Abril 2019 - Año XXVII
Al borde de la línea

Notre Dame de París: la catedral que busca renacer

por Ing. Mario Minervino

El reciente incendio de la catedral de Notre Dame de París es ya parte de la historia. Las llamas arrasando con su cubierta y su gran torre, despertando el estupor de millones de personas que siguieron en vivo el siniestro son parte de un momento que quedará registrado para siempre por este templo de casi mil años.

Pero el día después, el tema es otro. Cada vez con mayor celeridad los sucesos nuevos desplazan a los anteriores, con la mirada puesta más en el mañana que en el ayer. Notre Dame, en ese sentido, ya piensa en su reconstrucción.

Instagram y Twitter

Pocos días alcanzaron para que una importante cantidad de propuestas para la reconstrucción de la catedral fueran desarrolladas por arquitectos y artistas, que a partir de las herramientas gráficas de estos tiempos y la rapidez de las redes sociales permitieron que el mundo se encontrara con una diversidad de ideas de cómo debiera ser la estética, el diseño de las partes afectadas, anticipando las posibles ideas que serán conocidas a partir de la decisión del gobierno de París de convocar a un Concurso Internacional para la reconstrucción.

Lo curioso –acaso esperable—es que las propuestas se centran en recurrir a un lenguaje contemporáneo. No tanto en la reproducción de las formas sino en los materiales y el diseño. La torre de casi cien metros a reconstruir, que no es original del edificio sino que fue adicionada en 1845, es el gran elemento, una posibilidad de generar un hito urbano, una aguja, una luz.

La discusión que se establecerá no es nueva. Es parte del debate que se ha planteado cada vez que un edificio antiguo debió intervenirse, sea para ampliarlo, reciclarlo o repararlo. Se dice que siempre la arquitectura es una expresión de su tiempo.

Notre Dame es el lenguaje de la edad media. La piedra, los vitrales artesanales, los arbotantes sosteniendo las bóvedas. La biblioteca sobre cómo intervenir en este caso tiene libros y pensadores en los dos extremos. Habrá en su momento un jurado de notables –como lo hubo cuando se hizo la torre Eiffel, el museo Pompidou y la pirámide del Louvre–, que tendrá la delicada tarea de designar una propuesta, de aceptar un camino. Mientras tanto, Notre Dame, milenaria, espera.

Notre Dame en la historia de un jorobado

Pocas veces una obra literaria tuvo tanta influencia para sacar del olvido a una obra de arquitectura como la escrita en 1831 por Victor Hugo, titulado Notre Dame de París. Apasionado por la época gótica, Hugo asistía con espanto a la ola de demoliciones de edificios de ese estilo de la edad media.

Cuando un editor le requirió una novela, vio una oportunidad de convencer a los parisinos de proteger el patrimonio gótico. Así creó una historia de romances desdichados y personajes marginales ambientada en el París medieval, con largas descripciones de la catedral.

La obra presenta a Esmeralda, una bailarina gitana y a Quasimodo, un joven jorobado que se encarga de las campanas de la catedral. La obra despertó la atención de todos y sirvió para que nunca más se ignorara a ese edificio.

Victor Hugo murió 50 años después de haber escrito esta novela, convertido en una leyenda. Sus restos se trasladaron en el “coche fúnebre de los pobres” al Panteón de París, seguido por dos millones de personas. Reposan junto a los de Émile Zola y Alejandro Dumas.

IMAGE STUDIO NAB: un invernadero del Señor

Respetando la silueta original de la catedral, este estudio propone un particular enfoque ambiental y educativo para la reconstrucción del tejado y de la aguja.

El primero está pensado como un invernadero, planteando el uso de las cenizas de las vigas quemadas para nutrir las plantas. La aguja acogería colmenas de abejas, un uso que ya tiene la catedral en sus terrazas.

KISS THE ARCHITECT: a puro arco

El estudio fundado por el chipriota Dakis Panayiotou, que se define como un “socio políticamente incorrecto y ecléctico con las tendencias y movimientos emocionales eclesiásticos”, plantea coronar la catedral con una obra a la que tituló “A foolish Folly”, una torre postmoderna formada por arcos y bolas, con una escalera que se acerca al cielo.

VIZUM ATELIER: la torre infinita

“En el gótico las construcciones intentaban alcanzar el cielo. El arquitecto Le Duc lo intentó también en el siglo XIX con su nueva aguja sobre la Catedral. Ahora, es posible conseguirlo”, explicaron integrantes del estudio al presentar su propuesta.

Para eso Vizum Atelier pensó una aguja con un gran cañón de luz en la cúspide, para que el haz se pierda entre las nubes.

