Abril 2019 - Año XXVII
Obras en Bahía Blanca

Casa Buda, con diseño de autor

por Alina Pérez

La casa nace del sueño de un reconocido ex jugador de fútbol. En el 2016 es vendida y su nuevo propietario buscó la quimera de transformarla en un “casco de estancia” en un barrio cerrado. Con 700 m2 de superficie cubierta y 1600 m2 de parque, el desafío del aggiornamento se transformó en la obra prima de mi vida”, explica la autora.

“En la remodelación de cada espacio fue prioritario la búsqueda del ingreso de luz natural, la fluidez de energía, la armonía con el exterior, la simplicidad de circulación y la funcionalidad. El estilo elegido fue el eclético, con inspiración étnica oriental inspirado en la filosofía Zen”.

Paredes: toda pared que no era portante fue quitada, bajo la supervisión de un reconocido ingeniero.

Fachada: no se modificó, excepto el parque con las palmeras rescatadas de un terreno pronto a la construcción de un edificio. Parque y jardinería se trabajó en conjunto, con un arquitecto paisajista.

Pisos: se cambiaron todos -internos y externos-. Se colocaron pisos de madera y porcelanatos.

Cielorraso: se modificaron todos los existentes, creando desniveles para generar separaciones virtuales, ayudadas por iluminación led por gargantas y desniveles.

Iluminación: Toda la iluminación es consciente, ya que fueron reemplazadas en su totalidad por led interior y exterior. Se generaron 3 escenarios lumínicos por ambiente.

Electrodomésticos: Todos fueron reemplazados por otros más modernos.

Carpintería: Excepto las puertas, la carpintería de la cocina y los muebles de tv, las restantes fueron realizadas por un carpintero de la ciudad, bajo diseños exclusivos para cada ambiente.

Calefacción: Fue reemplazada completamente la existente, para colocarse en su lugar radiadores y hogares.

Cortinas: Se optaron por las de estilo rollers screen.

Mármoles y cuarzo: Se utilizó el existe y se le agregó cuarzo blanco, para dar sensación de mayor luminosidad.

Muebles: Algunos fueron recuperados, otros reciclados y, además, se adquirieron nuevos para decorar las diferentes áreas.

Pileta: Se generaron dos piletas, una de adultos con desborde sin fin a la vista y otra para niños, que a la vez es la pileta de meditación, generando este espacio por la imagen de Buda y su muro de piedras pórfido con caída de aguas sonoras. (diseño exclusivo de Aída Pérez).

Todo lo realizado -externo e interno-, cada ambiente, cada mueble, cada objeto, cada sensación fue creado con la visión de encontrar mi lugar en el mundo. Y como siempre les digo a mis clientes: “la belleza de todas las cosas radica en el punto exacto del equilibrio”.


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