El sitio de la construcción del sur argentino

Abril-Mayo 2015 - Año XXV
Noticias y Novedades

Frei Otto el Pritzker un día antes de morir

La condición de estar vivo se verificó cuando Frei Otto recibió la noticia, de parte de una comisión formada para tal fin, de que había sido designado ganador del Premio Pritzker 2015, el segundo alemán en ser reconocido con esa prestigiosa distinción. Al día siguiente, su vida se cerró de manera inesperada, al punto que será el primero que recibirá esta distinción de manera póstuma.

Reconocido por sus diseños asociados al uso de tensoestructuras –es emblemática la cubierta que realizó para el Estadio Olímpico de Munich en 1972–, el jurado que le otorgó la distinción destacó que Otto “toma inspiración de la naturaleza y los procesos naturales encontrados ahí. Descubrió nuevas maneras de usar las últimas cantidades de materiales y energía para generar espacios. Practicó, desarrolló y avanzó ideas de sustentabilidad, incluso antes que la palabra fuera acuñada”.

“Estoy ahora tan feliz de recibir este premio y quisiera agradecer al Jurado y a la familia Pritzker. Nunca he hecho algo para obtenerlo. Mi motivación era diseñar nuevos tipos de edificios para ayudar a la gente, especialmente después de desastres naturales y catástrofes. Tienen acá a un hombre feliz”, alcanzó a manifestar Otto.

“Sus contribuciones en el campo de la arquitectura no sólo son expertas y talentosas, sino también generosas. Por sus ideas visionarias, su creencia en compartir libremente conocimientos e invenciones, su espíritu de colaboración y la preocupación por el uso cuidadoso de los recursos”, indica también el jurado.

La ceremonia de entrega se celebrará el 15 de mayo próximo, en el New World Center de Miami, momento en que se evocará la obra de Otto y seguramente se dará cuenta de su felicidad por haber recibido esa distinción.

El canal de Suez tendrá un nuevo brazo

Cerca de 40 excavadoras trabajan día y noche en la península del Sinaí para construir una ramificación del Canal de Suez, el corredor que une el mar Mediterráneo y el océano Índico, y por donde pasa el 8% del comercio marítimo mundial. No es una intervención menor si se tiene en cuenta que se realiza en la que es considerada una de las mayores proezas de ingeniería de todos los tiempos. Mohab Maamish, presidente de la Autoridad del Canal, describe como “un milagro de ingeniería” la intervención que debería completarse en julio, un año después de su inicio. El nuevo canal será motor del desarrollo de un país de 90 millones de almas, que aspira a colarse en el grupo de las economías emergentes.

La construcción del nuevo canal y la ampliación del viejo forman parte de un ambicioso proyecto que incluye la conversión de la región en un gran centro logístico internacional, con 7 puertos y una zona franca industrial que contará con refinerías de petróleo, plantas de fabricación de coches, astilleros, etc.

La lógica del proyecto es la previsión de una nueva explosión del comercio mundial, que hará que en 2023 crucen el canal barcos con unos 2.000 millones de toneladas de carga, el doble que en 2014. El nuevo canal permitirá acomodar el crecimiento que registran China y la India, y abaratará los precios que se paga por productos fabricados en estos países.

En la actualidad, sólo la mitad de los 190 kilómetros del canal son suficientemente anchos y profundos para que pasen barcos de gran calado. Por ello, se está construyendo el canal paralelo de 72 kilómetros de longitud. Una vez terminado, se podrá casi duplicar el tráfico diario, ascendiendo a un centenar. Además, se reducirá la duración del trayecto de las 19 horas actuales a 11.

El Museo de la Bauhaus en dessau

Considerada una de las escuelas emblemáticas en la historia del arte, la Fundación Bauhaus en Dessau, Alemania, tiene la intención de construir el Museo de este establecimiento que funcionó en la década del ‘20 en esa ciudad y marcó un quiebre en la manera de diseñar y construir.

El lugar ofrecerá la oportunidad de presentar la sobresaliente colección de la Fundación, en las mejores condiciones de conservación. Del concurso se espera surja una propuesta de diseño que implemente las cualidades y demandas en un concepto funcional y el posicionamiento de la Bauhaus de manera contemporánea.

