Noviembre 2018 - Año XXVII
Construcción sustentable

La primera escuela pública sustentable de Argentina

El cuidado del ambiente y la promoción de prácticas sustentables son temáticas de las que se ocupan numerosas agrupaciones y organizaciones del mundo. Este es el caso de Tagma, una organización uruguaya sin fines de lucro que, dentro del programa “Una Escuela Sustentable” y en asociación con Earthship Biotecture y Amartya, tiene por objetivo edificar una escuela pública con estas características en cada país de América latina.

Earthship, un diseño amigable con la naturaleza

Michael Reynolds, ícono de la construcción ecológica, se popularizó luego del documental “Garbage Warrior” (El Guerrero de la basura) del director Oliver Hodge, estrenado en 2007. El filme narra su historia a partir de 1978, cuando se instaló en el desierto de Taos, en Nuevo México, para emprender un proyecto experimental: construir viviendas que no impactaran negativamente en el planeta, integradas a su entorno, “earthships” o naves de la tierra, que se autoabastecen de alimentos, recuperan agua de lluvia y residuales, y producen su propia energía.

Este concepto se aplica a un tipo de edificación construida con materiales naturales y reciclables, y con sistemas de ahorro energético. Estas construcciones están diseñadas para producir el agua, la electricidad y la comida para su autoabastecimiento. Con esta idea y un fuerte componente educativo y comunitario, en 2016 se edificó la primera escuela fruto del trabajo conjunto de Tagma, la empresa de Reynolds y numerosos colaboradores.

La primera experiencia latinoamericana

En el verano de 2016, Tagma lideró la construcción de la primera escuela sustentable de Latinoamérica en la localidad de Jaureguiberry, Canelones, Uruguay. El trabajo incluyó un fuerte componente educativo y comunitario durante todo 2015 y 2016. Involucró a más de 400 personas de todo el mundo, y contó con un fuerte compromiso de autoridades públicas, instituciones del estado y empresas colaboradoras.

El proyecto ganó el premio Latinoamérica Verde 2017 en la categoría Gestión Urbana, elegido entre más de 2400 proyectos de todo el continente. Además, se llevó el premio a la Innovación en la categoría Impacto Social de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay, junto con el reconocimiento por parte de la Organización Mundial para la Educación Preescolar por el trabajo en Educación para la Sustentabilidad.

El turno de Argentina

Luego del éxito en Uruguay, se llevó a cabo la construcción de la primera escuela sustentable en nuestro país, que vio la luz en abril de este año.

Se trata del centro educativo, en Mar Chiquita, un municipio al sureste de la provincia de Buenos Aires, que con sus 23.000 habitantes y una biodiversidad única en Argentina reúne los puntos clave para desarrollar este proyecto de manera exitosa.

Además, se cuenta con un socio fundamental en lo que será el trabajo educativo y comunitario antes, durante y después de la construcción de la escuela: Amartya, que tiene como eje educativo la enseñanza de una vida amigable con el ambiente en las aulas y en la comunidad en general.

Está organización trabaja actualmente en el Municipio de Mar Chiquita, en fuerte relación con las autoridades locales, desarrollando el PLANMAR (Plan Mar Chiquita) que busca promover un modelo de desarrollo local sustentable de cara al 2020, y ofrece talleres para el aprendizaje de los siete principios de sustentabilidad: utilización de materiales reciclados; tratamiento de aguas grises y negras; acondicionamiento térmico; aplicación de energías renovables; recolección y potabilización de agua de lluvia; producción de alimentos orgánicos, y el factor humano.

La escuela se construyó utilizando más de dos mil cubiertas usadas, cuatro mil botellas y ocho mil latas, y se terminó en el increíble plazo de 45 días gracias a la colaboración de más de 200 personas que ayudaron en su edificación.

El centro tenía una matrícula de 60 alumnos que podrá elevarse a 100 gracias al nuevo edificio de 300 m2, construido con materiales reciclados y que se autoabastece de agua, de energía y de calefacción. También produce alimentos y maximiza el uso de los recursos.

Algunos detalles del edificio

La Escuela Sustentable N° 12 de Mar Chiquita será un edificio de aproximadamente 300 metros cuadrados. Tendrá una población de 60 niños, de primero a sexto grado (entre 6 y 12 años), y será un espacio de aprendizaje y experimentación sobre los 7 principios de sustentabilidad sobre los que se construye el edificio:

  • Utilización de materiales reciclados: 2.200 neumáticos, 8.000 latas, 2.000 botellas, 2.000 m2 de cartón.
  • Tratamiento de aguas grises y negras: sistema de saneamiento natural e independiente.
  • Acondicionamiento térmico: temperatura estable entre 18 y 25°C todo el año sin uso de fuentes de energía fósiles.
  • El Factor Humano: la sustentabilidad se construye a partir de relaciones humanas responsables, diversas y respetuosas entre pares.
  • Aplicación de energías renovables: 4,6 Kw hora de generación a través de sistema fotovoltaico.
  • Recolección y potabilización de agua de lluvia: 30.000 litros de capacidad de almacenamiento y 4 procesos de filtrado y potabilización del agua.
  • Producción de alimentos orgánicos: a través de invernadero interior y huerta exterior.

