El sitio de la construcción del sur argentino

Abril-Mayo 2015 - Año XXV
Ideas prácticas

Un gusto personal de muy buen gusto

Melisa Pietrantonio

Cuando la creatividad es un aliada y se juntan las ganas y el entusiasmo, los objetivos propuestos pueden resultar más fáciles de alcanzar. Así le ocurrió a Enrique Murano. Siempre había fantaseado con tener su propio espacio para dedicarle a su pasión musical y disfrutar con familiares y amigos. Con un vagón en desuso, tiempo y dedicación, su sueño se vio concretado.

E

n el año 1999 Enrique divisó, en un terreno vecino a su casa -en el Barrio Los Chañares, de Bahía Blanca- un vagón en desuso que le llamo la atención y despertó su creatividad e iniciativa para restaurarlo y crear así un espacio personal en el que pudiese reunirse con amigos y familiares. Así fue que después de muchas idas y vueltas logró adquirirlo y comenzar su tarea de reconstrucción.

Este “furgón de carga”, de estilo inglés, tiene una puerta lateral corrediza y un techo bajo curvo, una dimensión de 11 metros de largo por casi 3 de ancho, pisos hechos con un enrejado de tiras de madera y detalles de hierro.

El trabajo demandó mucho esfuerzo y dedicación, ya que Enrique se consagró de forma personal y exclusiva a las tareas de reparación. Lo primero que encaró fue la limpieza de las maderas para pelarlas hasta su estado natural y gracias a ello hoy se puede apreciar el lustre del lapacho que originalmente este vagón inglés portaba en su interior. También buscó resaltar de forma llamativa los colores del “fierro” clásico de este tipo de transporte, y pintar y barnizar las paredes interiores, para protegerlas del paso del tiempo y los cambios climáticos.

Una vez finalizadas las tareas exteriores de reconversión, se le dio paso a la aplicación de técnicas diversas de decoración que lograron ese toque totalmente personal y de buen gusto de su dueño.

Después de un año de trabajo, en el 2005, el vagón quedó disponible para ser utilizado y disfrutado.

Visitando el interior

Al ingresar al vagón, a través de sus pesadas y amplias puertas, uno se encuentra con un espacio que invita a vivir y disfrutar de la música. Sobre el ala izquierda podemos ver distintos instrumentos musicales, un televisor y una especie de escenario improvisado que es utilizado por Enrique y sus amigos aficionados a la música. El ala derecha está destinada al rélax y la recreación: un mini bar con barra, tragos y sillones cómodos y estratégicamente acomodados se ubican en este sector del vagón.

Cada detalle está pensado de forma particular. Un techo totalmente ploteado con imágenes de cantantes y artistas musicales, carteles luminosos de marcas de bebidas, ventanas ferroviarias clásicas resaltadas con colores brillantes y una iluminación perfecta generan un ambiente de calidez que lo hace muy acogedor.

El vagón se encuentra asentado sobre un deck de madera y techo de troncos, que hace de zona de descanso y reparo en aquellos días de sol agobiante o si se desea disfrutar de un buen mate en familia. La pileta está a los pies de este deck y complementa de forma perfecta este lugar soñado.

Este tipo de trabajos demuestra que con un poco de imaginación, tiempo y dedicación, todo sueño puede concretarse. Sólo hay que animarse a comenzar y dar el primer paso.


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