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Marzo 2015 - Año XXV
Rincones hogareños

Un lugar para nuestra bodega

Los vinos están de moda y para disfrutarlos no hace falta ir hasta un restaurante o un wine-bar, porque en nuestra casa podemos tener una pequeña bodega que satisfaga las necesidades de la familia y de los invitados. En este artículo compartimos una guía con consejos y pautas a tener en cuenta para lograr nuestra propia cava.

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a decisión de tener una pequeña bodega en nuestra casa debe empezar a concretarse encontrando el espacio justo para almacenar las botellas: un lugar oscuro y con la humedad adecuada, que mantenga una temperatura lo más constante posible. El sótano es, sin duda, el sitio ideal, pero como la realidad es que los departamentos no tienen sótanos y que hoy en día también los altillos y desvanes son lujos que muy pocos poseen, habrá que agudizar el ingenio para encontrar un armario debajo de la escalera o algún rincón protegido de la luz que pueda convertirse en bodega.

A pesar de que el vino está muy relacionado con la cocina, éste no es el mejor lugar de la casa para guardarlo y de más está decir que no conviene conservarlo cerca del horno ni de ninguna otra fuente de calor. Ahora, si no hay otra posibilidad, las alacenas debajo de la mesada son una opción para armar estantes que permitan guardar las botellas acostadas, de modo que el vino toque el corcho, lo haga hincharse y así se limite al máximo la entrada de aire. En los días de limpieza general de la cocina habrá que recordar que a las botellas conviene no tocarlas ni limpiarlas.

En un estante alto se pueden colocar dos tablas de madera en forma de cruz para que queden cuatro espacios que permiten guardar el vino recostado. También hay distintos tipos de “bodeguitas” de encastre (desde las más comunes de pino hasta otras de diseño) que se pueden ubicar en el lugar más conveniente.

Otras opciones son los armarios en los pasillos, que suelen ser oscuros o algún mueble en el comedor –siempre que esté protegido de la luz, que afecta el sabor-. Si se encuentra un mueble adecuado o se manda a hacer, es posible guardar en el mismo espacio las botellas, las copas, los sacacorchos, los decantadores y todos los elementos con los que se cuente para el servicio del vino.

Si en la casa son amantes del buen vino y puedan hacer la inversión, también existen heladeras especiales para conservar vino que aseguran la temperatura, la oscuridad y la humedad justas.

A la hora de elegir los vinos para guardar, conviene buscar los jóvenes y de muy buena calidad para tenerlos un año o un año y medio añejándose en la bodega hogareña. Y siempre es posible llamar al teléfono de atención al cliente que ofrecen todas las buenas bodegas para pedir asesoramiento sobre el guardado y el tiempo de añejamiento ideal para ese producto en particular.

A diferencia del añejamiento en madera, que le aporta sabores al vino, guardarlo en una botella de vidrio con corcho –ambos elementos neutros– no va a modificar su sabor: sólo el paso del tiempo va a hacer que vaya perdiendo algunas de las notas más frutales y suaves propias de la juventud para ir adquiriendo los sabores más intensos de la madurez.

Claves importantes a considerar

El lugar: lo primero que debe hacerse es elegir el lugar donde instalará la cava, teniendo en cuenta algunas cuestiones. Por ejemplo, que los vinos deben conservarse en un lugar con la menor luz posible, fresco, ventilado y sin vibraciones que pueden alterarlo (con esto queda descartado ubicar la cava cerca del equipo de música o bajo una escalera).

La posición de la botella: la posición de las botellas debe permitir el contacto constante del vino con el corcho, de modo que éste permanezca húmedo e hinchado, e impida la entrada de oxígeno (lo cual hace que el vino se avinagre). La mejor manera de ubicarlas es recostadas, incluso cuando ya fueron abiertas.

La temperatura ideal: el lugar donde almacene los vinos debe tener entre 15 y 18 grados centígrados (para los vinos tintos) y entre 5 y 10 grados centígrados para los blancos. Trate de cuidar a su vino de los cambios de temperatura (por lo cual no conviene armar la cava cerca de un horno, chimenea, etc.)

La humedad: si el ambiente es muy seco o hay un exceso de humedad, el corcho se puede deteriorar, con lo que el vino puede pudrirse al ingresar aire en la botella.

Si no se tiene un ambiente que pueda asignarse exclusivamente a la cava, se sugiere buscar sectores de la casa que tengan las características mencionadas más arriba (pocas variaciones de luz, temperatura y humedad) y preparar un sector para guardar allí los vinos.

Hoy hay muebles especiales para guardar vinos, que pueden ubicarse en el living, el comedor o cualquier otra parte de la casa. Pero si no se tiene un espacio mejor, un lugar viable puede ser el interior de un mueble “de guardado”, como un placard.

Pero además, puede armarse una pared con estantes, o colocar las botellas en la parte superior de una barra-bar. Así, además de almacenar las botellas dará un toque de calidez al ambiente.

Una vez definido el lugar donde estará su cava, debe pensar en cómo va a acomodar los vinos de forma que las botellas queden inclinadas hacia abajo y sólidamente apoyadas. Una buena opción es organizar casilleros de madera. Los estantes pueden realizarse con maderas no perfumadas, como las de álamo o paraíso, o provenientes de zonas húmedas, como quiri y timbó, y deben tener 1,5 pulgada como mínimo. Como mobiliario complementario, puede pensarse en organizar un sector íntimo, ya sea con un living o una pequeña mesa y pocas sillas que hagan juego con la cava, o banquetas especiales que le permitan “acodarse” a la barra para disfrutar con tranquilidad y silencio de su copa.


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