Marzo 2019 - Año XXVII
Proyectos y Propuestas

Estudio de resilencia urbana frente a los cambios climáticos

por Ing. Horacio Varela

En el marco del convenio celebrado entre la catedra Proyecto Final de la carrera Ingeniería Civil, de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Bahía Blanca, y la coordinación del proceso APELL, los alumnos cursantes de dicha materia abordaron el análisis y discusión acerca del grado de resiliencia que presenta la ciudad de Bahía Blanca frente a los fenómenos producidos por los cambios climáticos.

La resiliencia es un concepto que describe la capacidad de un sistema expuesto al peligro de resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, incluyendo la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas. Su aplicación a los territorios urbanos da lugar, a su vez, a la resiliencia urbana, que considera dicha capacidad para todos los sistemas que forman parte de una ciudad: sociales, económicos, ambientales y culturales.

Riesgo Climático

El riesgo a causa de los impactos climáticos se deriva de la interacción de los peligros o amenazas climáticas con la vulnerabilidad, dado que tienen que sucederse ambos eventos a la vez para que exista dicho riesgo. Los cambios en el sistema climático y los procesos socioeconómicos, incluidas la adaptación y mitigación son impulsores de peligros, exposición y vulnerabilidad.

Los peligros climáticos van desde olas de calor, de frío y tornados, hasta precipitaciones intensas y prolongadas, refiriéndose así a sucesos o tendencias relacionadas con el clima o los impactos físicos de éste. Por otro lado, la vulnerabilidad es la predisposición a ser afectado negativamente; comprende una variedad de conceptos y elementos que incluyen la sensibilidad o susceptibilidad al daño y la falta de capacidad de respuesta y adaptación. Para evaluar el riesgo habrá también que considerar la exposición, dada por la presencia de personas, medios de subsistencia, ecosistemas, funciones, servicios y recursos ambientales, infraestructura, o activos económicos, sociales o culturales en lugares y entornos que podrían verse afectados negativamente. Sumado a ello, otro componente esencial a incorporar para evaluar el riesgo, es la resiliencia, definida en la introducción de esta nota.

Así se obtiene:

Riesgo = (Peligro x Exposición x Vulnerabilidad) / Resilencia

Las dos estrategias complementarias para hacer frente al cambio climático son:

• Medidas de mitigación: influyen en las causas que generan el cambio climático; por ejemplo, en la emisión de los GEI (Gas Efecto Invernadero). Para ello se implementan medidas que buscan reducir dichas emisiones (mayor eficiencia energética, reducción de la deforestación, utilización de energías renovables, etc.)

• Medidas de adaptación: trabajan sobre las consecuencias, reduciendo la vulnerabilidad de cada sector productivo y por consiguiente el riesgo.

Analizando las posibles situaciones que pudiera causar el aumento de la temperatura en el planeta Tierra y aplicando el concepto de resiliencia urbana frente a este cambio, se plantea este trabajo como complemento del Proceso APELL, en base a los datos relevados por la empresa IDOM en conjunto con la Municipalidad de Bahía Blanca.

Amenaza 1: Aumento del Nivel Del Mar

Las temperaturas del océano están incrementándose, llevando a una expansión del mar. Como las capas de hielo y glaciares se derriten, agregan más agua a los mares. Nuevas y crecientes tecnologías dispuestas a lo largo de los océanos, hielo polar y orbita espacial, revelan cambios significativos de los factores que están llevando a un aumento del nivel del mar.

Los efectos regionales pueden causar que los niveles del mar aumenten, disminuyan o permanezcan prácticamente estáticos.

Debido a los cambios climáticos, se proyecta un aumento del nivel del mar. Para ello, se propone analizar la ciudad desde el frente costero siguiendo los siguientes lineamientos:

  • Composición de la costa.
  • Análisis socioeconómico.
  • Análisis geológico y ecológico.
  • Estudio del puerto.
  • Línea de ribera.
  • Respuesta de riesgo de la ciudad.

Analisis De La Vulnerabilidad

El estuario de Bahía Blanca, como todo ecosistema, tiene una estabilidad que relaciona la fauna y flora junto con los seres humanos y sus actividades.

Como en todo equilibrio, lo que realiza una de las partes tiene implicaciones en mayor o menor medida por sobre la otra. El ser humano es quien tiene mayor impacto, por ende, es aquel que debe realizar las tareas de mitigación tanto inmediatas como a largo plazo.

