Julio 2020 - Año XXX
Al borde de la línea

La cité Frugués: Le Corbusier en su primera expresión

En 1923 Le Corbusier planteaba una visión de cómo debía ser una vivienda moderna llamando así la atención de Henry Frugès, un industrial interesado en las innovaciones artísticas, que deseaba realizar una ciudad jardín para sus obreros. Era la semilla de la cité Frugués, en Pessac, un suburbio de Burdeos, a 600 km de París, en Francia.

En 1923 el arquitecto Charles Édouard Jeanneret, conocido como Le Corbusier (LC), uno de los más importantes referentes (sino el más) de la Arquitectura Moderna, publicó su libro Vers une architecture -Hacia una arquitectura-, en el cual planteaba, entre otras cuestiones, su idea de cómo debiera ser la vivienda moderna, una visión que apuntaba a modificar drásticamente todo lo existente, a generar espacios distintos y a construir mediante nuevos materiales y métodos. En algunos casos con visiones apocalípticas acerca de la necesidad inmediata de generar viviendas acordes a los nuevos tiempos.

“Inquieto por las fuerzas que actúan sobre él desde todos los ángulos, el hombre actual percibe, por un lado, un mundo que se eleva regular, lógica y claramente, que produce con pureza cosas útiles y utilizables y, por otro lado, se encuentra desconcertado por medio de un viejo cuadro hostil. Ese cuadro es su albergue: su ciudad, su calle, su piso, se elevan contra él, inutilizables, le impiden proseguir en las horas de reposo el mismo camino espiritual que recorre en su trabajo, le impiden proseguir con calma el desarrollo orgánico de su existencia y vivir como todos los hombres de todos los tiempos. La sociedad asiste así a la destrucción de la familia y descubre, con terror, que perecerá”, señalaba.

El texto, que todavía enciende polémicas a casi un siglo de su publicación, llamó la atención a Henry Frugès, un industrial azucarero atraído por las innovaciones artísticas y arquitectónicas y con un deseo de generar viviendas que resultaran accesibles a sus obreros en “una gran pradera rodeada de pinos, creando una ciudad jardín”.

El empresario tomó entonces una decisión contundente y arriesgada: le encargó a LC la generación de un barrio industrial para sus trabajadores, alineado con sus innovadoras ideas urbanas y modelando las viviendas que lo conformarían.

Frugès le escribió a LC: “Yo lo autorizo a llevar a cabo sus teorías a la práctica, incluso con sus consecuencias más extremas, y deseo lograr resultados concluyentes en la reforma de la vivienda barata. Este barrio debe ser un laboratorio. Lo autorizo a romper con todas las convenciones y abandonar los métodos tradicionales. En una palabra, le pido que planteen el problema de la planta de la casa, su estandarización, para usar paredes y techos conformes a la más estricta solidez y eficiencia. En cuanto a la estética, resultado de sus innovaciones, ya no será la de las casas tradicionales, caras de construir y costosas de mantener, sino de la época contemporánea. La pureza de las proporciones será su verdadera elocuencia”.

Frugès le ofreció tierras rodeadas de bosques, próximas al sector industrial y a las vías del tren, signo de modernidad del nuevo mundo. Fue la génesis de La cité Frugués, en Pessac, un suburbio de Burdeos, a 600 km de París, en Francia.

La finalidad del barrio era ofrecer viviendas dignas a gente sin muchos recursos, accesibles de ser adquiridas por los trabajadores de industrias. Se programó un plan para 135 viviendas, de las cuales se construyeron 53. En la actualidad el barrio –declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— conserva 50 de esas viviendas: tres fueron derribadas por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

La ciudad

La subdivisión del barrio se inició rápidamente y a las viviendas sumaba locales para tiendas, un frontón de pelota vasca y aspectos destacados para la época como era un “plan urbano” y una reflexión sobre la “convivencia” y la “vivienda individual”.

Es notable que obras individuales de LC, como la Villa Savoye, aparezcan en todos los libros de arquitectura como ejemplos de excelencia de la vivienda moderna y casi ni se mencionen trabajos como la Cité Frugès, donde diseñó varios modelos de casas, denominados Zig-Zag, Quinconces, Jumelle, Gratte-Ciel, Arcade e Isolée.

Todos modelos estandarizados desde lo constructivo, buscando resulten económicos y de rápida construcción. “La máquina de habitar” que soñaba LC, en concordancia con la manera en que se estaban construyendo aviones y automóviles, tuvo su primera oportunidad en este lugar.

En la ciudad se ubican bloques con una única vivienda hasta con seis. Todas comparten características de diseño como terrazas, patios, ventanas moduladas y espacio para el coche. La mayoría siguen en uso, habitadas, y hay una adquirida por la comuna que puede visitarse.

En ella se advierten innovaciones como la instalación de agua corriente, el baño en el interior, la cocina generando agua caliente para el baño, la chimenea distribuyendo el calor a través de una red de conductos.

Otro concepto que LC llevó a cabo en la Cité Frugè fue la policromía, usando tres colores (verde, rojo y azul) con el fin de usar su poder psicológico, suprimiendo la sensación de masa y amplificar la sensación de áreas y planos.

“Consideré el color como portador del espacio y he establecido puntos fijos: ciertas fachadas pintadas en siena pura quemada. He huido de la línea de casas con el azul ultramar y he confundido ciertas zonas con el follaje de mediante fachadas de color verde pálido”, explicó.

