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Enero/Febrero 2017 - Año XXVII
Áreas verdes

Jardines que enamoran

por Melisa Pietrantonio

La llegada de la temporada estival posibilita el disfrute de los jardines y terrazas, como así también de la naturaleza y la vegetación. Resulta importante la forma con que decoremos estos espacios, ya que de ello dependerá el bienestar que recibamos de esas áreas.

Para que el jardín quede lo más bonito posible debe tenerse en claro el espacio del que se dispone, para poder crear un lugar con armonía y que responda a nuestra personalidad. Para conseguirlo, la mejor opción es añadirle al jardín curvas en los pasillos y hacer algunos de sus rincones más especiales, con las plantas de nuestra preferencia.

Cada quien con su estilo

Tan dispares como singulares, las tendencias de decoración de jardines oscilan entre extremos muy diferentes, como apostar por la tropical o ceñirse al más puro estilo rústico.

Una variedad que no deja de abrir la puerta a la imaginación y a las posibilidades de decoración de un espacio natural que puede convertirse en otro completamente diferente.

Estilo Cottage

El estilo conocido como Cottage define una forma de diseño “casual”. En los jardines se caracteriza por la combinación de una amplia variedad de colores, texturas y aromas. Esa mixtura que brinda el Cottage hace que todos los sentidos se vean contemplados, tratándose de una manera de diseñar los espacios exteriores con gran aceptación a nivel mundial.

Esta tendencia trata de reproducir una atmósfera reposada y de descanso, en la que podamos disfrutar de una escapada al campo, sentirnos relajados y reconfortados, como oposición al agitado estilo de vida moderno.

Los grandes aliados de este estilo decorativo son los jardines y las piezas que rememoran campos floridos, ya que se busca recrear la idea de la vida natural y campestre. En cuanto a los muebles y accesorios, lo ideal es optar por maderas de aspecto envejecido y desgastado, y piezas decapadas. Otra opción es conservar los muebles en el estado en que los encontramos, para generar esa sensación de paso del tiempo que armonizará óptimamente con el contexto. Con respecto a los colores, este estilo se caracteriza por el uso de tonalidades pasteles y pálidos, que otorguen luminosidad y frescura. En cuanto al patrón de diseño y la distribución en estos tipos de jardines, es importante decir que el Cottage no implica un diseño formal y específico, sino que se basa en el flujo libre de las plantas, lo que brinda una informalidad y naturalidad al paisaje. Grandes canteros con diferentes formas geométricas, colmados de plantas entremezcladas, bordes de caminos con formas curvas y una gran abundancia de verde son las tres características específicas de este diseño, que lo vuelven un estilo de jardinería muy atractivo.

Estilo Vintage

Si deseamos que nuestro jardín tenga un aire Vintage, lo podemos conseguir con algunos detalles muy sencillos con los que lograremos la sensación de remanso romántico y lleno de estilo. Un auténtico protagonista de la decoración en los últimos años es el metal, que ha sido utilizado como material predilecto en mobiliarios, cubremacetas, accesorios o, incluso, en candiles. En lo primero que se debe pensar es en el espacio que se dispone y en los muebles a colocar. Para conseguir este estilo deberá diseñarse formas clásicas, rústicas y naturales. Desde luego, los muebles pueden ser de madera, y si son con una terminación de barniz a mano, envejecida o decapada, mucho mejor. Los complementos son indispensables. Para plantas y flores podemos elegir macetas de cubos de latón -si son decorados mucho mejor-, aunque tampoco podemos olvidarnos de floreros hechos de madera. Podemos dar un aire más Vintage eligiendo para nuestras macetas elementos antiguos tipo barriles, bañeras recuperadas, damajuanas, palanganas, etc. Cualquier recipiente que destile belleza y un aire retro puede quedar perfecto para tener una maceta de este estilo. La iluminación es otro detalle a tener en cuenta. Un farol o candil sobre la mesa es un elemento indispensable, aunque si son lo suficientemente grandes, los podemos poner también en el suelo para iluminar caminos, o crear ambientes particularizados.

Estilo mediterráneo

Este estilo busca contar con la naturaleza como protagonista y los contrastes de color entre flores, texturas y decoración como parte del decorado. Parte de la magia del estilo mediterráneo en la decoración de jardines es jugar con los volúmenes, para dotar al espacio de un aspecto natural a pesar de que responda a una cuidada
planificación.

Jugar con las zonas de sombra, emulando al campo del Mediterráneo, y mantener algunos de sus elementos fundamentales, como las rocallas, la madera o los frutales nos permitirán crear un entorno natural relajado y con mucho sabor a costa, a pesar de hacerlo en interior.

