El sitio de la construcción del sur argentino

Julio 2018 - Año XXVII
Decoración

Los cambios en los baños a través del tiempo

por Dec. Margarita Gambín

Los baños son ambientes de nuestra casa que han traspuesto la línea de su destino original, relacionándoselo en la actualidad con la sensualidad, el rélax y el arreglo personal. Distintos aspectos como funcionalidad, belleza y confort son tenidos en cuenta a la hora de proyectarlos o rediseñarlos.

Si hablamos del diseño del baño, hoy se eligen líneas simples en sus artefactos, tanto en el lavamanos, bañera y muebles de guardado, como en griferías y accesorios. Se busca, además, que tengan superficies pulidas y lisas en áreas de ducha, que permite una fácil limpieza.

Prevalecen, en la actualidad, los colores neutros, los tonos veteados de madera, de piedras naturales o de cerámicas.También son elegidos el espejo, el vidrio traslúcido o transparente y la grifería sin adornos, cromada.

Un punto importante que no podemos dejar de mencionar es la iluminación, que se caracteriza por su funcionalidad: luz general y detalles cerca de los espejos, acentuados con luminarias. La luz decorativa fluye integrando detalles desde el cielorraso, en el piso y en estantes ornamentales.

Todo lo mencionado se encuentra al alcance de la mayoría, con opciones variadas para los artículos, materiales y muebles de baño.

Remarcamos entonces que el hacer de este lugar un sitio original, íntimo, confortable y funcional depende de las preferencias y necesidades personales, donde cuentan los detalles, la iluminación decorativa y el gusto de combinar todos los elementos disponibles para
su desarrollo.

Para alcanzar el mejor resultado al momento de invertir en la remodelación de estos ambientes, recomendamos recurrir al asesoramiento de profesionales especializados en la ambientación y la decoración, que permitirán brindar sus conocimientos para lograr mejorar en sustentabilidad, imagen, diversidad de materiales, presupuestos, etc.

Las limitaciones espaciales no imponen límites al talento creativo de los profesionales que, mediante la combinación acertada de formas, colores o materiales, son capaces de dar vida a estancias seductoras y funcionales.

Los baños pequeños, por ejemplo, son un escenario tan bueno como cualquier otro para poner a prueba el ingenio.

Existe gran variedad de recursos para lograr que estos ambientes parezcan más granden, para optimizarlon y crear composiciones atractivas y funcionales.

No se trata de prescindir sino de reducir al mínimo las necesidades prácticas y funcionales, concentrándolas en el número acertado de elementos necesarios para lograr una propuesta que guste y responda a nuestras necesidades.

Optimizar recursos

  • Cuando el espacio no es demasiado generoso, una buena idea que brinda ligereza visual es apostar por mobiliario suspendido.
  • La decoración del baño es mucho más que el espacio en superficie que ofrecen el piso y las paredes. El cielorraso es un elemento constructivo en el que también se puede poner atención y añadir una impronta personal; por ejemplo, con un toque de color, aparte de la iluminación.
  • Un revestimiento moderno, sutil y delicado, en forma de mural en la pared, constituye una solución muy atractiva que añade “un extra” de encanto a la composición.
  • Apostar por un juego de simetrías, potenciado por el uso de un buen espejo, permite hacer que el espacio luzca mucho más amplio.
  • Contrariamente a lo que podríamos suponer, la madera es un material perfecto para el baño. La evolución en los tratamientos ha permitido que, pese a no gozar de una gran popularidad y tenga ciertos reparos su utilización, se haya convertido en un recurso muy tenido en cuenta en cualquier baño moderno. Si queremos una estancia contemporánea ,que derroche calidez, un diseño donde interviene la madera resultará muy inspirador.
  • La elección de un color neutro genera una sensación de amplitud. En estos casos se puede optar por añadir algún recurso cromático original, como venecitas esmaltadas o de vidrio en la zona del lavamanos, que añaden un atractivo extra al ambiente.
  • Se recomienda prestar especial atención a los detalles: la paleta cromática clara es ideal. Se puede agregar belleza al espacio dándole pinceladas de color en forma de accesorios, tales como toallas o alfombras.
  • Si la preocupación tiene que ver con el hecho de tener un baño estrecho y alargado, se puede generar una sensación de mayor profundidad revistiendo las paredes con distintos materiales.
  • Un toque natural: nada como añadir algo de vegetación a la decoración; un jarrón transparente con algo de naturaleza es el detalle perfecto.
  • Un gran desafío: lograr una especial estética en nuestro baño pensando en colocar transparencia en el lavamanos, dejando a la vista un espectacular efecto de iluminación.

