Noviembre/Diciembre 2020 - Año XXX
Actualidad

Diseño Biofílico. Trabajar en un entorno natural

Esta tendencia ha sido un avance sustancial hacia la promoción del bienestar en el lugar de trabajo: espacios bien ventilados, abundante luz natural, contacto con la naturaleza, vistas al exterior y la posibilidad de realizar ejercicio físico y actividades que estimulen el cerebro y mejoren el estado de ánimo de las personas. Hoy, con el retorno nuevamente a la oficina de muchos trabajadores, el siguiente paso lógico parece ser alentar el trabajo al aire libre durante parte de la jornada laboral, una iniciativa que se está imponiendo como una forma segura de interactuar con colegas.

Durante estos últimos meses de distanciamiento social y aislamiento preventivo debido al brote global de COVID-19, muchos de nosotros nos hemos visto obligados a trabajar en casa a tiempo completo. En este contexto inusual, las condiciones del entorno físico cotidiano han revelado sus limitaciones para satisfacer nuestras necesidades básicas de bienestar. Con acotadas posibilidades de disfrutar del aire libre y el contacto con la naturaleza, corremos el riesgo de sufrir un impacto negativo tanto en nuestra salud física como mental.

Y aunque vivimos en un tiempo en el que nos habituamos a pasar gran parte de nuestra jornada en actividades bajo techo, con luz artificial y privados del contacto con la naturaleza, esta situación de encierro forzado ha puesto en evidencia que nuestras necesidades biológicas, adaptadas durante millones de años a las condiciones del ambiente natural, no se han podido acomodar completamente a estos cambios. El estilo de vida urbano es tan reciente, en relación con la escala evolutiva humana, que muchos científicos se preguntan si hemos tenido suficiente cantidad de tiempo para adaptarnos a este nuevo contexto.

A medida que la pandemia evoluciona en las diferentes partes del mundo, en algunos países el teletrabajo seguirá siendo la norma aún por un tiempo, mientras que en otros comenzará a retomarse la actividad económica y, con ella, el retorno a las oficinas.

Este es el momento de repensar el lugar de trabajo y de buscar nuevas fórmulas para crear espacios enfocados en la salud y el bienestar de las personas como la prioridad principal.

¿Qué es la biofilia?

Edward O. Wilson, reconocido biólogo evolucionista, define la biofilia como la tendencia innata a conectarnos con los procesos naturales y otros organismos vivos. Por su condición de “innata”, la biofilia se ubica en el rango de las necesidades biológicas indispensables hacia un saludable desarrollo físico y mental. Ésto no debería sorprendernos ya que durante más del 99% de la historia humana la especie ha vivido en íntimo contacto con el medio natural para sobrevivir.

La hipótesis de la biofilia encuentra sustento en nuestra tendencia a preferir los paisajes naturales a las vistas construidas. Detrás de esta respuesta común a la mayor parte de los humanos, se encuentra la necesidad ancestral de evaluar el ambiente en términos de su compatibilidad con nuestros requerimientos y propósitos más básicos: alimento, refugio, seguridad. “Si los animales eligen su hábitat por medio de mecanismos innatos desarrollados y afinados durante generaciones por la selección natural, es lícito suponer que las personas hacemos lo mismo”, afirma Wilson.

También se ha comprobado que el contacto con la naturaleza tiene efectos restauradores sobre las personas, especialmente cuando experimentamos altos niveles de estrés y ansiedad o nos vemos obligados a pasar largos períodos en situaciones de confinamiento. El acercamiento con el ambiente natural produce bienestar físico y emocional, mejora la recuperación ante el nerviosismo, evoca emociones positivas, facilita la creatividad y beneficia el funcionamiento cognitivo de alto nivel.

Los componentes de este nuevo diseño

La vida en las grandes ciudades ha resultado en una desconexión mayor entre las personas y la naturaleza. En un escenario urbano cada vez más degradado por la contaminación ambiental, la falta de espacio y el uso intensivo del transporte vehicular obligan a comenzar a pensar en soluciones que colaboren con la preservación del ecosistema natural.

La aplicación del diseño biofílico implica la utilización de diversas estrategias orientadas a restaurar ese vínculo, poniendo énfasis en las características y los patrones espaciales que preservan y evocan el hábitat humano natural.

