Marzo 2019 - Año XXVII
Decoración

Feng Shui pensado para los espacios de niños

por Melisa Pietrantonio

Para el Feng Shui, no es lo mismo una casa habitada por adultos mayores, que la vivienda de una pareja joven o el hogar de una familia con niños. Si bien todas las situaciones deben aspirar a ser energéticamente equilibradas, el logro de la armonía en cada una tiene sus particularidades. A continuación compartimos algunos “tips” para que la decoración y disposición de nuestra casa ayuden a sacar lo mejor de esa etapa vital maravillosa: la infancia.

En el caso de las casas con bebés, infantes o adolescentes, se prioriza un Feng Shui que acompañe el crecimiento de los niños brindándoles espacios seguros y saludables, que estimulen un desarrollo vital en todas las áreas: afectiva, social, intelectual, física y espiritual.

Los chicos tienen, desde que nacen, muchísima energía que irán desplegando a medida que interactúen con el medio, aprendiendo cada día nuevas habilidades y conocimientos. Es sumamente importante que el hogar los haga sentir contenidos para que puedan desarrollar una autoestima positiva que los anime a explorar, a aprender de los errores, a confiar en sí mismos y en los demás.

A su vez, los niños necesitan viviendas que los estimulen a ser creativos, curiosos, sociables, alegres y afectuosos. Para lo cual, por momentos y sectores, tendrán que desordenar y ensuciar. Por eso, en una vivienda con niños hay que encontrar permanentemente un equilibrio entre los límites y las libertades, brindando ambientes versátiles que les permitan crecer y madurar con armonía. A continuación compartimos algunos consejos que ayudarán a regular la energía del hogar:

En el living

La sala de estar es el corazón de una casa. Desde allí se activan áreas vitales para las personas. Dentro del living, el sector correspondiente a los hijos es el oeste. Bien configurado, este lugar facilita la comunicación con el inconsciente, la creatividad, la descendencia y todo lo relacionado a trascender. Para armonizar este espacio y ayudar con todo lo relativo a los hijos, es necesario que haya orden, calidez, luminosidad, limpieza y se aparten los objetos y muebles que actúen como límites y obstáculos simbólicos.

La energía activadora del oeste es la del elemento metal; por lo tanto, para este sector se aconsejan: jarrones y adornos de cerámica, cristales de roca, móviles de amatista, los colores amarillo, marrón, ocre, mostaza, blanco, gris perla o metalizado, campanas de metal, instrumentos musicales y fotografías alegres de los niños.

En cambio, deben evitarse: recipientes con agua, móviles de vidrio, cuadros con imágenes de agua (el agua oxida el metal); velas, color rojo, imágenes del sol (el fuego desgasta al metal); plantas y muebles de madera (la energía madera debilita el metal).

En los dormitorios

La habitación es para nuestros hijos su universo privado, el lugar donde confluyen sus emociones, inquietudes, secretos y fantasías. En este lugar deben sentirse a gusto, seguros y protegidos.

Al limpiar y equilibrar la energía de la habitación podemos ayudarlos a mejorar sus horas de descanso, su capacidad de concentración, su iniciativa, su salud y sus emociones en general. El Feng Shui recomienda que los dormitorios estén separados de las áreas de juego o de estudio. Si ésto no fuera posible, entonces hay que recrear una organización virtual con colores, muebles o receptáculos, para que puedan guardarse los juguetes o los elementos de estudio al terminar de utilizarlos. Si el ambiente es muy pequeño, los muebles deben ser de dimensiones tales que no entorpezcan el paso ni la circulación de la energía. Y habrá que quitar de la vista de los niños juguetes de acción o tareas pendientes antes de ir a dormir.

Una buena opción es el uso de muebles en módulos que se pueden ir reorganizando de acuerdo a las necesidades cambiantes del espacio y resultan prácticos para recuperar el orden diario. Siempre es mejor elegir mobiliario de bordes redondeados y evitar las estructuras con puntas amenazantes que emiten energía agresiva y pueden ocasionar accidentes durante el juego.

La cama

La cama debe ser sólida, con buen respaldo para transmitirles seguridad. Nunca debe quedar con los pies enfrentados a la puerta de entrada ni lindante a paredes que del otro lado tengan fuentes de calor (hornos, estufas) o cañerías y desagües, porque ésto podría causar a la larga problemas de salud.

El hábito de dejar objetos debajo, como zapatos, juguetes o libros corrompe la circulación del Chi, genera desorden y suciedad. Tampoco hay que colocar estantes ni objetos pesados arriba, ésto es para evitar accidentes y la sensación de opresión.

