El plástico como nuevo material constructivo

ENCOFRADOS-PLASTICOS-realizar-columnas-encofrado_CLAIMA20150626_0239_15Los nuevos encofrados plásticos para columnas y tabiques permiten obtener un hormigón suave y prolijo, ideal para quedar a la vista. Las ventajas principales son su bajo peso y la posibilidad de modular y de reutilizar las placas alrededor de cien veces.

“El sistema se arma y se desarma de forma sencilla, solamente poniendo o sacando una manija en los paneles. Se trata de una única herramienta universal, de color rojo, sin ubicación fija, que simplemente se gira 90° para trabar y destrabar”, explica Andrés Corti, de Concreplast. Y aclara que la fijación y el aplome del sistema de encofrado plástico se realizan de manera tradicional, con puntales apoyados. “Recomendamos hechar mano a los mismos elementos que ya se estén usando en la obra”, aclaran desde Concreplast.

Por otro lado, los encofrados plásticos son muy livianos; cada placa pesa entre 2,5 y 11 kilos en el caso de la más grande. Esta característica propia del material (ABS) facilita el transporte, izaje y manipulación de las placas en la obra por una sola persona.

Corti aclara que, por el momento, solo están disponibles en Argentina los productos para encofrados de columnas: Geotub (columnas circulares), Geotub Panel (columnas rectangulares) y Geopanel Star (columnas rectangulares modulables). El sistema, de origen europeo, incluye también placas para encofrar tabiques, losas y casetonados de varios tipos.

Respecto de la modulación, todos los elementos tienen una altura estándar de 60 cm y se acoplan solamente los elementos necesarios según el proyecto. Las placas pueden ser desmontadas completamente y almacenadas incluso en lugares húmedos.

El costo del sistema depende de las distintas dimensiones de las placas. Por ejemplo: Geotub para columnas circulares de 30 cm de diámetro cuesta $ 4.071 (más IVA) y para columnas de 60 cm de diámetro, $ 9.000 (más IVA). Las placas para secciones rectangulares son de dos tipos: Geotub Panel de 30 por 30 cm cuesta $ 9.485 (más IVA) y Geopanel Star de 20/60 (modulable para realizar columnas de 20, 30, 40, 50 y 60 cm), cuyo valor es $ 17.477 (más IVA).

El encofrado plástico no requiere del empleo de ningún aditivo desmoldante porque el hormigón no se adhiere a ese material. “Para garantizar las condiciones de reuso, simplemente se recomienda lavar con agua una vez finalizado el trabajo”, aclara Corti.

El encofrado plástico es apto para realizar estructuras de hormigón en presencia de agua (muelles por ejemplo) o en condiciones de exposición a la intemperie.

La posibilidad de manipular los paneles sin grúa debido a su bajo peso y tamaño, y de armar el encofrado de las columnas en forma lateral ensamblando las placas con las manivelas, favorece el uso del sistema en reformas o adecuaciones. Por ejemplo, es útil para realizar la ampliación de la sección en columnas por cambios de requerimiento de carga o por adecuación para resistir sismos. También en el encamisado de pilares en donde las barras estén expuestas al aire por degradación del hormigón.

Fuente: Arq Clarin

Botellas descartables para casas sustentables

Nuevos-Materiales-Ladrillos-de-PET-Uno de los residuos que más se acumulan en las ciudades son los envases no retornables de bebidas, un dato no menor si se tiene en cuenta que tardan 500 años en degradarse a la intemperie, y aún más si están enterrados.

En respuesta a esta problemática Rosana Gaggino, investigadora adjunta del CONICET en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, CONICET-AVE), desarrolló junto a su equipo de colaboradores, un proceso para la utilización de plásticos reciclados en la elaboración de elementos constructivos, en este caso ladrillos de polietilen-tereftalato (PET).

“Usamos PET procedente de envases descartables de bebidas y cemento pórtland como ligante, más un aditivo químico que mejora la adherencia de las partículas plásticas al cemento”, detalla Gaggino.

