Cómo evitar los errores más comunes en el jardín

¿Por qué no ha prosperado nuestro jardín? Es una pregunta que muchas personas se realizan aún considerando que hemos dedicado esfuerzo, invertido tiempo y dinero, y sin embargo, entre otras “desventuras”, las plantas no crecieron, el geranio se murió en la maceta y la dichondra ni siquiera germinó. El abanico de posibles fatalidades es amplio, a pesar de que la elección de las plantas haya sido la correcta de acuerdo con las características del jardín, considerando el clima y el suelo, entre otros factores.

A continuación comentamos algunos de los errores más habituales y cómo evitarlos.

Una de las consultas más frecuentes que se obseva es saber si es suficiente la cantidad de agujeritos marcados en la maceta. En general, no lo son. A este inconveniente, además, se le suma el hecho de que actualmente no se consigue leca: esas piedritas que constituyen lo primero que se pone al armar un macetero para mejorar el drenaje. La escasez del material no es casual sino que es consecuencia del aumento de la tarifa del gas.

Un tema importante para tener en cuenta es que no es aconsejable comprar plantas como arbustos, árboles y coníferas, en terrón o a raíz desnuda, en primavera, cuando hace semanas que ya no es época de trasplantar los ejemplares cultivados en el suelo.

Estos deben ser adquiridos en macetas y si fueron cultivados en el suelo tienen que estar afianzados en ellas (no recién puestas en dicho contenedor). Una variante para tener en cuenta es elegir una planta seca. Algo común en los meses más fríos del año, momento en que las plantas han perdido sus hojas y esto puede pasar inadvertido (el riesgo aumenta si aquellas fueron cultivadas en el suelo).

Otra creencia generalizada es pensar que un sustrato comercial es mejor que la tierra negra del jardín mezclada con compost. Comúnmente, no es raro que a lo largo del tiempo, muchas de las empresas productoras no logren mantener la uniformidad y proporción de los materiales usados en la elaboración de estos sustratos (debido a factores como la estacionalidad), lo que afectará la calidad de las plantas. Para minimizar las posibles dificultades, antes de adquirirlos, es conveniente controlar que las bolsas, además de venir herméticamente cerradas, posean los datos de inscripción en el Senasa y la descripción de todos los componentes del sustrato, incluido el pH.

Otro de los errores que comúnmente se producen es no reparar en la fecha de vencimiento de las semillas. Todos los paquetes (obligatoriamente deben contener un cierre hermético) deben incluirlas: césped, flores, hortalizas, etc. A su vez, se sugiere respetar la profundidad del sembrado, que dependerá del tamaño de las semillas: por lo común, se hará a una profundidad que sea tres veces el diámetro de ellas.

Cuando el exceso perjudica: esto ocurre si sobrepasamos las dosis de fertilizantes. Antes de aplicar alguno específico (como la urea), si no se posee sólidos conocimientos en la tarea, es preferible suministrar un fertilizante básico, como el triple 15 (contiene fósforo, nitrógeno y potasio en partes iguales y es muy importante atender siempre las instrucciones del envase). Relacionado con este tema, un error reiterado es confundirse de época y fertilizar plantas sensibles a las heladas cuando todavía pueden producirse fríos tardíos, muy dañinos para sus brotes.

Otro aspecto muy importante para tener en cuenta es el riego ya que tanto la falta de agua como la abundancia puede generar incovenientes. Es conveniente que las plantas sean agrupadas conforme a su necesidad de agua (sobre todo cuando se arman canteros). Aplicar la misma dosis de riego a todo el jardín, si se tienen ejemplares con distintas necesidades, podría ser fatal.

Verónica Langé (Especial para Clarín). www.veronicalange.com.ar

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