Septiembre 2021 - Año XXXI
Tendencias laborales

El boom de la cultura digital

Durante los últimos años asistimos al surgimiento de numerosas tecnologías disruptivas que han transformado los mercados y modificado radicalmente el comportamiento tanto de clientes como de empleados, tendencia que está provocando cambios profundos en todos los ámbitos.

El surgimiento de nuevas formas de consumir, de relacionarse y de trabajar ha llevado a las empresas a replantearse la forma en la que operan: las compras, la facturación, el intercambio de documentos, las comunicaciones internas y con los clientes, por citar solo algunas tareas, ya están siendo realizadas a través de Internet gracias a los millones de dispositivos conectados a la red.

Si bien antes de la llegada de la pandemia de COVID-19 muchas empresas ya habían implementado una transformación digital o estaban trabajando en eso, la mayoría no se encontraba lo suficientemente avanzada como para enfrentar la emergencia.

Hoy, la transformación digital es imprescindible para seguir operando. Gracias a la conectividad global, el auge de las redes, las plataformas de comunicación instantánea, la videoconferencia y la telepresencia, las formas de trabajo tradicionales se han convertido en un proceso mucho más ágil y dinámico basado en la interactividad.

Frente a esta nueva normalidad basada en la tecnología es necesario que las organizaciones estén dispuestas a innovar y evolucionar. Esto significa que las personas que la integran deberán cambiar la forma en la que piensan, actúan y procesan la información. En resumen, para mantenerse al día con la velocidad y el ritmo de la disrupción digital, las empresas habrán de centrarse en la construcción colectiva de una cultura coherente con los nuevos modelos de trabajo y de negocios.

La cultura digital

Hace unas pocas décadas, las computadoras recién estaban surgiendo como una herramienta destinada a mejorar el trabajo. Pero cuando Internet y las tecnologías de la información y la comunicación estuvieron al alcance de todos, los cambios afectaron no sólo el ámbito técnico sino también nuestros hábitos sociales, creando una nueva dimensión: el espacio virtual. Esto introdujo nuevos conceptos y modificó algunos límites que se creían firmes. Hoy, las complejas tecnologías que utilizamos no pueden verse simplemente como herramientas que nos ayudan a realizar nuestras tareas sino más bien como entornos.

En estos nuevos entornos virtuales, la tecnología tiene una enorme influencia capaz de modelar los patrones de comunicación y las formas de trabajar y relacionarnos. Esto significa que la transformación digital no solo incluirá los cambios tecnológicos necesarios y demandará de los trabajadores mejores habilidades digitales; también implicará un nuevo enfoque de los modelos tanto organizacionales como sociales.

El esfuerzo realizado en este proceso solo puede ser fructífero si las personas se alinean con la nueva cultura digital. Una investigación reciente reveló que más del 90% de las iniciativas de transformación digital fracasan porque muchas organizaciones creen que invertir en tecnologías digitales es suficiente para impulsarlas hacia la era digital. A menos que la gente acompañe estos cambios, las empresas no lo lograrán.

En definitiva, las nuevas tecnologías pueden aportar un nuevo valor al negocio, pero las organizaciones solo podrán aprovechar ese potencial si tienen una cultura digital adecuada y firmemente arraigada entre su fuerza laboral. Las empresas que invierten su esfuerzo en consolidar estos nuevos valores crean un ecosistema propicio para el aprendizaje, la experimentación y el crecimiento continuos.

