, según la conveniencia.

Para todos aquellos propietarios de viviendas ecológicas, la captación de agua de lluvia siempre ha sido una preocupación importante. Con el sistema CISTA esta tarea se ha simplificado, y la idea de que una construcción respetuosa del medio ambiente puede estropear la apariencia de tu hogar es ya obsoleta. Este creativo sistema de recolección de agua pluvial fue diseñado por el equipo de Fig Forty and MOSS SUND Architect. Según ellos, CISTA puede obtener hasta 100 galones de agua de lluvia (equivale a unos 378 litros). Además, no ocupa mucho espacio, se ubica de forma muy conveniente sobre una de las paredes externas de la casa y es de acero inoxidable, pero puede ser cubierto con una enredadera para mejorar su aspecto y hacerlo más “verde”, transformándose en un elemento más de cada casa ecológica.

El sistema Waterwall (pared de agua) hace que la recolección de agua de lluvia sea segura y fácil. Como su nombre lo indica, se trata de paredes que funcionan como un depósito para el almacenamiento de agua, siendo ésta su función primordial. El principal componente de la pared es el tanque de agua. Por lo general son más voluminosos que los tanques normales. A pesar de su tamaño, se le puede proporcionar una excelente capacidad cercana a los 2500 litros. El material que lo compone es polietileno de alta densidad, estabilizado contra los rayos ultravioleta que no permite el crecimiento de algas en el tanque de agua. 

Además de proteger de la lluvia y brindar sombra, el Watree recoge las gotas de lluvia y las transfiere a los tanques de almacenamiento
Una construcción respetuosa del medio ambiente que puede obtener hasta 378 l. de agua de lluvia; de acero inoxidable, puede ser cubierto con una enredadera para mejorar su aspecto
Esta pared  de polietileno de alta densidad estabilizado contra los rayos ultravioletas, funciona como depósito para el almacenamiento de hasta 2500 litros de agua
Un sistema de botellas que recogen el agua de lluvia de forma individual gracias a su comunicación con una canaleta.

La recuperación de agua de lluvia para el aprovechamiento en hogares es una técnica utilizada desde tiempos remotos por nuestros antepasados y sirve para almacenar agua de buena calidad sin mucho esfuerzo. Si analizamos el consumo actual que posee una familia, veremos que hay muchos litros de agua que tranquilamente podemos reemplazar con estos sistemas de recolección, es decir, el ahorro que generamos con su práctica literalmente “nos cae del cielo”.

La recolección de agua de lluvia es ley

La Legislatura Porteña aprobó en el mes de julio del año 2012 un proyecto de ley que exige a los edificios nuevos implementar un Sistema de Recolección de Aguas de Lluvia. Las aguas recuperadas se utilizan en la limpieza de veredas, patios y riego de jardines, con el objetivo de preservar el agua potable y contribuir a crear conciencia para su uso racional. Esta iniciativa había sido presentada en 2010 por la diputada María Karina Spalla (PRO) y fue aprobada con 45 votos a favor y cinco abstenciones.

La ley obliga exclusivamente a los “edificios de propiedad horizontal y/o multifamiliares de más de cuatro plantas, edificios fabriles, depósitos y otros usos a determinar por la reglamentación respectiva cuyos planos se registren con posterioridad a la sanción de la presente Ley”.

No serán incluidos los edificios preexistentes, aunque habrá beneficios para aquellos que voluntariamente adecuen sus instalaciones para cumplir por lo menos con la mitad de los requisitos que pide la ciudad para los nuevos. La ley determina que “el Banco de la Ciudad de Buenos Aires adoptará las medidas necesarias para implementar líneas de crédito preferenciales para consorcios y/o propietarios de inmuebles preexistentes que lo soliciten”.

El sistema consiste en la recolección de aguas de lluvia mediante los conductos pluviales del edificio, su almacenado en tanques de reserva exclusivos y su conexión a la red domiciliaria para provisión en épocas de lluvias escasas y se estima que la implementación de este sistema en su totalidad permitirá un ahorro diario de 300 litros de agua potable por cada inmueble.

La ley aprobada modificó el actual Código de Edificación de la Ciudad, agregándole el Capítulo 5.10.1.4 titulado: “Sistema de Recolección de Aguas de Lluvia. Aguas Recuperadas”. En este capítulo, a lo largo de seis artículos, se detalla quiénes son alcanzados por la ley, las características técnicas del sistema, las características y beneficios para los edificios preexistentes y la forma de mantenimiento de los tanques de reserva.

Publicado en Obras & Protagonistas nº 230. Febrero 2015.

