Noviembre 2018 - Año XXVII
Efemérides - 17 Nov.

Miradas bahienses sobre la construcción

El Día de la Construcción se festeja, desde 1955, cada 17 de noviembre. La fecha tiene un significado universalista pues ese día, en el año 1869, se habilitó el tráfico mundial en el Canal de Suez, obra en la que participaron, desde el estudio del proyecto hasta su ejecución, hombres y empresas de diversos países.

El famoso Canal de Suez es una vía artificial de navegación que une el mar Mediterráneo con el mar Rojo a través de la península del Sinaí, en territorio egipcio. Su concreción hizo posible permitir un tránsito marítimo directo entre Europa y Asia, eliminando la necesidad de rodear toda África, como venía siendo habitual hasta entonces, lo que impulsó un gran crecimiento en el comercio entre los dos continentes.

Los primeros intentos modernos para construir un canal llegaron a finales del 1700, cuando Napoleón Bonaparte llevó a cabo una expedición a Egipto. El militar y gobernante francés pensó que la construcción de un canal controlado por Francia en el Istmo de Suez podría causar daños importantes en el comercio a los británicos, ya que tendrían que pagar peajes a Francia por la utilización del canal, o bien rodear toda África para poder dirigirse hacia Asia, lo que suponía un gasto económico y de tiempo cuantioso para el Imperio Británico

Casi inmediatamente después de su apertura, el Canal de Suez tuvo un impacto significativo sobre el comercio mundial, trasladando mercancías, productos, materiales y pasajeros alrededor del mundo en un tiempo récord.

El Canal de Suez, obra emblemática de ingeniería, cuenta con 163 kilómetros de largo por 300 metros de ancho; se inicia en el Mar Mediterráneo -desde el Punto Said hacia Ismailia en Egipto- y termina en el Golfo de Suez. En la actualidad está bajo el control de la Suez Canal Authority.

El presente del sector en nuestro país

La Cámara Argentina de la Construcción es la entidad gremial empresaria del sector de la construcción. A través de diferentes servicios y prestaciones busca fortalecer la productividad, competitividad y habilidades de gestión de las empresas constructoras, promoviendo el desarrollo de la cadena de valor de esta industria en su conjunto.

Por su trayectoria, su proyección federal y por la cantidad de empresas asociadas, ofrece un gran espacio de intercambio y debate para los múltiples actores de la industria.

Con delegaciones en todas las provincias y más de 1300 empresas socias activas, la instritución ha participado en el desarrollo de las principales obras de infraestructura del país.

La entidad es miembro paritario de los convenios colectivos de trabajo y forma parte de la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción (FIIC) y la Asociación de Confederaciones Internacionales de Constructores (CICA).

Para conocer la realidad actual del sector en nuestra ciudad, entrevistamos a referentes locales abocados hace tiempo al rubro de la construcción: el Ing. Daniel Galak, de Galak Wasserman S.A., el Ing. Ariel Arias, de Benedictino S.A. y el M.M.O. Juan Carlos Roldán, de Ingeniería Sudamericana. Ellos nos brindaron sus experiencias y opiniones al respecto de este mundo constructivo que desarrollan en Bahía Blanca hace años y manejan cotidianamente. También sumamos la experiencia comercial de Horacio Aloisio, dueño de la cadena de Pinturerías Colorshop, quien nos brindó un panorama de la injerencia del rubro dentro de la construcción.

¿Cómo analizan el sector durante este 2018 y que esperan para el próximo año?

D.G.: “Durante el corriente año nuestro sector, al igual que la mayoría de las actividades productivas, estuvo sujeto a los vaivenes de la economía nacional, es decir con una evolución dentro de la normalidad, hasta que la devaluación del peso alteró su curso. Con relación a las expectativas para el año próximo, se espera un progresivo retorno a la citada normalidad”.

J.C.R.: “Hubo una retracción importante en lo que es obra pública y se refleja en la obra privada, con muchas dudas al momento de invertir”.

A.A.: “La evolución del sector durante este 2018 podemos dividirlo en dos mitades bien definidas: desde principio de año hasta abril se vislumbraba un escenario muy provechoso, tanto en la obra pública como privada, en el sector de construcción de viviendas, con fuerte apoyo por parte de los bancos, gestionando y desarrollando instrumentos financieros crediticios tipo UVA y los hipotecarios tradicionales, pero con una fuerte impronta orientados hacia una herramienta que me parece fundamental para el abastecimiento de la demanda, que es la creación del sistema UVA, donde hay realmente un repago de los créditos otorgados, cosa que en este país nunca se había dado, ya que quienes sacaban un crédito a 15/20/25 años terminaban pagando cuotas de valores insignificantes para los montos originales. Ésto fue así hasta el mes de abril; de ahí en adelante cambió el escenario, la obra pública corta la cadena de pagos, la privada se resiente por miedo de los inversores y empieza a frenarse la actividad, hasta que el dólar llega a la banda de los $40, donde los privados se empiezan a animar, ya que los dólares “toman más valor”.

