Abril 2021 - Año XXXI
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El futuro del empleo post pandemia

Durante la actual pandemia de COVID-19, trabajar desde casa se ha convertido en la “nueva normalidad” para muchas personas. Las charlas con colegas a través de aplicaciones en los teléfonos móviles y las videoconferencias basadas en la web ya forman parte de la rutina diaria de millones de trabajadores en el mundo.

Esta nueva modalidad laboral, que permitió que muchas organizaciones pudieran mantener sus operaciones comerciales con distinto resultado, llevó a la prematura suposición de que las oficinas se reducirían significativamente o que, incluso, desaparecerían.

Sin embargo, a medida que las economías se reactivan gradualmente, las empresas comienzan a plantearse cuál será la mejor forma de trabajar después de esta experiencia. Ante la dificultad de anticipar cómo se desarrollará la pandemia y todas las consecuencias que acarrea, lo más oportuno parece ser tener la mente abierta y una gran capacidad de adaptación para responder rápidamente a las condiciones cambiantes que presente el futuro.

Lo que resulta claro es que el lugar de labor dejó de ser sólo la oficina para extenderse también a la casa e, inclusive, a terceros lugares, una tendencia que ya estaba gestándose pero que la necesidad de mantener el aislamiento físico aceleró. Hoy, cada vez más empresas están optando por facilitar ésta y otras modalidades de trabajo remoto a sus empleados para ofrecer una mayor flexibilidad, de acuerdo con las características de la tarea que desempeñan.

No obstante, a medida que vamos aprendiendo más sobre los efectos a largo plazo del home office, se va haciendo evidente el papel de la oficina como catalizador para el crecimiento y la innovación que las organizaciones necesitan para prosperar, aunque esto no significa volver a lo mismo del pasado. La clave para responder a la mayor demanda de flexibilidad será adoptar una estrategia organizacional capaz de ofrecer diferentes opciones.

Las tendencias actuales apuntan a la creación de ecosistemas de trabajo que comprenden tanto el espacio de oficina como otras opciones flexibles, y que incluyen trabajar desde casa o terceros espacios, siempre garantizando que la experiencia del trabajador sea positiva y segura.

En este nuevo escenario post pandemia, el home office seguirá vigente como una opción, incluso cuando muchas empresas ya se preparan para regresar a la oficina. Sin embargo, antes de embarcarse en un modelo híbrido habrá que poner el trabajo desde casa bajo la lupa para lograr un proceso exitoso.

¿Podrán todos aplicar el home office?

Con la reducción de los confinamientos en casi todos los países afectados por el Covid-19 y las campañas de vacunación en marcha, muchas empresas están explorando el home office como un eventual arreglo más flexible. Pero no todos los trabajos son adecuados para llevarse a cabo desde el hogar; la propia naturaleza de algunas ocupaciones hace que sea difícil o imposible realizarlas fuera del área de trabajo. Y, aunque la tarea lo permitiera, también se deben valorar otras cuestiones tales como las condiciones ambientales del lugar donde se desarrollarán las tareas junto con las características personales de los posibles candidatos; no somos todos iguales y la gente enfrenta de distintas formas las exigencias que demanda esta modalidad.

La Organización Internacional del Trabajo recomienda evaluar los siguientes aspectos:

  • Estado de la infraestructura, las instalaciones y las herramientas disponibles para trabajar en el hogar, tales como la conectividad a Internet y la disponibilidad de un suministro de energía confiable.
  • Situación del ambiente doméstico en términos de seguridad y salud.
  • Impacto potencial sobre el entorno de los trabajadores, algunos de los cuales pueden tener responsabilidades de cuidado de niños, tensión en las relaciones familiares o violencia doméstica, etc.
  • Riesgos para la salud mental derivados de un arreglo de trabajo desde el hogar.
  • También habrá que tener en cuenta que el desempeño individual dependerá en gran medida de la capacidad de liderazgo de los gerentes, de la autonomía del trabajador y de la eficacia en la comunicación inherente a esta forma de trabajo.

    Bien aplicado y en el contexto correcto, el teletrabajo puede aumentar el desempeño y la satisfacción laboral, lo cual redundará en mejores resultados para la organización.

¿Cómo prepararse para el modelo híbrido emergente?

Basándose en el análisis anterior, cada empresa podrá determinar qué número de colaboradores están en condiciones de trabajar fuera de la oficina para establecer un modelo óptimo de trabajo híbrido. Pero esta transformación no se puede realizar sin cambiar nada más. Será necesario repensar una cantidad de factores que van desde la cultura y las normas para apoyar los nuevos arreglos hasta la evaluación del desempeño, entre otros

El siguiente paso consistirá en mejorar la experiencia de los trabajadores en distintas áreas:

Horas de trabajo y organización del tiempo. Tal como sugieren algunos estudios, el teletrabajo a menudo conduce a una extensión de la jornada laboral debido a la flexibilidad horaria. Para que esto no suceda, los trabajadores pueden organizar su tiempo permaneciendo “conectados” solo durante el horario normal de la empresa.

Adaptación del lugar de trabajo. Los nuevos espacios deben garantizar a sus usuarios mantener sus puestos de trabajo una distancia mínima de 2 m, reducir la densidad y el aforo en sus instalaciones creando turnos de trabajo. Además se impulsa la conciencia ecológica y la transformación digital, el mobiliario ergonómico, las mamparas de seguridad, materiales antibacterianos, así como espacios flexibles y polivalentes. Se desarrollan también protocolos de higiene para los trabajadores y su puesto de trabajo, señaléticas que garanticen la circulación segura y nuevas tecnologías como cámaras con control de temperatura corporal o sensores que evitan tocar zonas de uso compartido como ascensores o baños.