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Vestidores un lugar especial

Su principal función es la de almacenar y guardar la ropa de una manera ordenada, cómoda y práctica. Actualmente son considerados en la mayoría de los proyectos de construcción y refacción de viviendas, teniendo en cuenta que existen distintas soluciones para poder desarrollar este área, aún en superficies reducidas.

El sitio ideal para situar el vestidor es un ala del dormitorio (como una sala independiente) o bien entre el baño y la habitación. Lo ideal es que le entre luz natural, tanto para iluminar como para ventilar. Si ninguna de estas opciones es posible, podemos instalarlo en la entrada del dormitorio, en pasillos e incluso hay quienes lo colocan dentro del baño.

Si disponemos de espacio suficiente, la forma ideal de vestidor será en “U” (o en “L” si uno de los muros da a una ventana). Los que van en pasillos o zonas de transición al baño suelen ir enfrentados.  En caso de que el espacio sea menor, con una sola fila se podrá tener un placard.

Los módulos en los vestidores son esenciales, ya que son los que dan orden y armonía al habitáculo. Se aconseja que vayan del suelo hasta el techo, para poder dividirlo en tres zonas principales: la zona baja (para zapatos, pantalones, cajones, etc.); la zona media -que llegaría hasta los 2 m de altura- (para ropa de uso diario) y la zona alta, que sería el valijero (para almacenamiento de ropa de otras temporadas, ropa de cama y toallas).

Los vestidores se diferencian de los placares por no poseer puertas. De esta forma, el techo valijero se extiende hasta los 60 cm de profundidad. Se aconseja utilizar tonos claros, con la idea de visualizar mejor los colores de la ropa.

En cuanto a los materiales, existen en la actualidad una amplia gama de alternativas. 

Un vestidor ideal requiere de entre 7 y 10 metros cuadrados de superficie. Estos lugares suelen dejarse abiertos para mantener la ropa a la vista en todo momento. Pueden tener, adicionalmente, grandes espejos y estantes específicos para almacenar elementos diversos.

Se recomienda calcular su profundidad con un mínimo de 45 cm, de forma tal que permita albergar en su interior estantes, cajones, percheros y zapateros. Para los zapatos, las opciones son variadas, ya que puede elegirse entre canastos, bandejas corredizas o estantes inclinados y regulables.

Al momento de diseñarlo, la idea es aprovechar el espacio que se tenga, por pequeño que sea, y hacerlo funcional. Hay que tener en cuenta que un buen vestidor debe generar una buena distribución de la ropa, ser práctico y tener valor decorativo. Si el espacio es importante, las opciones de diseño serán mayores, permitiendo “jugar” con diferentes alternativas. La clave consiste en aprovechar toda la altura del cuarto con elementos abatibles, que permitirán el ahorro de espacio como los pantaloneros, los zapateros, o incluso pequeñas tablas de planchar, todas opciones que pueden ir escondidos en el interior. También se pueden agregar bancos para sentarse al vestirse o calzarse los zapatos.

La elección de los colores, también va a depender de las predilecciones del diseñador, pero hay que tener en cuenta que los colores suaves siempre tienden a “agrandar” el espacio.

¿Qué materiales usar?

Elegir el material o materiales de los que se va a componer el vestidor no es tarea sencilla: hay que pensar y seleccionar bajo un criterio bien respaldado para que nuestra elección sea la más óptima a lo largo del tiempo. El elemento más apreciado es la melamina combinada con aluminio. Si se recurre a la madera lustrada, debe tenerse en cuenta que el secado final del lustre tarda de 4 a 6 meses y, por tanto, la ropa se impregnaría de su olor si se lo utiliza rapidamente.

En cuanto al fondo, se recomienda usar directamente la pared pintada, lo cual evitaría la generación de hongos.

El orden de las prendas de vestir es fundamental para crear un espacio confortable del que no nos den ganas de salir nunca. La mejor manera de mantener el orden en un vestidor y lograr convertirlo en un elemento más de la decoración de nuestro hogar es colocar la ropa por gama de colores y tamaños, sin recargar demasiado los percheros y cajones para evitar que las prendas se arruguen, y colocar en los estantes más cercanos la ropa de uso diario.

Zapatero y espejo, elementos esenciales

Un zapatero no puede faltar. Suele colocarse en la parte inferior, intentando que esté separado de la ropa, aunque también es común verlos en estantes verticales. Éste puede adoptar diferentes formas, ya que los diseños que podemos encontrar son muy variados. Algunos constan de baldas, con una bandeja extraíble, opción que ofrece gran capacidad en poco espacio. Otra alternativa consiste en una especie de cajón, con mayor profundidad de lo habitual, con un sistema de apertura abatible. La mejor opción es colocarlo en una zona retirada de la ropa para evitar malos olores y utilizar sus cajas originales para resguardarlo del polvo.

