Marzo 2019 - Año XXVII
Medio ambiente

Energías limpias a nuestra disposición

Integrar las energías renovables a nuestra vida cotidiana, reduciendo el consumo de las energías convencionales y mejorando la calidad resulta cada vez más accesible. Sólo es cuestión de decisión y convicción. La utilización de soluciones amigables con el medio ambiente es el desafío que presenta el uso de las energías alternativas. En este artículo comentaremos algunas de sus posibilidades.

Se denomina “energías renovables” a aquellas fuentes energéticas basadas en la utilización del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal -entre otras-.

Se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles, como sucede con las energías convencionales, sino recursos capaces de renovarse ilimitadamente. Su impacto ambiental es de menor magnitud dado que, además de no emplear recursos finitos, no generan contaminantes. Sus beneficios van desde la diversificación de la matriz energética hasta el fomento de las industrias locales; y desde el desarrollo de las economías regionales hasta el impulso al turismo.

Energía eólica

La energía eólica hace referencia a aquellas tecnologías y aplicaciones en que se aprovecha la energía cinética del viento, convirtiéndola a energía mecánica o eléctrica.

Existen dos tipos principales de máquinas que aprovechan la energía contenida en el viento: los molinos, que se utilizan fundamentalmente para bombeo mecánico de agua (algo muy común en el campo), y los aerogeneradores, equipos especialmente diseñados para producir electricidad.

Las provincias de Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Buenos Aires concentran el mayor potencial eólico argentino.

Energía solar

Esta energía es la que, mediante conversión a calor o electricidad, aprovecha la radiación proveniente del sol. Nuestro planeta recibe del sol una gran cantidad de energía por año de la cual solo un 40% es aprovechable, cifra que representa varios cientos de veces la energía que se consume actualmente en forma mundial.

Es una fuente de energía descentralizada, limpia e inagotable, que se puede transformar en electricidad de dos maneras:

- Energía solar térmica: utiliza una parte del espectro electromagnético de la energía del sol para producir calor. La transformación se realiza mediante el empleo de colectores térmicos. Su principal componente es el captador, por el cual circula un fluido que absorbe la energía radiada del sol.

- Energía solar fotovoltaica: utiliza la otra parte del espectro electromagnético de la energía del sol para producir electricidad. Basada en el efecto fotoeléctrico, la transformación se realiza por medio de celdas fotovoltaicas, que son semiconductores sensibles a la luz solar que provoca una circulación de corriente eléctrica entre sus 2 caras. Un conjunto de celdas conectadas entre sí, componen módulos o paneles solares fotovoltaicos.

Biomasa

Se denomina “biomasa” a toda porción orgánica proveniente de las plantas, los animales y de diversas actividades humanas.

El término “biomasa” abarca una variada serie de fuentes energéticas: desde la simple combustión de la leña para calefacción hasta las plantas térmicas para producir electricidad, usando como combustible residuos forestales, agrícolas, ganaderos o incluso “cultivos energéticos”, pasando por el biogás de los vertederos o lodos de depuradoras, hasta los biocombustibles.

Cualquier tipo de biomasa proviene de la reacción de la fotosíntesis vegetal, que sintetiza sustancias orgánicas a partir del CO2 del aire y de otras sustancias simples, aprovechando la energía del sol.

Biogás

Aunque también sea biomasa, nos referimos a este fluido como el producto gaseoso que se obtiene de la descomposición de la materia orgánica por el proceso biológico de digestión anaeróbica en un medio con carencia de oxígeno y por medio de bacterias específicas.

Este gas refiere en general a la mezcla constituida por metano y dióxido de carbono, con pequeñas proporciones de hidrógeno, nitrógeno y sulfuro de hidrógeno. El porcentaje de metano lo caracteriza como combustible con poder calorífico apto para la combustión en motogeneradores que producen energía eléctrica.

Biocombustibles

Se entiende por “biocombustibles” al bioetanol, biodiesel y hasta el biogás, producidos a partir de materias primas de origen agropecuario, agroindustrial o desechos orgánicos.

Además de emplearse como combustibles para producir energía eléctrica, se los incorpora como “corte” o agregados de combustibles convencionales.

Pequeños aprovechamientos hidroeléctricos

La fuente hidroeléctrica consiste en la conversión de la energía cinética y potencial gravitatoria del agua, en energía mecánica que finalmente es transformada en eléctrica.

De acuerdo con el “Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía para Producción Eléctrica”, la categoría de “Pequeño Aprovechamiento” corresponde en la Argentina a centrales hidroeléctricas de hasta 50 megavatios de potencia instalada.

Técnicamente esta fuente contempla tanto a los aprovechamientos llamados “de acumulación” (agua embalsada por un dique) como a los denominados “de paso” (o de agua fluyente), aunque los pequeños aprovechamientos se encuadran, en su mayoría, en esta última modalidad.

La generación de energía a partir de una corriente de agua es la fuente de energía renovable más usada en el mundo para generar electricidad.

Geotermia

Por definición, entendemos por energía geotérmica a aquella que, aprovechando el calor que se puede extraer de la corteza terrestre, se transforma en energía eléctrica o en calor para uso humano o procesos industriales o agrícolas.