La investigadora explica que el proceso se lleva a cabo triturando los plásticos con un molino, luego en una hormigonera común se hace una mezcla con el cemento pórtland y el aditivo, que luego se coloca en una bloquera manual que le da forma a los ladrillos.  “El proceso es simple porque es como hacer bloques de cemento y arena, sólo que se remplaza la arena por las partículas de plástico PET”, asegura.

Entre las ventajas técnicas de estos ladrillos se puede mencionar que son cinco veces más aislantes térmicos que los convencionales de tierra, y además más livianos. “Un ladrillo de PET pesa 1.400 kg, mientras que el de tierra pesa aproximadamente un kilo más”, dice Gaggino.

Por otra parte, la investigadora agrega que los cimientos de una vivienda construida con estos ladrillos son menores que los de una convencional, ya que la vivienda en general es más liviana, y, al tener mayor aislamiento térmico, se pueden construir muros de menor espesor. “En vez de hacer paredes de 30 cm se pueden hacer de 15”, asegura.

Además, los estudios realizados indican que los ladrillos de PET y cemento tienen buena resistencia al fuego, ya que los resultados del Ensayo de Propagación de la Llama lo clasifican como material Clase RE 2: material combustible de muy baja propagación de llama.

En la actualidad estos componentes constructivos se utilizan para cerramientos y no con finalidad estructural por lo que se está trabajando en la modificación de la superficie del PET para aumentar la compatibilidad con el cemento, mediante la adición de productos químicos o cambios en el proceso de producción, y mejorar así las propiedades mecánicas de los componentes.

Gaggino hace hincapié en que un ladrillo de PET se hace con 20 botellas descartables, lo que resalta la importancia ambiental del proyecto, ya que puede ser una alternativa al ladrillo de barro cocido que consume suelo fértil, usa leña de los bosques, y produce contaminación atmosférica.

Fuente: http://www.conicet.gov.ar/

Proyecto de ciclovía para Bahía Blanca

555f2f443e60a_largeEl día 24 de julio se llevó a cabo la audiencia pública sobre el proyecto de ciclovías en la ciudad, a la cual asistieron unos 30 vecinos y estuvo encabezada por el secretario de Gobierno, Fabián Lliteras, y el titular de Tránsito, Ramiro Frapiccini.

Lliteras afirmó que “es un proyecto que seguramente comenzará la próxima gestión comunal” y que las ciclovías “probablemente estarán presupuestadas para 2016”.

Acerca de las voces en contra del proyecto, dijo que “no podemos alegrar a todos, la máxima prioridad en las calles de Bahía Blanca debe ser el peatón, algo a lo que apuntan las principales ciudades del mundo”.

La presentación del proyecto fue guiada por los profesionales Analía Moreda, José Poggio, Martín Castro García y Marina Juárez. Expusieron, además, 10 vecinos que tuvieron la palabra por 5 minutos cada uno.

La iniciativa, en su primera etapa, contempla generar la red de ciclovías en la avenida Urquiza, desde Córdoba hasta Sarmiento; la avenida Napostá y el entubado, hasta la Terminal de Omnibus; San Andrés, hasta Altos del Palihue; y el eje Sixto Laspiur-Chile. También abarca 19 de Mayo-Gorriti, Charlone-Perú, España-Lavalle, Zapiola-Dorrego y Castelli-Berutti.

El presupuesto calculado por la mesa de trabajo que incluyó a la UNS y a la UTN estipula un costo de entre 20 mil y 25 mil pesos por cuadra, incluyendo pintura, cartelería vertical, tachas y divisores. No está dentro de esos montos la semaforización, necesaria en algunas esquinas y que implica cableado, zanjado y colocación de semáforos tipo columna, o tipo adosado, en el caso más barato.

Frapiccini aclaró que “si bien aún no está hecho el cálculo de la primera etapa, estimamos que saldrá entre 3 y 5 millones de pesos, y no 20 como había trascendido”.

Tanto miembros de la mesa de trabajo como vecinos expositores hicieron hincapié en que el grueso de la población que no anda en bicicleta “no lo hace por temor, a los accidentes y a los robos”. En ese sentido, el director de Tránsito anticipó que se agregará cámaras de seguridad y agentes de la Guardia Urbana en las principales calles de la red.

