Mayo 2020 - Año XXX
Equipamiento urbano

Las mejores esculturas urbanas del mundo

Muchas ciudades están llenas de majestuosos monumentos, asombrosas esculturas y artísticas estatuas, y todas y cada una tienen una historia que contar. Existen miles de ellas, pero solo unas pocas son realmente extraordinarias y dignas de ser fotografiadas.

Esculturas y monumentos históricos han tenido su origen en épocas muy antiguas, creados por el hombre por infinidad de razones, de diferentes formas y tamaños, muchos de ellos aún se mantienen en todo su esplendor.

Se conoce como escultura urbana a toda pieza escultórica realizada con el propósito de embellecer de forma artística a diversos entornos urbanos, dando a conocer un mensaje reflexivo a la sociedad que habite en ella. Compartiremos aquí una muestra de algunas muy particulares que podemos encontrar alrededor del mundo, y su significado.

Los zapatos del Danubio, Budapest

Sin ninguna duda, si viajamos a Budapest, el monumento de los Zapatos, de los húngaros Gyula Pauer y Can Togay en la ribera del río Danubio, es una de las obras más emotivas que podemos encontrar. Se trata de un homenaje a los judíos que fueron asesinados por el partido nacionalista socialista Arrow Cross en la Segunda Guerra Mundial. La obra de estos artistas es tan simple como emotiva. Fue colocada en el año 2005 y consta de un montón de zapatos -más o menos desperdigados- por la ribera del Danubio. La historia indica que aquellas víctimas de los Arrow Cross se les ordenó quitarse los zapatos antes de ser tiroteados y, evidentemente, sus cuerpos cayeron al río.

“People of the River”, Singapur

En la ciudad de Singapur se encuentra uno de los conjuntos de estatuas más asombroso del mundo. Su nombre: People of the River (gente del río), cuyo objetivo es evocar los modos de vida y la esencia tradicional de estas tierras en la época en que esta ciudad, una de las más pujantes y modernas del sudeste asiático, era solo una pequeña aldea de pescadores. A la izquierda del Puente Cavenagh se encuentra la que es probablemente la más famosa de estas esculturas. Se llama First Generation y es una obra de Chong Fah Cheong. Ha sido descrita como “un instante congelado” que representa en bronce las figuras de unos niños desnudos lanzándose alegremente a las aguas del río.

“Les Voyageurs”, Marsella, Francia

Comenzamos este recorrido a lo largo y ancho del mundo con las esculturas de Bruno Catalano. Realizadas en bronce, estos hombres incompletos se han convertido en emblema de la ciudad y símbolo de la figura del viajero. La ilusión óptica que genera esta figura “incompleta” con el mar, crea una original armonía muy bella de ver. En el fondo, se trata de que el espectador se dedique a completar los espacios vacíos. Son obras de arte hábiles incluso sin las omisiones, pero las partes que faltan de las esculturas las hacen verdaderamente extraordinarias y únicas, dejando espacio a la imaginación. Lo que es especialmente impresionante es que algunas de las esculturas parecen estar de pie en muy poco apoyo, dándoles una especie de apariencia etérea e irreal.

Sólo diez de las esculturas de tamaño natural fueron presentadas en el puerto de Marsella, muchas más se pueden ver en su página web (http://brunocatalano.com/)

“Fantasma Negro”, Klaipeda, Lituania

Esta escultura hecha de bronce mide 2,4 metros y fue creada por los artistas Svajunas Jurkus y Sergejus Plotnikovas. No tiene cara y parece salir del agua para aferrarse al muelle. La razón por la que tiene un lugar tan preponderante dentro de la ciudad tiene que ver con una leyenda patria. Resulta que Klaipeda fue fundada por reyes teutones (una especie de caballeros templarios) que, se dice, lograron salvar a la localidad de una terrible hambruna, gracias al aviso de un “fantasma”. Según cuentan, en 1595, un guardia del castillo real caminaba por el mismo muelle donde está la figura, cuando vio una silueta oscura, con capucha que salía del mar. Ahí, la extraña aparición preguntó por las reservas de trigo de la ciudad. El guardia respondió que estaban más que bien. En esa oportunidad el espíritu lanzó su profecía: “Junten más. No es suficiente.”.

“Vaartkapoen”, Bruselas, Bélgica

Si un artista tuvo un acierto gracioso y lo supo plasmar en escultura, ese fue Tom Frantzen. La estatua en cuestión representa un policía que tropieza, o más bien que se va irremediablemente al suelo, porque un ladrón le agarra un pie desde el interior de una alcantarilla. Esta es una de las obras más graciosas que adornan la ciudad. No son pocas las interpretaciones que ven en esta estatua un homenaje a la anarquía de Bruselas: lo que el joven pretende, saliendo de la alcantarilla y forzando la caída del policía, es acabar con la autoridad del país.

El hombre que sale de la alcantarilla se llama Vaartkapoen (“chico malo”) y, si se presta atención, el policía luce el número 15, homenaje al cómic “Quick et Flupke”, dos pillos bruselenses que andan siempre metidos en líos con sus padres o con el agente número 15.

Desde 1999 esta pareja “tropieza” en la Place Sainc-Telette.

Monumento de un transeúnte anónimo, Wroclaw, Polonia

Una inquietante escultura en el centro de Breslavia (Wroclaw, en polaco), en Polonia, representa a un grupo de 14 personas reales que se hunden en el suelo a un lado de la calle Swidnicka y resurgen en el otro lado. Con frecuencia se interpreta como un monumento a los ciudadanos que fueron asesinados o desaparecieron durante el período de la ley marcial en Polonia, en la década de 1980. Creada por el artista Jerzy Kalina, consta de 14 ciudadanos de a pie, 7 a cada lado de la calle, que descienden y vuelven a ascender a la acera. Es como si estuviesen cruzando la calle, pero por debajo. Este monumento de bronce fue instalado en diciembre de 2005 para coincidir con el 24 aniversario del inicio de la ley marcial en la Polonia comunista.

“Hombre Colgando”, Praga, Republica Checa

Muchos dicen que gracias al escultor checo David erný, Sigmund Freud sobrevive en Praga, pero en difíciles condiciones pues cuelga en el aire apenas sostenido por la mano derecha aferrada a una barra. Se cree que esta pesada escultura de bronce oscuro llamada Viselec en idioma checo (“hombre colgando” en castellano y “hanging out” en inglés), reproduce al padre del psicoanálisis en tamaño real. La estatua pende de una barra colocada en uno de los techos de la calle Husova, en el corazón medieval de la ciudad. Fue presentada en 1996 y expuesta en diversos países. Representa a un hombre mayor, calvo, de frente arrugada, con anteojos y barba en candado, que luce un traje de tres piezas sin corbata. Mira hacia abajo y a la izquierda con cierta tristeza, nostalgia o desdén. Se sostiene de la barra con la mano derecha sin revelar ningún esfuerzo, idea que se refuerza por la mano izquierda hundida en el bolsillo.

Como puede verse, el mundo es un lugar en el que siempre podemos encontrar cosas sorprendentes, que suelen ser indicativas de la sociedad que las produce. Las esculturas son un mensaje sin texto, sujetos a la interpretación que cada persona que las vea pueda tener de ellas. Se puede averiguar cuáles pueden haber sido las intenciones del artista al realizar determinado trabajo, pero es la primera impresión la que hará que una escultura nos guste o nos desagrade, nos divierta o nos parezca grotesca. Siempre es una experiencia enriquecedora encontrarse con este tipo de obras.


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