Otro elemento que no debe faltar en los vestidores son los espejos. Uno de dimensiones generosas permitirá que nos podamos mirar, al probarnos las prendas. Los ideales son aquellos de cuerpo entero, con iluminación integrada. Si no se dispone de mucho espacio, se lo puede colocar en la puerta de algún armario. Los espejos aportan mucha luz y dan una mayor sensación de amplitud en los espacios.

Los espejos son un accesorio muy útil en un hogar, ya que no sólo pueden usarse en el vestidor o en el dormitorio sino que también pueden colocarse en otras zonas más visibles de la casa, como la entrada, donde la gente suele mirar su reflejo antes de salir de la misma para asegurarse de que su apariencia es la adecuada. No significa que porque el espejo se encuentre del lado de adentro del vestidor y nadie lo vea tenga que ser “feo” o no tener formas, Es bueno que siempre tratemos de tener cosas agradables en cuanto a la decoración de nuestras respectivas casas, para sentirnos a gusto con lo que nos rodea y hacer más feliz nuestra vida.

Un lugar especial para cambiarse, acomodar nuestras prendas y disfrutar de un poco de orden y comodidad en nuestra habitación es indispensable para cualquier familia. Por este motivo, considerar un espacio para un vestidor es esencial a la hora de proyectar un hogar. No solo aporta utilidad, sino que ofrece al ambiente un diseño decorativo y distintivo. Sólo restará ponerlo en práctica.

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ReciclARTE con diseño

La regla de “las tres R” es una propuesta sobre hábitos de consumo que busca concientizar sobre el uso responsable de residuos. Su significado es: Reducir, Reciclar y Reutilizar. Esta misma regla podemos aplicarla al diseño y crear nuevos objetos decorativos, en base a desechos o elementos que ya no se utilizan.

Desde la década del ‘50, muchas compañías están tratando de convencer al público a través de estrategias de venta sobre la necesidad de comprar cosas nuevas y, sistemáticamente, tratan de inculcar que no importa lo que dure el producto ya que de todas formas pasará de moda, debiendo comprarse uno más moderno. Este fenómeno se debe a varios factores y se conoce como la transición del consumo al consumismo.

Debido a esta problemática, se inventó la regla de “las tres R” como una propuesta para fomentar hábitos de consumo más sustentables y así disminuir el impacto sobre el medio ambiente.

Reducir es fundamental, ya que su efecto es amplio y directo en la reducción de los daños al medio ambiente.

Reutilizar significa alargar duración de cada producto, desde que se compra hasta su descarte. La mayoría de los bienes pueden tener más de una vida útil, sea reparándolos o utilizando la imaginación para darles otro uso.

Por último, Reciclar, que es la R más común y la menos utilizada. Se trata de rescatar lo posible de un material que parece ya no servir para nada (comúnmente llamado basura) y convertirlo en un producto nuevo.

Llevando esta regla al terreno del diseño, también podemos lograr aprovechar elementos que dejamos de lado porque pasan de moda o ya no tienen la utilidad que tenían. Sólo es necesario conocer algunas técnicas de reciclaje y reutilización para generar muebles u objetos nuevos de unos que ya parecían que ganaban espacio en la basura.

Con un poco de imaginación, los muebles viejos y objetos antiguos, abandonados en un rincón o que estamos pensando en tirar, pueden utilizarse para hacer bricolaje y darles una nueva cara.

A continuación seleccionamos algunas ideas de muebles reciclados con cajas y maderas, así como también con vidrio, cristal, porcelana, libros e incluso papel y cartón:

  1. Velador confeccionado con casetes
  2. Especieros naturales hechos con frascos
  3. Sillones rústicos de pallets
  4. Silla con tapizado de tapitas plásticas
  5. Caja con papel trenzado
  6. Alfombra de corchos
  7. Mueble con cajones plásticos
  8. Lámpara realizada con botellas de vidrio
  9. Juego de living con barriles de madera
  10. Cama de cartón.
Dos R más: Renovar y Restaurar

Si se necesita muebles nuevos y se quiere aprovechar los que ya se tienen o los que están olvidados, la renovación es la opción adecuada. Restaurar es devolverle al mueble su vida anterior, respetando en lo posible sus características originales. Es compatible con reutilizar, porque a menudo encuentran una finalidad diferente para las que fueron diseñados en un principio. 

Existe una forma de recuperar muebles antiguos y de transformarlos en una opción interesante para nuestro hogar: el proceso de envejecimiento. Esta técnica permite otorgarle un toque rústico a nuestros ambientes, combinando la distinción y la elegancia del estilo que lo suele caracterizar. El gran problema que encontramos, a la hora de realizar esta reparación, es que este tipo de muebles no suelen estar en un estado óptimo de conservación y, muchas veces, los costos de recuperación suelen ser elevados. 