El lugar previsto para su emplazamiento es un parque en el centro de la ciudad, con la idea de que se respete la situación del paisaje y sean tenidas en cuenta las cualidades existentes.

El programa cubrirá 3.500 m2, con un área de exposición de 2.100 m2 de superficie cubierta. El terreno tiene una superficie de 8.300 m2 y el presupuesto de la construcción es de 25 millones de euros. Los ganadores serán seleccionados en dos fases –se conocerá el veredicto en septiembre venidero– y recibirán 37.000 euros de premio.

Una manera justa de intervenir

El Palacio de Justicia de Montmagny, localizado en la región de Chaudière-Appalaches, cerca de la ciudad de Quebec, fue intervenido a partir de una ampliación que debió atender su estilo neoclásico, generando un nuevo edificio, armónico y respetuoso de lo existente pero también de la modernidad. El proyecto incorpora esa concepción dual, diseñada por el equipo CCM2, Group A y Roy-Jacques architects.

Se trata de un edificio en el que sus líneas, unas veces físicas, otras imaginarias, definen los bordes entre lo público y lo privado, entre lo antiguo y lo contemporáneo.

La iluminación tiene un papel protagonista en el resultado de este concepto. Desde la entrada, el techo está iluminado por fluorescentes que guían a los invitados hacia una gran escalera (símbolo de las instituciones públicas en la arquitectura clásica), tratada con modernidad y fantasía. El exterior de esta escalera está hecho de madera negra de fresno, en contraste con el cuarzo blanco de los peldaños y los muros interiores barnizados. El efecto se magnifica con iluminación LED, oculta dentro de los raíles.

En la planta superior, que alberga los espacios de espera, reuniones y salas de vistas, la línea de luz reaparece en un zigzag vertical suspendido, terminando bajo la cubierta del tipo catedralicio, proporcionando iluminación en este mundo estructurado.

El resultado es una atractiva y atrevida proporción de formas, materiales, lenguajes y funcionalidad.

Un edificio de madera ordenado y respetuoso

Estas 10 viviendas sociales de alquiler forman parte del Plan de Reurbanización del Ex Distrito Gradientes (PNRQAD), en París. El terreno, de dimensiones estrechas, está “atrapado” entre dos edificios de viviendas. En aras de su integración, la línea municipal se aferra a las de éstos y se evitan diferencias de altura, que sólo colaborarían a debilitar la fachada de la calle.

El edificio consiste en una base de hormigón y albañilería, donde se apoyan los cinco pisos, y paneles de techo hechos completamente de madera laminada. Esta decisión estructural ofrece las siguientes ventajas: minimiza las instalaciones, permite el montaje de carpintería en corto tiempo, garantiza un sitio limpio y de baja contaminación, genera una envolvente térmicamente eficiente y almacena C02.

En Francia, las construcciones de vivienda colectiva de madera de tal altura aún se cuentan con los dedos de las manos. La composición de las escaleras y ascensores de madera no tiene precedentes. A pesar de su pequeño tamaño, el proyecto ofrece una importante variedad de tipologías y brinda un espacio común al aire libre. La envolvente del edificio está completamente aislada del exterior y recubierta con una piel de metal laqueado blanco.

La casa que rompió un matrimonio

Lejos de haber muerto, la arquitectura moderna sigue marcando el ritmo de muchas de las viviendas que se realizan por estos tiempos. Aquel mítico “menos es más” de Mies van de Rohe se mantiene como fuente inspiradora de cientos de arquitectos en todo el mundo. Es el caso de esta casa diseñada por el estudio brasileño MK27. Redux House es una vivienda minimalista en forma y materiales, situada en la zona residencial más exclusiva de São Paulo. De manera irónica, un video que sirvió para dar a conocer la obra culpa a la casa de romper su matrimonio debido a las preferencias estilísticas de la mujer de su autor.

“¿Quién podría querer esta casa? Es fría, sin vida ¿Quién podría ser feliz en ese espacio tan abierto y sin encanto?”, señaló Marcio Kogan, cabeza de MK27 junto a Samanta Cafardo. El video muestra los rincones de esta construcción de una sola planta y 700 metros cuadrados, hecha básicamente de vidrio y hormigón, creando una continuidad entre el interior y el exterior, un diálogo entre la casa y su entorno, ubicado en lo alto de una zona de suaves colinas.

