Mayo / Junio 2022 - Año XXXI
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Un rascacielos que se sigue inclinando

La ostentosa Millennium Tower de San Francisco lleva años hundiéndose lentamente. El rascacielos, de 58 pisos, se inclinó el año pasado siete centímetros hacia el norte y el oeste.

Inaugurado en 2009, el proyecto de US$ 350 millones consta de dos edificios, el mayor de los cuales alberga 419 departamentos de lujo.

El asentamiento irregular de esa torre ha provocado grietas en la acera circundante y en el sótano de su edificio hermano más pequeño, de 12 pisos. Los inquilinos fueron notificados del problema en 2016. A finales del año pasado, la torre se había inclinado un total de 60 centímetros hacia el oeste y 20 hacia el norte. También se hundió alrededor de 45 centímetros.

Aunque los ingenieros están trabajando para estabilizarla, se reveló que la inclinación continuará durante varios meses más. Los expertos culparon de lo ocurrido a los proyectos de construcción cercanos y a un proceso de “desecación” por debilitar el suelo bajo la torre.

Las reparaciones, estimadas en US$ 100 millones, anunciadas después de años de demandas y audiencias, se espera que estén terminadas este año.

En los últimos años, el ritmo de inclinación disminuyó a medida que el edificio se asentaba. Pero se produjeron fluctuaciones y la preocupación de que los esfuerzos de estabilización pudieran haber empeorado el problema.

Se espera que la misma continúe hasta septiembre, mientras los ingenieros instalan nuevos pilotes de apoyo: columnas de concreto revestidas de acero que llegarán a más de 75 metros en el lecho de roca para anclar el edificio.

Una vez que se instalen, utilizando gatos hidráulicos, parte del peso del edificio se transferirá a estos nuevos pilotes. Esto reducirá la presión que causó el hundimiento y permitirá que el edificio comience a recuperar parte de la inclinación que se ha producido.

Las torres inclinadas no son ajenas a la arquitectura. Estructuras en Pisa, Italia y Nevyansk se han convertido en atracciones turísticas, mientras que la Torre Elizabeth de Londres (que contiene la famosa campana del Big Ben) tiene una ligera pero creciente inclinación.

“Dado que estimamos que la tasa de inclinación continuará disminuyendo con el tiempo, y eventualmente se detendrá, no prevemos que el edificio se incline lo suficiente como para volverse inseguro”, aseguran los ingenieros.

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