Teniendo en cuenta la información obtenida a partir de los datos volcados en el presente informe y las consultas realizadas a especialistas de diversas entidades, como el Instituto Argentino de Oceanografía, se puede afirmar que el impacto ambiental que generaría el aumento del nivel del mar analizado previamente no tendría grandes implicaciones sobre las comunidades que habitan la zona, debido a la gradualidad del cambio: al ser de manera lenta y progresiva, se estima que habrá un desplazamiento del ecosistema intermareal hacia el continente. Es importante comprender que, sobre el área investigada, no existe un estudio formal que establezca dicha capacidad de adaptación, pero ésto puede afirmarse gracias a la facultad natural de la fauna y flora de adaptarse a nuevas situaciones ambientales, a fin de evitar la vulnerabilidad de la comunidad.

Cabe destacar que un posible plan de acción con la finalidad de preservar el ecosistema podría ser la declaración de una zona natural protegida que se desarrolle a lo largo de toda la costa, a partir de la localidad de Punta Alta hasta la localidad de General Daniel Cerri.

Por otra parte, esta posible reserva natural -que constaría de un sector de aproximadamente 5.000 hectáreas- sería un complemento de la ya existente “Reserva Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde” que posee actualmente unas 210.000 hectáreas sobre el continente. Ésto permite que se puedan planificar distintas actividades y fines para estos sectores, logrando una explotación beneficiosa.

Por otra parte, con respecto a toda la información relevada y en función de las distintas actividades habitacionales e industriales y los sectores de posible ocupación, se pudo concluir con respecto al aumento del nivel del mar sobre diferentes ejes analizados:

• El primer eje corresponde a las calles que se encontrarían afectadas por la inundación, y al no tener aumentos significativos del nivel costero, se puede concluir que ninguna de las calles que involucran al sector del puerto, a los accesos a Bahía Blanca y a los barrios de las ciudades costeras aledañas tendrá entonces posibles riesgos de daños o inundación. En cuanto al relevamiento de las distintas actividades habitacionales, podemos decir que particularmente en la zona de General Cerri se encuentran los menores niveles de cota. Es por ello que recomendamos tener un plan de acción ya que, al momento de realizar la planificación urbana, se deberá tener en cuenta un posible aumento de napas subterráneas que impidan la libre descarga de sistemas pluviales y cloacales, a pesar de estar protegido por el nivel de cota de la vieja línea férrea. Por otra parte, Ingeniero White posee problemas con la arcilla expansiva, lo que implica otro plan de acción importante a considerar ya que las napas también se verán afectadas y, por ende, el suelo variará de estado y causará daños en las construcciones existentes si no se prevén buenos sistemas constructivos.

• Otro eje de relevancia son las actividades industriales cuya implicancia en la economía bahiense son muy grandes. Tanto el Polo Petroquímico como el Puerto de Bahía Blanca no corren riesgo alguno ya que, gracias a los niveles de cotas que se recolectaron de dicho sector y la información obtenida del Consorcio del Puerto de Bahía Blanca, se puede determinar que el nivel del puerto se ubica a mínimo un metro por encima del nivel del mar, por lo que no sufrirá consecuencias a la hora de tener pequeñas modificaciones de la línea de rivera a lo largo de los próximos 100 años. Finalmente, el foco industrial y tecnológico de la ciudad podrá seguir funcionando y desarrollándose de manera normal y segura ante eventos como el aumento del mar pudiendo continuar con su gran influencia respecto a la economía de la ciudad.

Amenaza 2: Crecida del Arroyo Napostá por lluvias intensas

La localidad de Bahía Blanca se encuentra atravesada por el arroyo Napostá, el cual constituye una fuente de riesgo potencial debido a que la zona norte de Bahía Blanca, por sus características geológicas, se inunda ante la ocurrencia de lluvias intensas, y forma el “Valle de inundación o Valle del Napostá”, que funciona como regulador natural de crecidas, sin posibilidad de efectuar ningún tipo de actividades hasta que termine de escurrir el agua del sector. Dado el crecimiento de la ciudad, con el avance de la urbanización, asentamientos y pavimentación, dicho área de inundación representa un mayor problema a prever que solo su propio anegamiento. A su vez, la presencia de asentamientos urbanos no contemplados en los Códigos de Planeamiento de la Ciudad se ven inminentemente afectados por la amenaza constante de anegamiento, originando un gran problema sanitario, dadas las deficientes condiciones que presenta el área de estudio.

El arroyo Napostá en Bahía Blanca adquiere diferentes comportamientos según los sectores que atraviesa. Es por ello que, para facilitar el estudio del mismo, se divide al curso del arroyo en 3 tramos, cada uno con sus características particulares.

Primer tramo: desde el partidor ubicado en el Parque de Mayo hasta la calle Casanova (a cielo abierto y parquizado a su alrededor).

Segundo tramo: se encuentra entubado, y comienza en calle Casanova hasta la Terminal de Ómnibus (aprox. calle Estados Unidos).