  • Perspectiva hacia la naturaleza. Un espacio con vistas amplias al aire libre reduce el estrés y mejora el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo.
  • Estímulos sensoriales. La experiencia del espacio es multisensorial, no solo visual. Las persuasiones auditivas, táctiles u olfativas pueden crear condiciones ambientales complejas y variables, similares a las de la naturaleza. Esto también puede incluir cambios sutiles en la temperatura y el flujo del aire, la humedad relativa y las temperaturas de las distintas superficies.
  • Calidad del aire interior. Para controlar ésto es necesario asegurar el suministro de ventilación fresca del exterior y vigilar la contaminación ambiental causada por la presencia de gases, emanaciones, microorganismos, entre otros aspectos. De esta forma se reducen las enfermedades respiratorias y alérgicas, aumenta la satisfacción, la productividad y el bienestar de los ocupantes.
  • Presencia de agua. La fluidez, el sonido, la iluminación, la proximidad y la accesibilidad a este elemento natural mejoran la experiencia del espacio.
  • Luz dinámica. Aprovechar los cambios en la intensidad y el color de la luz en el transcurso del día ayuda a recrear las condiciones que ocurren en la naturaleza y a respetar los ritmos circadianos. Mejora, también, el estado de ánimo y el funcionamiento cognitivo, al mismo tiempo que reduce el estrés.
  • Color. La elección de los mismos debe favorecer los tonos “tierra” característicos del suelo, las rocas y las plantas. El uso de colores brillantes pude aplicarse con cautela y evitar el uso de pigmentos muy contrastantes y vibrantes.
  • Curvas. nuestros ojos y cerebro tienen sensores de curvatura específicos por lo que, instintivamente, buscamos curvas a nuestro alrededor. Además, las superficies curvilíneas abren gradualmente el espacio y nos invitan a movernos y explorar.
  • Patrones biomórficos. Las referencias a los modelos predominantes en la naturaleza en alfombras, textiles o pinturas mejoran el bienestar y el estado de ánimo.
  • Uso de material naturales. Estos crean un mayor sentido de pertenencia y apego al lugar, y pueden ser utilizados en una amplia gama de elementos de diseño.
  • Complejidad. Las personas responden positivamente a los entornos diversos, ricos en información y que presentan una gran cantidad de opciones y oportunidades, siempre que la diversidad se experimente de una manera coherente y legible.
  • Vegetación. La investigación sobre los beneficios de la naturaleza en las personas es muy abundante. No solo mejora la calidad del aire interior sino también el estado emocional de los humanos. La elección, en lo posible, debe centrarse en especies locales. Otro modo de crear un entorno más natural dentro de los ambientes urbanos, adaptado a la falta de espacio, consiste en destinar el techo y las paredes de los edificios a cultivar jardines.
  • Representaciones de la naturaleza. Las fotografías, pinturas, murales, videos o simulaciones por computadora de entornos naturales pueden ser sustitutos efectivos. La investigación muestra respuestas tanto fisiológicas como psicológicas más positivas que a las escenas urbanas.

Si bien la idea de incluir espacios exteriores en el lugar de trabajo no es novedosa, hasta hace muy poco solo eran considerados como un ámbito para comer, tomarse un descanso o tener encuentros informales. Cuando están correctamente diseñados estos ambientes pueden dar soporte a una gran variedad de actividades productivas, agregando un plus desde la perspectiva del bienestar: los empleados se sentirán más relajados, productivos y, en última instancia, serán más creativos.

¿En qué se diferencian las estrategias para diseñar un lugar de trabajo efectivo en el exterior?

Además de ser cómodo y productivo, habrá que considerar cuestiones tales como la sombra, el viento, las temperaturas extremas y el deslumbramiento. Obviamente, los espacios de trabajo al aire libre tienen mejores posibilidades en climas templados, pero aún pueden ser muy estimulantes en zonas donde solo se logran usar en ciertas estaciones.

Estas son algunas consideraciones básicas para crear espacios seguros y atractivos que podrán variar de acuerdo con la actividad y la región climática:

  • Mantener la distancia física. El hecho de estar en el exterior no significa olvidar los protocolos establecidos. Los asientos deben ubicarse de tal forma que garanticen un distanciamiento seguro entre los usuarios.
  • Brindar protección climática. Es imprescindible contar con elementos que arrojen sombra (árboles, arbustos, sombrillas, parasoles, entre otros) no solo para poder apreciar las pantallas de las computadoras, las tabletas y los teléfonos sino también proteger a las personas de la radiación. Además, servirán como resguardo del viento.
  • Ofrecer opciones de uso. Además, de las conversaciones casuales y la socialización, los espacios al aire libre pueden aprovecharse para realizar reuniones colaborativas o eventos más numerosos, siempre cumpliendo con los protocolos de distanciamiento.
  • La conectividad. La tecnología móvil es vital para que las personas puedan trabajar mientras se mueven entre el interior y el exterior. El paisaje ya no es un telón de fondo estático; es un escenario activo y participativo.
  • Proporcionar herramientas flexibles. El uso de equipamiento rodante, liviano y pequeño dotará de mayor flexibilidad de uso al espacio sin perder distancia.
  • Vegetación en cubiertas y muros verdes. Los espacios al aire libre ofrecen una gran oportunidad para incorporar follaje en una variedad de configuraciones que incluyen la posibilidad de incluirla tanto en lugares planos como en paredes exteriores.

El diseño biofílico propone la creación de espacios más saludables, mejor adaptados a las necesidades de las personas y, al mismo tiempo, con mayor sustentabilidad. Todo ésto sin descuidar la calidad de la experiencia y el compromiso emocional que esta estrategia suscita en los empleados. Para identificarnos y asumir la responsabilidad de los lugares en los que habitamos y trabajamos es preciso estar profundamente conectados con ellos.

Brindar la opción de trabajar en espacios al aire libre mejora el confort y amplía el ecosistema laboral para que cada uno pueda elegir el mejor lugar donde realizar sus tareas. Una organización que promueve la salud, el bienestar y la sustentabilidad a través del diseño de ambientes innovadores y amigables con el medio ambiente puede ayudar a restablecer un sentido de comunidad y confianza para las personas que han trabajado aisladas desde casa durante meses.


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