Una heladera que funciona sin electricidad

Inspirado en el diseño de sótanos, el holandés Floris Schoonderbeek creó un equipo que sólo necesita de la tierra para funcionar. La temperatura interior se mantiene a unos 10 grados centígrados, aunque la del exterior oscile entre los 35° y los -10 º.

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Hace unos años, imaginar que una heladera funcionara sin electricidad era una utopía. Hoy, con los avances tecnológicos del siglo XXI y la creatividad de los diseñadores, es posible. La empresa holandesa Weltevree ha desarrollado una heladera subterránea: Groundfridge (frigorífico de tierra), que no requiere cables ni enchufes, solo tierra.

Su temperatura interior se mantiene a una media de 10 grados centígrados, aún cuando la del exterior oscile entre los 35 ºC y los -10 ºC. Además, tiene una capacidad de 3.000 litros, equivalente a la de aproximadamente 20 refrigeradores, y puede almacenar media tonelada de comida. Posee una forma esférica y mide 2.28 metros de diámetro y 2.34 metros de altura. La estructura pesa 300 kilogramos, su puerta de entrada mide un metro por un metro e incluye una escalera con siete escalones.

Para instalarlo solo es necesario cavar un agujero, ubicar la unidad y luego colocar la tierra sobrante formando un montículo que cubra la parte superior de la estructura, que debe instalarse por encima del nivel de la tierra para evitar la entrada de aguas superficiales.

“Este producto innovador, con curvas, formas redondas y escaleras amplias, se basa en principios antiguos, que se han reinterpretado y ejecutado de forma novedosa, y ha sido diseñada pensando, entre otros, en las personas que tienen su propia huerta y llevan vidas modernas y autosuficientes”, explica  Floris Schoonderbeek, diseñador principal y cofundador de Weltevree.

El Groundfridge usa la capacidad aislante del suelo y el efecto de enfriamiento del agua subterránea para que la temperatura interior se mantenga constante a 10-12 ° C durante todo el año, lo cual sumado a la humedad del aire y a una ventilación adecuada, ofrece condiciones óptimas para almacenar frutas, verduras, vino o queso.

Sus creadores aseguran que este sistema responde a las necesidades de los nuevos ciudadanos que desean manejar sus alimentos de una manera autosuficiente y sostenible. Además, agregan que «para fabricarlo se eligió el poliéster porque es un material ligero, con una larga vida útil y muy resistente a las condiciones de suelo y a las raíces de los árboles u otras plantas”. Por eso lo ideal plantar árboles frutales o pastos altos obre el montículo que recubre el recinto. Un árbol absorbe muchos litros de agua cada día y ese agua que fluye hacia arriba entra en contacto con el Groundfridge proporcionándole una refrigeración adicional.

Desde la empresa cuentan que el proyecto se encuentra en desarrollo. Mientras tanto se está llevando a cabo un programa de primeros usuarios en varios lugares de los Países Bajos, donde se realizan pruebas y monitoreos para optimizar las habilidades del producto.

Fuente: Arq Clarin

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