Además, fuera del horario escolar, la escuela se convertirá en un centro que refuerce los lazos comunitarios entorno a la educación y la sustentabilidad.

Fuentes: www.unaescuelasustentable.com | www.earthshipglobal.com

Palabras de un protagonista

Diego Martín es Ingeniero Industrial, de la Universidad Nacional del Sur,y trabaja activamente para la Asociación Civil AMARTYA. Posee conocimientos de permacultura, bioconstrucción y cambio climático, y hoy es el coordinador del Plan de Educación Ambiental del partido de Mar Chiquita, PLANMAR. En esta entrevista nos narra su experiencia en la construcción de la primera escuela sustentable del país.

¿Cómo fue que te involucraste con este proyecto de construcción?

Hace 3 años, desde la Asociación Civil Amartya, desarrollamos y ejecutamos un plan de política pública en educación ambiental (PLANMAR). Por la preexistencia de una escuela de sustentabilidad Quinta Esencia, el Planmar y la buena predisposición del Municipio a este tipo de políticas, se acercó a nosotros la organización uruguaya Tagma, impulsora del proyecto. En febrero del 2017 nos asociamos para construir la primera escuela pública sustentable de la Argentina.

¿Qué recursos utilizaron para construir la escuela?

Los recursos monetarios fueron donaciones de empresas privadas: Disney, Unilever y Directv. Luego hubo varias donaciones en productos como Paneles Fotovoltaicos por Ventus, tanques de agua Rotoplast, Vidrios Ecoglass, plantas Vivero Antonucci. Los recursos humanos salieron de la articulación con diferentes organizaciones y el trabajo voluntario y comunitario. La Municipalidad donó el predio más aproximadamente el 15% del proyecto en maquinaria, logística y material de cantera. El presupuesto total del proyecto es aproximadamente de unos u$s 450.000.

¿Qué características ecoamigables se destacan del proyecto?

Los principios de funcionamiento de la escuela son 6:

  • Utilización de materiales re utilizables. El 60% de los materiales son reciclados. Aproximadamente 2.200 neumáticos, 8.000 latas de aluminio, 2.000 botellas de vidrio y botellas PET.
  • Energías Renovables. La escuela genera desde paneles fotovoltaicos la electricidad suficiente para su abastecimiento.
  • Producción de alimentos: Cuenta con un huerto en el interior para producir una pequeña cantidad de alimentos.
  • Captación de agua de lluvia: La totalidad del agua que se consume dentro del edifico es de la recolección de agua de lluvia desde el techo.
  • Climatización: El edificio se mantiene todo el año en un rango de temperaturas de entre 18 y 25°C a través del diseño bioclimático (orientación y materiales constructivos)
  • Tratamiento de aguas residuales: Todas las aguas residuales generadas por el edificio son saneadas. Las aguas grises se reutilizan en el huerto interno y en los inodoros, luego, al transformare en aguas negras son saneadas en el exterior del edificio por un sistema de humedal pequeño.

¿Cuánta gente participó del proyecto?

Los procesos educativos y de gestión previos a la construcción duraron aproximadamente un año y participamos, entre Tagma y Amartya, unas 15 personas. El edifico se construyó en 45 días y fuimos aproximadamente 250 los involucrados. El proceso educativo de acompañamiento y mantenimiento se mantendrá aproximadamente un año más y para ello trabajamos unas 20 personas.

¿Evalúan seguir construyendo este tipo de escuelas en otras localidades?

Tagma tiene como objetivo construir una escuela por país latinoamericano y crear una red. Amartya, desde el Planmar, está trabajando en el partido de Mar Chiquita, en un programa de escuelas para la sustentabilidad, ocupándonos del trabajo en un proyecto educativo, gestión ambiental y proyecto democrático.

¿A qué otras actividades se avoca la escuela, además del dictado de clases?

Buscamos que la escuela sea un centro comunitario y faro de la sustentabilidad. Ésto está en proceso. Estamos articulando con el Ministerio de Educación para el uso compartido del edificio, ya que se trata de una escuela pública.

¿A qué se dedica Amartya?

Amartya es una Asociación Civil sin fines de lucro fundada en el año 2005 que tiene como misión promover una cultura de sustentabilidad a través de la educación articulando la sociedad civil, el sector público y el sector privado. Desarrolla programas, proyectos, cursos y capacitaciones para promover la educación ambiental y el abordaje holístico de la sustentabilidad. El propósito de Amartya es contribuir a la formación de pensadores sistémicos: jóvenes, niños, maestros, empresarios o ciudadanos, entendiendo que todo existe como parte de un sistema más abarcador y debe entenderse en relación con las otras partes. Busca desarrollar un marco metodológico que lleve la educación ambiental al corazón mismo de la educación en todos los niveles, desde el jardín de infantes hasta la universidad dentro de procesos de educación formal y no formal. Trabaja con escuelas públicas y privadas (nivel inicial, primario, secundario), universidades, empresas, organizaciones sociales y organismos del Estado (municipales, provinciales, y nacionales), y en contextos vulnerables fomentando una educación que se anime a cuestionar y transformar la realidad.

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