Noviembre 2018 - Año XXVII
Decoración

Decoración con aire japonés

El espacio en el que habitamos es un fiel reflejo de nuestra personalidad. Revela nuestros sentimientos, la manera en que entendemos la vida y apunta a ser una declaración de intenciones individuales para un hogar compartido. La estética japonesa del Wabi Sabi se basa en la idea de encontrar la belleza en la imperfección y de a poco va ganando adeptos en la decoración.

La naturaleza es perfecta, aunque está llena de imperfecciones. La decoración Wabi Sabi intenta imitar esa eterna paradoja y el resultado es indiscutiblemente sorprendente. Esta tendencia extrae directamente de la naturaleza tres conceptos básicos:

  1. Nada es perfecto.
  2. Nada es permanente.
  3. Nada está completo.

La belleza está íntimamente entrelazada con la imperfección y la persistencia de las cosas, y en aceptar pacífica y serenamente el ciclo natural de crecimiento y decadencia inherente a la vida.

El Wabi Sabi es un concepto elaborado directamente de la filosofía budista Zen, basada en la contemplación de la naturaleza y la aceptación de su continuo ciclo de nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte.

Wabi se deriva de la raíz wa, que se refiere a la armonía, la paz, la tranquilidad y el equilibrio. El espíritu Zen se personifica en una persona Wabi, es decir, que se conforma con muy poco, está libre de codicia, de indolencia, de ira, y comprende la sabiduría de la naturaleza. Sabi, por su parte significa “la flor de tiempo”. Implica la progresión natural del tiempo, la decadencia, la degradación, el brillo apagado de lo que una vez fue esplendoroso. Significa entender que la belleza es efímera.

Pensar en esta filosofía sólo en términos decorativos es un error, pero a la hora de definir sus particularidades lo más importante a tener en cuenta es que el Wabi Sabi crea una atmósfera y elimina las cosas innecesarias para dejar lo esencial.

No existe una “receta exacta” para adoptar este estilo de decoración japonesa, aunque tiene unas señas de identidad bien marcadas:

  • Celebra las imperfecciones: Venera la autenticidad por encima de todo. Se celebran las grietas y las hendiduras en los objetos y todas las otras marcas que el tiempo, el clima y el uso dejan atrás. La estética Wabi Sabi es más intuitiva que intelectual, descrita por la presencia de los procesos naturales y el ambiente íntimo, la sencillez, la modestia, la asimetría y la aspereza.
  • Utiliza materiales que llevan la naturaleza al hogar: El Wabi-Sabi se vincula con la naturaleza y trata de incluirla en el interior. La elección de los materiales como el bambú, el lino, el yute o la madera sin tratar ayudan a conseguirlo. Los elementos fabricados en arcilla o cerámica son habituales, al igual que los cestos fabricados con materiales naturales o las piedras. Las plantas son también grandes aliadas a la hora de evocar la naturaleza y llevarla al hogar. En cuanto a los muebles, el material clave es la madera, aunque también encontramos muebles fabricados en metales, como el acero. Pero, en general, la madera es el material por excelencia utilizado en el mobiliario de interiores de este estilo. También es habitual utilizar muebles fabricados en metales, como el acero. Se trata de materiales tradicionales, que nos conectan con la naturaleza, y que huyen de tratamientos que les den un aspecto demasiado acabado a los muebles. Los elementos de mobiliario están formados por pocos objetos, que sean simples pero que transmitan calidez, y sean capaces de resolver la decoración con muy poco, sin pretensiones. Se trata de lograr frescura y quietud mediante acabados rústicos e imperfectos.
  • Abraza el minimalismo: Como corresponde a una tendencia venida de Japón, la decoración Wabi Sabi sigue los principios de los interiores minimalistas. Centrado en lo esencial y no a los espacios de multitud de objetos superfluos; recuerda que en la decoración y en la vida, muy a menudo, menos es más. Es una estética atenta a los detalles, delicada, sin efectos, que valora humildemente cada forma y sus materiales. Celebra el espacio, el silencio, la disimetría y la simplicidad sin artificios.
  • Elige tonos neutros que conecten con la tierra: Los colores evocan esa naturalidad que pretende tener y tratan de transmitir la sensación de atemporalidad, apostando por tonos que buscan el sosiego y la calma: arenas, grises, blancos, topos y beige crean espacios que dan la sensación de estar en un refugio. Se respeta el color propio de cada material, sin añadir tratamientos, para que destaque la materia prima y el acabado transmita sencillez y pureza.
  • Texturas en paredes y suelos: En el estilo Wabi-Sabi se mezclan diferentes texturas y acabados de los materiales, en busca de un acabado imperfecto que destaque la belleza de lo inacabado y lo imperfecto. Las terminacionesrústicas en las paredes aportan un toque decadente, que confieren a los interiores una belleza especial. Para los suelos, se sugiere utilizar hormigón, que se aleja de los acabados refinados, al igual que la madera de aspecto rústico y envejecido.