MATHIEU LEHANNEUR

Este diseñador recurre al fuego generador de la destrucción de parte del edificio como un elemento protagonista de la reconstrucción. Por eso propone algo nuevo que recuerde ese momento: una escultura metálica con la forma de una llama haciendo referencia al incendio.

ALEXANDER NEROVNYA

El estudio de este arquitecto ruso expone que, igual que se realizó en los siglos XVIII y XIX cuando se hicieron añadidos a la estructura original, se debería ahora dejar la impronta de nuestro tiempo. Para ello propone restaurar la aguja y colocar un tejado de cristal.

“Notre Dame nunca volverá a ser la misma. Entonces, ¿por qué no hacerla mejor? Cuando las personas vengan a verla sentirán una poderosa conexión con la historia al ver las partes antiguas y modernas juntas”, explicó.

AJ6 STUDIO

Alexandre Fantozzi, uno de los fundadores del brasileño Aj6 Studio, se inclina con un particular uso de los vitrales, un elemento característico de estas catedrales. “Nuestra propuesta es utilizar su mejor elemento, las vitrinas, y realizar con ellas toda la cubierta , incluida la torre”, explica. El arquitecto cree que este tejado enfatizará la conexión entre cielo y tierra que tanto se perseguía en el gótico.

DAVID DEROO

Una de las propuestas más conservadoras es la de este artista francés, que apuesta por la misma estética pero de líneas más contemporáneas y con tecnología y materiales actuales.

STUDIO FUKSAS

La propuesta de Massimiliano y Doriana Fuksas es tan simple como clara: una réplica de la aguja anterior elaborada con cristal de Baccarat. La Société Baccarat es una empresa localizada en Baccarat, Francia. La compañía es reconocida como una de las más importantes en la industria del diseño en cristal por su calidad y textura.

Dos opiniones calificadas

Dominique Perrault y Norman Foster, dos de los arquitectos más prestigiosos del mundo, han hecho públicas sus opiniones sobre lo ocurrido con la catedral.

Perrault, miembro del Instituto de Francia, mencionó que Notre Dame “es un lugar absolutamente único” y que la Île de la Cité, donde se ubica, “es una tierra en sí misma”. “Este desastre (por el incendio) ha despertado una inmensa ola de emociones en los corazones de quienes cada día construyen y reconstruyen la historia de la arquitectura”.

En cuanto a la recuperación ha señalado que “será una tarea delicada” aunque llamó a “no desalentarnos” por la pérdida del techo medieval. “Cada ola de tiempo supera su aluvión. Tendrá que ser reconstruido sin alterar la esencia de su patrimonio”.

Norman Foster, por su parte, mencionó que en todos los casos de reconstrucción (Foster es autor de la cúpula vidriada del Reichstag de Berlín) se utilizó la tecnología más avanzada de la época. “Nunca replicó el original”, apuntó. En Chartres, señaló, las maderas del siglo XII fueron reemplazadas en el siglo XIX por una estructura de hierro fundido y cobre.

A su criterio, la decisión de celebrar un concurso para la reparación “debe ser aplaudida porque es un reconocimiento de esa tradición de nuevas intervenciones”.

Notre Dame, la Señora

En la edad medio surgió una ola de veneración por la Virgen María, al punto que un gran número de catedrales construidas en la época fueron dedicadas a ella. De allí la designación de Notre Dame que identifica a varios de estos edificios. Si bien la catedral de París es una de las más conocidas, Francia cuenta con varias catedrales construidas entre 1100 y 1200 dedicadas a María. Es el caso de Notre Dame de Chartres (1194-1220); Notre Dame de Reims (1211-1345); Notre Dame de Amiens (1220-1269), Notre Dame de Estrasburgo (1015-1439) y Notre Dame de Laon (1195-1235).

Para entender el esfuerzo de todas estas ciudades por construir semejantes edificios es importante indicar que cada catedral era la casa de Dios, pero no en el sentido de una frase hecha sino como “una realidad llena de temores”, según escribió Otto von Simson. Todo lo sobrenatural estaba presente en la edad media, impregnando cada aspecto de la vida humana. “El santuario era el umbral del cielo”, se decía.

La construcción de cada catedral era parte de una jactancia cívica como de la piedad religiosa.

A pesar de semejante demostración de fe, Dios no se sintió demasiado conmovido. Hacia el 1300 el crecimiento de la población de Europa llevó a los campos a su agotamiento, sobreviniendo una hambruna terrible. Luego vino una plaga bubónica, conocida como la peste negra. En un contagio lento y ramificado murió las dos quintas partes de la población, 25 millones de personas. Como siempre que se toca fondo, increíblemente una ola de optimismo fue impregnando a algunas ciudades. En 1400, en Florencia, los hombres del Renacimiento traían un nuevo modo de entender la vida. Pero eso es parte de otra historia.


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