Enero - Febrero 2020 - Año XXX
Noticias y Novedades

Zaha Hadid en su máxima expresión

A poco más de tres años del fallecimiento de su principal artífice, la firma Zaha Hadid Architects (ZHA) sigue marcando rumbos en el mundo de la arquitectura. Ahora ganó el concurso para una terminal ferroviaria en Tallin, Estonia, con un diseño que alcanza una simple mirada para reconocer el particular estilo de la arquitecta Zaha Hadid. Se puede pensar que se trata de una propuesta futurista, pero la realidad indica que ya es una expresión de nuestro tiempo.

‘Rail baltic’ es un ferrocarril electrificado que recorre 870 km, desde Tallin, en Estonia, hasta la frontera lituana-polaca, donde conecta con la red ferroviaria europea de alta velocidad. ZHA diseñó la “terminal ülemiste” a partir del edificio existente, como un puente público y un centro de transporte multimodal. La circulación a través del edificio ha determinado su geometría espacial para la integración fluida de las líneas de autobús, tranvía y ferrocarril.

ZHA consolidó su visión a través de sus características formas orgánicas y líneas mínimas, creando un espacio funcional e imponente a la vez.

La apariencia futurista del edificio es un tributo al ferrocarril eléctrico de Rail Baltic. Gracias al puente público y la naturaleza de los transportes que alberga, será un centro estratégico en el que los habitantes y los viajeros podrán convivir. Para mantener el funcionamiento, la terminal se construirá en etapas, utilizando un sistema de estructura modular.

Al optimizar la arquitectura, los visitantes podrán moverse mejor por la terminal y los diferentes tipos de transporte se integrarán fácilmente.

En 2017, ZHA ganó el proyecto del plan maestro del puerto de Tallin 2030, una de las maneras en la que la ciudad se mantiene al día con su crecimiento. La terminal ülemiste consolida su estatus como puerta de entrada a la región báltica.

Rehabilitar a puro color

“Rehabilitar significa trabajar con la historia de lo heredado y hacerlo mirar hacia el futuro. Requiere mirar hacia atrás, con cariño, pero sin nostalgia.” Eso Dice Mariano, responsable de recuperar para un nuevo uso un edificio de 3 mil metros cuadrados en Madrid, España.

“Cuando se nos encargó la rehabilitación del edificio LH135, en vez de transformar sus espacios, nuestro concepto partió de valorar sus elementos originales y hacerlos mirar hacia el futuro”, explica.

El LH135 era un antiguo edificio industrial, caracterizado por una estructura de hormigón, suelos de terrazo, un vestíbulo de granito y una fachada de piedra caliza.

Se decidió que todos estos elementos había que recuperarlos y dejarlos a la vista, destacando las características originales y poniéndolas en valor. El paso siguiente fue animar los diferentes espacios aplicando lo que llamó “la alegría del color”, forjando una estrecha relación entre la arquitectura antigua y la nueva.

Inspirados por el amarillo, utilizado para marcar las líneas de suelo y paredes del garaje, este color se aplica a las zonas comunes, dejando a la vista los suelos, acompañando a los usuarios desde la puerta principal hasta las oficinas.

En las diferentes plantas, las oficinas se distinguen por los colores aplicados sobre los techos: rosa, blanco, naranja. “Pintamos los techos con estos colores para unificar el ‘cielo’ de cada oficina. De esta forma se crea un ambiente único de color, se resaltan los elementos recuperados, como la textura de las columnas y los diferentes suelos”, explican los autores.

El espíritu de la intervención fue la labor de recuperacióny reutilización sostenible, ecológica y económica.

A 60 añosde inaugurado,el Guggenheimsigue emocionando

El Museo Solomon R. Guggenheim, diseñado por Frank Lloyd Wright, cumple 60 años y sigue generando un impacto en la Quinta Avenida de Nueva York, con una arquitectura que declina desvanecerse o envejecer y que, por el contrario, se sigue analizando y estudiando.

