Llegan las casas construidas con impresoras 3D

Los asistentes a la Exposición Internacional de Jardinería de Melbourne, que comienza a fines de marzo, se llevarán una grata sorpresa. Verán por primera vez cómo luce una casa (para un árbol, pero casa al fin) fabricada con impresión 3D.

Kooky Cubby es la creación de cinco arquitectos, ingenieros y diseñadores de robots australianos que, con su aparición, abre un gran interrogante: “Si ya se pueden imprimir casas de árbol, la impresión de casas de verdad será una cuestión de tiempo? En la era de la tan mentada Cuarta Revolución Industrial, ¿podremos ver grandes impresoras 3D trabajando en la construcción en reemplazo de albañiles? John Hainsworth, el líder del área digital de la empresa Aurecon (una de las socias en el proyecto Kooky Cubby) cree que es posible y destaca una variedad de experimentos con impresión 3D alrededor del mundo: casas de hormigón en China, construcciones de bajo costo en California y una oficina en Dubai son algunos de los ejemplos que cita. “Si no tienen que ser lindas, y sólo importa que puedan producirse rápidamente, entonces sí es una cuestión de tiempo que las impresoras 3D fabriquen casas”, dice Hainsworth.

El proyecto Wasp se trata justamente de eso. Liderado por la firma italiana Centro Sviluppo Progetti (CSP), la iniciativa pone el foco en casas impresas in situ usando materiales del lugar. Como primer paso, ya existe una impresora de 12 metros de alto que usa energía solar, agua, fibra vegetal y barro para construir estructuras similares al adobe.

CSP planea usar la impresora Big Delta para construir una eco ciudad experimental en una zona industrial en Massa Lombarda, un pueblo de Italia cercano a Boloña. El vocero de Wasp, Maurizio Andreoli, considera a ésta como una potencial solución al déficit de viviendas. “Nuestro sueño es una casa para todo el mundo”, dice, y se entusiasma: “Podríamos reemplazar casas de mala calidad por casas orgánicas, que no dejarán desperdicio dejen de ser habitadas”.

Otro proyecto de construcción en 3D que genera grandes expectativas es tiene por objetivo concretar un puente de acero en Amsterdam. Después de muchos años de experimentación y pruebas, la empresa de robótica holandesa MX3D espera empezar a fabricar la estructura horizontal del puente en los próximos meses. Tim Geurtjens, el jefe de tecnología de MX3D considera esta experiencia como una prueba: “Veremos si hacer el puente es posible, no para demostrar que es la nueva manera de construirlo, sino para probar cuáles son las posibilidades que existen hoy. A partir de aquí, la gente podrá usar su imaginación para que surjan nuevas ideas”.

Adónde podrían llegar esas ideas, nadie está seguro. Un factor importante es la tecnología, obviamente. A pesar de que los aditivos a base de polvos y la resina avanzaron mucho, estos elementos están en una etapa muy experimental si se los piensa como materiales para la construcción.

La regulación es otro obstáculo en el camino a la autonomización en la construcción de casas. Los estándares para los materiales de construcción convencionales han sido probados y han evolucionado durante décadas para que puedan ser seguros y confiables. En comparación con ellos, los materiales de impresión 3D están en una situación complicada al no contar con antecedentes.

“Si estás hablando acerca de imprimir un edificio tenés que demostrar que va a resistir”, señala Clément Moreau, el CEO de la firma francesa Sculpteo, que lanzó un servicio de impresión en titanio este año. “La normalización es muy problemática…donde se quiera poner 3D tenemos que enfrentar los temas de regulación”.

Stewart Williams de la Universidad de Cranfield es un pionero en la tecnología de impresión en metal usada para el puente de Amsterdam. Él también admite que el control de calidad representa el mayor de los desafíos. Y considera que para ser viable, toda técnica de construcción en 3D debe tener sistemas que puedan monitorear los materiales mientras son producidos. Como dice irónicamente: “No querrás estar construyendo y llegar al final para enterarte que el proyecto tiene varios agujeros”.

Asumiendo que los entes reguladores acepten a la impresión 3D en la construcción, la potencial ventaja para la industria será enorme. Entre los factores está el aumento de la productividad, reducir los costos laborales y crear ambientes laborales más seguros, así como diseñar edificios complejos que no son técnicamente ni económicamente posibles en el presente.

Hasta ahora, nadie en la industria ve seriamente a la impresión 3D desplazando a las técnicas constructivas tradicionales. El escenario más probable para el futuro cercano es la impresión 3D como herramienta para hacer componentes específicos, no un edificio entero. Si serán pequeños enchufes o vigas, eso está por verse.

El potencial disruptivo se hace más evidente cuando se mira a esta tecnología en el contexto de otras innovaciones emergentes en la industria de la construcción. Dominic Thasarathar, representante de la empresa Autodesk, sostiene que están siendo fundamentales los desarrollos en robótica y prefabricación digital. “Mucha de la construcción se va a mudar a la fábrica, lo que permitirá hacer un producto de mejor calidad en el corto plazo y en un ambiente más seguro”, dice y agrega: “La tecnología ya existe para hacer componentes para la construcción en maneras muy automáticas, como por ejemplo soldadoras robóticas”.

Thasarathar admite que se podrá derivar a la tecnología 3D la fabricación de componentes para grandes proyectos. Sin embargo, en el corto plazo, las impresoras 3D de escala y sofisticación son muy caras para un constructor promedio, aunque Thasarathar arriesga que podrían haber empresas que presten el servicio de alquiler de impresoras 3D de gran porte.

En cuanto a las habilidades requeridas, los futuros ingenieros y arquitectos necesitarán aprender a manejar el software sobre el que descansa la impresión 3D, así como a trabajar con tecnología automatizada. Éstos serán requerimiento imprescindibles también para soldadores, constructores, carpinteros y otros trabajadores del rubro.

De todos modos, no esperen una explosión de construcciones 3D ahora mismo. Como concluye Tim Geutjens: Algunos trabajos se harán mucho mejor con robots que con personas, pero siempre se necesitarán empleados especializados en la obra. La única cosa que no se le puede enseñar a un robot es a ser creativo”.

Fuente: Clarín Arq

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