El uso de camas cucheta a veces es una alternativa por la falta de espacio. Sin embargo, esta distribución puede provocar un estancamiento de la energía de crecimiento para el niño o adolescente que duerme abajo. En este caso, habrá que disponerlas de manera perpendicular y no paralelas entre sí.

Las camas compactas son muebles funcionales que poseen cajones e incluso una cama extra y son aceptados por el Feng Shui, ya que permiten aumentar el espacio de guardado y disponer de más lugar para recibir amigos o jugar.

Las paredes

El ambiente debe brindar una atmósfera alegre y a la vez tranquila, que favorezca el descanso. Los colores beige o pasteles para las paredes son ideales. Mientras que los aportes de colores más vivos pueden dosificarse en los objetos y accesorios.

Una buena idea es decorar el cuarto con reproducciones pictóricas de retratos de ídolos. Se trata de una manera de despertar en los más jóvenes el interés por el arte. También los atrapadores de sueño y los móviles coloridos son aportes de energía positiva.

Los objetos

Para evitar la acumulación y el estancamiento del Chi es importante renovar los adornos y entretenimientos según los cambiantes intereses de los niños, reemplazando los que ya no usan por nuevos. La ambientación debe evolucionar con las etapas de crecimiento de los chicos, para no estancarlos ni crear problemas de inmadurez.

Los peluches y muñecas arriba de la cuna o cama acumulan polvo y ácaros, fomentan problemas de alergia. Las habitaciones deben ventilarse, dejando que el sol entre para limpiar la atmósfera y evitar humedades patógenas. Los excesos de luz solar se regulan con cortinas, que protegerán también de la energía Yin de la noche al caer el sol.

Destrabando los conflictos energéticamente

Cuando existen alteraciones de la conducta, el Feng Shui es una herramienta que puede colaborar en el reencausamiento de conflictos. Por ejemplo, los niños o adolescentes con dificultades para estudiar, que se distraen con facilidad, nunca deben tener el escritorio enfrentado a ventanas sin cortinas o muy grandes, ni de espaldas a la puerta. Lo ideal es que el escritorio quede de costado a una ventana y que tenga un buen respaldo de contención (una pared detrás). Tampoco debe estar situado en el medio de flujos energéticos, que se forman entre puertas y ventanas enfrentadas. El área de estudio debe situarse en un sector o ambiente separado al de entretenimiento y descanso. Hay que disponer de organizadores para guardar todo lo relativo a los estudios una vez terminada la tarea.

Si hay problemas con la alimentación se sugiere revisar la energía del lugar donde come el niño y los hábitos en torno a ella. Una casa en donde hay claridad en los hábitos y en los horarios, no genera problemas a la hora de sentarse a comer.

A los niños se los puede atraer con una mesa decorada con mantel y servilletas de colores alegres (naranja, verde, amarillo, rojo), formas divertidas en los platos y la vajilla. Para el Feng Shui es recomendable quitar la televisión del comedor. La mesa no debe quedar debajo de vigas, ni entre corrientes de aire.

Roles y espacios comunes

A veces los problemas surgen por falta de autoridad, por roles invertidos o vínculos disfuncionales. En estos casos, hay que revisar los espacios privados y comunes de toda la casa. Probablemente no haya límites claros sobre ciertas pautas de convivencia. Por ejemplo, dormir con los hijos es un placer inmenso y hay corrientes educativas que alimentan la cama familiar, pero el Feng Shui no recomienda que el bebé se convierta en el rey del espacio más íntimo de la pareja. En la adolescencia, los padres muchas veces comparten vida social con los hijos; ésto es bueno pero con límites. A veces, las tensiones de la pareja con hijos adolescentes se agudizan, debido a que es frecuente que a esta edad busquen dividir opiniones y conseguir una ventaja en algo que desean. En la casa deben existir espacios de adultos, espacios de hijos, y espacios comunes, cuando no hay límites claros entonces surgen las discusiones, las peleas y los problemas de pareja y convivencia en general.

Las ideas del Feng-Shui proporcionan bienestar, equilibrio y armonía a los niños, pero no intervienen en el desarrollo de su personalidad. Si se quiere armonizar la energía del hogar, la clave es tener en cuenta que los hijos necesitan moverse en un espacio que les estimule y les haga sentir seguros.

Fuente: Libro “Cambie su vida con Feng Shui” de Patricia Traversa, Directora del Centro Oficial de Feng Shui Profesional.

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