Su rampa en espiral ha derrotado a generaciones de curadores que intentan instalar exhibiciones. El edificio ha sufrido adiciones, restauraciones hostiles, trabajos de pintura pésimos. Pero lo soporta todo, con su “espacio y estructura unificados”.

Ni Wright ni el hombre que le encargó el edificio, Solomon Guggenheim, lo vieron terminado. Guggenheim murió una década antes, Wright poco antes de que abriera.

Los dos elaboraron un plan a mediados de la década de 1940: un contenedor diseñado para la colección privada de arte no objetivo de Guggenheim que exigía un hogar acorde con su potencial espiritual, un templo puro, abstracto y estimulante.

Eso explica, en parte, por qué el museo carece de galerías tradicionales y de espacio para el almacenamiento de obras.

Cuando Guggenheim murió, su sobrino se hizo cargo del proyecto. Durante años se detuvo la obra debido a los costos y la escasez de material. Además, el diseño violaba el código de construcción de Nueva York, por lo que Wright debió buscar ayuda para obtener los permisos.

En medio de la obra fue contratado James Sweeney como nuevo director de arte, quien dispuso deshacer parte de lo que Wright quería, cambiando las paredes suaves y de color beige por unas blancas, colocando estacas en la rampa para colgar cuadros en lugar de las repisas de caballete de Wright e instalar luces artificiales en la parte superior de la rampa, donde Wright favorecía la luz natural y las sombras.

Pero la arquitectura de Wright siempre tiene la última palabra. Wright compartió el crédito de la obra con el constructor George N. Cohen, reconociendo que el proyecto llevó la ingeniería a sus límites. Lo que hoy parece una profecía del diseño por computadora, se pudo lograr a fines del siglo XX con hormigón armado.

El resultado fue un hito de la arquitectura escultórica: un zigurat invertido, con volúmenes apilados que se elevan desde un pedestal flotante y redondeado, formando un par de rotondas. La espiral del museo se desenrolla de una manera que puede hacer que un visitante que camina por la rampa pasee por una ciudad, vea extraños al otro lado de la calle, mire los escaparates, descifre fragmentos de conversaciones pasajeras, sintiendo el zumbido del espacio público, maravillado por las vistas cambiantes y vertiginosas.

El museo es una obra de arte única, que llama más la atención que su contenido, que no envejece y que siempre tiene algo nuevo que decir, como cualquier obra que se precie de ser clásica.

Oficinas vidriadascon techos amarillos

El “Second Home” en Hollywood es un conjunto de oficinas individuales en un gran terreno, en medio de un parque. Se ubica en un terreno de East Hollywood, donde había dos edificios, de los cuales se mantuvo uno, diseñado en 1964 por Paul Williams, primer arquitecto afroamericano en trabajar en Los Ángeles.

Ese edificio tiene un aspecto neocolonial y se utiliza como entrada al campus. Allí se ubican espacios de trabajo y oficinas, con cafetería, bar, restaurante, sala de eventos y conferencias.

El otro edificio fue demolido y en el sector se ubicaron oficinas y salas de reuniones, rodeadas por un gran jardín. Cuatro formas ovaladas diferentes crean las 60 oficinas dispersas alrededor del jardín, construido con un metro de tierra en la parte superior de la losa que cubre el estacionamiento subterráneo.

Las paredes curvas transparentes vidriadas permiten vistas horizontales de 360º, dando la sensación de estar trabajando entre la naturaleza. Los espacios interiores pasan desapercibidos y el enfoque principal es el exterior.

Más de 10.000 plantas y árboles, mariposas, abejas, ardillas y humanos habitan este espacio. Los caminos de madera y concreto recorren el jardín con plantas en ambos lados, como un paseo por flores de todo el año.

Esta aproximación a la naturaleza no es el único paso hacia un uso sostenible: la vegetación reduce la temperatura y proporciona sombra; la fachada clara elimina la necesidad de iluminación artificial y tiene aberturas operables para ventilación natural.