La vivienda parte de dos plataformas de hormigón. Una es el suelo, elevado medio metro, y la otra es la cubierta. En medio, cuatro grandes volúmenes unidos por corredores, diferentes en la función y los materiales empleados. La primera es la zona más pública: la cocina y el salón. Una pantalla de vidrio la protege y la conecta con el exterior, dando la sensación de un espacio infinito. La segunda y la tercera son los dormitorios y el sauna. Siendo la zona más privada, aquí es una película de madera la que oculta el interior. La luz que se filtra por la noche confiere a la casa el aspecto de una caja de luz. Cuenta con una piscina, que sigue las líneas geométricas de la casa y se eleva también sobre una estructura de hormigón.

Formas y colores en la plaza

Edmonton Arts Council ha encargado la construcción de una “locura arquitectónica” en el Parque Borden, en la ciudad canadiense de Montreal. El proyecto, conocido como “Vaulted Willow”, pretende “resolver y delimitar la estructura, la piel y la ornamentación” en un único sistema, para explorar una ligera carcaza auto-soportante ultra delgada, a través del desarrollo de protocolos informáticos de investigación estructural y geometría descriptiva”. El resultado es un elemento cuya piel es un conjunto de tejas estructurales similares pero únicas, formando bandas fabricadas digitalmente que se superponen a través de pestañas extendidas. La morfología general es el resultado de una relación recíproca que abarca experimentos en tipología arquitectónica con múltiples entradas, distribuidas en piernas ramificadas y en espiral, con diferenciación estructural y posibilidades programáticas para ser utilizado como un parque infantil. Los colores de la obra son originados en su entorno inmediato. Los verdes y azules se mezclan en un magenta sintético, superponiéndose. “Vaulted Willow” se compone de 721 bandas de aluminio, 14.043 conectores y 60 anclajes. El proyecto utiliza aluminio de tres espesores diferentes en veinticuatro placas de base, que están ancladas a una plataforma de concreto. Su montaje tomó cuatro días a un equipo conformado por cuatro personas.

Cada vez más altos, cada vez más.

Lejos de resignar su presencia, los rascacielos se siguen multiplicando en el mundo con alturas cada día más significativas, manteniendo su expresividad como sinónimo de poder y progreso.

El 2014 fue una temporada récord para su construcción. Según un estudio del Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH), el año último vio la terminación de 97 edificios de al menos 200 metros de altura. De ellos, 11 fueron de 300 metros o más, ganándose la clasificación de “supertall”. Estas son las cifras más altas de la historia, con el año 2011, por ejemplo, viendo sólo 87 edificios. China, por lejos, lidera la ejecución de estos rascacielos, mientras que un edificio en Sudamérica (en Santiago de Chile) se ubica en el listado de las primeras diez construcciones de este tipo.

En 2014, la altura total de los edificios terminados (23.333 metros) rompió el récord de 2011, de 19.852 metros. Con países como China, cada vez más urbanizados, y la economía mundial recuperándose de la recesión, el CTBUH espera que estos números aumenten este año.

El informe revela que desde el 2000 ha habido un incremento de 352% en el número de edificios de 200 o más metros. Durante los últimos siete años, China ha dominado en el número de obras, con 58 terminadas en 2014. Esto representa el 60% de los edificios de 200 metros o más, con Asia contando con 74 de los 97 edificios terminados durante el año. Filipinas obtuvo el segundo lugar, con cinco rascacielos, mientras que los Emiratos Árabes Unidos y Qatar compartieron el tercer lugar, con cuatro edificios cada uno. Estados Unidos obtuvo el cuarto lugar, con tres proyectos concluidos, al igual que Japón, Indonesia y Canadá, aunque tiene la distinción de haber concluido el edificio más alto, el One World Trade Center, en New York, de 541 metros.

De los 97 edificios terminados este año, el 54% utilizó la construcción mixta y el 38% el hormigón armado. De los edificios registrados en la encuesta, 47 de ellos son para oficinas. Un adicional de 26 tiene uso mixto. Tradicionalmente, estos espacios requieren grandes plantas sin columnas, requisito que el acero cumple bastante bien. En la construcción moderna, sin embargo, la resistencia al fuego y la rigidez del hormigón lo han convertido en una valiosa adición, formando el núcleo del proyecto o parte de su “exoesqueleto”.

