Marzo 2020 - Año XXX
Diseño de interiores

Cocinas funcionales y modernas

por Melisa Pietrantonio

La cocina es uno de los ambientes principales de la casa. En ella transcurre gran parte de nuestra vida familiar, sobre todo si son integradas y multifuncionales. Elegir correctamente la distribución y los muebles adecuados en su diseño nos permitirá obtener un buen resultado en un espacio de vital importancia para el funcionamiento del hogar.

La función de la cocina ha ido evolucionando con los años, dejando atrás su rol inicial de elaboración de alimentos para convertirse en lugar de encuentro. Primero se añadió el comedor y poco a poco se han ido incorporando otros espacios, como un pequeño office, barra para el desayuno, islas para reunir a los amigos de manera informal, etc.

Diseñar, acondicionar y decorar la cocina es una tarea que requiere tener en cuenta conceptos como flexibilidad, simpleza, utilidad, practicidad y fácil limpieza. Si a ésto se le suma la gran variedad de opciones de amoblamientos que nos ofrece el mercado, podremos obtener los resultados buscados de acuerdo a las necesidades y posibilidades de cada usuario.

Amoblamientos de cocina modernos

Para no desperdiciar tiempo ni dinero, es importante planificar algunas cuestiones si queremos renovar los muebles de la cocina y mejorar su decoración. Uno de los ejes es la necesidad de almacenamiento que vamos a tener, asociado en general a la cantidad de personas que integran el hogar y a los hábitos de cada familia. No es lo mismo guardar ollas, accesorios y alimentos envasados para dos que para más personas, ni es igual la planificación para un hogar donde se cocina mucho que para otro basado en el delivery.

Otro punto a tener en cuenta es dejar suficiente lugar para el área de preparación y cocción de los alimentos, un espacio que debe tener profundidad y que debe pensarse con materiales que puedan ensuciarse y que resistan el calor.

Es importante tener presente si la cocina incluye el lugar donde se desayuna o se come, o si es sólo un espacio de preparación de alimentos.

Los profesionales del diseño hablan del “triángulo de trabajo”, algo clave a considerar en una reforma de cocina. Para definirlo hay que trazar tres líneas imaginarias que unen las zonas de almacenado, lavado y cocción. Esta forma geométrica marca el recorrido que hace una persona cuando cocina, y es la base sobre la que hay que ponerse a trabajar a la hora de planificar los muebles de cocina y su distribución.

Tipos de cocina

Cada cocina tiene una forma particular que, de algún modo, determina la organización del espacio:

  • Cocina con isla en el centro: En general, cuando hay una isla la cocina es abierta y este elemento es el que la separa del living o comedor. Pero es fundamental que la isla no esté a más de 1,20 metros de la zona de lavar o cocinar para que sea funcional. Aquí “el triángulo de trabajo” puede funcionar a la perfección, ya que en la isla se puede poner la pileta, las alacenas o las hornallas.
  • Cocina lineal: En estos tipos de cocinas, la forma de triángulo es casi imposible de lograr, ya que casi siempre estos ambientes tienen menos de 2,50 metros de ancho. En cuanto a su funcionalidad, se puede pensar de una manera similar al situar la pileta en la mitad de la recta y con algo de mesada que separe del horno o zona de hornallas. Para el sector de almacenamiento, lo mejor es colocar las alacenas en la parte superior, para tener todo al alcance de la mano.
  • Cocina en forma de “L”: En este tipo de cocinas hay que aprovechar bien los rincones, sobre todo el que queda bajo el encuentro entre las dos mesadas, ya que si bien es de difícil acceso, resulta de gran utilidad.
  • Cocina en forma de “U”: Aquí el almacenado es más simple, ya que se cuenta con tres muros para colocar las alacenas y se tiene varios lugares de mesada. Se recomienda que el pasillo tenga, al menos, 1,20 metros de ancho, permitiendo así el trabajo con comodidad de más de una persona.

Existen varios aspectos que hay que considerar al diseñar una cocina, por lo que es fundamental reconocer y entender las necesidades y funciones de cada área:

  • Área de guardado de alimentos: heladera, alacenas y despensa.
  • Área húmeda: la bacha para lavar.
  • Área de fuegos: horno, microondas, anafes y hornallas.
  • Área de guardado de elementos de trabajo: utensilios, electrodomésticos, cubiertos, recipientes, etc.
  • Área de elaboración: la mesada, isla o una zona anexa
    para cocinar.

