Revestimientos que parecen madera (pero no lo son!)

Primero fueron los parquets, luego los pisos entarugados y le siguieron los flotantes. Ahora, la tendencia pasa por recrear esos modelos en distintos acabados y formatos cerámicos o porcellanatos, que no requieren ningún mantenimiento especial. Y su baja porosidad hasta los convierten en materiales idóneos para zonas húmedas -como baños y cocinas– y exteriores, que con la madera era prácticamente imposible, a menos que se pusiera mucho énfasis en los cuidados.

“A diferencia de las cerámicas, los porcellanatos extienden su aplicación también al exterior y a superficies con mayor tránsito. Son más resistentes a la flexión y el desgaste”, explica Angeles Sevila, del Departamento de Obras de la firma Cerámica San Lorenzo.

Muchos de ellos, incluso, traen una superficie antideslizante, ideal para colocarlos en galerías, terrazas o zonas contiguas a la piscina. “Entre sus propiedades también figuran la resistencia a la helada, a los bruscos cambios de temperatura (no pierde ni color ni brillo) y a la absorción de agua”, detalla Sevila.

El abanico de posibilidades decorativas que ofrece este material de inspiración natural es bastante amplio y en estos pisos no solo se imita la gráfica de la madera también sino también la textura. “Las de maderas rústicas y antiguas, tipo pinotea o maderas más vintage, son las que marcan vanguardia”, precisó Romina Buscaglia, gerente de diseño y desarrollo de Cerámica Piú, cuya “vedette” de la firma es el “color wood”, de impresión digital.

El aspecto estético de las placas presenta variaciones de diseño, color y movimiento. Su formato varía de acuerdo a las marcas: 7 cm x 60 cm, 14 cm x 50 cm, 15 cm x 90 cm ó 22 cm x 90 cm, entre las medidas más estándares.

Las piezas pueden ser pulidas o naturales, con estilos que van desde el rústico hasta el clásico. “La belleza de la madera envejecida por el tiempo se ve reflejada en nuestra línea Legni Idéntica. Cinco colores únicos (en degradé de blanco, gris y marrón) capturan una variedad de maderas que proveen el encanto perdurable del porcellanato”, cuenta Maximiliano Momferrer, Gerente de Marketing de ILVA.

Aunque la elección del color depende exclusivamente del gusto del cliente, los expertos coinciden en que el gris es el tono más elegido para los pisos ya que combina con cualquier color, sobre todo con el blanco, negro y natural, y con tonalidades cálidas.

Buscaglia, de Cerámica Piú, brinda algunos tips: “Si el ambiente es clásico conviene optar por porcellanatos claros símil maderas blancas; si es moderno combinarlo con maderas monocromáticas en tonos de negro gris y blanco; y si es vintage, decorarlos con maderas decapadas de colores fuertes, incluso en paredes”.

Los porcellanatos también pueden intercalarse con otros materiales. A la hora de dividir un mismo ambiente, Sevilia aconseja “utilizar cementos alisados o mosaicos calcáreos”.

Claro que más allá de los beneficios enumerados sobre su utilización, sumado a que no necesita encerado ni pulido, el porcellanato nunca podrá ofrecer la misma calidez al tacto que la madera. Solo hay que conformarse con la calidez visual.

Fuente: Clarín Arq

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