Agosto 2022 - Año XXXI
Al borde de la línea

Las primeras estaciones de servicio Arquitectura de la simpleza y la belleza

por Ing. Mario Minervino - @mrminervino1

“La pintura no ha sido hecha para decorar los departamentos. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo”. Pablo Picasso

Mucho se escribe y valora la arquitectura utilitaria desarrollada, por caso, por las empresas inglesas en su infraestructura ferroviaria. Un lenguaje novedoso, utilitario, simple, que prescindió de cualquier artificio decorativo para ajustarse a las necesidades de uso.

Así, hoy se ven como una maravilla una cabina de señales, la casilla del guardabarrera, una estación de paso y decenas de componentes más de un trazado ferroviario.

En ese mismo sentido, pero por el camino del hormigón en lugar de los rieles, se ha comenzado a valorar el maravilloso aporte que en materia de arquitectura y diseño desarrollaron las petroleras cuando el automóvil fue ganando espacio en el movimiento urbano.

Las estaciones de servicio se convirtieron en edificios novedosos, con su principal destino de despacho de combustible y eventualmente la prestación de una mecánica ligera.

Los primeros diseños fueron netamente utilitarios, una arquitectura que se destacaba por su simpleza, de volúmenes vidriados y osadas cubiertas de hormigón, también adhiriendo a estéticas art déco, futurista y hasta expresionistas.

Aquellos primeros modelos de las décadas de 1930 a 1950 se han convertido con el tiempo en verdaderos objetos de culto. Algunos de los ejemplos que han logrado sobrevivir al paso del tiempo se presentan en este reducido recorrido, por Italia, Países Bajos, Alemania y un toque menor en nuestro país.

Agip, belleza italiana

Entre las estaciones antiguas más atractivas del mundo se encuentran las que desarrolló la empresa italiana Agip (Azienda Generale Italiana Petroli), fundada en 1926 por el Gobierno del Reino de Italia, una de las más importantes petroleras de Italia y del mundo.

A principios de la década de 1950 su fundador, Enrico Mattei, encargó al arquitecto Mario Bacciocchi el diseño de edificios para su firma. Si bien fueron decenas, son unos pocos los que se conservan.

En Milán existe una de esas creaciones en Viale Certosa. Se trata de una gasolinera futurista, que parece una nave espacial aterrizada en el centro de la ciudad. Bacciocchi creó el edificio representando la imagen dinámica del automóvil, donde sus formas cóncavas y convexas recuerdan las siluetas de los coches y la liquidez del gas.

El edificio se organiza con planta sótano y dos niveles sobre rasante: uno comercial, con la estación de servicio, el otro con un grupo de oficinas y la vivienda del gerente.

El edificio se ubica en un singular lote de esquina, en “V”. Tiene frentes simétricos de casi 40 metros. En la primera planta se replica la marquesina, con una luz de tres metros a los lados y un voladizo de casi 9 metros hacia la cabecera. Las fachadas y el alero se revistieron con baldosas de gres vitrificado, que se prolongan también en los forjados de la planta baja.

No hay punto de vista que no resalte la originalidad del proyecto: parece estar frente a la cubierta de un barco, pero los refugios son “alas” de un avión y traen a la mente las líneas fluidas de la carrocería de un automóvil. Renovada en 2017, el edificio se convirtió en sede de Garage Italia, con la planta baja utilizada como atelier creativo.

La fachada se limpió y revistió con azulejos de gres vitrificado, similares a los originales. Las marquesinas se volvieron a iluminar con luces de neón como en los años '50. El cartel de Agip ubicado en el lugar original, visible para quienes circulan por la avenida, es otro aporte a su puesta en valor.

En Lecce, una de película

Otra de las estaciones diseñadas por Bacciocchi se destaca en la ciudad de Lecce. Este edificio apareció en la película Allacciate le cinture (2013), del director turco Ferzan Özpetek, quien tiempo después de realizar el filme presentó una propuesta para reconvertir el lugar en un bar cultural.

Esta estación funcionó hasta la década de 1990. Desde entonces permaneció abandonada, utilizada por vendedores que exhiben sus mercancías bajo la marquesina de hormigón.