El diseño de estos ambientes debe responder a cierta lógica, ya que artefactos como el horno, el anafe, el lavavajillas y, en algunos casos, el lavarropas, deben quedar insertos en los amoblamientos de las mismas. Para que sea funcional, la modulación debe ser de 0,60 m ó 0,90 m de ancho. Cuanto más repetitiva sea la modulación, más simple y fácil será la construcción de los amoblamientos de cocina y la posterior instalación de los artefactos.

Alacenas y bajos mesada

Los materiales más comunes en los amoblamientos de cocina son la melanina y la madera. Su estructura debería ser fabricada en espesores de madera de 15 mm y, en el caso de las puertas, se recomienda que sean de 18 mm por las perforaciones que se deben realizar para la colocación de las bisagras.

En cuanto a la profundidad de estos amoblamientos, se recomienda que sea de 0,60 m, mientras que la altura generalmente suele ser de 0,90 m desde el nivel del piso, aunque podrá variar unos centímetros en función de la estatura del usuario. La base es un zócalo de entre 10 y 15 cm del piso, para evitar la humedad.

Las alacenas deben ir adosadas a la pared y ubicadas a una altura de 1,40 y 1,50 m desde el nivel del piso, evitando así que el módulo superior no resulte un obstáculo al trabajar. Deben tener una profundidad de unos 30 cm. Si lo que se coloca es un microondas, lo recomendable es una profundidad de 35 cm para que tenga espacio y ventilación.

Las mesadas

La tapa de la mesada debe sobresalir un par de centímetros del mueble. Los materiales más utilizados, ya sea por su practicidad o funcionalidad, son los siguientes:

  • Postformados: es un aglomerado de madera que está cubierto de una capa de melamina.
  • Pétreos: los más usados son el granito, el cuarzo (un aglomerado que está compuesto de piedras naturales)
    y el mármol.
  • Acero inoxidable: es de gran resistencia y admiten un uso intensivo. Como desventaja, este material se raya con facilidad y el agua produce “marcas” en su superficie.

Almacenamiento

Las cocinas modernas son, sobre todo, eficientes respecto al uso del espacio. Por ello es muy habitual que los cajones sean grandes y profundos. En la actualidad existen muchos accesorios que ayudan a almacenar dentro de los cajones.

Una de las tendencias de estos tiempos es tener estanterías a la vista; de ahí la importancia de contar con elementos de almacenamiento como tarros, potes, etc. Visualmente el orden es parte de la decoración, por lo que este aspecto deberá ser debidamente considerado.

Iluminación

Es un aspecto fundamental en cualquier vivienda y en cada uno de sus ambientes. En las cocinas modernas suele optarse por una muy buena iluminación, que no esté limitada únicamente al cielorraso sino también en el interior de los muebles, en las zonas de trabajo y en los bordes de las encimeras. Incluso, algunos optan por colocar grifos con luz. El uso de focos y lámparas colgantes es bastante habitual y le da un toque especial a estos espacios.

La intensidad del color como premisa

Otro de los puntos a tener en cuenta es el color que se va a utilizar en las paredes. La tendencia es usar colores fuertes en al menos una pared, siempre y cuando las condiciones de iluminación lo permita. Es así como se pueden ver cocinas con paredes amarillas, azules, verdes o rosas y más. Otra de las opciones más habituales es usar un color intenso en los muebles de almacenamientos, tanto superiores como inferiores. También la encimera o mesada es un lugar indicado para dar un color distintivo a estos ambientes.

Es importante que, como conclusión de este artículo, reconozcamos que el concepto de practicidad no está ligado únicamente a un estilo decorativo específico, pues eso sería muy reduccionista. Cualquier estilo puede ser considerado como moderno si cumple con los aspectos que hemos analizado anteriormente.

Lo importante es que una cocina pueda suplir las necesidades y adaptarse a las costumbres de la familia. Debemos priorizar la funcionalidad por sobre la estética. La clave de su éxito es que son extremadamente funcionales. En ellas podemos llevar a cabo diferentes actividades porque el espacio está debidamente optimizado y da adecuada respuesta a todos los requerimientos de sus usuarios.


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