Tercer tramo: también a cielo abierto hasta su desembocadura en el estuario.

Datos obtenidos de periódicos locales aseguran que una lluvia de 50 a 60 milímetros en la cuenca del arroyo Napostá, que alcanza los 1.035 kilómetros cuadrados, sería absorbida en forma total por el sistema y no produciría daños.

De existir una precipitación de entre 100 a 110 mm caídos habría picos de 400 m3 de agua por segundo. Este caudal puede ser absorbido y encauzado entre el canal Maldonado, la planicie situada entre el extremo del campo de golf, el departamento de Agronomía de la UNS y el cauce del arroyo, anegándose solamente parte del Parque de Mayo y los alrededores del cauce.

Pero si cayeran 200 milímetros en menos de 4 a 6 horas, en toda la cuenca, por lo menos un tercio de la superficie del Parque de Mayo se inundaría y cabría la posibilidad de desborde en las márgenes y tercer tramo del Canal Maldonado, así como en las riberas del arroyo. De existir una precipitación similar a la ocurrida en La Plata (abril de 2013), con alrededor de 300 milímetros en pocas horas, resultaría catastrófica, por cuanto sólo quedaría a salvo de la inundación la zona alta, anegándose prácticamente toda la ciudad.

La ciudad convive, entonces, con el riesgo de encontrarse afectada por una inundación debida a un desborde del arroyo Napostá, causado por intensas lluvias en un período de tiempo reducido. A dicha problemática, se le incorporan ciertas cuestiones referidas a la logística local:

  • Un incesante crecimiento de la impermeabilización de áreas urbanizadas por pavimentos y edificaciones.
  • Una subestimación de factores hidrológicos en la ocupación de superficies de riesgo hídrico con destino a ampliaciones urbanas.
  • Un deficiente conocimiento, mantenimiento y limpieza de la red pluvial existente.
  • Una deficiente conservación y mantenimiento de cuerpos receptores, es decir, el arroyo y el canal Maldonado.
  • Falta de un ente controlador a nivel municipal.
  • Falta de niveles y unificación de los sistemas de referencia de los ceros.
  • Falta de unificación de criterios y avances en Ordenanzas en los márgenes del arroyo.

Teniendo en cuenta dichas problemáticas, pueden mencionarse que existe una gran probabilidad de ocurrencia de dos eventos de consecuencias negativas relacionadas:

  • Que una precipitación que se registre sobre las cuencas alta y media logre desarrollar el caudal pico de 500 m3/s acontecido en 1944 lo que, ante la ausencia de una obra de contención y complementaria como la de “Puente Canessa” arrasaría e inundaría zonas de la cuenca baja, principalmente la zona de Aldea Romana, Parque de Mayo, barrio Comahue y todo el sector lindante al canal Maldonado.
  • Que una precipitación caída sobre la planta urbana, teniendo en cuenta lo puntualizado sobre impermeabilización y dificultad de drenaje, sobrepase la capacidad de desagüe del segundo tramo a cielo abierto del Napostá (entre calle EE.UU. y la desembocadura) y también origine inundaciones sobre la población asentada en sus márgenes.

Teniendo en cuenta, entonces, el segundo evento, de precipitaciones sobre la planta urbana que puedan llegar a que la capacidad de conducción del cauce del arroyo se vea superada, se plantean como objetivos para este estudio:

  • Analizar la situación actual de manera de verificar las condiciones en que se desarrolla el drenaje y conducción de las precipitaciones que caen sobre el área de estudio.
  • Plantear diferentes alternativas de actuación en función de los resultados del modelaje hidráulico, de manera de adecuar la capacidad de conducción para los caudales de proyecto realizando un análisis técnico-económico y la selección de la solución más conveniente.

Como premisas fundamentales se debe considerar la necesidad de utilización de materiales de simple obtención en el medio y de fácil adaptación paisajística, en obras que permitan el escurrimiento del caudal de diseño con velocidades medias inferiores a 2 m/s.

Posibles Soluciones propuestas

Bajar la vulnerabilidad de forma:

1. Definitiva: Con obras de envergadura en el cauce alto o medio del arroyo.

2. Parcial/ moderada:

  • Respetar la ley 8912 con respecto del espíritu del FOS y la condición que debe cumplir de ser absorbente.
  • Construir retardadores de picos de desagües pluviales. Pavimentos permeables para la zona alta de la ciudad
  • Realizar un adecuado mantenimiento del cauce inferior
  • Aumentar la capacidad del canal. Este problema será solucionado en parte si se construye el embalse de laminación.
  • Incorporar a la opinión publica el concepto de riesgo de inundación frente al evento de lluvias
  • Establecer zonas de riesgo a partir de mapas de riesgo de inundación y constituir bases para el ordenamiento territorial del sector.
  • Elaborar un plan de contingencia ante posibles eventos como el mencionado.

