Julio 2022 - Año XXXI
Materiales

Tipos de madera ¿Cuál elijo para mis muebles?

Sin lugar a dudas, la madera es el material por excelencia para plasmar nuestros muebles. Desde el equipamiento fijo de una casa -como los mobiliarios de cocina y los placares- hasta el banquito más pequeño, todo suele hacerse en madera. Si bien hay otras materias primas como el hierro, el mármol, el vidrio y el acero, este noble material siempre se lleva la mayor consideración.

Muchas veces no sabemos muy bien cuántas ni cuáles son las opciones que tenemos para elegir las maderas de nuestros muebles. Por esta razón detallamos en este artículo las diferentes alternativas, sus características técnicas y también la expresión estética.

La primera gran división que tenemos que hacer es entre las maderas macizas y los tableros de fibras de madera. Dentro de estos últimos vamos a tener varias opciones de laminados y pinturas.

Maderas macizas

Son aquellas piezas enteras de madera natural que no han sufrido ningún tipo de mezcla con otros materiales, ni alteraciones físicas ni químicas. Dicho de otro modo, son un “trozo de árbol”. La madera maciza puede provenir de diferentes tipos de árboles, variando de acuerdo con las regiones. En Argentina las maderas más características son: petiribí, paraíso, guatambú, lenga, kiri, pino, eucaliptus, laurel, incienso y, también, maderas más duras como el lapacho, el quebracho o el algarrobo. Cada una de ellas tiene una calidad y expresión estética distinta. Desde el color hasta los nudos y vetas hacen que cada tipo de madera tenga una personalidad diferenciada y la elección dependerá mucho de lo que querramos lograr en nuestros espacios.

También debemos considerar sus cualidades técnicas. Las maderas blandas, como el pino o el kiri, pueden no tener la resistencia que necesitamos y, además, suelen “revirarse” bastante. Las muy duras, como el algarrobo o el lapacho, suelen ser muy pesadas, siendo una desventaja para los muebles. Sin embargo, estas maderas son muy buenas para los exteriores. En cambio las semiduras, como el petiribí, el laurel o el paraíso, son maderas intermedias que funcionan muy bien para muebles interiores y semicubiertos.

Las maderas macizas suelen usarse para sillas, patas de mesas y a veces sus tapas. También se usan en mesadas, respaldos y camas. En cambio ya casi no se usan para muebles como valijeros, mesitas de luz, racks de TV, etc., en donde los enchapados funcionan mucho mejor y son más económicos.

Por supuesto nada de esto es taxativo. Existe mobiliario en todo tipo en maderas macizas, pero a veces el costo y el peso hacen que para los que no se requiera una gran resistencia estructural sea más eficiente utilizar tableros enchapados.

Dentro de las ventajas de las maderas macizas podemos mencionar: durabilidad, posibilidad de restauración, resistencia, y, por supuesto, la representación de lo auténtico, lo natural y lo tradicional. Si enumeramos las desventajas tenemos: el peso (en algunos ejemplares), la posible aparición de fisuras, la disponibilidad, el estacionado, cierta limitación en los tonos (aunque puede resolverse con tinturas) y el costo elevado.

Tableros de fibra

En el mercado son conocidos como MDF. Son de madera de densidad media que funcionan como base, sobre la que se aplica una lámina delgada de madera natural, plásticos de varios tipos o bien algún tipo de pintura. Estos tableros están compuestos, en su mayor parte, por fibras de madera, mezcladas con un pequeño porcentaje de resinas. Ésto los hace muy resistentes y más económicos que las maderas macizas. Además, como están hechos de fibras muy finas (como un polvo) permite buenas terminaciones en los cortes y tallados (a diferencia de los antiguos aglomerados).

En sí mismos, estos entablados no tienen un gran valor estético. A veces se los usa directamente barnizados o lustrados pero no es para lo que están pensados. Por eso se utilizan como soporte para las chapas o láminas que le darán el acabado final a los muebles.

Veamos las diferentes opciones:

  • Chapas de madera natural: Es una lámina muy fina de madera natural que se “pega” con calor sobre los tableros de MDF para luego ser protegida con alguna laca transparente o lustre. Una de sus principales ventajas es, sin lugar a dudas, su expresión estética. Las más comunes son el cedro o el guatambú, pero no son las más vistosas.