La generación de energía eléctrica a partir de la geotermia se basa en el aprovechamiento del vapor generado naturalmente, en turbinas de vapor que alimentan un generador eléctrico. En Argentina se cuentan con al menos 4 puntos de interés geotérmico para generar energía eléctrica, dos de ellos en la provincia de Neuquén (Copahue y Domuyo), otro en Tuzgle (Jujuy) y el cuarto en Valle del Cura (San Juan).

Energías verdes

Este término se utiliza para describir la energía generada a partir de fuentes de energía primaria respetuosas del medio ambiente. Las energías verdes son aquellas que no contaminan, es decir, cuyo modo de obtención o uso no emite subproductos que puedan incidir negativamente en el medio ambiente. Este tipo de recursos está ganando espacio, pues permiten disminuir la dependencia de las fuentes tradicionales de energía (como petróleo y gas) y aumentar la independencia energética de cada país.

Afortunadamente, la conciencia sobre la necesidad de cuidar el planeta y la vida está cobrando importancia y se están llevando a cabo acciones concretas. En lo que refiere a uso de energías, recurrir a soluciones sustentables que aprovechen eficientemente los recursos renovables y disponibles es una tendencia palpable a nivel global.

A nivel hogareño, esta tendencia ha dado lugar al desarrollo de un conjunto de soluciones cada vez más accesibles. Estas herramientas, debidamente integradas, permiten afirmar que vivir en una casa a energía solar hoy es una realidad totalmente viable y a mano. Son soluciones basadas en el uso de la energía del sol, que van desde alternativas para iluminación, hasta sistemas de cocina, calefón o termotanque solar y toda una serie de artefactos muy interesantes para el hogar (linternas y cargadores, radio FM y AM, etc.). Para ello es necesario contar con un kit energético solar, que involucra entre otros recursos a los paneles, los debidos reguladores de carga y las correspondientes baterías. Además de colaborar con el cuidado del medio ambiente, una casa con energía solar proporciona dos ventajas para nada menores: bajar los costos de ciertos consumos energéticos (como los de la electricidad y el gas) y además hacerlo mediante la utilización de soluciones fáciles de instalar, confortables y absolutamente cómodas.

Al optar por la energía solar en una casa se está eligiendo una fuente renovable, limpia y sustentable de energía. Una fuente eficiente y muy efectiva.

Se estima que el hecho de recurrir a la iluminación solar puede ayudar a bajar más del 80% el consumo de electricidad convencional, colaborando en paralelo a disminuir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) que se liberan a la atmósfera, que son las que provocan el tristemente famoso calentamiento global.

Un hogar sustentable

Esta tendencia que se viene afirmando y suma adeptos puede llevarse a cabo con una serie de recomendaciones para tener en cuenta: las lamparitas de bajo consumo, la nafta “verde”, el reciclado de desechos, entre otras consideraciones, son pequeños actos que pueden incorporarse a nuestro hogar.

Si la idea es sumar a la visión de una casa sustentable, donde se evite contaminar el medio ambiente y se propicie la convivencia con la naturaleza a partir de la reducción de nuestra huella, aconsejamos seguir los siguientes pasos que facilitarán tal situación:

  • Emplear elementos de limpieza poco agresivos, como bicarbonato de sodio o vinagre.
  • Utilizar lámparas de bajo consumo.
  • Reducir el consumo de baterías o pilas, tratando de reemplazarlas por las recargables.
  • Reciclar vidrios, aluminio y papel.
  • Emplear los desechos orgánicos para hacer compost.
  • Instalar un control termostático a la caldera o radiador.
  • Adquirir pisos y muebles hechos con maderas de árboles de plantación.
  • Implementar los techos o terrazas verdes. En lugar de recurrir a cubiertas de tejas, chapas o cualquier otro material, construimos un jardín en las cubiertas de nuestras viviendas. No requieren mucho mantenimiento adicional al de un parque en el piso. Si están bien construidos, los techos verdes no filtran ni hacen que pase la humedad. Se estima que duran alrededor de 30 años. También se pueden armar paredes verdes, que tienen similares beneficios para el hogar y para el planeta: mejoran la calidad del aire en ambientes urbanos porque las plantas absorben las partículas contaminadas y las convierten en oxígeno, reducen los ruidos de los vehículos y en general de la calle, disminuyen los riesgos de inundación porque retienen hasta el 65% del agua de las lluvias y generan un espacio vital que favorece el contacto con la naturaleza. También aumentan el aislamiento y la eficacia energética, reducen la cantidad de energía que se necesita para calefaccionar o acondicionar una casa.
  • Si se pudiese, utilizar paneles solares para generar energía en la casa. Los paneles o captores de luz solar son eficientes cuando se usan para calentar agua o para iluminar la vivienda sustentable. Se debe tener en cuenta que se pueden usar el 80% de los días del año y que si está nublado cuenta con un sistema de “guardado” de energía, lo mismo que durante la noche.

Si bien no se puede iluminar toda la casa con estos paneles, es decir, no reemplaza el uso de la energía eléctrica convencional en su totalidad, sirve para reducir el coste de la boleta de luz y gas.

La búsqueda de colaboración con la conservación del medio ambiente viene ganando espacio y son varias las opciones que encontramos a la hora de implementar la sustentabilidad. Solo es necesario alcanzar la concientización y respeto por la naturaleza y utilizar las herramientas necesarias para lograrlo.

Fuente: Energías Renovables. (2019). Recuperado de www.argentina.gob.ar/energia/energia-electrica/renovables
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