Un ejemplo local

La empresa AP SERVICIOS de Bahía Blanca constituye un claro ejemplo de cómo la pandemia obligó a dar un giro a las producciones diarias. A pedido del dueño de una notable joyería bahiense se vieron involucrados de forma directa a la creación de mamparas divisorias y protectoras contra el Covid-19. En un principio se buscó la manera de fabricar algo vistoso y de fácil limpieza: se pensó en primera instancia en aluminio y acrílico, pero la desinfección prolongada lo opacaba y rayaba, por lo que se optó realizarlo con vidrio. En algunos casos, dependiendo el tamaño de las pantallas y las exigencias de los clientes, se utilizaron vidrios laminados de seguridad. Nunca confeccionaron los protectores en medidas estándar, siempre lo hicieron según las dimensiones solicitadas, adaptándose a la necesidad de cada cliente.

Comunicación regular. Esta característica, en un esquema de home office, debe ser mucho más frecuente. Esto mejora la colaboración y genera la confianza y el sentido de pertenencia necesaria para implementar con éxito estas nuevas formas de trabajo.

Gestión del personal. En ausencia de contacto cara a cara, el estilo tradicional se vuelve menos relevante y ganan protagonismo la autodisciplina de los trabajadores y la confianza mutua junto con un enfoque basado en resultados.

Bienestar y salud mental. Los estudios sobre estas áreas de los teletrabajadores se centran mayormente en los efectos del home office sobre la salud mental. Por un lado, estos riesgos pueden atribuirse a la disponibilidad permanente y a la falta de descanso y recuperación. Pero por el otro, el trabajo remoto también puede conducir al aislamiento físico, social y profesional de los colaboradores. Para evitar estas presiones, las empresas deberían informar explícitamente sus expectativas con respecto a la capacidad de respuesta durante las horas no laborables y alentar a los empleados a reunirse cara a cara con colegas y superiores al menos una vez por semana para combatir el encierro.

Productividad. Una preocupación recurrente de las empresas es si la producción se verá afectada cuando sus empleados trabajen desde casa. Hallazgos recientes de observaciones realizadas durante la pandemia muestran que el rendimiento no disminuyó durante las cuarentenas, cuando millones de trabajadores tuvieron que adoptar forzosamente el trabajo a distancia.

Tres grandes tendencias que pueden reconfigurar el trabajo post-pandémico

La pandemia impulsó a las empresas y a los consumidores a adoptar rápidamente nuevos comportamientos que probablemente se mantengan, cambiando la trayectoria de tres grupos de tendencias:

1. El trabajo a distancia y las reuniones virtuales continuarán

Algunas empresas ya están planeando cambiar a espacios flexibles tras las experiencias positivas con el trabajo a distancia durante la pandemia, una medida que reducirá el espacio total que necesitan y llevará a menos trabajadores a las oficinas cada día.

2. El comercio electrónico y otras transacciones virtuales están en auge

Ir a la tienda ya no es lo mismo que antes. Muchos consumidores descubrieron la comodidad del comercio electrónico y otras actividades en línea durante la pandemia. En 2020 el porcentaje de compras online creció entre dos y cinco veces más que antes del Covid-19. Aproximadamente tres cuartas partes de las personas que utilizaron los canales digitales por primera vez durante la pandemia dicen que seguirán utilizándolos cuando las cosas vuelvan a la “normalidad”.

También han despegado otros tipos de transacciones virtuales, como la telemedicina, la banca online y el entretenimiento en streaming. Es posible que estas consultas disminuyan un poco a medida que las economías se reabran, aunque seguramente continuarán muy por encima de los niveles observados antes de la pandemia.

3. Se produjo una adopción más rápida de la automatización y la inteligencia artificial

Dos formas en las que las empresas han controlado históricamente los costos y mitigado la incertidumbre durante las recesiones son la adopción de la automatización y el rediseño de los procesos de trabajo, que reducen la proporción de puestos de empleo que implican principalmente tareas rutinarias.

Asimismo, muchas empresas desplegaron la automatización y la inteligencia artificial en almacenes, tiendas de comestibles, centros de llamadas y plantas de fabricación para reducir la densidad del lugar de empleo y enfrentar los aumentos de la demanda. La característica común de estos casos es su correlación con las altas puntuaciones de proximidad física, y la investigación ha descubierto que los ámbitos de trabajo con altos niveles de interacción humana probablemente verán la mayor aceleración en la adopción de su sistematización.

Además de las enormes pérdidas en aquellos ámbitos que no pudieron girar hacia lo digital, las transformaciones en el mundo laboral serán muchas. En este escenario, los responsables políticos podrían apoyar a las empresas ampliando y mejorando la infraestructura digital para reducir las brechas y así favorecer a la inclusión.

El concepto de oficina debe evolucionar nuevamente. El aspecto de la nueva versión híbrida traerá consigo dos factores importantes como los son la reducción de gastos y la creación de espacios que beneficien la creatividad. La pandemia nos presentó un mundo laboral más descentralizado e impersonal, pero la oficina seguirá siendo el lugar preferente para la colaboración y la innovación, de forma diferente, pero no menos productiva.


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