El CTBUH espera que este año sea aún más activo, con un rango proyectado de 105 a 130 edificios a completar. China dominará el panorama, con un estimado de 106 proyectos de 200 metros o más de altura. De cumplirse este vaticinio, este año quedará lista la Torre Shanghai, de 632 metros, la más alta de China y la segunda del mundo.

Los diez rascacielos más altos concluidos en 2014

One World Trade Center: New York, 94 pisos, 541m.; World Trade Center Abu Dhabi: Abu Dhabi, 88 pisos, 381m.; The Wharf Times Square: Wuxi, China, 68 pisos, 339m.; Wuxi Suning Plaza 1: Wuxi, China, 68 pisos, 328m.; Moi Center Tower A: Shenyang, China, 75 pisos, 311m.; Burj Rafal: Riyadh, Saudi Arabia, 68 pisos, 308m.; One57: New York, 75 pisos, 306m.; Wuxi Maoye: Wuxi, China, 68 pisos, 304m.; Shenzhen Changcheng Center: Shenzhen, China, 61 pisos, 303m.; Torre Costanera: Santiago, Chile, 62 pisos, 300m.; Abeno Harukas: Osaka, Japón, 60 pisos, 300m.

El efecto Gehry en Australia

Lejos de las críticas que se han incrementado en los últimos años en contra de su obra “de marca”, de formas excesivas y costos altísimos, el arquitecto Frank Ghery, que en febrero celebró sus 86 años de vida, sigue marcando una manera de pensar, sentir y materializar la arquitectura.

Ahora completó un edificio para la Escuela de Negocios de la Universidad Tecnológica de Sidney (UTS), su primer proyecto en Australia.

Peter Cosgrove, gobernador de ese país, calificó a la obra como “la más hermosa bolsa de papel marrón aplastado que he visto jamás”, definición que deja en claro el tipo de sentimientos que suele generar el creador del museo Guggenheim de Bilbao.

“Es una obra maestra del diseño y la ingeniería, una obra de arte”, consideró el docente Vicki Sara.

Ubicado entre los “Archistars” (arquitectos estrella), integrante del “Club de los (premios) Pritzker”, el nombre de Gehry es una marca que atrae las miradas del mundo.

La revista Vanity Fair lo ha calificado como “el arquitecto más importante de nuestro tiempo”. En 1989 recibió el Pritzker por “su espíritu inquieto, abierto a la experimentación, la expresión contemporánea y la yuxtaposición de espacios y materiales”.

El proyecto de la UTS está dedicado a Chau Chak Wing, hombre de negocios y filántropo australiano-chino, y será un punto de referencia a lo largo de un corredor cultural que se extiende desde la Ópera de Sidney. El exterior es el resultado de dos fachadas: al este hay muros irregulares, ondulantes, de ladrillo con una predominante tonalidad café, como la piedra arenisca de Sidney, sólo interrumpida por ventanales cuadrados que, a la distancia, parecen espejos. Estos elementos dieron motivo a sus críticos a comparar el edificio con una bolsa de papel estraza. Prueba del elevado costo de la obra fue la decisión de fabricar más de 300 mil ladrillos con un diseño especial para lograr las formas y efectos que el arquitecto visualizó. Para esta fachada Gehry imaginó una casa-árbol como “un organismo en crecimiento de aprendizaje, con muchas ramas de pensamiento”.

Al oeste aparece una muralla fragmentada de paneles de vidrio, con distintas orientaciones. El vidrio es ligeramente reflectante para fracturar la imagen de los edificios de los alrededores.

En sus 11 niveles predomina una distribución flexible, con múltiples espacios de interacción. Para fomentar la interacción, se hace uso de numerosas escaleras, siendo la más llamativa una de acero inoxidable pulido que le da un punto focal escultórico al vestíbulo principal y refleja el movimiento.

Para el vicerrector de la UTS, Attila Brungs, el proyecto es una manifestación física del pensamiento innovador en que se basa la enseñanza, el aprendizaje y la investigación de dicha universidad.

Centro de artes con aires del lugar

El centro de artes THREAD es un sitio para artistas que viven y trabajan en Sinthian, un pueblo rural en Tambacounda, al sudeste de Senegal. La idea surgió de los esfuerzos del líder Magueye Ba, quien encabezó el proyecto con expertos en sostenibilidad ambiental.

