Muebles salidos de un cartoon

Las creaciones de Judson Beaumont ponen en evidencia que en materia de creatividad,todo es cuestión de límites: hay quienes los respetan o los trascienden. Dentro de este último grupo está este canadiense nacido en Saskatoon, para el que la inspiración se encuentra más allá, como puede verse en la forma disparatada de sus muebles y objetos, llenos de curvas, gestos y guiños infantiles. Sucede que para Beaumont nada es imposible. Su lema es “si podés dibujarlo y diseñarlo, podés construirlo” y esa misma frase lo lleva a trabajar los siete días de la semana -aunque él no lo sienta como un esfuerzo – en lograr que sus ideas puedan hacerse tangibles.

Los primeros pasos en el diseño de muebles los dio en sus clases de arte. Por iniciativa de su padre comenzó sus estudios en Capilano College y los finalizó en el Instituto de Arte y Diseño Emily Carr de Vancouver. Allí se dedicó a confeccionar esculturas en madera, que algunas personas quisieron comprarle para usarlas como mesas de café. Para Beaumont esta experiencia y “la total libertad que me ofrecieron los profesores para crear me ayudaron a mirar las cosas de manera diferente” y lo impulsaron a diseñar y construir objetos distintos a todo lo que había visto. Sin embargo, el camino hasta la concreción de sus pensamientos llevó su tiempo y un arduo trabajo de aprendizaje. En sus inicios se dedicó a las formas minimalistas, a las que poco a poco fue transformando en muebles funcionales con identidad propia. El esfuerzo constante lo ayudó a ganar confianza en sí mismo y a animarse a desarrollar obras más complejas que transmitían mejor su estilo desenfadado.

A través de sus obras Beaumont quiere demostrar que “el arte y el diseño pueden ser divertidos y funcionales al mismo tiempo. Al mostrar un mueble con brazos o la explosión de un muro, espero que la audiencia se sienta atraída por mis ideas, que enseñan que siempre hay nuevas posibilidades”.

En 1985, pocos meses después de graduarse de la especialización en 3D, Beaumont fundó su compañía Straight Line Designs Inc., en donde actualmente trabaja junto con ocho artesanos confeccionando muebles a medida para clientes particulares, empresas e instituciones. En esta tarea, el trabajo en equipo es tan importante como la calidad y el diseño customizado. La dedicación casi obsesiva sobre cada objeto le impide producir masivamente aunque esto lo tiene sin cuidado. El diseñador prefiere lidiar con los límites productivos que dejar de trascender los de la creatividad.

Beaumont traslada la libertad de pensamiento que guía su trabajo a la relación que mantiene con sus usuarios, a los que invita a interpelar a los objetos cotidianos para encontrarles un sentido diferente. En este camino, busca nuevas formas: absurdas, locas, cómicas, jamás pensadas, pero siempre útiles.

En el momento de sentarse a dibujar, Beaumont se inspira en muchas cosas, incluyendo la arquitectura: “Me gusta observar a los viejos edificios y percibir el deterioro que viven. Pero también disfruto mucho de los dibujos animados, como Bugs Bunny y las películas de Pixar y Disney”, detalla. Esta compañía es, además de una de sus principales musas, uno de sus clientes más importantes desde hace unos años, cuando en una exposición en Las Vegas unos representantes de Disney se sintieron atraídos por los muebles de Beaumont y lo contrataron para decorar algunas salas de sus cruceros. Así surgieron cajoneras con forma del Pato Donald, Mickey y Minnie, que además de ser divertidas para los niños cuentan con espacio de guardado, espejo y brazos que funcionan como percheros. “Desde entonces, Disney y Straight Line Designs mantienen una relación fructífera”, reconoce.

Además del diseño, el canadiense tiene una intensa participación en tareas solidarias y educativas. Ha donado sus obras a organizaciones como Arts Umbrella, AIDS Vancouver y el BC Children’s Hospital; y brinda charlas a estudiantes de todas las edades y a profesionales del diseño, a los que les enseña que para ser un artista – como a él le gusta definirse- hay que trabajar duro, aprender de los errores y no postergar los sueños.

Fuente: ARQ Clarin

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