Un garaje cerrado por escamas

El objetivo de este trabajo era diseñar una fachada para el garaje de estacionamiento de 4.900 m2 ubicado en el puente Zoobrücke, en Alemania, que ofrece 3.260 espacios en 5 niveles. La misma debía parecer ligera y transparente, al tiempo de rodear a la estructura en forma de “S” con una carcaza que le otorgara plasticidad. Por eso está diseñada como una gran estructura orgánica, dando la impresión que respira.

Para la tarea se fabricaron 3.000 paneles cortados con láser, con refuerzo de borde de metal perforado. Los huecos en forma de branquias y las perforaciones de los paneles aseguran el flujo de aire y proporcionan suficiente iluminación natural de su interior.

Los paneles metálicos superpuestos crean patrones geométricos que evocan un simbolismo sensual y emblemático.

Casa a puro color y ventanas

Esta casa estaba en una vieja terraza, junto a un apartamento construido en 1965. El propietario decidió convertirla en un lugar cultural, donde las personas se reúnen, comparten, alojan y cocinan comida vietnamita, especialmente vegana.

El propietario había acumulado objetos en desuso y con un presupuesto ajustado quería explotar estas cosas y otras nuevas, para crear un lugar fresco, que conservara los valores tradicionales.

Las ventanas se utilizaron como material principal para crear una apariencia distintiva, utilizadas en Vietnam para ventilación. Ahora se reorganizaron en una nueva fachada, con diferentes colores y cubriendo la antigua, envolviéndola hasta la azotea y creando una atracción especial. Algunas quedan abiertas en el techo, proporcionando espacio y la luz natural. Estas ventanas también aparecen dentro, decorando el espacio.

En la planta baja hay armarios curvos de la gran cocina, donde la gente cocina, habla y disfruta.

El jardín y una vieja escalera que conducen a los niveles superiores se encuentran entre estos espacios. En la primera planta, hay una habitación y un lugar para relajarse o trabajar. Una escalera de acero fue construida hacia la segunda planta. Un dormitorio adicional se hizo con viejas chapas de acero. Desde esta habitación en la parte delantera, hay un jardín para beber té y mirar el cielo nocturno e iluminado por la ventana.El material original de paredes y pisos fue preservado, rescatando el proyecto original.

Sobre la reordenación de las cosas viejas de un modo nuevo, éstos pueden existir juntos y apoyarse mutuamente. “La gente le dará nueva vitalidad a esta casa”, señala el autor.

De bodega a espacio multiuso

El proyecto Mason Bros implica la reutilización de un espacio de bodega, de 1920, en un desarrollo comercial de tres pisos, como parte del Recinto de Innovación del Barrio de Wynyard.

El patrimonio marítimo del edificio, que alguna vez fue un taller de ingeniería y construcción naval, aún es evidente en el revestimiento del ladrillo y en el techo tipo “diente de sierra”.

El enfoque conceptual es suspender un objeto esmaltado reflectante dentro del volumen existente (separado espacialmente del recinto de ladrillo y concreto en tres lados), creando un fuerte contraste.

El antiguo carácter del almacén se conserva con la forma del techo, que deja caer la luz en un carril interno de 60 metros de largo que actúa como sistema circulatorio. Se crea una ambigüedad espacial dentro del carril mediante vidrios dorados reflectantes que desdibujan la relación entre lo nuevo y lo viejo.

El proyecto entrega 5700 m2 de superficie comercial en tres niveles, conectados a través de espacios de triple altura y una balaustrada de nivel superior.

El tejido de construcción que le da carácter al edificio se conserva, puntuado por elementos de acristalamiento contemporáneos que revelan el antiguo almacén.

La retención del edificio crea un vínculo auténtico con el legado industrial del sitio, al tiempo que influye en la composición arquitectónica de los edificios adyacentes.