H.A.: “El sector ingresó en una etapa recesiva, acentuada luego de la crisis cambiaría. En cuanto al 2019, percibo un panorama similar”.

¿Cómo evoluciona la obra privada en referencia a la pública?

D.G.: “En la comparación de la evolución de la obra privada con la obra pública, surge claramente que la primera responde con mucha mayor rapidez y eficiencia a los cambios y variantes, tanto económicas como políticas, ya que la obra pública en general se encuentra supeditada a condicionamientos y limitaciones presupuestarias y decisiones políticas”.

J.C.R.: “La obra privada generalmente es el reflejo de la confianza económica del el país para con los inversores”.

A.A.: “La obra pública hoy está prácticamente paralizada; la obra privada está muy quieta, excepto algunos sectores muy puntuales, donde hay un traspaso del dólar al ladrillo”.

H.A.: “Por lo expuesto anteriormente la obra privada está en una etapa recesiva y la obra pública en una paradoja con la reducción de los presupuestos a nivel nacional, provincial y municipal”.

Durante algún tiempo quien podía ahorrar lo hacía a través de los ladrillos. ¿Cree que esta modalidad sigue teniendo vigencia?

A.A.: “Quien hoy puede ahorrar lo sigue haciendo, sobre todo aquellos que ya tenían el training de hacerlo en ladrillos. Estoy totalmente convencido que es, por lejos, la mejor manera de invertir a largo plazo: mantiene su valor, y a su vez ,hasta aumenta en moneda fuerte”.

D.G.: “Históricamente, tanto en nuestro país como en muchos otros, la inversión ‘en ladrillos’ ha sido siempre rentable. Naturalmente, las alteraciones en la economía pueden modificar ese concepto de manera circunstancial, pero a mediano y largo plazo, la inversión en la construcción resulta positiva”.

H.A.: “Hoy las inversiones están volcadas al mercado financiero, dadas las altas tasas de interés pagadas por los bancos, siendo más rentable a mediano plazo, con riesgo cero”.

J.C.R.: “Por los vaivenes de la inflación la inversión en ladrillos siempre es segura para el largo plazo”.

En lo referente al desarrollo local ¿Cómo viene creciendo la industria de la construcción?

D.G.: “Más allá de los efectos negativos que momentáneamente se producen, como consecuencia del proceso inflacionario, es evidente el crecimiento de la industria de la construcción en nuestro medio”.

A.A.: “Hoy creo que está muy estancada, por los motivos mencionados, pero soy muy optimista para los próximos años. Hay factores de desarrollo muy fuertes que impactarán en Bahía Blanca, por lo menos es lo que se ve a priori, en cuanto a desarrollo de inversiones concerniente a la salida de la producción, tanto de Vaca Muerta, como también a la producción agropecuaria de la zona núcleo”.

H.A.: “La industria de la construcción tiene dos aristas, dos realidades distintas: por un lado, la de los fideicomisos, que traccionan el mercado, y por otro lado, la obra particular, afectada por los aumentos de costos, sin acceso a crédito”.

J.C.R: “Se ve un dinamismo que provoca mayores inversiones en edificios con más servicios, dado que se han construido muchos de calidad estándar”.

¿Cómo impacta en el sector los créditos hipotecarios? ¿Es correcta la política implementada en la actualidad?

A.A.: “Los créditos hipotecarios son fundamentales para paliar el problema habitacional del país. Constituyen la herramienta más eficáz y, a su vez, complementados con otros instrumentos públicos/privados, ayudan a aquellos sectores que se les dificulta acceder a una vivienda y hacerlo desde el desarrollo social”.

D.G.: “Sin dudas el crédito hipotecario ha sido siempre un importante impulsor de la construcción. Con respecto a las políticas implementadas hasta ahora, deberían adoptarse medidas acordes a la actual coyuntura económica”.

H.A.: “Podemos decir que el crédito hipotecario actualmente es inviable, dadas las altísimas tasas de interés y condiciones para acceder a esos créditos”.

J.C.R.: “Los créditos hipotecarios de esta época generaron mucha expectativa e interés, decayendo con la inflación, ya que se generaron cuotas imposibles de pagar, por lo cual se debieron refinanciar muchos de éstos”.


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