Casas voladoras impresas en 3D, el futuro de las viviendas urbanas

Desde las universidades hasta las start-up, la cuestión de cómo se reconfigurarán nuestros hogares de cara a los cambios climáticos y tecnológicos se impone como tema urgente. 

Casas que se pueden imprimir y luego trasladar montada en la caja de un camión. Casas que inclusive pueden volar. Aunque esto suene a ciencia ficción, estas bien podrían ser las residencias reales de un futuro no muy lejano.

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Impulsada por las presiones del cambio climático y el crecimiento de la población, como así también por el potencial de tecnologías como la impresión 3-D, una revolución se está gestando en el futuro de la construcción de viviendas en todo el mundo – especialmente en las grandes ciudades.

Como habitantes de la Tierra, tenemos que repensar casi todo respecto de la forma en que vivimos, en especial en las ciudades costeras, porque nuestro mundo podría cambiar debido al aumento del nivel del mar, según explica Hans-Peter Plag, profesor y director del Mitigation and Adaptation Research Institute de la Universidad de Old Dominion en Norfolk, Virginia.

“Hemos construido con el principio de diseño de que el nivel del mar no va a cambiar”, dijo. “Esa época ha llegado a su fin. Por otro lado, vivir en la zona costera es sumamente importante para nosotros. Por eso, debemos encontrar la manera de vivir allí pero no podemos suponer que el nivel del mar es estable”.

Una complicación nueva que se suma al problema de la reducción de la masa de tierra es el pronóstico de que la población humana crecerá a casi 10 millones de personas en el 2050. Y mientras que muchas ciudades mundiales experimentarán un crecimiento extraordinario, habrá otras que deberán prepararse para un cambio en los patrones de migración que podrían dejarlas prácticamente desiertas.

“Miren lo que sucede cuando las ciudades se reducen,” dice Cindy Frewen, un arquitecto, futurista y profesor adjunto en la Universidad de Houston. “No es bonito. Miren lo que le pasó a Detroit”.

Y es que, paralelamente al hecho de perder un cuarto de su población entre el 2000 y el 2010, decenas de miles de edificios de la ciudad se convirtieron en trampas más que en viviendas.

Actualmente, 1 de cada 8 personas vive en asentamientos urbanos informales, y, según el Informe Mundial de las Ciudades de ONU-Hábitat 2016, es probable que para el 2025 “sea necesario ofrecer acceso a una vivienda digna a 1,6 mil millones de personas”. El informe insta a que la cuestión de la vivienda se ubique en el centro de la agenda urbana del futuro para hacerle frente a este enorme desafío global.

“Hasta ahora, nadie ha podido resolver el problema”, afirma Frewen.

Behrokh Khoshnevis, profesor de ingeniería en la Universidad del Sur de California y director del Centro de Tecnologías de Fabricación para la Automatización Ligera (CRAFT, por sus siglas en inglés), es uno de muchos innovadores que buscan encontrar soluciones para la crisis de la vivienda del futuro. “De alguna manera, tenemos que abordar la cuestión de la vivienda, que está en la base de la pirámide de las necesidades básicas”, explica.

Khoshnevis espera que su método de construcción mediante la impresión 3D, que él llama Contour Crafting, creará una manera de construir casas por una fracción del costo actual. Si bien no puede incidir sobre el precio del suelo, Khoshnevis afirma que usando su  tecnología se podría llegar a construir una casa en un día, como así también reducir el costo de la construcción en un 30 por ciento.

El método funciona a partir de la aplicación de una mezcla de hormigón a través de un puente grúa guiado por una computadora. En vez de colocar las hileras de ladrillos de forma manual, la boquilla de la máquina vierte hormigón a través de un tubo, completando todo la silueta de la casa en una sola pasada.

Se aplica luego una segunda capa, levantando toda la estructura hasta el nivel de la cubierta. El techo se coloca mediante una grúa, y en caso de que sea necesario, se sigue construyendo por encima de él. Para edificios en altura, Khoshnevis planea crear una máquina que va a escalando el edificio a medida que lo va construyendo.

Su intención es poder completar la construcción de una casa en un día sin intervención de mano de obra de ningún tipo, un objetivo que dice que alcanzará en los próximos dos años.

Si bien Khoshnevis empezó a trabajar con la idea de la construcción mediante impresión 3D en 1996, la compañía china Winsun ya ha logrado imprimir casas y departamentos utilizando un método similar; con la diferencia de que las piezas se manufacturan en fábrica y luego se ensamblan en obra. Según Khoshnevis, los códigos de edificación en Estados Unidos exigieron períodos más largos de implementación para las casas hechas con impresión 3D para garantizar su seguridad.