Para concretar el envejecimiento es preciso aplicar barnices y tintas oscuras, teniendo siempre en cuenta el lugar en que irá colocado, para darle el color definitivo acorde al ambiente. Las tintas se aplican mediante una brocha plana, en dos manos, y esperando que se seque completamente la primera para aplicarle la segunda. Posteriormente se utiliza barniz crema mate (una mano), especialmente indicado por su gran viscosidad. Una vez seco deberá aplicarse una capa de betún para oscurecer la pieza. Mientras la capa se va secando, lo ideal es fritarle un paño para evitar un acabado muy oscuro. Por último, ya completados los pasos anteriores, se deberá frotar el mueble con un paño con el fin de lograr un brillo máximo. Esto permitirá renovarlo por completo, obteniendo un aspecto de «estilo antiguo”.

Otra técnica que puede utilizarse es la de Decapé o Decapado, que significa quitar parte de la capa de pintura o barniz existente las capas de pintura o barniz mediante el uso de lijas, pistolas de calor o productos químicos como el gel decapante. Lo especial de este método es que sólo se aplica en las zonas a las que quiere dársele ese aspecto “gastado” por el paso del tiempo.

Esta práctica suele utilizarse para lograr los siguientes efectos:

  • Para disimular pintura vieja y descascarada de un mueble o defectos de la madera. Cuanto más lastimada esté, en estos casos, mejor queda el trabajo.
  • Para darle un estilo distinta a un simple mueble de pino.
  • Para resaltar tallas y molduras de un mueble pintado.

Para realizar este trabajo lo primero que hay que hacer es pasar una lija suave al mueble, retirar el polvillo y aplicar una mano de barniz para sellar la superficie. Luego, pasar una mano de látex del color elegido. Si lo que se busca es que se vea más madera que pintura, con una sola mano bastará, de lo contrario, habrá que aplicar dos. Una vez que la pintura esté seca al tacto, pasar una lija de grano más grande en aquellas zonas que sufren más desgaste tal como molduras y bordes. La forma correcta de pasar la lija es siempre en el mismo sentido, evitando la ralladura. Luego retirar el polvillo con una aspiradora o paño humedecido. Finalmente, aplicar una mano de barniz y, cuando seque, pasar cera para sellar y proteger la madera. Por último, esperar unas horas y lustrar con un paño que no deje pelusa.

El Decoupage es una de las técnicas más populares para renovar muebles.  Consiste en pegar figuras de papel, tela u otro material, como trozos de maderas, con el fin de cambiarle el aspecto. Esta técnica puede realizarse sobre cualquier soporte y es muy sencilla y económica. Lo primero que debe hacerse es lijar el objeto o mueble a decorar y pintar con el color deseado de base. Luego, recortar el papel en piezas, de manera que encaje en la superficie donde se va a pegar.  Aplicar la primera mano de cola blanca o cola de decoupage y, con cuidado y ayudándose con un pincel o brocha, comenzar a poner el papel encima de las zonas encoladas. A continuación se procede a cubrir el papel con una nueva capa de cola y, una vez seco, se termina con un barniz incoloro para fijar.

El Craquelado constituye una técnica de falso acabado que puede dar a un mueble de madera el aspecto de añejo en un abrir y cerrar de ojos. Se reproducen las finas grietas que se forman a menudo en la superficie de viejas pinturas al óleo, losas antiguas y muebles ajados por el tiempo. El acabado craquelado se ha convertido en un  clásico dentro de los artículos de decoración. La palabra deriva del francés “craquelure”, y quiere decir simplemente agrietado. Es una técnica decorativa que encontramos con frecuencia en objetos como jarrones, marcos, encimeras de pequeñas mesas o pintura sobre muebles, candelabros, etc. Para llevar a cabo un craquelado, sólo es necesario contar con los materiales adecuados y respetar sus normas de utilización. 

Este proceso se produce naturalmente por la contracción gradual y despareja de las distintas capas de pintura. Colocando una capa de pintura de base sintética (secado lento) y otra capa encima de pintura de base acuosa (secado rápido) obtendremos este efecto. La capa de pintura sintética seca lentamente generando tensiones superficiales durante un espacio de tiempo mayor; por esto, la capa de pintura superior que es acrílica y secó rápidamente se resquebraja, siguiendo los movimientos de las tensiones de la pintura de base. La diferencia entre los tiempos de secado entre una capa de pintura o barniz superior y la superficie inferior es lo que provoca la aparición de las grietas. Esta pintura, al tener un secante rápido hace el cuarteo del craquelado. Lo mejor es usar colores que contrasten, para que se note bien el efecto buscado.

Publicado en Obras & Protagonistas nº 230. Febrero 2015.