Como parte del estudio, se realizó una propuesta de Plan de Contingencia hidrometereológica de la ciudad, con la finalidad de reflejar las conclusiones del estudio. A modo de síntesis, y de acuerdo a los pronósticos de rutina emitidos por la Dirección de Hidrometeorología, se establecieron umbrales de precipitaciones por hora y acumuladas en 48 hs, que indican los riesgos asociados a éstas –identificados por colores- y las acciones sugeridas para mitigar tal situación. Así tenemos:

VERDE. Precipitación: hasta 15 mm/h. Riesgo normal. No se requiere especial atención con respecto a las condiciones hidrometeorológicas observadas o previstas.

AMARILLO. Precipitación: de 15 a 25 mm/h. Riesgo leve. Condiciones hidrometeorológicas observadas o previstas con riesgo potencial. Los fenómenos pronosticados no son infrecuentes, pero debe prestarse atención si se practican actividades expuestas a riesgos de tipo meteorológico o hidrológico. Se recomienda estar atento a cualquier riesgo evitable.

NARANJA: Precipitación: de 25 a 40 mm/h. Riesgo moderado. Condiciones hidrometeorológicas inusuales, observadas o previstas. Es probable que se produzcan algunos daños materiales o accidentes. Esté a los riesgos que pudieran ser inevitables. Siga los consejos dados por las autoridades.

ROJO: Precipitación: más de 40 mm/h. Riesgo alto. Condiciones hidrometeorológicas muy peligrosas, observadas o previstas, con fenómenos hidrometeorológicos excepcionalmente intensos. Existen grandes riesgos de daños materiales y personales, con frecuencia sobre áreas extensas. Deben tomarse precauciones extremas. Deben seguirse las recomendaciones y órdenes de las autoridades en todas las circunstancias estando preparados para medidas extraordinarias.

Conclusiones

Se espera que algunos instrumentos normativos ayuden a instalar en nuestro país una nueva forma de gestionar los riesgos y en esa línea de desarrollar resiliencia urbana en cada municipio. Es imperante un cambio de visión en nuestro país que deje de actuar desplegando sus recursos y gestión post evento para hacerlo en la prevención, invirtiendo antes que sucedan los eventos factibles de ser peligrosos.

Las medidas de adaptación irán desde obras y mantenimiento de infraestructuras que controlen las crecidas de los ríos, pasando por un sistema robusto de captación y análisis de variables climáticas hasta acciones de evacuación, capacitación y concientización de los vecinos, diseñado para cada barrio de cada municipio, en función de sus características, necesidades y costumbres particulares.

Así, el gran desafío para la Argentina de alcanzar la “resiliencia urbana” frente a un evento climático, le brindará la capacidad de absorber los impactos y tensiones, adaptarse y recuperarse.

Si bien la mayoría de estas leyes están vigentes, la adopción y puesta en vigor requerirá tiempo de internalización por parte de los diferentes actores que tienen injerencia en la temática, dado que tendrán que acomodarse a un nuevo contexto político-normativo.

El liderazgo y participación de los gobiernos locales como el nivel institucional más cercano a los ciudadanos, juega un papel vital para cualquier compromiso en la reducción del riesgo frente al cambio climático, a través de su implementación exitosa al proceso de desarrollo urbano.

Convertir las ciudades argentinas en resilientes es responsabilidad de todos: gobiernos nacionales, asociaciones de gobiernos locales, organizaciones internacionales, regionales y la sociedad civil. El sector privado, las instituciones académicas y las asociaciones de profesionales, así como todos los ciudadanos deben participar de este desafío.

La resiliencia urbana debe trabajarse desde el enfoque integral de riesgo, transversal en todas las cuestiones ambientales.

Alumnos que realizaron el estudio

AGUNIN, David; BANCHIERI, Guido; BASANTA, Carlos; BASILISEN, Fabricio; BERGER, Déborah; BOLLETTA, Ezequiel; BRUNI, Mauro; CINGOLANI, Gabriela; DEVIA, Carlos; DONATI, Florencia; ESCOBAR Del VALLE, Yamila; GRAFF, Beder; LASPIUR, Nicolás; LONCAR, Emanuel; MAASSEN, Noelia; MARQUE, Florencia; MARTINI, Giovanni; ORAZI, Carolina; ROCHA, Carlos; RODRIGUEZ VIDAL, Agustina; SANCHEZ LITTAU, Maximiliano; SHUGT, Hernán; SKRODIUK, Pablo y URBAN, Edgar.

Grupo docente de la cátedra

Ing. Horacio Varela; Ing. Jorge Prolygin.


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