Para las ciudades del futuro, Khoshnevis y la NASA están trabajando de forma conjunta para construir estructuras en la luna, utilizando el método Contour Crafting a partir de los materiales disponibles allí. Si alguno de sus tatara-bisnietos termina viviendo en Marte, bien podría ser que sea una de estas máquinas la que construya su casa.

Khoshnevis cuenta con apoyos de peso. Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Alphabet, la empresa matriz de Google, recientemente incluyó a la construcción mediante impresión 3D en una lista de los “proyectos lunares realmente interesantes”, una compilación que hace referencia a las ideas que modificarán el futuro de forma radical.

“Podemos construir con materiales reciclables en ciento por ciento”, afirma Schmidt. “Así sumamos otra buena razón para hacer esto, en este caso desde el punto de vista del medio ambiente.”

Arthur Mamou-Mani, director de Mamou-Mani Architects y FabPub, y profesor de la Universidad de Westminster, dijo que los humanos estarán mucho más capacitados para hacer frente a estos retos y ofrecer soluciones creativas una vez que las impresoras 3-D y otras máquinas de fabricación tengan una gran disponibilidad.

Su compañía es la encargada de imprimir las sillas para Food Ink, un restaurante que usa tecnología de impresión 3-D para preparar su comida.

Afirma que se aproxima un gran cambio, donde la gente será capaz de personalizar, descargar e imprimir artículos como la ropa, las tejas para la cubierta, bisagras para los estantes, autos y piezas de máquinas, ya sea en su casa o en un laboratorio de fabricación que se encuentre cerca de donde vive.

Los sitios de código abierto como WikiHouse, Instructables y Thingiverse fomentan el desarrollo de proyectos en 3-D-impresos y cortados con láser, y a su vez también difunden planos para la fabricación de diversos proyectos. Como archivos digitales en línea, los objetos que compramos ya no estarán terminadas pero en constante mutación, explica Mamou-Mani.

Los tipos de archivos a los cuales personas tendrán acceso formarán parte de zonas que por lo general no se consideran parte del proceso de la construcción de viviendas. Por ejemplo, si bien ya se empieza a aventurar que los aviones no tripulados podrían recoger y mover casas en el futuro, para Mamou-Mani, “la casa será el avión no tripulado. ¿Por qué separarlo de la casa? Sólo hagan la casa y el avión como una sola cosa”.

“Nuestra generación es cada vez más nómada, criada con líneas aéreas de bajo costo y acostumbrada a trabajar desde casa mediante labtops y tabletas. Por lo tanto, transportar sus hogares de forma aérea les parecerá normal en el futuro, y al igual que cualquier ave migratoria, las fronteras entre países les parecerán una reliquia absurdo del pasado.”

Kasita, una empresa en Austin, Texas, está trabajando con la idea de fabricar un modelo de vivienda que sería posible mover ciudades sin ruedas ni hélices.

Imagínese que posee un micro departamento móvil que ha estacionado en un edificio en Austin, dentro del cual se mete como si fuera un cajón. Cuando usted necesita trasladarse a Los Ángeles, se llama a una grúa , la cual coloca su casa en un camión que luego lo traslada a su nueva ubicación. Una vez llegado a su destino, un montacarga la traslada hasta una abertura disponible en su nuevo edificio.

Esta es la idea básica del diseño creado por Jeff Wilson, director ejecutivo de Kasita, quien se hizo conocido como el Profesor Basurero, luego de vivir en un contenedor de 3 metros cuadrados a lo largo de un año para probar los límites del minimalismo.

Pensado como una manera de ayudar a los músicos, los artistas, los jóvenes y a la gente que trabaja en la industria del servicio que no pueden mantenerse al ritmo de los precios inmobiliarios de Austin, se le ocurrió diseñar una casa inteligente de 30 metros cuadrados que puede ser independiente o insertarse en un rack de hasta 10 pisos de altura. En las unidades de rack, las casas se conectan a las redes de agua, electricidad y cloacas. La compañía espera producir sus primeros 40 unidades este año.

“A corto plazo, nuestra misión es tratar de proporcionar una solución urbana asequible. A largo plazo, vamos a tener que encontrar una forma de ser más astutos respecto de la manera en que vivimos en nuestras ciudades “, dijo Wilson. “Si los niveles del mar se elevan, sin duda va a ser mucho más fácil mover un Kasita que un Hilton.”

Fuente: Clarín ARQ

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