Los materiales son simples. El piso de concreto se rectificó y se eligió una alfombra a tono para las áreas de trabajo. La calidez se transmite a través de color en los muebles y la madera.

Una buena manera de generar bloques de viviendas

Este es el primer complejo residencial en Ucrania basado en bloques. Se trata de pintorescas siluetas de edificios, con departamentos y patios peatonales.

Debido al concepto de cuadra, el área se divide en dos tipos: calles (para el tráfico motorizado) y patios (con juegos infantiles, bancos y callejones). Los vehículos no pueden ingresar a estos patios, con la excepción de los de emergencia que pueden usar pasillos ensanchados pavimentados.

En las condiciones de un presupuesto limitado, se crearon formas geométricas simples y fachadas planas, excluyendo balcones y elementos decorativos. La atención se centró en diferentes giros y altura de los techos de doble inclinación, el sistema de balcón francés y el desplazamiento de la ventana, que permitió evitar filas monótonas. También se desarrolló la primera solución de color atrevida para un vecindario residencial.

El complejo incluye un jardín infantil, una escuela primaria y una secundaria. También un supermercado, campos deportivos al aire libre, cafeterías, tiendas y oficinas.

Un número diferente de niveles de edificios adyacentes (de 2 a 16 pisos) forma una imagen pintoresca de cada calle. También hay un parque con árboles, esculturas y una fuente.

Un parque con caminos de colores

El estudio de los madrileños José de Villar y Carlos Chacón ganó el concurso para diseñar un parque en Valle del Puebla de Mexicali, capital del estado mexicano de Baja California.

Espacios de diferentes escalas se entrelazan, dibujando geometrías cerradas. Anillos que contienen zonas de juego, una pista deportiva y mobiliario urbano fomentan las relaciones sociales.

Todos los elementos -las tiras de bancas y los dispositivos de juego (cancha deportiva, gradas y pérgolas, pirámide escalable con toboganes, juegos de cubos, laberinto, ruedo multiuso)- participan del intenso color de la propuesta, contrastando con el entorno degradado y aportando la jerarquía necesaria para potenciar la actividad pública.

La propuesta se ubica en un espacio de la periferia de baja intensidad de uso, renovando su identidad y abriéndola al disfrute de todos sus habitantes. La intervención fue ganadora del Premio Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) 2019 en la categoría Actuaciones Urbanas.

Foster aterriza en el Mar Rojo

El Estudio británico Foster + Partners ha dado a conocer su diseño para el aeropuerto Red Sea, en Arabia Saudita, que se espera reciba un millón de visitantes para 2030.

Inspirado en las formas del desierto, el oasis verde y el mar, el edificio busca proporcionar un nuevo tipo de experiencia, evitando las molestias comunes de los aeropuertos.

Ubicado en un entorno natural sorprendente, el diseño se inspiró en las dunas del desierto para la forma de las cubiertas. Alimentado por energía renovable, alberga un oasis verde con un jardín plantado de forma autóctona.

“La terminal tiene como objetivo brindar la experiencia de una terminal de aviones privados, proporcionando espacios íntimos que se sienten lujosos y personalizados”.

La terminal se convertirá en un centro de tránsito para los visitantes, con un esfuerzo en generar un edificio que agilice los trámites de los pasajeros.

Estos discurren por un flujo espacial natural a través del exuberante paisaje de oasis hacia el “Centro de bienvenida”, donde son recibidos en el Red Sea Resort. Los controles de seguridad e inmigración se tramitarán rápidamente y el equipaje será enviado directamente a los resorts.

El tiempo que gastan los pasajeros que salen del país es mayor a los pasajeros que llegan, por eso, los espacios están diseñados para que en espera más largos se disfruten en espacios grandes y relajados.

Odile Decq y una sinuosa torre para Barcelona

La arquitecta francesa Odile Decq presentó su diseño de una torre envuelta con sinuosos balcones rojos y blancos, en Barcelona, España. Será su primera torre residencial y tendrá 28 pisos y 89 apartamentos de lujo.

