Septiembre 2019 - Año XXVII
Mobiliario de oficina

¿Cómo elegir una “buena” silla de oficina?

A pesar que muchas veces no le proporcionamos la importancia que merece, la silla de trabajo es una herramienta de gran uso. En este sentido, habría que apuntar que en ellas quienes trabajan en oficinas pasan sentados varias horas al día. Equipar con la mejor calidad el mobiliario de trabajo está ligado al rendimiento de quienes realicen las tareas. Es decir, invertir en un buen mobiliario significa pensar en la empresa y lograr mejores y más significativos resultados. Dentro de esta inversión, las sillas de oficina han de tener un lugar protagonista.

Cuando se trabaja en posición sentada, se debe tener presente que la persona pasará un importante número de horas de forma sedentaria y en la que se adoptarán diferentes posturas, factores que pueden ser causa de lesiones dorso-lumbares, traumatismos repetitivos, lesiones músculo-esqueléticas, etc. Por todo ello, las sillas ergonómicas y los buenos hábitos posturales se revelan como factores clave para tratar de evitar o mitigar en lo posible las citadas patologías.

Por estas razones, la elección de una silla de oficina adecuada debe estar basada en términos de salud y comodidad. Es hora de dejar de pensar en ella como un accesorio más de la casa o el centro de trabajo y darle el lugar que se merece.

¿Cómo elegimos las sillas de oficina de calidad y cuáles serían sus características principales?

En líneas generales hay que subrayar que a la hora de su elección debe prevalecer la ergonomía por encima de aspectos como el estético o el presupuestario, que tendrían que pasar a un segundo plano. Por tanto, la silla ergonómica debe ser la elegida.

Es fundamental, además, contar con una silla adaptada para la actividad que vayamos a desarrollar, ya que no tendremos que mantener la misma postura para estudiar, trabajar, jugar a la videoconsola, ver la televisión o coser. De hecho, son diversos los expertos que afirman que el variar de asiento dependiendo de la práctica está íntimamente relacionado con el aumento de la productividad y la creatividad.

A continuación detallaremos una serie de características que no deben dejar de estar presentes en este tipo de mobiliario:

  1. Debe adaptarse a su usuario y ser totalmente regulable: La silla tiene que permitir la regulación de altura del asiento, del respaldo, para que permita un apoyo lumbar correcto; y de los reposabrazos. Además, debe facilitar la movilidad y el giro. Que la altura del asiento haga posible el apoyo de los pies en el suelo, sin apreciarse una presión excesiva en la parte inferior de los muslos, cerca de las rodillas.
  2. El respaldo debe garantizar que la espalda se apoye correctamente. Ha de posibilitar que adoptemos una posición erguida, ayudando a que apoyemos el tronco en su totalidad y, un punto sumamente importante, que descanse el área lumbar. Por otra parte, el respaldo no debe ser demasiado ancho en su parte superior para que no reste movilidad a los brazos; ha de disponer de cierta curvatura, visto lateralmente, para adaptarse a la forma de la espalda; y se recomienda la posibilidad de regular en altura el respaldo o, en su defecto, la regulación del área más saliente de la curvatura lumbar del mismo, de modo que la altura del apoyo lumbar varíe entre un rango de al menos 6 cm.
  3. Profundidad del asiento: La regulación de profundidad de asiento es importante para que personas de distinta estatura se apoyen cómodamente en el respaldo.
  4. Que sea segura: Las sillas de trabajo deben ser giratorias y sus bases han de estar dotadas de 5 brazos para evitar su vuelco. No debe suponer riesgo en ninguna de las posturas “límite” que pueda adoptar el usuario: desde la posición de sentado en el borde delantero del asiento, con el cuerpo inclinado hacia delante, hasta la posición de máxima inclinación hacia atrás del respaldo. Un desplazamiento fortuito de la silla en el momento en que el usuario va a sentarse podría ser peligroso; para evitar ésto existen sistemas de ruedas “autofrenadas” que no avanzan cuando no hay nadie sentado en ellas.
  5. Que permita una posición sentada dinámica y se adapte a los movimientos del usuario.
  6. Los reposabrazos deben ser regulables: Sirven para dar apoyo y descanso a los brazos y antebrazos; un buen apoyo reducirá la sensación de fatiga en el área cervical. Su longitud debe ser algo menor que la del asiento para que no nos impida acercar la silla a la mesa. Además, deben ser gruesos y no deben tener bordes agudos. Es muy interesante que la anchura del brazo sea también regulable y que puedan girar para que el usuario pueda colocarse en distintas posiciones.
  7. Que tenga un asiento cómodo: Que sea mullido, pero no excesivamente blando. Los bordes delanteros han de disponer de una curvatura adecuada para no oprimir la pierna por su parte inferior y no obstaculizar la circulación de la sangre.