A puro vuelo

Otro modelo interesante se puede ver en la estación de Cortemaggiore, en Plasencia. En este caso la estructura diseñada por Bacciocchi sigue otro modelo: un muro de hormigón armado que se estrecha hacia abajo y del que parten, a ambos lados, dos cubiertas a diferentes alturas, de modo que el perfil adquiere el aspecto de una “T” irregular. De esta tipología hay distintas variantes.

Otros países, más cuidado

Recuperar y preservar estaciones de servicio empezó a tener cierta importancia en el panorama internacional a partir de la década de 1990.

  1. Los Países Bajos, por caso, han demostrado una protección eficaz, dando nueva vida a estas estructuras. Es el caso de las construidas por arquitecto Willem Dudok (1884-1974) para la Esso. El edificio de Loenersloot fue totalmente restaurado: se colocó primero en Autotron, en Rosmalen, y luego se trasladó al Automobilmuseum, en Raamsdonksweer, donde hoy es un “monumento-edificio”, pieza fundamental para la historia del automovilismo holandés.
  2. Una segunda estación de Dudok, en Groningen, de 1954, fue declarada monumento de interés local e incluida en la lista de edificios de la posguerra como patrimonio nacional.
  3. Otro ejemplo de cuidado se verificó en la estación de hormigón, vidrio y acero diseñada en 1933 para Shell por el arquitecto A. Meijlink, en Vught, en 1933, con la peculiaridad de tener la casa del propietario en el primer piso. La distribuidora cesó su actividad en 2000 y tres años después fue reconocida como documento nacional. En 2008 el edificio fue “movido” sobre ruedas para permitir una obra vial y luego reubicado en el mismo sitio. Tras una cuidadosa restauración, hoy está destinada a oficinas.
  4. En Alemania, la Gasolinera “Güter Hirte”, de la década de 1950, en Ludwigshafen Oggersheim, ha conservado su elegancia, incluso a pesar de sus varias ampliaciones. Un pabellón de vidrio triangular con sus esquinas redondeadas es atravesado por un techo en voladizo, casi circular, que cubre las bombas de gasolina.
  5. Otro buen ejemplo es la restauración del edificio del arquitecto Friedrich Tamms, en Fürstenwalde, una joya del modernismo alemán construida en 1937 en la carretera entre Berlín y Frankfurt. La obra, criticada por el Reich por su cubierta plana, funcionó hasta 1995 y se evitó su demolición gracias a una campaña de sensibilización.
  6. Otra reutilización interesante está en Berlín, donde se ha transformado una Shell de 1953 en una galería de arte, sumergiéndola en un jardín de pinos, cerezos, bambúes y nenúfares.
  7. También en la vecina Austria un edificio de la misma época, la estación de Shell en Vorarlberg, de los arquitectos German Meusburger y Willi Ramersdorfer, en desuso durante muchos años, fue catalogada como arquitectura de interés nacional, restaurada y recuperado sus funciones como distribuidor de combustible.
  8. Diseñado en 1953 a orillas de Trieste para L'Aquila, en 2008, tras un largo abandono, este edificio se convirtió en un “distribuidor de cultura” por Studio Semerani, ganador del concurso de ideas organizado por la Municipalidad de Trieste.

En la Argentina, languidecen

Nuestro país contó con maravillosos ejemplos de arquitectura de estaciones de servicio, sobre todo por parte de la petrolera YPF, que en la década de 1930 organizó un concurso de diseño con resultados maravillosos, con propuestas en lenguaje moderno y art decó. La mayoría de estos edificios han sido demolidos, unos pocos quedan en completo abandono y contados han sido reciclados. Pero ninguno está protegido ni ha logrado un rango patrimonial.

Un ejemplo maravilloso era la YPF de avenidas Corrientes y Forest, en el barrio de la Chacarita, construida en 1951, demolida para dar lugar a un edificio en altura.

Otro ejemplo atractivo lo conforma una modesta obra art decó en Alicia, un pequeño pueblo de Córboba, recuperada recientemente para alojar un pequeño bar.

Preservar y rescatar este tipo de edificios exige un serio trabajo de relevamiento, un inventario detallado y una adecuada y efectiva política de recuperación y puesta en valor. Lamentablemente no son conductas habituales en este tipo de cuestiones.


Home | Costos | Blog | Ediciones Anteriores