Diseñado por el arquitecto norteamericano Toshiko Mori, el diseño incorpora materiales y tradiciones locales, sumando la experiencia de constructores y pobladores locales en el trabajo con bambú, ladrillo y techos de paja. El proyecto adopta un planteo geométrico contemporáneo que complementa la llanura del paisaje circundante.

Además de las residencias de los artistas, cuenta con un lugar para el comercio, clases de agricultura, salita de salud y sector de reuniones. La azotea recoge y conserva el agua de lluvia, creando una fuente que cubre el 40% de las necesidades de agua del pueblo.

La misión de Thread es doble: que los artistas tengan acceso a las materias primas de inspiración de este lugar y usar el arte como enlace entre la Senegal más rural y otras partes del planeta.

Retrato insólito de la arquitectura

La fotografía ha sido siempre una manera de reflejar la arquitectura. Y en estos tiempos de la revolución digital parece que no solo no se piensa en renunciar a sus encantos sino que aspira a sumar nuevas posibilidades dentro de este arte.

Corría 1952 cuando Le Corbusier le dijo a Lucien Hervé, el fotógrafo húngaro que inmortalizó su Unité d’Habitation de Marsella, que tenía alma de arquitecto. Después de que la fotografía convirtiese a la arquitectura en símbolo visual, hoy muchos retratistas buscan desvelar un lugar, en vez de maquillarlos con sus imágenes.

A fines del siglo XIX, el fotógrafo Eugène Atget se embarcó en un empeño al que dedicaría el resto de su vida: retratar París. Tenía 40 años cuando comenzó a inventariar su ciudad, plasmando en más de 10.000 imágenes la vida dentro de las casas, los vehículos, los escaparates y las calles. En 1925, la norteamericana Berenice Abbott conoció a Atget y decidió difundir su trabajo, cambiando el curso de la historia de la fotografía arquitectónica. Así al menos parece mostrarlo el libro Shooting Space, que acaba de publicar la editorial Phaidon, con imágenes que huyen del imperativo comercial para indagar en cómo son verdaderamente las ciudades: “El desorden humano”. Muchos fotógrafos tratan de explicar cómo eran las cosas –en lugar de idealizarlas o retratarlas en un momento oportuno–. En ese grupo hunde sus raíces la nueva fotografía arquitectónica de los alemanes Bernd e Hilla Becher, que iniciaron juntos el proyecto de fotografiar durante 30 años estructuras industriales abandonadas.

La propuesta busca capturar lo que es real e increíble a la vez. Sus autores intentan atrapar la identidad urbana como huella humana. La voluntad es investigar con la mirada: indagar y entender por encima de impactar.

En 1936, Walter Benjamin escribió que los edificios podían verse mejor en una fotografía que “en persona”. Durante años casi nadie respaldó esa idea, pero ahora, las imágenes se centran en plasmar las consecuencias de la construcción. Indagar y entender por encima de impactar. Por eso habla de responsabilidad, por encima de impacto.

Eso parecen decir las imágenes del mexicano Sze Tsung Leong, que denuncian la destrucción de las ciudades chinas. “Son urbes ideadas para mantener el motor del mercado inmobiliario, el marco de una sociedad orientada fundamentalmente al consumo”, opina. El neozelandés Bas Princen emplea la fotografía para denunciar cómo la economía está dando forma al paisaje. En el valle de Jing’an de Shanghái no se está destrozando la ciudad, sino el paisaje, con una extraña simbiosis: edificios de apartamentos que coronan y vacían las montañas.

El alemán Michael Wolf retrata el efecto de la densidad extrema en Hong Kong, recortando calle y cielo y haciendo desaparecer el horizonte.

Los parisiennes Yves Marchand y Romain Meffre retratan fracasos urbanísticos: edificios abandonados y barrios desiertos. En Japón, la isla de Gunkanjima era hace medio siglo una ciudad con más de 5.000 residentes, pero cuando cerró su fuente de empleo (las minas de Mitsubishi), los habitantes emigraron. El paisaje es hoy apocalíptico: edificios de hormigón conforman las ruinas de la era industrial. Un búnker del Ejército Rojo parcialmente sumergido en el puerto de Liepaja, en Letonia, suscita varias preguntas.