La silla como puesto de trabajo saludable

Las posturas erróneas que más habitualmente suelen adoptarse a la hora de sentarnos en nuestro puesto de trabajo son las siguientes:

  • Cuello girado para visualizar la pantalla.
  • Altura incorrecta del monitor.
  • Ratón demasiado lejos, que obliga a curvar la espalda de forma inadecuada.
  • Ángulo del teclado no apropiado para las muñecas.
  • Espalda no apoyada en el respaldo de la silla.
  • Piernas cruzadas, estiradas o sin apoyo fijo a suelo.

Las consecuencias de una mala postura son la acumulación de estrés, cansancio y concentración.

Una mala postura, ya sea sentado o de pie, es causal de síntomas como: tensión muscular en las muñecas y las manos, dolores lumbares, rigidez y entumecimiento de la nuca y del cuello.

La aparición de este tipo de dolencias es un indicador que hay que cambiar de postura.

La cabeza y la columna vertebral

La cabeza debe estar alineada con la columna vertebral. En posición sentado, las rodillas y los tobillos están ligeramente “abiertos” (un ángulo de un poco más de 90 grados).

La parte superior del cuerpo debe estar ligeramente inclinada hacia adelante, pero también alineado, lo que a menudo implica ajustar su material de trabajo (por ejemplo: pantalla de la PC, silla).

Brazo y antebrazo

Colocar los brazos alineados al cuerpo, orientados hacia la computadora. Sobre la mesa, los brazos y los antebrazos deben estar a un ángulo de 90 a 120 grados, para manipular los objetos (mouse, teclado, etc.) sin esfuerzo.

Las muñecas

Las muñecas deben estar alineadas con los antebrazos y mantenidas derechas.

La silla

La silla debe estar ajustable a la parte superior del cuerpo y permitir una inclinación hacia adelante y detrás. La espalda puede ser mantenida en buenas condiciones durante el trabajo y sin inclinarse demasiado para atrás durante los descansos. Opte por una silla que gire en la base para evitar las torsiones, y añada reposapiés para limitar las tensiones lumbares.

Sabías qué...

- Estar sentado en una silla de oficina no ergonómica, de forma prolongada y en una postura incorrecta, puede provocar una reducción de la circulación sanguínea?

- Una postura no natural de la espina dorsal sobre la silla de oficina puede provocar pequeños desgarros musculares?

- Estar en una posición sentada puede suponer ejercer, aproximadamente, unos 30 kg. de presión adicional sobre la región lumbar (tomando como referencia a una persona de 70 kilos)?

- Una excesiva compresión de la espalda sobre la silla de oficina puede provocar desgastes en los discos intervertebrales?

Pantalla de la PC

Debe estar colocado en un ángulo de 10 a 30 grados para tener una visibilidad directa.

Posición correcta del pie

Estar de pie por períodos prolongados necesita una buena alineación vertical (nuca, espalda, manos, caderas alineadas). Hay que reducir al máximo las tensiones lumbares, de donde la importancia del buen reparto del peso del cuerpo y del mantenimiento de una postura “simétrica”, los pies deben estar paralelos y ligeramente espaciados. Evite abrir demasiado las piernas.


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