Con la obra en marcha, surgió un conjunto de complicaciones que llevarían a dejar al barrio a mitad de camino, con una perjudicial demora en la venta de las viviendas y centro de críticas casi despiadadas en cuanto a su estética y funcionalidad.

Se menciona que hubo cierta falta de experiencia de las constructoras con las nuevas técnicas constructivas (hormigón armado, carpintería de hierro) y procesos administrativos que hicieron que la terminación se demorara. Todo exigió una financiación muy grande por parte de Frugès, la cual lo terminó llevándolo a la quiebra.

El estilo de las viviendas, volúmenes claros, sin ninguna de ornamentación, calificado en aquel momento como “internacional”, llegó a ser comparadas con los terrones de azúcar que elaboraba Frugès.

Con el tiempo, las casas empezaron a tener problemas funcionales y muchas familias empezaron a transformarlas. Dividieron los interiores, cambiaron las ventanas horizontales, ocuparon las terrazas, pusieron cubiertas inclinadas y hasta eliminaron el garaje.

Cuando LC vio lo que algunos habían hecho con las viviendas dijo, desanimado: “la vida tiene razón y el arquitecto se equivoca”.

Recién en 1973, cuando un propietario inició la renovación de su casa original, muchos otros se sumaron a un proceso de restauración. La valoración del estilo había cambiado.

Hay incluso quienes mantuvieron los muros ocres, celestes y verdemar, aquellos que modelaban los planos en el espacio, dando cuenta de las fachadas no modificadas con respecto al proyecto original.

Detalles

La estandarización es uno de los conceptos principales del proyecto de la cité. Se utiliza una repetición celular base, con un módulo de 5 m x 5 m más medio módulo que se repite. Algunos de los modelos era “Quinconce” o escalonada, tres viviendas unidas mediante un módulo célula + media célula. Cada una contiene dos plantas, una baja con sala, comedor, cocina, baño y recibidor, y una superior con dos habitaciones.

Gratte-ciel” o rascacielos es el módulo más característico de esta villa. Se extiende verticalmente en 3 niveles a partir de un módulo de 5 m x 5 m más dos medios módulos sirviendo el último para alojar servicios y la azotea. A través de unas escaleras exteriores se llega a la terraza donde se encuentra el jardín colgante.

Arcade” o arcada es una vivienda que se extiende en el horizonte, creando un vestíbulo y una terraza cubierta por la arcada y delimitada por unos muros bajos. La arcada nace de la azotea, cubriendo dos niveles de la vivienda y permitiendo una visión cubierta hacia el bosque.

Isolèe” o aislada (Vrinat): se alza en pilotes, manteniendo la planta libre excepto en el medio módulo central donde se localiza la habitación de servicio y su baño. Para acceder a la vivienda se necesita subir por una escalera hasta una pequeña terraza donde se encuentra el vestíbulo-recibidor.

Entre los elementos constructivos se encuentran los muros huecos, permitiendo el aislamiento acústico y térmico, recubiertos de mortero, carpinterías de perfiles metálicos extruidos y láminas de vidrio.

Por una parte por el equipamiento interior (calefacción central, cocina separada, baño, sala de fumadores, lavandería, garaje). Pero también el trabajo sobre el ingreso de la luz y la circulación, terrazas que deberían servir como solarium.

Las cosas

Mientras la obra estaba en construcción comenzaron las críticas, los celos, las disputas entre empresas y arquitectos, hasta generar una atmósfera de hostilidad. Al punto que la provisión de agua, por ejemplo, se vio directamente frenada. Hasta 1929 el pueblo estaba vacío. Para la prensa, por su parte, el lugar era inhabitable porque se basaba en principios erróneos.

El municipio tampoco consideraba favorablemente estas “casas modernas accesibles para los trabajadores”, que solo tenían que pagar un año de salario para convertirse en propietarios.

La Cité Frugès no fue hasta 1998, después de su colocación en Zone de Protection du Patrimoine Architectural, Urbain et Paysager, que sería objeto de una reflexión sobre la restitución del plan original de la ciudad y el paisaje.

Si durante el siglo de la Cité Frugès el estilo de vida ha cambiado significativamente, aquella vivienda de 1924 ha pasado de ser otra vez moderna y precursora a un estándar que sirve como modelo para la vivienda actual.

“Le Corbusier anticipa la ciudad moderna para una sociedad moderna y piensa en la modernidad a todos los niveles. Una verdadera utopía urbana”, resume Cyril Zozor, un estudioso que recuerda que “Distritos modernos Frugès” eran la designación inicial del barrio.

Cerca de cumplirse cien años de su concepción, el barrio poco a poco va alcanzando su real dimensión. Hoy es lugar de visita del turismo, el municipio lo promociona cada año con más fuerza y ha implementado planes de ayuda económica a los ocupantes para que pongan en valor y renueven sus instalaciones.

De alguna manera que la obra y las ideas de LC sigan siendo punto de atención, de discusión, de valorización y también de críticas, hacen que este arquitecto mantenga una vitalidad singular y hasta sorpresiva. Se lo puede discutir, se puede coincidir o no con sus ideas. Pero la vigencia de sus postulados es tal que ninguna universidad ha dejado de seguir y enseñar sus principios.


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