“La ficción es una herramienta fundamental de la arquitectura, que trabaja con imágenes de lo que los proyectos pueden llegar a ser”, sostiene el belga Philip Dujardin.

Un particular puente en India

Este puente se encuentra en la región de Arunachal Pradesh, en India. Se trata de una sencilla construcción, en la que a partir de la estructura de un puente colgante consigue crear un espacio casi cerrado para cruzar el río. Los materiales utilizados, lejos de ser resultado de los avances tecnológicos, son parte de los que provee la propia naturaleza en el lugar, ensamblados y ordenados de modo de dar respuesta a los requerimientos.

Se trata de una estructura sencilla, en la que apenas unas cuerdas (recientemente reemplazadas por cables) definen el puente. Sobre ellas se atan las cañas, muy flexibles, creando un espacio en forma de “U”. Posteriormente, para evitar el movimiento de éstas, se dispone la superficie de paso en la parte más baja, materializada con ramas de caña más gruesas y pesadas que fijan el revestimiento a la estructura. Cada 80 centímetros se coloca una de las cañas por encima, de forma que rigidice el conjunto y evite la deformación del piso del puente.

Un puente para londres

En los primeros días de marzo han sido revelados los 74 diseños considerados para el que se considera como el próximo hito urbano de Londres: un puente sobre el Támesis. Como parte de un concurso, arquitectos de todo el mundo han postulado sus ideas para un nuevo paso peatonal y de ciclovías que conectará Nine Elms y Pimlico.

El jurado escogerá cuatro propuestas para la segunda y final fase del concurso. Estos diseños formarán parte de un listado de finalistas y luego se volcarán también a la votación de la comunidad, antes de anunciar al ganador en julio próximo. La variedad de propuestas, formas, materiales y texturas da cuenta de cómo un elemento que puede aparecer como concentrador de pocas ideas puede generar, por el contrario, una variedad muy amplia de propuestas.

Las fábricas que siempre sirven

Aprovechando las bondades que ofrecen los viejos edificios industriales, con sus naves libres y sus estructuras calculadas para perdurar en el tiempo, se generó esta interesante rehabilitación por parte de O-office Architects. Se trata de una antigua fábrica de embalaje recuperada para nuevos usos, considerando el paisaje y la sensibilidad del lugar.

El estudio aprovechó el edificio para construir una galería abierta. La intervención se limitó a una caja de acero negra, elevada, para aprovechar el lucernario existente, liberando así la planta baja para conectarla con el entorno y una serie de rampas que conectaban el edificio con una vía próxima.

La nueva arquitectura ha sido implantada en el suelo del antiguo taller, de manera independiente, tratado como un gran pabellón abierto a nuevas capas interiores.

El espacio central -un hall de exposición principal- se levantó en una caja negra de acero en el centro del edificio, bajo su lucernario de doble cubierta, el cual proporciona una apacible luz difusa. Este sitio se conecta a la planta baja a través de dos láminas de vidrio.

La entrada principal usa la puerta original del taller, frente a una piscina que fue reconvertida del vaso de filtración de la fábrica. Una secuencia de muros, paseos y rampas fueron diseñados para conectar la entrada principal con un camino suburbano, dando rodeos entre la naturaleza, paisaje industrial y post-industrial.

Una demostración más de cómo estos “viejos lugares” tienen un potencial que, con un poco de esfuerzo y creatividad, pueden aprovecharse de manera maravillosa.

Cine al aire libre con energía de ciclistas

El Parque de las Esculturas de Santiago de Chile se transforma algunas noches en un cine al aire libre, pero no en uno tradicional, sino capaz de funcionar con la energía de los ciclistas.

Se trata del “Cine al Aire Libre Efecto Pedal”, que contará con 20 bicicletas fijas en las que los ciclistas deberán pedalear para proyectar la película “Fuerzas Especiales”.

Al sistema se podrán agregar las bicicletas de los asistentes para que más gente participe en el pedaleo durante la función. Además, habrá un banco de voluntarios para que los ciclistas se vayan turnando. Así, cuando alguno quiera dejar de pedalear solo tendrá que soltar el manubrio coordinar el cambio.

No se trata de un ensayo corriente y los resultados serán evaluados, aunque no deja de ser una apuesta a conjugar entretenimiento con actividad física, ambos componentes siempre favorables al cuerpo.

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