  • Orientación al cliente: en una cultura centrada en el cliente las soluciones se desarrollan en conjunto y se adaptan continuamente de acuerdo con sus necesidades, las cuales se analizan con datos y herramientas digitales.
  • Adopción de herramientas digitales: se utilizan para el desarrollo de procesos internos y externos. La tecnología se utiliza dentro de la empresa para la planificación, implementación y análisis de resultados. Las decisiones se toman sobre la base de los datos.
  • Alentar la toma de riesgos: la construcción de una cultura en la que las personas se sienten cómodas al intentar cosas que podrían fallar es imprescindible para la innovación. Lo digital celebra el aprendizaje a partir del fracaso.
  • Innovación: el estímulo de comportamientos tales como la toma de riesgos, el pensamiento disruptivo y la exploración de nuevas ideas acelera la innovación.
  • Colaboración: la creación de equipos interdepartamentales, multifuncionales e interdisciplinarios es fundamental para aprovechar las habilidades colectivas de la empresa. Es necesario romper los silos para compartir información y colaborar, incluso con clientes, proveedores y otras empresas. Tanto las tecnologías como las plataformas digitales se utilizan para promover esta colaboración.
  • Agilidad y flexibilidad para adaptarse a las demandas cambiantes de los mercados, los clientes y los empleados. Para lograrlo, es necesario que la fuerza laboral sea adaptable, acepte el fracaso como parte del proceso y busque mejoras constantes, incluso cuando tenga éxito.
  • Transparencia: es el punto de partida para construir una cultura digital. Ésto se puede lograr a través de la creación de grupos en las redes sociales, comunicaciones internas, foros, blogs, etc., para que los empleados se comuniquen entre sí y con sus líderes de forma fluida y transparente. La transparencia aumenta la confianza, mejora el compromiso de los trabajadores, crea relaciones, intensifica la productividad y perfecciona la innovación.
  • Autonomía: es deseable romper el statu quo de la toma de decisiones jerárquica a fin de agilizar la operación de la compañía. Ésto se logra con modelos de trabajo flexibles basados en objetivos que permiten a los empleados decidir cuándo y dónde trabajar, y que fomentan la iniciativa personal y la autogestión apoyadas por las estructuras corporativas internas.
  • Liderazgo digital: para reforzar los valores que promueve la cultura digital, la gerencia se debe enfocar en las personas, empoderándolas para actuar de forma autónoma y ayudándolos a desarrollarse. De esta manera, también se refuerza el compromiso y la lealtad con la empresa.
  • Aprendizaje continuo: ofrecer formación digital es una gran solución para involucrar a todos los empleados en la nueva cultura. Puede realizarse de forma flexible, ya sea a través de sesiones de entrenamiento, o de una plataforma en línea. Las empresas con un fuerte enfoque en el aprendizaje continuo entienden que su desarrollo futuro depende de la capacitación de sus trabajadores como un factor crítico para el éxito.

¿Qué sucede con las PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas)?

En su escala, alcance y complejidad, la transformación digital es distinta a cualquier aspecto que el género humano haya experimentado antes: esta revolución modifica directamente el mercado del empleo y el futuro del trabajo.

Hoy existe un abanico de ofertas para el nuevo trabajador que ya no busca la estabilidad de una marca grande, sino una empresa que se acomode a sus necesidades y preferencias, y que les permita el desarrollo y crecimiento personal. Sin embargo, no solo es una oportunidad para los empleados, sino también para las empresas más pequeñas, que antes quedaban atrás en la guerra de talentos, y que ahora, por su flexibilidad cultural y ausencia de rigidez, se han convertido en un gran atractivo para retener y captar colaboradores. Los nuevos emprendimientos tienen la posibilidad de innovar en su cultura y crear una organización moderna basada en el bienestar y reconocimiento de sus equipos, poniendo énfasis en la inclusión y la diversidad.

Así, gracias a la tecnología y a la transformación digital, las pequeñas empresas pueden ser competitivas entregando un propósito, bienestar y horarios flexibles, ofreciendo un proyecto que no tenga que pasar por jerarquías y donde predomine la comunicación directa. De esta forma, las pymes ganan a cambio, elegir y retener a los mejores talentos.

¿Por qué es fundamental adoptar una cultura digital?

El acelerado desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación ha tenido un impacto significativo en todas las áreas de la actividad comercial. Pero la tecnología por sí sola no puede impulsar a una organización hacia el futuro. Hay varias razones por las que una cultura digital es importante a la hora de respaldar la transformación que las organizaciones necesitan hoy:

  • Aplana las jerarquías y agiliza el trabajo.
  • Motiva a los empleados a probar cosas nuevas al tiempo que mejora el aprendizaje y la integración de la fuerza laboral.
  • Atrae talentos de las jóvenes generaciones. Los Millennials y Centennials aspiran a ser parte de una cultura digital en el marco de un lugar de trabajo más democrático, colaborativo y autónomo.
  • Aumenta el compromiso y la lealtad de los empleados.
  • Prepara la empresa para el futuro.

En otras palabras, un entorno en el que las personas y la tecnología puedan coexistir y prosperar juntas genera una cultura digital sólida con el foco en el desempeño, el propósito y el aprendizaje continuo.

¿Cuál es el desafío? Las organizaciones deben poder adaptarse a esta transformación y entender que no sólo implica la incorporación de tecnología sino una cultura flexible, inclusiva, con opciones de continuidad e inteligencia colectiva.

Si bien son los emprendimientos los que tienen mayor agilidad y adaptación a estos cambios de personas y cultura, es necesario que todas las empresas replanteen sus acciones: repiensen la experiencia del empleado, busquen perspectivas, inviertan en entrenamiento y logren una comunicación más honesta y horizontal.


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