Algunos consejos útiles

  • Si deseamos que el espacio no pierda elegancia, el uso de colores neutros dan sobriedad y permiten la utilización de distintas formas en los materiales que usemos.
  • Para lograr que no se sature y veamos un espacio depurado resulta conveniente recurrir al uso de muebles de líneas simples, con ángulos rectos y formas puras.
  • La madera brinda una dósis de calidez, sin quebrantar su simplicidad,armonizando con otros materiales como el acero, el vidrio y la piedra.
  • Para lograr un baño actual busque reducir al máximo los artículos a la vista.
  • Estética: grifería sobria que ofrece soluciones útiles y funcionales.
  • Para dar continuidad entre una y otra área recurra a elementos transparentes.
  • El uso de vidrios traslúcidos permite dar privacidad a alguna zona de la estancia
  • Para obtener una sensación de mayor luminosidad es conveniente lograr una adecuada proporción en la combinación entre el blanco y el negro.
  • Si queremos resaltar objetos y texturas, lo ideal es un ambiente en monocromo. La elección del negro y gamas de grises pueden servir de telón para destacar un punto en particular o alguna decoración especial.

Un poco de Historia

El Baño Porteño

El espacio hogareño que hoy, en la Argentina contemporánea, llamamos baño, pasó por distintas etapas de características bien diferenciadas, tanto en lo que se refiere a su disposición y organización como a la actitud de quienes lo usamos.

A un período que algunos llaman pretecnológico, protagonizado por aquel espacio, ubicado a solas en el último de los patios de la vivienda o en sus fondos, le siguió otro signado por las instalaciones sanitarias modernas y la difusión de los novedosos artefactos importados desde los países industrializados, especialmente Inglaterra.

Durante aquel tiempo, previo a la aparición de la nueva tecnología, según parece, no todos los dueños de casa visitaban aquel alejado lugarcito; más bien se valían de artefactos de uso personal dedicados a esos quehaceres íntimos en las propias habitaciones de aquellos que gozaban de cierta holgura económica.

Entretanto, el lugar de la higiene del cuerpo no tenía un destino fijo: podía ser uno de los dormitorios o la cocina, utilizando recipientes transportables, como tinas, jofainas o jarrones, que luego se guardaban en un cuarto especial de la morada porteña.

La llegada a Buenos Aires de la tecnología sanitaria, procedente de países industrializados, implicó el reordenamiento racional de los ambientes domésticos y definió un cambio del comportamiento humano en estos menesteres. A ello contribuyó, principalmente, el fluido comercio que la Argentina tenía con Inglaterra, cuna de esa tecnología. Este proceso dio comienzo hacia fines del siglo XIX y se afianzó en los albores del siguiente, quizás como consecuencia del incremento de las edificaciones en el casco fundacional de la ciudad porteña. Coincidió, en líneas generales, con la habilitación del primer servicio de aguas corrientes en 1869 y el inicio de las conexiones domiciliarias de la primera red cloacal, veinte años después, en 1889. Así, un sector interior de la casa fue destinado exclusivamente a la higiene del cuerpo que, como ha quedado dicho, hasta entonces se practicaba en la cocina o en el dormitorio. La letrina, entretanto, incorporó la taza de porcelana y el sifón hidráulico para mudarse, en ciertos casos, a uno de los ambientes de la vivienda.

Según se ha dicho, la introducción del inodoro de agua corriente con cisterna elevada sobrevino durante la segunda mitad del siglo XIX y se encuentra documentada en 1872. A partir de entonces comenzó a hablarse de water-closet o WC. En las residencias suntuosas y las casas de renta quedó integrado al resto de los ambientes, mientras que en las viviendas de nivel medio, como las casas chorizo, y en las más humildes, como la “casita propia” autoconstruida con grandes sacrificios, se mantuvo como una edificación independiente.

Los años de las décadas de 1920 y 1930 trajeron innovaciones que mejoraron ostensiblemente la aparatología sanitaria y fortalecieron el posicionamiento de nuevos conceptos higiénicos.

Un último paso fue la unificación de ambas actividades en un solo lugar: el baño, como se lo conoce en Buenos Aires, servicio, lavabo, aseo o wáter en España, toilette en Francia, bathroom o rest-room en Estados Unidos, water-closet, toilet o lavatory en Inglaterra, bagno o servizio en Italia y WC o toilette en casi todo el mundo.

El presente texto es un extracto del libro “El inodoro y sus conexiones”, de Angel A. Prignano

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