Mayo / Junio 2022 - Año XXXI
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Esos viejos complejos industriales

En la ciudad de żnin, Polonia, una maravillosa y abandonada fábrica de azúcar del siglo XX, la Cukrownia żnin, ha sido completamente reutilizada, generando un complejo hotelero donde la instalación industrial suma modernidad y diversidad de usos.

La instalación estuvo operativa en la producción de azúcar de remolacha hasta 2004, cuando la reconversión industrial obligó al cierre del complejo, formado por 27 edificios.

El estudio de arquitectura polaco Bulak Projekt le dio ahora una nueva oportunidad: las estructuras de ladrillo se han transformado en hotel, con una serie de instalaciones complementarias.

Ubicado cerca del centro histórico de żnin, el complejo está ubicado al sur del lago que sirvió como su principal fuente de agua. En la actualidad, ese lago tiene ofertas recreativas, como el windsurf y los deportes acuáticos.

La génesis del proyecto de renovación surgió del promotor ARCHE, que buscaba conservar la identidad de los edificios, conservando casi todos los elementos de la fábrica. Ninguna de las estructuras fue demolida y a todas se les asignaron nuevas funciones. Elementos de la fábrica interactúan con nuevas funciones, todavía visibles.

Ese espíritu se puede ver en las texturas entrelazadas de ladrillos a la vista, en las secciones de acero desgastadas y en el hormigón patinado cuya materialidad sigue siendo el aspecto definitorio de la estética industrial.

Ésto se ve reforzado al conservar las fachadas de ladrillo escalonado, la chimenea y los techos inclinados. Al entrar al edificio principal, que alberga las suites, la atmósfera conserva los adornos de una fábrica, las barandillas y los arcos de ladrillo, así como en las vigas superiores.

El que era el principal edificio de producción contiene un alojamiento 4 estrellas de 184 habitaciones. Adyacente a este, conectado por un puente elevado, una de las estructuras de almacén funciona como hotel de 3 estrellas, con 132 habitaciones. Hacia el otro extremo del complejo, otro ex almacén alberga un espacio para conferencias para 800 personas.

El conjunto resultante irradia intimidad y calidez, una desviación del ambiente frío, asociado con las instalaciones de producción, desde el audaz diseño de la escalera del vestíbulo, un marcado contraste en tonos ladrillo, hasta un tobogán de metal que hace referencia a los conductos expuestos.

A diferencia de la suerte de cientos de galpones ladrilleros vandalizados en nuestro país, Cukrownia żnin ha resurgido con su carga histórica y sus aires de modernidad.

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