Agosto 2021 - Año XXXI
Seguridad

Matafuegos, nuestro aliado a la hora de combatir incendios

Los extintores son concebidos como una primera línea de defensa para hacer frente a incendios de pequeña magnitud, y son sumamente necesarios aunque el área de riesgo esté equipada con cualquier tipo de instalación fija contra éstos; es por ello que resulta fundamental su correcto funcionamiento en las primeras etapas del desarrollo de un incendio. Conocer en profundidad sobre su composición, tipología y manejo hará más óptimo el trabajo contra el fuego.

El matafuego o extintor fue creado por el publicista e inventor inglés William George Manby (1775 – 1854), a quien se le ocurrió darle forma a dicho dispositivo cuando asistió a un incendio y vio que los bomberos eran incapaces de poder apagar el fuego de los pisos más elevados de un edificio en Edimburgo. El invento fue patentado en 1839 y, en un primer momento, se componía de cuatro cilindros: uno que contenía aire comprimido y los otros tres que llevaban agua en su interior. No obstante, en el siglo siguiente, concretamente en 1905, el de líquido pasó a ser reemplazado por bicarbonato sódico.

Para que pueda cumplir con su función, el matafuego debe ser un objeto portátil que una persona adulta consiga transportar por sí misma sin grandes dificultades. Existen, de todos modos, múltiples tipos. Los más pequeños contienen un kilogramo de agente y es habitual que se lleven en los automóviles. Así, en caso de algún desperfecto o accidente que genere llamas, el conductor tiene a su disposición un extintor. Hay otros más grandes que se instalan en espacios comunes de edificios. En estos casos, la idea es que cualquier individuo logre recurrir al matafuego si es necesario. Además encontramos otros más pesados que deben trasladarse en pequeños carros con ruedas.

La tipología del fuego define que extintor utilizar

Los fuegos se clasifican según sea el combustible que arde. Así tenemos:

Clase A: Sustancias combustibles sólidas que como producto de la combustión generan residuos carbonosos en forma de brasas o rescoldos incandescentes. Los cinco grandes grupos que conforman esta categoría son: papel, madera, textiles, basura y hojarasca. Este tipo de incendios está representado por un triángulo en color verde, con la letra “A”.

Clase B: Sustancias combustibles líquidas, o que se licúan con la temperatura del fuego. Ejemplos de éstos son los polares (alcoholes), no polares (hidrocarburos y sus derivados) y ciertos tipos de plásticos y sólidos que entran en fase líquida con el calor (estearina, parafinas, etc.). Este tipo de incendio está representado por un cuadrado o rectángulo de color rojo, con la letra “B” al centro.

Clase C: Sustancias o equipos que se encuentran conectados a la red eléctrica energizada, y que entran en combustión por sobrecargas, cortocircuitos o defectos de las instalaciones. Este tipo de incendio está representado por un círculo de color azul, con una letra “C”.

Clase D: Es el fuego originado por metales alcalinos (sodio, magnesio, potasio, calcio, etc.) cuya peligrosidad radica en su alta reacción con el oxígeno. Este tipo de incendio está representado por una estrella de cinco picos de color amarillo, con la letra “D”.

Clase K: Esta clase involucra a grasas y aceites presentes en las cocina. De ahí su denominación K = Kitchen (cocina en inglés).

El extintor de incendios

Los matafuegos consiguen suministrar rápidamente cantidades grandes de agente para extinguir incendios relativamente importantes como los que pueden producirse en las instalaciones para carga de combustible, almacenes de líquidos inflamables, hangares de aeronaves, hogares, etc.

La normativa vigente indica que las instrucciones de uso deben encontrarse claramente escritas en la parte frontal del extintor. De esta forma uno tiene visible el uso del mismo, por lo que es primordial mantenerlo limpio para que la etiqueta y sus reglamentos de uso permanezcan siempre manifiestos.

Tipos de matafuegos

Los incendios pueden ser controlados y extinguidos en virtud de actuar sobre los procesos físicos y/o químicos que involucran la combustión. Las igniciones se clasifican según el combustible que arde. El tipo de fuego declarado determinará el agente extintor ideal a ser utilizado. Existen varios en el mercado compuestos en base a diferentes materiales:

  • Agua: Actúan llevando la temperatura por debajo del punto de ignición. Son diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de fuego Clase A (combustibles sólidos). Aplicaciones stípicas: carpinterías, archivos, aserraderos, depósitos, hospitales, etc.
  • Dióxido de Carbono: Basan su acción en la creación de una atmósfera enrarecida que baja la concentración porcentual del oxígeno en el área de combustión. Una reducción del mismo del 21% (presente en al aire) al orden del 14/15% es suficiente como para extinguir el incendio. A este fenómeno también se lo conoce con el nombre de dilución. El Dióxido de Carbono contribuye también a la extinción de un incendio al actuar como un agente enfriante. En rigor este método se lo conoce bajo el nombre de Gases Inertes, siendo el dióxido de carbono el elemento más utilizado, aunque también se suele emplear el nitrógeno y el vapor. Este tipo de agente extintor es de gran utilidad para combatir fuegos del tipo A y C. Aplicaciones típicas: industrias, equipos eléctricos, viviendas, transporte, comercios, escuelas, aviación, garajes, etc.
  • Polvo químico seco (ABC): Actúan interrumpiendo la reacción química presente en el fuego. Es el agente extintor más utilizado en la actualidad y es efectivo para fuegos clase A, B y C. En los “A” actúa enfriando la superficie en llamas ya que se funde, absorbiendo calor, además crea una barrera entre el oxígeno y el combustible en llamas. Existen polvos químicos para fuegos B y C, utilizados generalmente cuando no existen elementos que producen los de tipo A (por ej. en la industria petrolera). Aplicaciones típicas: industrias, oficinas, viviendas, depósito de combustibles, transporte, comercios, escuelas, aviación, garajes, etc.
  • Agentes espumígenos: Basan su acción en la creación de una masa de burbujas a través de una solución en agua de distintos concentrados. Como la espuma es mucho más liviana que el líquido inflamable, flota sobre éste produciendo una capa continua de material acuoso que aísla el aire y en consecuencia el aporte del oxígeno a los vapores inflamables, elimina su emanación por parte del combustible, separa las llamas de la superficie del mismo y lo enfría junto a su entorno. Aplicaciones típicas: industrias químicas, petroleras, laboratorios, estaciones de servicio, comercios de distribución de productos químicos, transporte, buques, aeronavegación, etc.
  • Agentes limpios: Volátil, gaseoso, no conductivo de la electricidad y que no deja residuos luego de la evaporación. Los agentes limpios trabajan en la extinción del incendio removiendo a los mecanismos físicos, químicos o ambos a la vez. A la fecha, dos clases de agentes limpios están disponibles: los halocarbonos: hidroclorofluorocarbonados (HCFC), hidrofluorocarbonados (HFC) y perfluorocarbonados (PFC); y los gases inertes: que constituyen una alternativa importante y son productos que no afectan al medio ambiente. Están formados por gases o mezclas de ellos que no intervienen en la reacción de combustión y que se descargan en un tiempo mayor que los halones, desplazando el O2 si bien a niveles respirables, no suficientes para sostener la ignición. La mejor combinación de todas las propiedades deseadas es provista por los agentes HCFC y HFC, seguidos por los gases inertes. Los HCFC y HFC son los agentes limpios más adecuados en costo y los de mayor verificación. La diferencia con los polvos químicos ABC es que no dejan residuos aunque comercialmente son más costosos.
  • Acetato de potasio: constituyen un químico húmedo que es utilizado en incendios en cocinas que por lo general involucran a grasas y en particular a aceites. En este último caso, se recomienda el empleo de los extintores tipo K que forma una saponificación sobre la superficie aislando los vapores ardientes y enfriando el combustible.

En estos incendios no debe utilizarse el agua dado que se producirían explosiones con la consecuentes salpicaduras de aceite que dada su alta temperatura redundarían en serias heridas por quemaduras para las personas presentes en el lugar y contribuirían a la dispersión del foco de incendio. Aplicaciones típicas: restaurantes, cocinas industriales, etc.

La importancia del mantenimiento

El cumplimiento de las normas IRAM aplicables tanto en el proceso de fabricación de extintores, como así también en el mantenimiento y recarga, constituye herramientas ineludibles para asegurar el correcto funcionamiento.

Con respecto a este tema, todos los extintores deben realizar un mantenimiento una vez al año. Sin embargo, comúnmente se pide sólo la recarga del mismo. Las diferencias radican en lo siguiente:

Mantenimiento del extintor Polvos químicos ABC (los más utilizados): El matafuegos es descargado en una máquina, tomándole el tiempo de descarga; ésto es fundamental ya que en la Norma IRAM 3517-2 hay lapsos aprobados para cada capacidad de extintor. Asimismo se examina el remanente que quedó del producto, lo que indicará el porcentaje de descarga del mismo para lo cual también hay parámetros aprobados. Luego se controla si el polvo químico es apto, para lo que hay pruebas de laboratorio que lo determinan y de no ser solvente se cambia el producto. Una vez establecido que el extintor funciona de manera adecuada se revisan o’rings, válvulas, manómetro y vástagos, de no estar en condiciones se procede al recambio.

Luego se instala un marbete indicador entre la válvula y el tacho, se vuelve a armar el extintor y presurizar con nitrógeno, se revisa si hay perdidas de presión y una vez que esta presurizado se comienza con la limpieza externa y el cambio de calcomanias de instrucciones de ser necesario, también se verifican las mangueras y se coloca el precinto para ser etiquetado con la tarjeta OPDS (obligatoria en la jurisdicción de la Provincia de Bs. As. ) y con el sello IRAM certificando el cumplimiento de la norma IRAM 3517-2 v2020.

Dióxido de Carbono y Espumas sintéticas (AFFF): el contenido se recambia anualmente. Se realiza una recarga y mantenimiento (aplicando la revisión de la válvula).

Agentes limpios: se cambia el producto si el extintor estuvo recargado por un taller sin auditoría IRAM, de cumplir con ésto sólo se realiza el mantenimiento.

Las pruebas hidráulicas de los extintores son cada 5 años (si el taller determina algún golpe o corrosión se puede realizar antes de forma preventiva). El recambio de producto (recarga) se debe llevar a cabo anualmente para extintores de Clase K (acetato de potasio), Clase BC (CO2) y Clase AB (Espumigeno AFFF). Para Clase ABC (Polvo químico) se reemplaza el producto cada 10 años, si fue utilizado o si no supera las pruebas de laboratorio.

La prevención de incendios es elemental en todas las áreas en donde nos desempeñemos, pero es de suma importancia conocer su correcto uso, su adecuada conservación y acudir a profesionales idóneos para una mayor seguridad.

Fuentes: https://melisam.com | Manual de www.yukonargentina.com.ar
Información brindada por Matías Cavallaro de Sodago S.C.

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