    Podemos clasificarlas en “naturales” y “reconstituidas”. Las primeras son una lámina de la madera tal cual sale del árbol, con sus vetas y nudos. En cambio las reconstituidas son tiras delgadas o lonjas que se “acomodan” artificialmente para conformar un patrón, que suele ser rayado. Estas chapas no tienen la veta natural del árbol sino un “dibujo” fabricado. También suelen teñirse para lograr distintos colores. Nos dan muchísimas posibilidades de diseño, tanto por sus tonos como por sus patrones, que nos permiten jugar con la dirección de las vetas y conseguir diseños muy originales. La principal desventaja es que no son económicas y no admiten muchas restauraciones porque son muy delgadas, pero bien cuidadas no deberían necesitar ser restauradas.

  • Laminados plásticos: En este caso se trata de una hoja de algún tipo de plástico que se monta en fábrica sobre el MDF. Las más conocidas son las melaminas, que han ido evolucionando muchísimo y hay una variedad enorme de colores y texturas. Algunas imitan muy bien la madera y también hay líneas llamadas “textiles” que dan la sensación de un entelado. Tienen la ventaja de ser muy resistentes a los golpes, al calor, a las rayaduras y son mucho más económicas que las chapas de material natural.

    En los últimos años salieron otras láminas plásticas con acabados brillantes y un poco más gruesas que mejoran la resistencia de la melamina y permiten acabados de gran variedad colores con brillo.

    Los laminados plásticos son utilizados principalmente en muebles de cocina y placares. Sin embargo, con los avances en sus posibilidades estéticas, han ido conquistado también dormitorios, escritorios y livings, dependiendo del estilo de cada casa. Es clave una excelente ejecución por parte de los carpinteros para resolver con precisión el enchapado de los cantos y los encuentros entre placas. Respecto del tema ecológico, hay marcas que tienen un fuerte compromiso medioambiental y trabajan bajo normas estrictas de sustentabilidad.

  • Laqueados: Otra opción para darle terminación a los tableros de fibras son las lacas poliuretánicas. Es lo que comúnmente llamamos “muebles laqueados”. Básicamente es una pintura de alta resistencia que se aplica a soplete en cabinas especiales sobre el tablero de madera. Tienen la ventaja de no tener limitación para los colores ni para los acabados. Se puede lograr cualquier tono con acabado mate, brillante o satinado. También pueden aplicase sobre cualquier morfología: superficies lisas, molduradas, curvadas, relieves, etc. Una de las principales desventajas es que no son muy resistentes a los golpes, las ralladuras ni al calor.

    Son muebles que requieren de mucho cuidado. Sin embargo el laqueado se puede utilizar para todo tipo de muebles: cocinas, baños, mesas, sillas, muebles de TV, mesas de luz, respaldos, dormitorios, escritorios y una larga lista. Siempre queda muy elegante y moderno. Es ideal para ambientes contemporáneos, minimalistas o clásicos. No son muy económicos pero tal vez su valor esté por debajo de los enchapados de madera natural.

Las opciones a la hora de elegir el tipo de madera son múltiples y variadas, pero es conveniente contemplar tres parámetros esenciales al momento de hacerlo:

  1. El estilo que se quiere lograr en la casa, para cada espacio y mueble en particular. Si se busca un estilo Nórdico, debemos priorizar la madera clara y de marcado veteado. Para expresar Minimalismo, acentuaremos la sencillez y las líneas rectas con maderas brillantes o muebles en negro que dan sensación de opulencia siendo la clave en este tipo de decoración. Predominan las superficies lisas, el vidrio o semejantes al ébano. En cambio si lo que se persigue es un estilo Rústico o Farm House, la intención es traer la naturaleza al interior para crear casas rurales que transmitan armonía, bienestar y confort.
  2. La funcionalidad y los requerimientos técnicos según el tipo de mueble y el tipo de uso. No es lo mismo un mueble para la cocina o el baño, donde el ambiente es húmedo y requiere ciertos tratamientos de mantenimiento, a mobiliarios para un living o dormitorio, más desestructurado y relajado.
  3. Las posibilidades económicas. Lamentablemente este condicionante hace que nos inclinemos entre una u otra opción, pero gracias a la amplia variedad que existe hoy en el mercado se puede resolver el mobiliario con poca inversión y gran valor estético.
  4. Concibiendo un buen análisis de estas tres variables, se podrá decidir cuál es la mejor opción para cada ambiente de la casa y en cada mueble específico. Siempre una buena estrategia es mezclar y combinar durezas y texturas. Si lo hacemos con gracia y criterio, las fusiones suelen construir espacios más personales e interesantes.


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