Su forma ondulada, creada por la envoltura de los balcones, pretende ser “una declaración arquitectónica distintiva”, al tiempo que complementa las formas orgánicas de los edificios de la ciudad.

“Barcelona nunca ha sido para mí una ciudad estrictamente racionalista. Tiene un alma barroca colorida, con una profunda historia en el arte y la arquitectura. Las formas orgánicas están arraigadas en la arquitectura de la ciudad”, dijo la mujer.

“La forma no es demasiado dramática, no llama la atención, pero es especial. Simplemente se ve bien”, agregó.

Una vez completado, los niveles superiores serán rojos, “color representativo de Barcelona y también representante de su energía y pasión en la arquitectura”, dijo la autora.

Un componente particular es como va variando, sutilmente, el ancho con cada piso usando el método de éntasis, truco visual utilizado para que los ejes de las columnas parezcan rectos a la vista. “Los griegos lo usaron en sus columnas y yo lo usé para el edificio”, explicó Decq.

“A medida que los límites ondulantes de los balcones se expanden alrededor de las esquinas y se aprietan en el medio, cada nivel cambia”, continuó.

Los visitantes serán recibidos por un vestíbulo de triple altura que cuenta con una pared verde curva, que se extiende a un jardín privado.

Odile Decq desarrolló los acabados internos con formas fluidas y orgánicas, que incluyen islas y baños de cocina a medida, para priorizar las vistas exteriores, con ventanas de piso a techo y amplias terrazas con vistas de la ciudad o el mar Mediterráneo.

Los departamentos estarán terminados con paredes y techos blancos, combinados con pisos de maderade bambú.

Un conjunto pleno de macetas

Heatherwick Studio ha dado a conocer sus últimas imágenes del desarrollo de “1.000 Trees” en el centro de Shanghai, un proyecto habitacional de 300.000 m2.

El proyecto de uso mixto es una estructura cubierta por árboles, que imita una topografía similar a una colina. Para eso coloca columnas estructurales de concreto que se ensanchan en la parte superior, creando maceteros para contener los 1.000 árboles.

Las imágenes del emprendimiento muestran el proyecto casi terminado, en interacción con su contexto y el río adyacente. La intervención se extiende en 2 parcelas, conectadas por un terreno de propiedad gubernamental, e integra edificios históricos existentes.

Una caja de hormigón en medio del bosque

Casa en los Árboles es una vivienda proyectada para Costa Esmeralda, en el Barrio Marítimo II, paralelo al mar, de Pinamar.

Un frondoso fuelle de pinos media entre el barrio y la costa, respetando los 200 metros de retiro establecidos por reglamentación. El lote presenta su cota de mayor altura al frente, descendiendo a medida que se aleja de la calle en el mismo sentido que los médanos.

La encomienda del cliente consistió en una casa de descanso de 185 m2, factible de ser rentada, con un dormitorio principal, dos secundarios, un área de uso social y una piscina. Quería que, refugiada por el bosque, tuviese un mínimo impacto a su entorno.

Apoyada sobre un volumen estructural de pisada mínima -que albergó el acceso, locales de servicio y la sala de máquinas- y envuelta por el bosque de pinos, la casa se funde en la atmósfera del paisaje, lo cual le otorga privacidad y posibilidades de acristalarse.

Para el bajo mantenimiento se planteó en hormigón visto y vidrio. Se eligieron cerramientos de aluminio anodizado color bronce, para invisibilizar la carpintería y enfatizar el contraste con el hormigón.

En la primera planta -elevada dos metros respecto del terreno natural- se dispusieron las actividades comunes; mientras que por encima se organizó la planta de los dormitorios.

El frente es protegido del sol mediante las losas que, a modo de aleros, sobrevuelan las plantas. La piscina se proyectó despegada del suelo, conectada con el área social por la expansión semicubierta.

El volumen superior simula flotar como una caja maciza y compacta sobre la planta inferior, de carácter más transparente y ligero.

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