El jardín mediterráneo tiene varios focos de atención:

  • Árboles para sombra: desde pinos hasta laureles son muchas las variedades que se pueden explotar para obtener frescor bajo el sol.
  • Frutales autóctonos: limoneros, naranjos, higueras y granados aportan la nota aromática y fresca.
  • Rocallas con plantas aromáticas: arena, piedras y plantas aromáticas como lavanda, tomillo, romero, santolina, etc.
  • Cal y blanco como fondo en paredes
    y separaciones.
  • Colorido en los detalles: tanto macetas, como pavimentos de cerámica, mosaicos, tejas y azulejos aportan color al jardín, acompañando a pequeñas plantas de flor. Todos estos elementos aportan fuerza, pasión y viveza al jardín mediterráneo.

Estilo tropical

Es uno de los más buscados en los últimos tiempos: emular los Trópicos, ya sea mediante el uso de plantas que guarden este aspecto o bien jugando con texturas que recrean fauna y flora de esos lugares remotos que huelen a sol.

La frescura de este tipo de jardines es uno de sus mayores atractivos visuales, lográndose este efecto mediante el empleo de palmeras y mobiliario en tonos marrones, que contrasta con cojines y colchonetas de colores vivos, como el naranja o el amarillo. Un juego de contrastes envuelto en un verde rabioso que logra generar un auténtico oasis de desconexión sin salir de casa.

Estos jardines no requieren cuidados excesivos, ya que pretenden simular la frondosidad y desorden de áreas selváticas.

No obstante, para poder mantenerlos adecuadamente, la condición indispensable es la humedad.

Si el clima en los que se halla difiere del recomendado entonces habrá que sostener la saturación hídrica de manera artificial. En estos casos se recomienda la creación de estanques para conseguir mantener esa frescura necesaria e imprescindible. Además, se deberá utilizar un sustrato suelto y retenedor de humedad para intensificar su efecto.

Los elementos clave en un jardín tropical son:

  • Plantas de follaje grande y frondoso: como hostas, palmeras, bambúes. Como complemento se pueden cultivar todo tipo de plantas que aporten estética exótica. En climas templados y zonas costeras existe una amplia gama de plantas con aspecto exótico.
  • Protección en climas adversos. Se puede instalar un invernadero o algún tipo de estructura que aporte protección parcial a las plantas del jardín tropical. Bajo la protección de plantas de gran tamaño se pueden cultivar plantas de hojas grandes más sensibles.
  • Abundancia de luz y de agua. Las grandes hojas, características de las plantas tropicales, requieren un ambiente húmedo, por lo que el riego es una necesidad si se recrea este tipo de jardín en una región seca.

Estilo minimalista

Un jardín minimalista se construye a partir de una o dos ideas u objetos sencillos: basta una buena escultura o un salto de agua. Las variedades vegetales y los colores se limitarán a unos pocos especimenes bien seleccionados. La clave de una buena química es la sencillez.

Muchos diseñadores de jardines contemporáneos trabajan en estrecha colaboración con arquitectos o, como mínimo, utilizan materiales de construcción modernos. De esta forma, han desarrollado un estilo presidido por líneas sencillas y una paleta de colores simplificada.

Cuando se diseña un jardín que debe tener cierto aire minimalista, lo primero que se estudia es la paleta de color porque puede marcar la elección de materiales y el tipo y estilo de las plantas. Si se utiliza un material natural, como piedra de color beige, es posible escoger un tipo de madera para el entarimado. Estos materiales también combinan bien con el césped, la grava y los estanques formales. Los bancos de obra cuadran a la perfección en la estética minimalista; los cojines y los muebles demasiado complejos serían una distracción excesiva para la vista.

En un jardín minimalista se mantiene un diseño bastante rígido, pero existe la opción de introducir cambios de ritmo como, por ejemplo, zonas de diferentes niveles o superficies de materiales muy contrastados.

Al planificar la plantación de un jardín minimalista, un buen consejo es emplear únicamente variedades de flor blanca. De este modo se logrará imbuir el diseño de frescura y claridad.

También son importantes los colores de los elementos estructurales. Las paredes deben enyesarse y pintarse de un color natural o de blanco para reflejar al máximo la luz. Un diseñador que pueda trabajar con mucha luz solar, como en las regiones mediterráneas, puede ser más atrevido con los colores de las paredes e, incluso, llegar a pintarlas de un color muy vivo, sin que ello vaya en detrimento de la luz del jardín.

Diseñar el mejor jardín para nuestra casa no es tarea sencilla. Lo importante es buscar y encontrar un equilibrio.

Si tenemos un jardín simétrico, armónico y sin contrastes, puede provocar aburrimiento. Por otro lado, un espacio plagado de contrastes y movimiento puede inducir al estrés o la fatiga visual.

La idea es lograr que sea espacios lo más agradables posible y con el toque personal de quien lo disfruta.


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