“Sabíamos que había una necesidad, este no es un proyecto aislado, es parte del programa de Movilidad Sostenible encarado hace 3 años. La bicicleta suele ser un medio de esparcimiento, queremos convertirla en uno de transporte”, agregó el funcionario.

La palabra del Colegio de Arquitectos

La avenida Alem “no puede quedar fuera del trazado integral de la generación de un carril para bicicletas”. Una afirmación que hizo el Colegio de Arquitectos bonaerense y que generará polémica.

La presentación de los arquitectos se produjo durante la audiencia pública del pasado viernes realizada para conocer las distintas opiniones sobre el proyecto de ciclovías y donde la mayoría de los expositores aportó sugerencias y críticas a la propuesta tratada.

Una de las sugerencias más relevantes fue la del Colegio de Arquitectos bonaerense. A su criterio, “no puede quedar fuera del trazado integral, la generación de un carril para bicicletas en la avenida Alem”.

Alem había sido descartada por los cuadros técnicos municipales a partir de las protestas del sector gastronómico, apoyado por la Corporación del Comercio, la Industria y Servicios.

Para los arquitectos, en cambio, esta avenida es una alternativa superadora a la de hacer circular a los ciclistas por Zapiola y, además, entienden que establecer un carril con ese uso “representa una oportunidad” para la avenida,”en un contexto más amplio que lo circulatorio”.

La propuesta concreta de la entidad es reconvertir las primeras dos cuadras de la arteria –el tramo entre Alsina y Sarmiento– mediante una intervención que contempla el ensanche de sus veredas –pasarían a ser de 8 y 10 metros de ancho– a partir de ocupar la franja de calzada destinada al estacionamiento, y disminución del ancho de la calle, pasando de 15 a 9 metros. De ese ancho, dos serían destinados a la ciclovías.

En un “primer esbozo”, presentado el viernes último, sugieren la extensión de las ciclovías en el resto de la calle, hasta el acceso al Parque de Mayo.

“No tenemos en claro cómo establecer el carril. Es un tema a discutir. Puede ser uno de dos manos, pero también existen otras alternativas que valen la pena pensar dentro de un plan de mejora integral de Alem”.

Fuente: LaNueva

Autores: Federico Moreno y Mario Minervino

Construirán un puente con una impresora 3D robótica

14671_vista_del_canalDesde su aparición, las impresoras 3D se han usado para crear casas, joyas, autopartes, prótesis y hasta órganos artificiales, pero una compañía en holandesa decidió romper con todos los límites y planea utilizar este sistema para la construcción de un puente de metal sobre uno de los canales de Amsterdam en septiembre de este año.

Las impresoras MX3D son capaces de imprimir materiales en cualquier orientación ya que cuentan con un brazo robótico que le permite dibujar estructuras en el aire. “Creo firmemente en el futuro de la producción digital, este puente mostrará cómo la impresión en 3D finalmente entrará en el mundo a gran escala, permitiendo la creación de objetos funcionales y con materiales sostenibles al tiempo, que permiten una libertad de formas sin precedentes”, aseguró Joris Laarman, creador de las dos impresoras 3D que se utilizarán para “imprimir” este puente.

El puente se creará con metal fundido, soldado a una estructura que será edificada de cada lado del canal. Mientras se crean las líneas de acero, las impresoras 3-D también construirán sus propios soportes para operar de forma autónoma. Habrá cuatro robots operando en conjunto -dos a cada lado del canal-que se reunirán en el centro del puente. Por otra parte, el metal que se utilizará para el proyecto es un nuevo compuesto que es tan fuerte como el acero, desarrollado por la Universidad Tecnológica de Delft.

“El simbolismo de este puente es una hermosa metáfora de la unión de la tecnología con una ciudad antigua, de una forma que trae lo mejor de ambos mundos”, analizó Laarman, quien cuenta con el apoyo de firmas de renombre como Autodesk,Heijmans,ABB robotics y Lenovo entre otras. 

Fuente: http://mx3d.com/projects/bridge/