Descubrir de nuevo la belleza a través de los detalles más pequeños, de la simplicidad, la moderación, la alegría, y por qué no la imperfección, es disfrutar sin controlar, dejar fluir y vivir armónicamente en este mundo imperfecto y bello.

Un Penthouse inspirado en el Wabi Sabi

El TriBeCa Penthouse fue creado por el diseñador belga Axel Vervoordt y el arquitecto japonés Tatsuro Miki, en estrecha colaboración con los socios del hotel, Ira Drukier y Robert De Niro. La suite, de 630 m2, se inspiró en el pasado industrial del vecindario TriBeCa, fusionado con la antigua estética japonesa de Wabi Sabi.

El diseño del Penthouse incorpora las creencias filosóficas de Wabi: belleza que se encuentra en la imperfección y la autenticidad; Artempo, donde el tiempo se convierte en arte; y materiales pobres que son ricos en espíritu.

El diseño sostenible se refleja en todo el espacio interior y exterior. Materiales como la piedra, el acero y la madera recuperada se seleccionaron cuidadosamente y se utilizaron en todas las áreas del ático.

Detalles:

  • La Sala de Dibujo incluye una cómoda sala de estar y cuenta con puertas de vidrio que dan a los jardines de la terraza inferior. La pared opuesta en la Sala de Dibujo cuenta con una chimenea de losas de piedra natural y el paso a las terrazas exteriores.
  • La Sala de Estar tiene una chimenea de piedra personalizada y una zona de estar con puertas corredizas de gran tamaño que dan a los jardines de la terraza inferior y una escalera a los jardines de la terraza superior.
  • La rejilla de fuego de hierro se ha fabricado a partir de perchas de vigas utilizadas en la estructura original del Museo del Louvre.
  • La gran suite principal cuenta con una cama king-size, vestidor, chimenea y puerta de vidrio que da a los jardines de la terraza inferior. Una mesa de madera de nogal del siglo XIX fue reutilizada para la cabecera del dormitorio principal.
  • El baño principal tiene baño privado, pisos de piedra intrincados, una bañera personalizada y una ducha separada. El marco para la bañera y el lavamanos doble fue elaborado a partir de un canal de agua de piedra del siglo XVII, erosionado y alisado por el tiempo.
  • El segundo dormitorio, con una cama king-size, comparte el acceso con el tercer dormitorio a un baño grande con baño de vapor con ducha de efecto lluvia y bañera japonesa. Cada manija de la puerta de bronce se ha formado a partir de un molde de arcilla de la mano de Axel Vervoordt en diferentes posiciones.
  • El tercer dormitorio, con dos camas individuales, tiene puertas de vidrio que dan a los jardines de la terraza inferior. El techo está forrado con tablas de madera rescatadas del cercano mercado de agricultores de Union Square.
  • La terraza privada de 370 m2 y multi-nivelada incluye exuberantes jardines con pérgolas envueltas con glicinas, múltiples áreas de estar y comedor, una piscina de hidromasaje, una gran parrilla de gas y una chimenea de leña al aire libre. Las linternas colgantes de calabaza de cobre fueron elaboradas a partir del techo original del edificio.

El Penthouse ofrece un gran plano de planta abierto con espacios de usos múltiples, que incluyen una sala de estar y un salón separado, una cocina de tamaño completo para el chef, tres chimeneas, dos baños y tres habitaciones. Los jardines privados al aire libre en dos niveles abarcan más de 370 metros cuadrados y cuentan con una piscina de hidromasaje y comedor para 18 personas.

El techo de cobre original del edificio ha sido reutilizado por un artesano de Nueva York que hizo a mano artefactos de iluminación con forma de calabaza de este metal.


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